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Deporte y revolución III: Jugando al fútbol


El fútbol se ha ganado la fama de ser el ejemplo supremo de la alienación política y cultural, de manera bastante injusta a mi parecer: ya dejé mis impresiones aquí (que fueron avaladas por grandes aficionados y, no obstante, revolucionarios), pero por resumir, digo que de manera bastante injusta porque tampoco otros deportes tienen per se significación política alguna: otra cosa es que determinados aficionados (fieles u ocasionales a algún deporte) tomen a una figura –sea un deportista individual o un equipo- de un deporte concreto como una especie de símbolo, sea positivo o negativo; pienso, por ejemplo, en el boxeador Joe Louis (en este caso como símbolo positivo), que se convirtió en un símbolo para la población afroamericana y sufrió cruelmente los avatares del racismo en su país. Pero el tema de la alienación es distinto.

Toralply, a la derecha, vestido de portero.Si en España (y probablemente en otros países del entorno) se considera al fútbol como el gran símbolo de la alienación, no es por otra cosa que por ser la manifestación deportiva que más atención atrae, y por consiguiente, que mueve más dinero, con lo que se puede publicitar mucho más y así caer en un círculo vicioso. Cuando hablamos de alienación nos referimos a un método por el cual se consigue adormecer la conciencia y el espíritu crítico de la población en general. Y así, en los años de la dictadura, la alienación era más que evidente; en los de democracia, es sospechosa. Y es que hay elementos políticos dispuestos a usar los términos deportivos más populares de su país para adornar sus discursos: recuerdo a cierta mandataria sudamericana, muy famosa ella, comparar frívola y repugnantemente el que el fútbol nacional se retransmitiera bajo pago en las cadenas privadas con las desapariciones ocurridas durante la dictadura en Argentina (esto más que populismo, es falta de tacto, por no decir algo peor). En España fue tal el peso que tuvo desde las instituciones, que, en principio, se podía sospechar de la adscripción política de cada uno por el equipo de fútbol del que fuera seguidor, aunque esto en realidad no fuera, ni lo es, cierto en muchos casos: no necesariamente un “madridista” es partidario del burguesía conservadora, un “barcelonista” del independentismo, ni un “vallekanista” miembro del proletariado revolucionario; tales determinaciones duran hasta nuestros días, con la misma falseabilidad que entonces. Sin embargo, es más que probable que la dictadura no lo explique esto del todo, pues otros países, incluso tradicionalmente democráticos, han tenido los mismos problemas. El deporte per se es apolítico, una de las pocas cosas que pueden permitírselo, aunque puede tener la capacidad de llegar a simbolizar las ideas de algunos grupos en ciertas circunstancias: si la victoria de Jesse Owens en Berlín se toma como símbolo, tal como plasmamos en la entrada anterior, no fue porque Owens perteneciera al marxismo revolucionario o al antifascismo genérico –que no lo hacía-, sino porque sin pretenderlo mostró la falsedad de la teoría racista; Joe Louis no pretendía demostrar que un boxeador negro podía tumbar a un blanco, pero se convirtió en inspiración para su pueblo; lo que quiero decir es que a veces la circunstancias socio-políticas sobrepasan a los deportistas como a cualquier otro ciudadano, y los futbolistas no fueron excepción, aunque a veces parezca que los deportistas puedan darse el lujo de permanecer en una especie de limbo ajeno a todo lo que acontece.

El Leal Madrid, como era conocido durante la RepúblicaLa guerra civil española, pues, también tocó a personalidades futbolísticas: algunos de ellos fueron Aniceto Alonso Rouco “Toralply”, obrero de profesión, sindicalista y jugador en el Athletic de Bilbao que, al iniciarse la guerra colgó las botas y se encargó de la defensa de Bilbao y acabó fusilado cuando la ciudad cayó bajo las tropas franquistas; o Josep Sunyol, presidente del Fútbol Club Barcelona. En el otro lado, y por ser ecuánimes, fueron fusilados por el ejército republicano Ramón “Monchín” Triana, jugador del Atlético de Madrid, encarcelado, según nuestra fuente, por sus filiación católica y monárquica y asesinado en Paracuellos del Jarama, o Manuel Garnica, también del Atlético, fusilado en Barcelona (NOTA: no comparto la línea editorial del último enlace). Soy republicano y anarquista, pero siempre he reconocido que se cometieron excesos en el bando que, para mí, significa la razón, la democracia y la justicia: no puede haber suficientes palabras para pedir perdón por la gente buena asesinada en ambos bandos (aunque en unos sean más que en el otro); sin embargo, y véanse los enlaces (algunos de ellos, no ciertamente de mi gusto, y hubiera preferido enlaces más asépticos y objetivos), es curioso como esto lo toman unos y otros: reivindicar a un futbolista por sus ideales, no por sus méritos deportivos, y pedir abrir un proceso de beatificación (tengo noticias para vosotros: los franquistas TAMBIÉN asesinaban católicos).

rino1Fuera ya de la guerra de España, hay un nombre que me gustaría destacar: el de Rino Della Negra, obrero italiano inmigrado en la Francia ocupada por los nazis y jugador del Red Star Olympique de París que, al igual que Toralply, colgó las botas y las herramientas y se fue a combatir el fascismo, uniéndose al FT-MOI (Francotiradores y Partisanos Franceses – Mano de Obra Extranjera), al llamado Grupo Manouchian, por estar comandado por el poeta armenio Missak Manouchian. Della Negra fue, como el resto del grupo fusilado por los nazis en 1944 cuando la totalidad del grupo fue detenido por la policía política del gobierno colaboracionista: algunos de ellos fueron, irónicamente, inmortalizados en el libelo conocido como “l’affiche rouge”. En febrero de 2004, Della Negra fue homenajeado por su antiguo club

Las formaciones de los equipos del Start y del FlakelfNaturalmente, estos nombres sólo son accidentales: futbolistas o dirigentes deportivos que tenían ideales políticos, pero que probablemente no mezclaran una cosa con la otra y que demuestra que nadie puede estar por encima de las circunstancias socio-políticas. Sin embargo, hay casos de auténtica unidad entre el deporte, el fútbol en este caso, y la resistencia moral. Es bastante famoso el episodio acontecido en plena II Guerra Mundial como “el partido de la muerte”, sobre todo por haber inspirado la película Evasión o victoria (Victory, John Houston, EE. UU., 1981), aunque también otras: un partido de fútbol organizado por los alemanes que enfrentaría a varios prisioneros de guerra ucranianos, reunidos en el equipo FC Start, contra soldados de la Wehrmacht; el Start reunía en sí a varios jugadores provenientes de otros equipos ucranianos y, al parecer, sus victorias contra los equipos de las diferentes guarniciones nazis parecían animar “demasiado” a la población ucraniana, hecho que preocupaba a los invasores. La derrota 5-1 infringida al Flakelf, equipo de la Luftwaffe, fue muy humillante, y el combinado nazi pidió la revancha en un partido en el que el árbitro, un oficial de las SS, debió acuñar el cántico “árbitro comprao, partido regalao”, mientras el Flakelf jugaba con tácticas poco deportivas (lo cual no constituye ninguna sorpresa); y aun así, el Start ganó 5-3, incluso habiéndose contenido de anotar el 6º gol y el árbitro pitara el final antes de tiempo. Semanas después, la Gestapo arrestaba a algunos de los jugadores, acusándolos de pertenecer al Comisariado del Pueblo Soviético (NKVD); Mykola Korotkykh moría bajo las torturas, mientras que el resto fue a parar a los campos de concentración, en donde morirían algunos de ellos. En 1981, el estadio de Kiev Zenit pasó a llamarse Estadio Start. Recomendamos la crónica en Marca: cap. I y cap. II. Esta escena de Evasión o victoria es totalmente ficticia, pero es un buen ejemplo de lo que quiero demostrar. Podéis saltar directamente al minuto 1:00:

Equipo de fútbol formado por los prisioneros de MauthausenOtro capítulo hermoso relacionado con el fútbol es el protagonizado por los españoles prisioneros en los campos de exterminio nazis. El gran disco músico-documental de 1976 La cantata del exilio (¿Cuándo llegaremos a Sevilla?), escrito y compuesto, respectivamente, por Antonio Gómez y Antonio Resines, recoge el testimonio de Mariano Constante, miembro de las Juventudes Socialista Unificadas y ex-combatiente del ejército republicano y de la Resistencia francesa, que siendo apresado en 1940 por los alemanes acabó en el campo de Mauthausen (Constante ha escrito varios libros sobre la vida cotidiana de los españoles en el campo de Mauthausen), y una canción, interpretada con irresistibles aires brasileños por el genial Luis Pastor, sobre el tema:

 Testimonio de Mariano Constante

La impresión que nos producía a los deportados cuando llegábamos al campo de Mauthausen, y en particular a nosotros los españoles, era algo impresionante, algo terrible, porque lo primero que se veía al llegar eran las murallas –que todavía no estaban terminadas, puesto que las terminamos nosotros los españoles- y la fatídica águila, un águila de bronce que extendía sus alas encima de la entrada principal. En los primeros meses de 1941, pues cuando estábamos que los nuestros caían a montones, que estábamos debilitados y todo, pero era necesario tener un aliciente, algo para mantener la moral, y para eso era necesario todo, era necesario no solamente nuestras charlas y nuestras palabras, eran necesarios los actos en todos los sentidos. Era necesario, pues, demostrar que éramos hombres todavía, que seguíamos siendo hombres como siempre. Entonces, pues era preciso hacer algo, y un día pues unos españoles cogieron unos trapos y unos papeles de unos sacos de cemento y los enrollaron con unas cuerdas e hicieron como una pelota, una pelota de papeles y trapos.

(Ver original: https://skydrive.live.com/?cid=61e9b08cebcbe7ee#cid=61E9B08CEBCBE7EE&id=61E9B08CEBCBE7EE!8867; también: http://holocaustoenespanol.blogspot.com.es/2010/10/la-resistencia-espanola-en-mauthausen.html)

Jugando al fútbol

Calza las botas,
coge el balón,
salta hacia el campo,
métele un gol.

Segui, Gainza,
Paiño y Lesmes,
Panizo, Zarra,
Zamora y miedo.

Dribla al defensa,
pasa al extremo,
corre la línea
hasta el portero.

Refery, orsay,
defensa y miedo.
balones fuera,
chuta al larguero.

Vuela un garbanzo,
cierra al puchero,
gana al cocido
el delantero.

Segui, Gainza,
Paiño y Lesmes,
Panizo, Zarra,
Zamora y miedo.

Es la pelota
de trapos viejos,
los uniformes
del carcelero.

Suena el silbato
marcando el tiempo,
las chimeneas
con humo negro.

Torres de guardia,
postes de hierro.
aquí la gloria
es el cementerio.

http://www.antiwarsongs.org/canzone.php?lang=en&id=37962

Antonio Gómez – Antonio Resines

Canta Luis Pastor

NOTA – Los futbolistas

Los nombres que canta Luis Pastor pertenecen, efectivamente, a futbolistas españoles reales de los años 30 y 40, pero ¡ojo! ninguno estuvo prisionero en Mauthausen ni pertenecieron a ningún movimiento de resistencia antifascista, al menos que se sepa por los enlaces: sencillamente son nombrados aquí como algunos de los futbolistas más famosos de la época. He conseguido identificar a algunos de ellos, en principio, aunque preguntaré al autor sobre las verdaderas identidades. Incluyo el club con el que debutaron: Segui es Vicente Seguí García (Valencia CF); Gainza es Agustín “Piru” Gaínza (Athletic Club de Bilbao); Paiño parece ser Manuel Fernández Fernández “Pahíño” (Celta de Vigo) –quien parecía tener fama de izquierdista por reírse de una de aquellas tonterías que se decía a los jugadores durante el franquismo-; Lesmes quizás sea alguno de los dos hermanos Lesmes Bobed, Rafael (Ibarrola de Ceuta) o Francisco (Imperio de Ceuta); Panizo es José Luis López Panizo (Athletic de Bilbao); Zarra, Telmo Zarra (Athletic de Bilbao); y Zamora es Ricardo Zamora (Iberia C. F. de Tenerife)

Aquí puedes descargarte el disco entero… Es legal:

https://skydrive.live.com/?cid=61e9b08cebcbe7ee#cid=61E9B08CEBCBE7EE&id=61E9B08CEBCBE7EE!8840

Antonio Gómez & Antonio Resines’ “Celestino Alfonso”


They were twenty three when the fusils bloomed
Twenty three who prematurely gave their hearts
Twenty three foreigners and brothers of us therefore
Twenty three life lovers to die
Twenty three that cried France when they fell.

(L. Aragon, “L’affiche rouge”)

celestino alfonsoThe wonderful work of Gómez and Resines, La Cantata del Exilio –The Ballad of Exile- (1976, 1978) was a intese homage to the exiled Spanish after the lost of the Civil War: some of them knew the concentration camp of France (where the French government crowd them together); others, tortured and dead in the Nazi extermination camp; and a significative numbers of them, enlisted on the De Gaulle’s Foreign Legion or in the groups of guerrilleros of the French Resistance, with other people of the world. This is the story of Celestino Alfonso.

Affiche_rougeCelestino Alfonso (1916-1944) was natural of Salamanca, although most of his youth lived and worked in France as a carpenter nad member of the French Communist Youth, since 1930. In 1936 he get back to Spain as a volunteer to fight against fascism in the Spanish Civil War. He came to be Political Comissar of the 2nd International Brigade. In 1939, as he get back to France, was interned in the camp of Sinat-Cyprien, from where he ran away. After this, in 1942, he joined the Resistance; arrested and deported to Germany, he got to scape once again and, back in Paris, joined the FTP-MOI: French Shooters and Partisans – Foreigner Hand-Work, in a group leaded by Armenian poet Missak Manouchian. Both of them, along with other members of the group, appeared on the infamous affiche rouge, edited by Germans and French collaboracionists, as a try to discredit them. The rest of his story is told by Antonio Gómez, narrating his facts, and Antonio Resines, singing his thoughts, in one of the most beautiful songs of their great album:

Listen: http://www.goear.com/listen/0e0fac8/celestino-alfonso-antonio-resines

Celestino Alfonso

Ocho polacos, cinco italianos, tres franceses, dos rumanos, dos armenios, dos húngaros y un español componían el Destacamento Especial, comandado por el poeta armenio Missak Manouchian. El español se llamaba Celestino Alfonso, y su número era el 10.305.

Me gustaría contar las hojas de los pinos,
enumerar el agua de las fuentes,
sentarme a media tarde
cuando el sol se para en los cristales
y atraparle.
Me gustaría…

No hay más remedio,
nadie elige un futuro
de cementerio.

En dos años y medio de actuación en las zonas de Lyon y París, el grupo participó en más de 156 acciones contra el ejército nazi. Celestino Alfonso tomó parte en gran número de ellas, siendo el encargado de ejecutar personalmente, el 29 de Septiembre de 1942, al comandante alemán Julius Ritter, responsable del Servicio de Trabajo Obligatorio en Francia.

Me gustaría salir a la calle y en la noche
oír cantar los grillos en la Place Vendome,
jugar al mus o al tute
como si fuera una plaza de España
en cualquier parte.
Me gustaría…

No hay más remedio,
nadie elige un futuro
de cementerio.

En Noviembre de 1943, fueron detenidos 23 miembros del grupo, entre ellos el propio Manouchian y Celestino Alfonso, siendo fusilados, después de tres meses de torturas, el 21 de febrero de 1944.

Tantas banderas, tantos países,
tantos idiomas y un canto libre.
Tantos idiomas y un solo canto
que alza la sangre y une las manos.

Alfonso dejó escrito en una carta: "Soy extranjero, pero estimo que todo obrero consciente debe asumir, donde quiera que esté, la defensa de la clase obrera".

No hay más remedio,
nadie elige un futuro
de cementerio.

Celestino Alfonso

manouchiangrupoEight Poles, five Italians, three Frenchs, two Romanians, two Armenians, two Hungarians and one Spanish compossed the Special Detachment, comanded by the Armenian poet Missak Manouchian. Spanish man’s name was Celestino Alfonso, and his number was 10.305.// I’d like to count the leaves of the pine-trees,/ to enumerate the water of the springs,/ to sit down at afternoon/ when the sun stops by the crystals/ and catch it up./ I’d like to…// There’s no choice,/ nobody choose a future/ of cemetery.// In two years and a half of action on the zones of Lyon and Paris, the group took part in more than 156 actions against the Nazi army. Celestino Alfonso took part in many of those, being the responsible of executing in the person, in September 29, 1942, to German commander Julius Ritter, responsible of the Compulsory Work Service in France.// I’d like to go out to the street and at night/ to hear the crickets singing in Place Vendome,/ playing mus or tute*/ as if it were a square of Spain/ in wherever place./ I’d like to…// There’s no choice,/ nobody choose a future/ of cemetery.// In Novemeber, 1943, were arrested 23 members of the group, among them Manouchian himself and Celestino Alfonso, being shot both, after three months of tortures,/ at February 21, 1944.// So many flags, so many countries,/ so many idioms and one free singing./ So many idioms and one free singing/ that makes blood rise and join the hands.// Alfonso left wroten in a letter: “I am foreigner, but I consider that every conscious working man is bound to assume, wherever he may be, the defense of the working class”.// There’s no choice,/ nobody choose a future/ of cemetery.

Lyric and narration: Antonio Gómez

Music and singing: Antonio Resines

* Mus and tute: the most popular Spanish card games.

Translations to French, Italian and others: http://www.antiwarsongs.org/canzone.php?id=37955&lang=it

Download the album (it’s legal):

https://skydrive.live.com/?cid=61e9b08cebcbe7ee#cid=61E9B08CEBCBE7EE&id=61E9B08CEBCBE7EE!8840

Antonio Gómez & Antonio Resines’ “Muerte de Antonio Machado”


… And when might come the last trip day,                     
and the ship that never shall return were ready to depart,
aboard lightweight luggage you will find me,                  
    almost naked, like the children of the sea.                      

(Antonio Machado, “Retrato” –translated by me)

am-muertoAntonio Machado was one of the greatest Spanish writers, not only by his writings, but because of his exemplary behavior. Always beside the people and deffending democracy, signing manifests for fair causes (against the Italian invassion over Ethiopia, for the liberation of Antonio Gramsci, against the tortures on the 34’s prissoners by the revolt…): he always was a convinced Republican. When Spanish Civil War begins, he has his position real clear: he shall stay beside People and Democracy, and he shall work for that. Writing poems and prose, some of them denouncing the fascist crimes (against the assassination of Lorca, against the children dead by German bombs…). When in 1937, the government of the Spanish Republic move into Valencia, all the writers and intellectuals are moved to Valencia too (by governmental order): Machado lived and worked there, sad, not only by the events of war, but for the separation of his beloved Guiomar, and a deep sadness because his brother Manuel was a sympathizer of the Francoists. At the end of the war, he was living in Barcelona, with his mother Ana Ruiz and other of his brothers, José, and, as the insurgent troops were approaching to town, they were forced to abandon the town and the country. At the fall of January, Antonio leave Entierro de Antonio Machado en Colliure al poco de su exilio. El ataúd va cubierto por la bandera republicana y es transportado por soldados republicanosBarcelona, accompanied by his mother and brother, and by writer Corpus Barga, with many others of exiled: civilians, politicians, intellectuals and wounded soldiers that overcrowded the roads to France. At January 28, the Machado family with other exileds arrived to Colliure: Antonio will die the February 22, and three days later did his mother. Machado was buried wrapped with the flag of the Spanish Republic, and his coffin was carried by four soldiers. Actually, his grave is still there, and get several showns of respect, admiration and affection.

TERESA CANO, drawing of the albumIn 1976, journalist, producer, criticist and writer Antonio Gómez, in collaboration with songwriter Antonio Resines (not to be confussed with the actor), set a project, half musical, half documentary, about the Spanish exiled after the Republic was defeated: songs about Spanish men and women on the French Resistance or in the nazi extermination camps (that, many of those, were build by them), and the real testimony of many of these persons. The album was Cantata del exilio (¿Cuándo llegaremos a Sevilla?) –The ballad of Exile (When will we arrive to Sevilla)-: the subtitle makes a reference to that that Ana Ruiz, afflicted by senile dementia, was saying during the journey, convinced in her mind they were moving back to Sevilla, her land. Gómez wrote all the songs, and made of narrator, meanwhile Resines sung the most of them, but not only. Many songwriters participated singing some of the songs. Teresa Cano sung the song about the death of Antonio Machado:

Muerte de Antonio Machado

Con el polvo cansado
de tantas caminatas,
agotado, vencido,
don Antonio Machado,
envuelto en la bandera de la patria,
entre cuatro soldados,
al borde del camino,
con la madre, Ana Ruiz,
y con José, el hermano,
sin pluma y sin fusil,
desnudo como el viento,
bueno con el amigo,
frente al infame, honesto,
con el único abrigo
de la tierra en silencio.

- Que no se detenga nadie, que aquí no ha pasado nada.
Simplemente un ataúd de madera, virgen blanca,
y dentro un español que vino a morir a Francia.
-Que no se detenga nadie, que aquí no ha pasado nada.
Simplemente una cruz de madera, virgen blanca,
entre la carretera y el mar, en la arena de la playa.
Que nadie pregunte nada. Que a nadie le importa nada.

Death of Antonio Machado

MachadograveWith the tired dust/ of so many rambles,/ exhausted, beaten,/ don Antonio Machado,/ wrapped with the flag of homeland,/ between four soldiers,/ at the side of the road,/ with mother, Ana Ruiz,/ and with José, his brother,/ without quill and without fusil,/ naked as the wind,/ right to the friend,/ in front of the infamous, honest,/ with the only covering of the soil in silence.// –May nobody stop by here, nothing has happened here./ It’s just merely a wooden coffin, white virgin,/ and inside it a Spaniard who came to die in France./ –May nobody stop by here, nothing has happened here./ It’s just merely a wooden cross, white virgin,/ between the road and the sea, on the beach sand./ May no one ask nothing. Because no one cares at all.

Lyric by Antonio Gómez

Music by Antonio Resines

Sings: Teresa Cano

Legal download, by the permission of the authors:

https://skydrive.live.com/?cid=61e9b08cebcbe7ee#cid=61E9B08CEBCBE7EE&id=61E9B08CEBCBE7EE!8840

Other lyrics of the album, by our Italian friends:

http://www.antiwarsongs.org/canzone.php?id=37947&lang=en

“Qué fue de los cantautores?”, el videoclip


Va aquí el videoclip del tema que da título al nuevo disco de Luis Pastor, ¿Qué fue de los cantautores?. Luis recita su poema con música al estilo rap, mientras aparecen en el vídeo amigos famosos, conocidos por todos, y otros no tanto (por ahora) como, entre ellos, su mujer Lourdes Guerra, el gran Antonio Gómez, el maestro Fernando G. Lucini, etc.; amigos de la canción de toda la vida, como Pablo Guerrero, Pedro Guerra, Elisa Serna, Paco Ibáñez (básicamente, el culpable de todo, con permiso) y más (que no reconozco u olvido sin premeditación), y nuevos valores, muy valiosos (garantizado por el que suscribe) como su propio hijo, Pedro Pastor, Paskual Kantero, María Rozalen o “Petete”. La letra de la canción, con una explicación elaborada por mí, ya salió en esta entrada: http://albokari2.wordpress.com/2012/02/27/qu-fue-de-los-cantautores-luis-pastor-le-responde-con-mucho-gusto/#comment-2500.

What became to the songwriters? Luis Pastor shall answer you with pleasure:

Camí de l’exili


… Un día, tú ya libre
de la mentira de ellos,
me buscarás. Entonces
¿qué ha de decir un muerto?

(Luis Cernuda, “Un español habla de su tierra”)

¿Carles Fontseré?El pasado día 14 de abril yo hubiera querido escribir una cosa, alarmado por la ingente cantidad de tonterías que ciertas personas, independientes o no, van escribiendo en foros, blogs y páginas de toda índole acerca de la II República Española. Particularmente, fue el comentario en otro sitio de una persona que afirmaba que el color morado de la bandera republicana le daba “náuseas”, porque “bajo esa bandera tuvo lugar una guerra que dejó [cifra probablemente no exacta] muertos” y que “trajo hambre y miseria”… Una lógica un poco extraña, por la que, reduciéndola al absurdo, tendrían que ser los colores de la bandera actual los que le causaran náuseas, pues era la bandera tricolor la oficial por aquellos días, y no fue el gobierno legítimo el que declarara la guerra, sino al contrario: los que se alzaron contra el gobierno legítimo pronto adoptaron la bandera monárquica, y fueron ellos los que causaron la miseria y el hambre que, durante la guerra, padeció básica y únicamente la población localizada en la zona controlada por el gobierno, debido al sitio de estos otros y al bloqueo de las naciones democráticas, que fueron cobardes hasta que ya no se pudo remediar. No es la primera vez que veo semejante sarta de tonterías: y lo digo así, porque esto es de primero de básica, de la ESO diríamos actualmente… Eso de decir que la bandera republicana era una bandera belicista, etc. Como digo, comencé a escribirlo intentando desmentir todas esas tonterías, pero me di cuenta de que explicaba cosas que están, no ya en los libros de sesudos y respetados historiadores, sino en los libros más básicos y en los libros de texto elaborados por serios y respetados catedráticos de Historia. Pero se me quedó clavada una espina… Por una parte pienso que el responsable de su propia ignorancia es uno mismo: eso es algo normal y se puede corregir, si uno tiene un mínimo de curiosidad y de espíritu objetivo. Pero cuando es otro el responsable de la ignorancia de otros conscientemente, eso es algo intolerable. Mi escrito hubiera ido dirigido a aquellas personas, de toda condición y tendencia, que desearan contrastar. Eso sí, con una advertencia: yo no soy, como otros, historiador, solamente un aficionado y un curioso, estudioso de otro campo en el que la historia juega un papel importante.

exiliados-españolesY no es exactamente el culpable ese señor, cuyo nombre no será pronunciado aquí nunca jamás, porque para nosotros, tanto su persona como su trabajo carecen de tanta importancia que no merecen ni nuestro abierto desprecio; un señor de quien, cuando era joven, el inspector Juan Antonio González Pacheco, conocido con el inmerecido apodo de “Billy el Niño”, dijo que nunca pasaría de ser el linotipista de los GRAPO, por muy de jefe que fuera (entre fachas anda el juego). No. La culpa sobre todo es de que aquella educación, aquel falseamiento de la historia y de la cultura, sigue pesando como una losa. Hay muchas cosas que me molestan de este señor y de otros de lo que se ha dado en llamar “revisionismo”; en primer lugar, que han envenenado la noble profesión de investigador de la Historia, pues han manipulado hábilmente (aunque no siempre), sacando de contexto o invirtiendo, documentos, declaraciones de personas históricas, etcétera: se podría decir que han inventado la “historia-basura”. Pero hay algo más, y esto va por toda la población: han pretendido vender sus descabelladas tesis como originales y novedosas, y NO LO SON, en absoluto; la mayoría de sus tesis y de sus líneas de investigación están literalmente sacadas de los libros del historiador del régimen Ricardo de la Cierva, que fue uno de los elaboradores de la historia vista por el lado vencedor: cada cosa que dicen, cada cosa que escriben, fue ya dicha en no sé qué discurso por el ministro Manuel Fraga o por el notorio notario Blas Piñar, por citar a algunos. Si queréis una prueba, os recomiendo ver una película: Mi calle, de Edgar Neville (causa por la que no siento demasiada admiración por este cineasta). Pero hay más: otra de sus fuentes de inspiración ha sido el revisionismo alemán e italiano de los años 70 y 80, esgrimido por los demócrata-cristianos, según los cuales, las dictaduras de Hitler y Mussolini fueron hasta necesarias e inevitables, pues, hubo –especialmente en Alemania-, a parte del “peligro” de la revolución, un “exceso de democracia” (alguien me trajo un comentario de esta índole una vez: primer comentario de “El gran mito de la guerra civil”)… Y así va a resultar que Franco trajo la democracia. Que quede claro de una vez: Franco no es Charles de Gaulle, no luchó contra la Alemania nazi, fue su aliado; ¡si incluso el mito de la laureada neutralidad de España en la II Guerra Mundial es una patraña!, no fue exigida por Franco, sino impuesta por Hitler ante las pretensiones imperialistas del Caudillo sobre Gibraltar y el Norte de África.

Robert CapaNo puedo, ni debo, excusar las barbaridades que algunas personas hicieran, y que empañaron a las otras, aunque no fueron tantas como en la zona fascista, especialmente, porque la diferencia entre ambas zonas fue que, mientras que en la republicana eran hechos que cometieron grupos descontrolados, en la que se autodenominaba “zona nacional” eran actos amparados y consentidos por el gobierno fascista de Burgos. Para ejemplificarlo: Queipo de Llano no sólo sabía de la ejecución de García Lorca, sino que la ordenó; y si no hubiera sido por Rafael Sánchez Mazas, la misma suerte hubiera corrido (aunque de alguna manera la corriera más tarde) el poeta Miguel Hernández. En otra ocasión, con documentos auténticos y todo, hablaré de la relación del gobierno de la República con los católicos, tema sobre el que también pesa demasiada mitología, muchas veces exagerada. Sobre lo que no hay mitología es sobre gente que morirá sin saber dónde está enterrada gente tan inofensiva como una madre:

http://politica.elpais.com/politica/2012/04/19/actualidad/1334838950_378933.html

1939 L´exode de Catalunya, por Carles FontserèPero en fin, ésta es a grandes rasgos la espina que me quería sacar. Hoy, que debería estar hablando de la Revolución portuguesa o de la liberación de Italia, a tenor de esta preciosa canción, os traigo estas reflexiones con las que no pretendo que nadie cambie su punto de vista, pero que sí, tenga la idea que tenga sobre el hecho concreto, deje de engordar el bolsillo a estos timadores de la historia y busquen a los respetados historiadores, sean éstos progresistas o conservadores: el buen historiador se atiene a los hechos, no los manipula a su conveniencia, y además, acude a las fuentes. Tiene, por eso, mucho más valor histórico esta canción de Xavier Ribalta, de su disco de 1974 Onze cançons amb esperança, un estremecedor homenaje a los exiliados de la República, con letra de Pere Oriol Costa; exiliados que huyeron de la represión y de la guerra, y que muchos de ellos conocerían el desprecio de los conservadores franceses, la reclusión en campos de trabajo, la lucha contra el nazismo, y, finalmente, harían entrar sus tanques los primeros en la plaza principal de París:

… ellos, los vencedores
Caínes sempiternos,
de todo me arrancaron.
Me dejan el destierro…

(Luis Cernuda, “Un español habla de su tierra”)

Quizás en un futuro haga un vídeo más artístico

Camí de l’exili

Camí de l’exili,
fugen del seu país,
camí de l’infern
a sota d’un cel gris,
soldats i oficials
amb les casaques estripades,
estripades al front
que van guardar tants anys
prop del gran riu.

Els qui hem de néixer encara
us diem adéu,
els vents de la costa
us diuen adéu.

Adéu, adéu, us plora la nit.
Què se n’ha fet, què serà de la vostra terra
Què se n’ha fet, què serà del vostre país?

En els balcons han canviat les banderes
i pels carrers sonen càntics diferents,
les vostres dones que us van jurar amor
hem vist canviar el seu cor davant els guanyadors.
Els qui hem de néixer encara us diem adéu,
els vents de la costa us diuen adéu.
Adéu, adéu, us canten els ocells.
Adéu, adéu, us plora la nit.
Adéu, adéu, adéu.

http://www.viasona.cat/grup/xavier-ribalta/a-l-olympia/cami-de-l-exili

Camino del exilio

Camino del exilio,/ huyen de su país,/ camino del infierno/ debajo de un cielo gris,/ soldados y oficiales/ con las casacas desgarradas,/ desgarradas en el frente/ que guardaron tantos años/ cerca del gran río.// Los que hemos de nacer aún/ os decimos adiós,/ los vientos de la costa/ os dicen adiós.// Adiós, adiós, os llora la noche./ ¿Qué se ha hecho, qué se será de vuestra tierra?/ ¿Qué se ha hecho, qué será de vuestro país?// En los balcones han cambiado las banderas/ y por las calles suenan cánticos diferentes,/ vuestras mujeres que os juraron amor/ las hemos visto cambiar su corazón ante los ganadores./ Los que hemos de nacer aún os decimos adiós,/ los vientos de la costa os dicen adiós./ Adiós, adiós, os cantan los pájaros./ Adiós, adiós, os llora la noche. Adiós, adiós, adiós.

Pere Oriol Costa – Xavier Ribalta

Y así el dolor se hizo silencio en rebeldía…

(Antonio Gómez)

espanoles-evacuacion

¿Qué fue de los cantautores? Luis Pastor le responde con mucho gusto…


Portada del último disco de Luis Pastor, muy de Grateful Dead, ¿no?“¿Qué fue de los cantautores?” era la pregunta que algunos, bien maliciosa, bien ingenuamente, preguntaban a todo aquel “ex-combatiente” de la Nueva Canción genérica -es decir, en todo idioma oficial, o no reconocido, y en dialectos de todo el país- que lucharon con voces y guitarras contra el franquismo y sus coletazos. Luis Pastor responde en su nuevo disco a esta pregunta: según le entendí en un evento, fue un poema que estuvo madurando, harto de que le preguntaran por aquellos días, como si ya estuviera acabado y retirado, y no le preguntaran por lo que estaba haciendo hoy por hoy, y que se lo soltó a cierto periodista y crítico musical (del que no revelaremos el nombre) que le lanzó la pregunta, uno de los que a finales de los 70 tocó la trompeta del apocalipsis de la muerte de los cantautores, y que, paradójicamente, conduciría algo después un excelente programa para TV3 sobre la Nova Cançó, dejándole a cuadritos. Lo que aquí en este poema Pastor expone es algo que ya a menudo hemos hablado aquí, del desarrollo que tuvo la canción de autor crítica y combativa en nuestro país, que arrancó desde los años 60 y tuvo sus momentos álgidos y bajos entre los 60 y los 70: poniéndose de moda, quitándose de moda, poniéndose, etc., por parte de productores y críticos, entre los cuales los había más o menos honestos, y más o menos aprovechados. A finales de los 60, la canción de autor, o mal entendida “canción protesta”, llegó a ponerse relativamente de moda: esto no significa que los auténticos cantautores tuvieran toda la libertad del mundo para tocar, grabar y actuar, y casi lo que es más importante, distribuir sus producciones, o que estuvieran exentos de las multas y las detenciones; lo que la realidad era, más bien, cierto aire de indignación cuando con similares fórmulas ciertos intérpretes hacían su agosto imitando unas estructuras básicas y formales de la canción de autor, hasta el punto de llegar oír que el “Canto a Galicia” de un tal Julio no-sé-qué era el himno de los emigrantes gallegos; hechos tales que la banda de canción de autor satírica Desde Santurce a Bilbao Blues Band reflejaban en su demoledora “El ídolo”. Luis aborda muchas de las críticas que, por aquellos años, les lanzaba cierta crítica interesada: ¿chicos burgueses que no tenían por qué protestar? Muy especialmente él y otros, chavalxs que empezaron a trabajar desde muy jóvenes, sabían que era una falacia repugnante. La crítica reaccionaria, en su estilo de costumbre, no tenía mejores argumentos que mentir sobre la mayoría de ellos y generalizar, a veces exagerando verdades a medias, y otras, sencillamente, inventándose las cosas.

Portada de "Hermano Lobo", agosto de 1974, por Miguel GilaMediados de los 70: Franco la palma y se inicia un proceso irregular de democratización no acabado –ni de lejos- que, si bien por un lado pretendía instaurar una democracia parlamentaria, por el otro intentaba mantener ciertas cosas y, lo que es más importante, a ciertas personas. Entre 1976 y 1978, con una progresiva liberación de la libertad de expresión y relajación de la censura, la canción de autor tiene su nueva edad de oro; básicamente fueron tres las edades de oro que tuvo: a mediados de los 60, con la influencia de la Nova Cançó y, especialmente de Raimon y Paco Ibáñez, y que fue interrumpida por las medidas tomadas al respecto de las revueltas estudiantiles y obreras; la tercera, con el llamado “espíritu del 12 de febrero” en 1974, una época de relativa apertura de la libertad de expresión, que duró muy poquito; y esta última, durante la transición: en todas ellas, podrá aducir alguien, surgieron aprovechados, arribistas y demás, algunos de los cuales traicionaban su propio espíritu; pero, si bien esto es verdad, no dejemos de hacer notar que en todas ellas surgieron nuevos y grandes valores. Esta última edad de oro tiene su explicación en que, al haberse liberado un poco la libertad de expresión, las grandes discográficas internacionales comienzan a fichar a muchos de ellos (hasta la fecha, muy pocas multinacionales habían fichado cantautores: una de las salvedades fue Víctor Manuel, que grababa en Sony), mientras que personas que habían trabajado en la crítica y la prensa musical, como Alain Milhaud, Antonio Gómez o Gonzalo García-Pelayo, abrían nuevas discográficas que se ocuparan de esta música. Pero de ninguna manera significa esto que se forraran: a la par que se permite la grabación y distribución de casi todo material, paradójicamente, sus actuaciones son prohibidas, total o parcialmente, por el ministerio de la gobernación: el tan laureado ministro Manuel Fraga (tanta paz lleves como descanso dejas) se dedicó, prácticamente, a prohibir todo evento que tuviera una mínima relación con la canción de autor e incluso con la poesía: de los cuatro recitales de Raimon en lo que supuso su vuelta a Madrid, se suspenden los tres restantes (el primero, que fue grabado en un disco maravilloso, reflejaba en su portada el hecho); también se prohíbe la serie de recitales-homenaje de José Antonio Labordeta a su hermano, el gran poeta Miguel Labordeta (el primero se registra en el disco Labordeta en directo); parecida suerte correrán muchos de los festivales multitudinarios que, a lo Woodstock, presentaba lo mejor de cada casa en su lengua o dialecto regional, por una u otra cosa; y muchos de aquellos que conseguían realizarse, eran sistemáticamente saboteados por matones de la ultraderecha, a veces, enviados por la propia policía, cuando no eran de la misma policía. Quizás se debiera a que, en los primeros momentos de la transición, estos recitales tenían mucho de político, en ocasiones tanto que amenazaba con devorar el componente artístico: eran invitados de excepción figuras de la oposición, tanto política –de los cuales, muchos no se mostraron tiempo después lo que se puede decir agradecidos- como cultural (Gabriel Celaya fue invitado especial en el recital de Raimon en Madrid, y al contrario que con Felipe González, la asistencia anónima tuvo unidad de criterio al aplaudir su presencia, hasta el punto de arrancar lágrimas de los ojos del célebre poeta vasco); eso, por un lado, y por otro que aquellos recitales se convertían en los lugares para hacer todo tipo de reivindicaciones, lanzar todo tipo de vivas y mueras, y, en definitiva, decir todo aquello que durante más de cuarenta años no se podía haber dicho, a menudo sin ser conscientes de que el que pagaba el pato de toda esta celebración de la libertad de expresión era el propio cantautor (quien sí que era consciente a todas luces, era el enviado de la poli). A finales de los 70 esto era una situación algo insostenible, y, como les pasara a los Beatles, muchos cantautores se quejaban de que la gente no les oía, y ya no se sabía si los que reventaban los actos eran de izquierdas o de derechas. Pero su labor en estos años, a pesar de las multas, las detenciones, fue encomiable; aquellos que comenzaron cantando semi-clandestinamente en las sacristías de sacerdotes progresistas ahora llenaban estadios de fútbol y plazas de barrios y pueblos, y eran reclamados en recitales y festivales en el extranjero: Luis Pastor cantaba al aire en el barrio de Vallecas; Víctor Manuel y Nuberu lo hacían para los All my friends were theremineros asturianos; Carlos Cano, Manuel Gerena, Gente del Pueblo… para los jornaleros de Andalucía; Imanol se trajo de la mano a los bretones Gwendal, maestros de la música celta, para cantar en vasco; Benedicto y Bibiano recorrían Galicia practicando los preceptos aprendidos del inmortal José Afonso; Pablo Guerrero traía los ecos de la Extremadura que trabaja y que pasa de su “glorioso pasado” de conquistadores; Nuevo Mester de Juglaría, La Bullonera, Jarcha, Oskorri, Joaquín Díaz, Fuxan os Ventos, Sabandeños, Al Tall… dignificaban la música tradicional de su tierra, secuestrada por el nacional-folklorismo, y la gaita volvía a sonar rebelde y reivindicante. Y mujeres, como dice Luis, que merecen su mención a parte por muchas razones: la primera, por haber desafiado el estatus social que la sociedad las reservaba; la segunda, a consecuencia de la primera, que para muchas de ellas, probablemente, les fuera más difícil que a los que mean de pie el escribir sus canciones y cantarlas; y la tercera, porque a diferencia de las cantantes convencionales, algunas de ellas de diseño, de la época, con todo, eran dueñas absolutas de su producción y de su trabajo: Elisa Serna, Maria del Mar Bonet, Pilocha, Cecilia… Tod@s ell@s cantaban para un público que ya no era exclusivamente el universitario de entre 18 y 25 años de edad aproximadamente, sino que era un público muy heterogéneo, tanto social como demográficamente: jóvenes universitarios, bachilleres con acné, obreros, obreras y amas de casa de mediana edad, ancianos campesinos (que se preguntaban cómo esos muchachos podían saber todas esas cosas), y representantes de las clases medias: médicos, profesores, abogados…

otan noPero mientras sucede el máximo exponente, a la vez, se producía su declive, o quizás fuera un declive conducido por algunos, quién sabe… El caso es que ya entonces, ciertos críticos enarbolaron la bandera de la muerte, y haciendo una lectura parcial y sesgada de lo que dijera Mr. Bob Dylan, anunciaron la muerte de la canción de autor; pero mientras tanto, grupos tan curiosos como los futuros Pecos o Mecano intentaban hacerse su hueco versionando canciones de Aute o Víctor Manuel. Pero el declive avanza, y después del milagro del 23-F, después de la victoria electoral de D. Felipe González y su PSOE, aquellos políticos que anteriormente habían recurrido a ellos para amenizar sus mítines –el gancho era el cantautor o grupo de rock, ya que también merecen mención grupos tan geniales como Triana, Coz, Bloque, Asfalto y otros- declaran entonces contra ellos y consideran, más por conveniencia que por lealtad a la verdad, que ya no son necesarios: por conveniencia, decimos, pues la mayoría participó en las campañas y recitales contra la permanencia de España en la OTAN, junto a los grupos de heavy metal y punk-rock que se cargaban la visión de la juventud pasota de los 80. El cantautor argentino Alberto Cortez declaraba, en el programa “La Tierra de las mil músicas” (un capítulo con más buenas intenciones por parte del señor Luqui que buenas informaciones), que con la muerte de Franco se descubrió quiénes de ellos valían y quiénes no… Bueno, sobre esto podemos decir que el señor Cortez, a quien presentamos nuestra admiración, es tremendamente injusto con muchos compañeros: es cierto que hubo muchos cantautores, con buenas intenciones, eso sí, que no supieron afrontar el cambio, y se quedaron en el camino; pero no menos cierto es que la industria musical, la crítica y, en buena parte, el público y el cambio generacional dejó a muchos valiosos intérpretes en el camino. La fórmula hacia la frontera con los 80 era muy básica: renovarse, y así lo hicieron muchos, tales como Luis; la canción de autor ahora debía dejar atrás la arenga política y la rabia, y volverse algo más descriptiva, narrar lo cotidiano, y evitar, en lo posible, la frivolización de los temas: el elemento humanista y crítico debía de preservarse, pero bajo nuevas fórmulas. Esto no supuso, de ninguna manera, claudicar ni rendirse: alzaron sus voces también contra la guerra del golfo, contra la guerra de Irak -que es la que me tocó más de cerca-, en donde mientras Luis Pastor y Adolfo Celdrán presentaban sus escalofriantes canciones contra la guerra, José Antonio Labordeta, en su papel de diputado por Aragón, hacía vibrar el congreso con palabras de justicia y de verdad, tomadas de su hermano, mientras el presidente Aznar miraba para otro lado… Y ¡sí!, amigo neocón, mal bicho y lengua de víbora: contra la de Libia ¡también!… Otra cosa es que los medios lo hayan recogido. 

Desde entonces y hasta hoy, se han venido repitiendo los mismos clichés de crítica, la mayor parte de las veces por parte de gente cuya idea acerca de la canción de autor es la misma que tengo yo sobre urología: de oídas y sin comprobar. Básicamente, al tener sólo los referentes de Víctor Manuel o Serrat, y los desvaríos de cierta pseudo-prensa heredera de la de antaño, que aplica eso de “de la ceja” indiscriminadamente, hay mucha gente que se piensa que el cantautor superviviente de aquellos años es alguien que vive en urbanizaciones de lujo, que cena con Zapatero o Rubalcaba, que tiene un cochazo, que manda a sus hijos a colegios privados, y no sé cuántas cosas más… Y Luis revela cuál es la otra realidad, pidiendo, por favor, pero con cierto enfado, que no se meta a todos en el mismo saco. Acaba ya dándonos la pista de por qué derroteros anda la canción de autor de ahora, emparentándola con los raperos de calidad, capaces de hacer una poesía urbana de calidad y crítica con el sistema.

Y yo, que no soy cantautor, aunque dé el cante, me siento muy orgulloso de ellos, y de haber conocido a muchos de ellos: de los que no se rinden, de los que dejan en ridículo al señor Winston Churchill con aquella soberana memez que dijo acerca los revolucionarios a los 20 y a los 40, y, cuando tenga su edad, me gustaría ser como ellos.

NOTA: se me disculpe no haber nombrado a muchos, pues no pretendía ser exhaustivo; que esto no se entienda como una injusticia.

“A todos los compañeros cantautores que ya no están, pero que nos dejaron su ejemplo, su compromiso y sus canciones: Ovidi Montllor, Carlos Cano, Chicho Sánchez Ferlosio, Hilario Camacho, Imanol, Labordeta, Quintín Cabrera, Mikel Laboa…”

Dedicatoria del álbum de Luis Pastor, ¿Qué fue de los cantautores?

Qué fue de los cantautores

Éramos tan libertarios,
casi revolucionarios,
ingenuos como valientes,
barbilampiños sonrientes
—lo mejor de cada casa—
oveja negra que pasa
de seguir la tradición
balando a contracorriente
de la isla al continente
era la nueva canción.

Éramos buena gente,
paletos e inteligentes,
barbudos estrafalarios,
obreros, chicos de barrio,
progres universitarios,
soñando en una canción
y viviendo la utopía
convencidos de que un día
vendría la Revolución.

Aprendiendo a compartir
la vida en una sonrisa,
el cielo en una caricia,
el beso en un calentón.
Fuimos sembrando canciones
en esta tierra baldía
y floreció la poesía
y llenamos los estadios
y en muchas fiestas de barrio
sonó nuestra melodía.

Tardes y noches de gloria
que cambiaron nuestra historia.
Y este país de catetos,
fascistas de pelo en pecho,
curas y monjas serviles,
grises y guardias civiles,
funcionarios con bigote
y chusqueros de galón,
al servicio de una casta
que controlaban tu pasta
tu miedo y tu corazón.

Patriotas de bandera,
españoles de primera,
de la España verdadera
aquella tan noble y fiera
que a otra media asesinó
brazo en alto y cara al sol
leales al Movimiento
a la altura y al talento
del pequeño dictador
que fue Caudillo de España
por obra y gracia de Dios.

Toreando en plaza ajena
todo cambió de repente
los políticos al frente
de comparsa y trovador.
Se cambiaron las verdades:
"tanto vendes tanto vales".
Y llegó la transición:
la democracia es la pera.
Cantautor a tus trincheras
con coronas de laureles
y distintivos de honor
pero no des más la lata
que tu verso no arrebata
y tu tiempo ya pasó.

¿Qué fue de los cantautores?
preguntan con aire extraño
cada cuatro o cinco años
despistados periodistas
que nos perdieron la pista
y enterraron nuestra voz.
Y así van para más de treinta
con la pregunta de marras
tocándome los bemoles.
Me tomen nota señores
que no lo repito más:

algunos son diputados,
presidentes, concejales,
médicos y profesores,
managers y productores
o ejerciendo asesoría
en la Sociedad de Autores.
Otros están y no cantan,
otros cantan y no están.
Los hay que se retiraron,
algunos que ya murieron
y otros que están por nacer.

Jóvenes que son ahora
también universitarios,
obreros, chicos de barrio
que recorren la ciudad.
Un CD debajo el brazo,
la guitarra en bandolera,
diez euros en la cartera,
cantando de bar en bar.
O esos raperos poetas
que es su panfletos denuncian
otra realidad social.

¿Y mujeres? ni se sabe.
Y sobre todo si hablamos
de las primeras gloriosas
que tuvieron los ovarios
y el coraje necesarios
de subirse a un escenario
de aquella España casposa.

¿Qué fue de los cantautores?
aquí me tienen señores
como en mis tiempos mejores
dando al cante que es lo mío.
Y aunque en invierno haga frío
me queda la primavera,
un abril para la espera
y un “Grândola” en el corazón.

¿Qué fue de los cantautores?
aquí me tienen señores
aún vivito y coleando
y en estos versos cantando
nuestras verdades de ayer
que salpican el presente
y la mierda pestilente
que trepa por nuestros pies.

¿Qué fue de los cantautores?
De los muchos que empezamos,
de los pocos que quedamos,
de los que aún resistimos,
de los que no claudicamos.
Aquí seguimos,
cada uno en su trinchera
haciendo de la poesía
nuestro pan de cada día.

Siete vidas tiene el gato
aunque no cace ratones.
Hay cantautor para rato.
Cantautor a tus canciones.
Zapatero a tus zapatos.

Luis Pastor

http://canciondeautorenespanol.blogspot.com/2012/02/que-fue-de-los-cantautores.html

¿Es necesario repetirlo? ¡Venga, vale!

Por eso te agradecemos que te alces con canciones


"QUINTIN Y YO": emotivo momento de la exposición en la que Fernando recuerda emocionado -y emocionándonos-  a Quintín Cabrera, cuya foto cuelga al fondoDedico esta entrada, por su cumpleaños, a mi maestro y, lo que es más importante, amigo, Fernando González Lucini, que ahora desde su blog nos trae el universo multicolor, que explota en granadas de sueños y esperanzas, sin perder nunca la capacidad de indignarse por lo que merece la pena, de la canción de autor de ayer, de ahora y de siempre, de aquí, de allá y del más acá. Y es que Fernando ha guardado su integridad y su sentido de la justicia y de la humanidad intactos, y nadie podrá decir una palabra mala de él. Hago mías las palabras que dijo el Antonio Gómez, durante la inauguración de la exposición sobre la canción de autor en Rivas, “Cuando Lucini toca la corneta, yo me pongo firme”. Fernando encontró en los días de su juventud, como tantos otros, en la canción de autor de este país, y sin hacer nunca distinción entre sus lenguas, regiones o la ideología particular de cada uno (algo que proclamo orgulloso haber aprendido bien), una salida a la indignación que recorría a todo el mundo durante la dictadura, y debió decir “¡yo también!” cuando, en 1977, el cantautor catalán Joan Isaac cantaba esta mezcla de declaración de principios y de ramillete de indignaciones.

¡Va por ti, Fernando: maestro, amigo, hermano…!

Per això canto cançons

Perquè sou els responsables d’un estat de confusió
amb mil frases que aprofiten la ignorància de tothom,
perquè sou els responsables de mirades sense nom
i inefables jurisperits de les lleis d’un sol color.

Per això m’alço amb cançons!

Perquè sou dipositaris de misèries i opinions
que aviat són enterrades si no fan el pes degut,
impertèrrits dialèctics d’un monòleg de mal gust,
perquè sóc conscient encara del que faig i del que vull.

Per això m’alço amb cançons!

Perquè em sento membre nítid d’una llengua i més costums
moltes voltes declarades enemics número u,
perquè m’estimo els lògics instruments de l’opinió,
que és paraula no volguda per romàntics i quixots.

Per això m’alço amb cançons!

Perquè odio aquests romàntics d’una gesta de mal nom,
decadents herois nostàlgics de trinxeres i canons,
incansables moralistes si es presenta l’ocasió,
perquè vull respirar lliure, jo, tu i molts milions.

Per això m’alço amb cançons!

http://www.cancioneros.com/nc/3032/0/per-aixo-canto-cancons-joan-isaac

Por eso canto canciones

Porque sois los responsables de un estado de confusión/ con mil frases que aprovechan la ignorancia de todos,/ porque sois los responsables de miradas sin nombre/ e inefables jurisconsultos de las leyes de un solo color.// ¡Por eso me alzo con canciones!// Porque sois depositarios de miserias y opiniones/ que pronto son enterradas si carecen del peso justo,/ impertérritos dialécticos de un monólogo de mal gusto,/ porque soy consciente todavía de lo que hago y de lo que quiero.// ¡Por eso me alzo con canciones!// Porque me siento miembro íntegro de una lengua y más costumbres/ muchas veces declaradas enemigos número uno,/ porque amo los lógicos instrumentos de la opinión,/ que es palabra no querida por románticos y quijotes.// ¡Por eso me alzo con canciones!// Porque odio a estos románticos de una gesta de mal nombre,/ decadentes héroes nostálgicos de trincheras y cañones,/ incansables moralistas si se presenta la ocasión,/ porque quiero respirar libre, yo, tú y muchos millones.// ¡Por eso me alzo con canciones!

Joan Isaac

¡Que biba Ehpañia!


La España de charanga y pandereta,
cerrado y sacristía,
devota de Frascuelo y de María,
de espíritu burlón y alma inquieta,
ha de tener su mármol y su día,
su infalible mañana y su poeta…

El mañana efímero”, Antonio Machado

eljuevesEn 1970, el grupo de teatro crítico alternativo “Tábano” estrenaba, con dificultades e incidentes “propios” de la época, la obra satírica Castañuela 70. Para ello contaron con la colaboración musical del grupo madrileño Las Madres del Cordero: Moncho Alpuente, Antonio Piera, Jerónimo Martínez, Arturo Bodelón y Luis Cristobal "Cocodi", originalmente, con la colaboración de Nieves Córcoles como acompañante ocasional, y del gran Antonio Gómez, apodado por aquellos días como “La Madrastra”, a modo de “director” de orquesta. Para esa obra, Las Madres interpretaban esta tremenda canción satírica, reuniendo un montón de tópicos al uso por la fauna reaccionaria española de entonces… De esta canción, incluida luego en el disco Todo está muy negro hace que ha llovido cerca de 42 años, mientras que de la cita de Antonio Machado arriba señalada se cumplirán los excelentes 100 años el año que viene… Y, o todo sigue igual, o nada ha cambiado. Pero mientras podamos irnos de fiesta, ¡qué más da los escándalos y las injusticias! ¡Qué más da que seamos el hazme reír del mundo entero por sentar a un juez en el banquillo por intentar investigar las violaciones contra los derechos humanos!

A los que intentaron e intentan cambiar las cosas, aunque sea un poco.

Escuchar: http://www.goear.com/listen/5da12fc/a-pesar-de-todo-las-madres-del-cordero

A pesar de todo

-¡Ele Manuel! ¡Arsa con la castañuela revival!

A pesar de todo,
todo sigue igual,
si se vive bien para que cambiar;
y si acaso alguno lo pasará mal,
con una quiniela se puede arreglar.
¿Dónde vas a ir que mejor estés?
Piénsalo un momento,
luego quédate.

Porque nos tienen envidia
nos critican desde fuera;
vale más una española
que quinientas extranjeras.

¡Déjalos que piensen!
¡Déjalos que inventen!,
que luego en España
su dinero invierten.
¡Qué viva el turismo!
¡Qué viva el folklor!
Castañuelas, guitarras
¡así se vive mejor!

¿Dónde vas a ir…

¡Ay!
No se por qué gritan tanto
hablando de democracia;
esos inventos modernos (¡oy!)
siempre acaban en desgracia.

Y a pesar de todo…
-Maehtro: biss.

¿Dónde vas a ir…

¡Ay!
Terminó la castañuela:
gracias por sus ovaciones,
pero no olviden ustedes
¡que esto es España señores!

Y a pesar de todo…

-Maestro, maestro: "trih".
-El "trih" ese.
¿Dónde vas a ir…

¡Ay!
Mucho nos hemos reído,
y estuvo muy bien la risa;
pero si se queda en risa
¡ay, qué risa tía Felisa!

Y a pesar de todo…

Moncho Alpuente – Antonio Piera

La historia de Castañuela 70, con imágenes originales, narrada por algunos de sus protagonistas:

Almas Humildes’ “Cuervos”


almas humildes cuervosAlmas Humildes (Humble Souls) was a Spanish folk and folk-rock trio from Madrid. It was formed by Antonio Resines (not to be confused with the famous actor), Juan Francisco Seco and Alex Kirschner; later, José María Alameda, Javier Navarro and Guillermo Polo joined to the band. The band’s carreer was very short, from 1966 to 1972, recording one only LP and eight EPs. In 1972, the band break up, and Resines is the only member who continues, as a songwriter, recording in the 70s two memorable records: the Cantata del exilio (Ballad of exile), with the collaboration of Antonio Gómez (words and narration) and other songwriters; and Canciones de cárcel de Ho Chi Minh (Ho Chi Minh’s jail songs), with songwriter Teresa Cano. Resines also has translated into Spanish the Beat Generation poets’ books, for the editorial “Visor de Poesía”.

“Cuervos” was the first Almas Humildes’ single. It’s a sweet song that talks about the reactionary people who were running Spain at that time. I’m not sure at all if there’s any conection, but Spanish people used to call crows to the most reactionary priests, because they always wear their black soutanes.

Cuervos

Ven a mí mi amada
con luz en tus ojos,
calma mi ansiedad,
que el fragor de mi alma
ha de ser ahogado
en tu suavidad.
Tu camino
cruzarán los cuervos,
los oirás graznar;
cantarán con
su cantar grotesco,
luego volarán.
Cuervos con levita,
cuervos con chaqueta,
que te cantarán,
y si sus canciones
te parecen dulces,
no me mires más.
Sus canciones
que hablan de la lucha
en su rojo mirar;
sus canciones
que hablan de deseo
en su torvo cantar.
Ven, deja que te
estreche en mis brazos
que ya no sufras más;
que la ira que
anida en mi pecho
se pierda en el mar,
mar de tus caricias,
mar de tus palabras,
mar de mi mirar,
mar de prados verdes,
mar de ojos profundos,
mar de cruel bramar.

Crows

Come to me, my beloved one/ with light on your eyes,/ calm down my anxiety,/ for the clash of my soul/ musts to be suffocated/ on your gentleness./ The crows/ will cross your way,/ you shall hear them craw;/ they shall sing with/ their grotesque singing,/ then they shall fly./ Crows in frock-coat,/ corws in jacket,/ that will sing you,/ and if their songs/ seem to be sweet to you,/ don’t look at me anymore./ Their songs/ that talk about the fight/ in their red looking;/ their songs/ that talk about the desire/ on their grim singing./ Come, let me/ hold you in my arms/ for you won’t suffer anymore;/ for the anger that/ nests on my breast/ miss out on the sea,/ sea of your caresses,/ sea of your words,/ sea of my looking,/ sea of green meadows,/ sea of deep eyes,/ sea of cruel roaring.

Antonio Resines – Almas Humildes

Canciones de la victoria: La liberación de París


Et par le pouvoir d’un mot
Je recommence ma vie
Je suis né pour te connaître
Pour te nommer
Liberté!

Paul Eluard, “Liberté

Los himnos revolucionarios clásicos, como nuestra canción de ayer, “La Marsellesa” o “La Internacional”, citando sólo las más importantes, no son exactamente lo que llamamos himnos “de la victoria”. Por supuesto, cuando los partidarios de estas ideologías obtenían una cierta victoria las cantaban: el himno clásico debe llamar a la lucha y (por y para ello) alentar la posibilidad de victoria; por esa razón, el que la interpreta lo debe hacer con el sabor de la victoria en sus labios: son himnos generales. Pero nos referimos más bien a aquellas canciones que celebran ya el hecho victorioso, y no su posibilidad. Pero no necesariamente el autor de la canción ha de haber estado allí y participado de la alegría, como es el caso de nuestra canción de hoy.

LosEspanolesenlaResistencia0061939: el general Franco ha ganado la guerra civil; miles de españoles se agolpan en los puertos levantinos y en la frontera con Francia, mientras la tan presentida nueva guerra mundial va tornándose cada vez más real. Los españoles que cruzan la frontera con Francia descubrirán pronto la cruel indiferencia del teóricamente gobierno (frentepopulista también) amigo de León Blum, quien poco puede hacer, presionado por la derecha y ultraderecha francesa, que, tras haber conseguido la reclusión de los exiliados en campos de concentración, tanto en la metrópoli como en sus colonias, llegan a exigir su entrega a Franco. Finalmente, la tan temida y anunciada guerra contra Alemania estalla, y pronto comienzan las hostilidades contra Francia. En 1940, el país galo se rinde y es ocupado por las fuerzas alemanas; en Francia se hallaban por entonces muchos españoles exiliados, de los cuales, muchos de ellos fueron recluidos en los campos de exterminio. El gobierno de Vichy obligó a los españoles a optar entre trabajos forzados, enrolarse en la Legión Extranjera o ser repatriados “voluntariamente”. Algunos de ellos, se enrolaron en estas compañías, mientras que otros se unieron a la Resistencia. Así, cuando el general Charles De Gaulle se sublevó, los españoles que se encontraban en estas compañías pasaron a engrosar uno de los cuerpos del ejército de la Francia Libre: “La Nueve”, comandada por el francés Raymond Dronne, también conocida como “División Leclerc”, por estar a las órdenes del general Philippe Leclerc de Hauteclocque, pero no sólo en ésta. Sin embargo, aprovechando la estancia en Inglaterra, para el posterior desembarco de Normandía, algunos, que se negaban a estar a las órdenes de De Gaulle, se unieron al ejército británico, en la Spanish Company Number One: obviamente, ellos no simpatizaban con el conservadurismo del mariscal ni con la corona británica, pero les movía las ansias de la revancha y, más importante aún, la posible ulterior liberación de su patria, a parte de no querer olvidar a los ejemplares camaradas que vinieron desde todo el mundo para ayudarles.

LosEspanolesenlaResistencia038Tras muchas campañas, se alcanza la capital de Francia. El primer tanque que llega a la Plaza del Ayuntamiento, la Place de la Ville, efectúa sus primeros disparos; los parisinos, eufóricos, salen a la calle cantando el himno nacional, y descubren que el tanque lleva el nombre de un río español (según la Wikipedia), “Ebro”, y que sus ocupantes son españoles que lo adornan, no con la bandera francesa, sino con la ultrajada bandera de la II República española. Otros más fueron uniéndose, con nombres simbólicos como “Belchite” –población aragonesa destruida por las fuerzas franquistas-, “Guadalajara” –en conmemoración de la derrota de los voluntarios fascistas de Italia en esta provincia-, “Guernica”, “Don Quichotte”, “Madrid”, “Teruel” –cuya reconquista fue una de las grandes victorias republicanas-, etc. Como anécdota, a los anarcosindicalistas no se les permitió llamar a su vehículo “Buenaventura Durruti”, y fue bautizado como “Les Pengoüins”.

Parigi, 24 agosto 1944. Soldato spagnolo della divisione Leclerc salutato dalla folla in festaObviamente, la canción de aquel día fue “La Marsellesa” –probablemente el himno, originariamente revolucionario, que marcaría el estilo de todos los himnos subsiguientes-, pero no es ésa la que vamos a poner. Las tragedias y el dolor de los exiliados españoles fueron plasmados, a finales de los 70, en uno de los primeros proyectos de lo que hoy llamaríamos memoria histórica: el disco Cantata del exilio – ¿Cuándo llegaremos a Sevilla?, con letras y narraciones de Antonio Gómez, música e interpretación de Antonio Resines, y otros cantantes, y los testimonios reales de quienes lo vivieron, como Teresa Pamiés, Eduardo Pons Prades o Mariano Constante, entre otros, narrando sus vivencias en la Resistencia, en los campos de exterminio nazi, o en en el ejército francés. Gómez y Resines interpretan a la perfección la alegría de aquel día de los habitantes parisinos, y como guinda, la voz uruguaya del gran Quintín Cabrera. Quizás por error, o quizás esté equivocada la wikipedia, Antonio Gómez le asigna la entrada triunfal a “Belchite”; ya entonces Antonio luchaba contra la errónea idea (difundida por el cine de Hollywood) de que fueran los estadounidenses los liberadores de París:

Escuchar/ Descargar: https://skydrive.live.com/?cid=61e9b08cebcbe7ee#

Diálogo de Belchite/ Liberación de París

-Vamos corriendo. ¡Corre! Dicen que ha entrado un tanque en la Place de la Ville.
-¿Un tanque?… ¿Americano?
-Un tanque español, cargado de soldados españoles.
-¿Cómo va a ser español? Será americano…
-Será americano… Pero se llama "Belchite".

¡Ay! ¡Qué alegría tienen hoy los balcones!
Banderas de la patria en los corazones;
en los corazones el dolor de los muertos
y las prisiones.
Sal corriendo a la calle y ya no digas
que te miran los guardias en las esquinas,
en las esquinas, madre, en las esquinas,
mudos testigos ciegos de mil heridas.
En el metro leemos sin ningún miedo
L’Humanité diario para entendernos,
para entendernos, madre, para entendernos,
antes nos encerraban por mucho menos.

Con el ruido de guerra la guerra se hizo
un rumor de claveles y de cañizo,
y de cañizo cubriremos las tumbas
de nuestros hijos.
¡Asómate a la ventana!
¡Corre que corren
los tanques calle abajo
llenos de flores!
Llenos de flores, madre, llenos de flores
para los fusilados de tantas noches.
Ya no veo fantasmas cuando me duermo,
que se ha llevado el día los malos sueños,
los malos sueños, madre, los malos sueños
de estos años de sangre, dolor y miedo.

Letra: Antonio Gómez
Música: Antonio Resines
"Diálogo de Belchite" (hablado): A. Gómez
Canta: Quintín Cabrera

NOTA: gracias a la generosidad de sus autores, se me ha permitido compartir este disco que, injustamente, pasó sin pena ni gloria. Podéis encontrarlo en el enlace al disco.

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