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Gernikako Arbolaren azpian (Bajo el Árbol de Guernica)


Se puede llorar piedras.
Lágrimas como gotas de piedra.
Dientes que caen de los ojos
igual que si los ojos llorasen
dentaduras de piedra.
Nunca el dolor lloró tan gran dolor
lanzando goterones de piedra,
dientes y muelas de dolor de piedra.

Rafael Alberti

Bundesarchiv_Bild_183-H25224,_Guernica,_RuinenCuentan que, cuando los nazis invadieron París finalmente, algunos oficiales (ignoro si de las SS o del ejército –hay una pequeña diferencia-), insistieron en visitar al genio español de la pintura que vivía allí, Pablo Picasso, quien –no creo que con mucho gusto- les enseñó algunas de sus obras. Los oficiales quedaron francamente impresionados cuando vieron una obra que Picasso había realizado por encargo de Josep Renau (Director General de Bellas Artes del Gobierno de la República Española) para exhibirlo en el Pabellón Español durante la Exposición Internacional de París en 1937. Los oficiales, impresionados, le preguntaron al gran Picasso: “¿Cómo ha hecho usted esto?”, a lo que Picasso respondió “No, si yo no he hecho nada. Esto lo han hecho ustedes” (la anécdota fue referida por un escritor extranjero durante las sesiones del II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, ya lo citaré si me lo pedís). La obra era Guernica, el cuadro que desde entonces se ha convertido en un símbolo del pacifismo y de denuncia contra los abusos sobre la población civil en tiempo de guerra.

Foto robada a un blog de tendencia fascista, por lo que no sólo no la enlazo, sino que los denuncio... Conmigo estará en buenas manosGuernica (V., Gernika), bombardeada el 26 de abril de 1937 por los aviadores alemanes de la Legión Cóndor, no fue la primera población civil bombardeada durante la guerra civil, pues previamente lo había sido Durango (Vizcaya) y Almería, pero su repercusión internacional fue tan grande, que se convirtió en el símbolo del martirio sobre la población civil. Respondía a un diabólico plan del enemigo: ciertamente, según algunos historiadores, la táctica de bombardear la población civil ya se había hecho con anterioridad; muchos señalan la guerra hispano-marroquí como precedente (claro que, dado que la mayoría de los oficiales españoles africanistas, si no todos, se unieron al levantamiento militar, no hay gran diferencia). Para el escritor afroamericano Malcolm Cowley (si no me equivoco), después de ver cómo las regiones de Valencia y Barcelona eran bombardeadas por aviadores italianos desde las bases en Mallorca (bajo el dominio italiano del funesto –y falso- conde Rossi), la estrategia era clara: se trataba de minar el ánimo de la vanguardia minando el ánimo (y también a la población) de la retaguardia; eran ataques sin ningún sentido ni ningún objetivo militar, lo mismo que los bombardeos sobre los barrios obreros de Madrid. Hay quien sostiene que el bombardeo de Guernica era estratégico, para cerrar las líneas del norte; otros, que fue ideológico, pues allí, como si fuera la mítica Minas Tirith de El Señor de los Anillos (esto me lo perdonáis sí o sí), se levanta el milenario roble, bajo el cual, el Señor de Vizcaya, juraba los fueros del feudo… Sin descartar ninguna de las dos, y aún inclinándome por la razón estratégica, personalmente pienso que responde más a la estrategia del terror que arriba expone Malcolm Cowley (creo que fue él)… A fin de cuentas, no hubiera sido la única acción sin razón aparente acometida por el fascismo, especialmente, por el nazismo. A día de hoy, “historiadores” de dudosa reputación, llamados “revisionistas”, tal como entonces, que el III Reich se empeñaba en negar su implicación en el conflicto (y Francia e Inglaterra iban “Vale… Te creo”), esgrimen las más variadas y descabelladas teorías desmitificadoras (en el peor sentido de la palabra, pues no hay ningún mito): los mismos que niegan que Hitler matara a los judíos, o al menos no a tantos como se dice, o que a éstos los mató Stalin (que también tuvo lo suyo, no lo niego), dicen que no hubo aviación alemana, o que las bombas cayeron sobre “un manicomio” (como si esto lo pudiera expiar, que los locos también son gente), o que fueron los rojos (¿quién si no?) los que quemaron la población vasca para decir que habían sido los nazis… Al mismo tiempo, presumen de tener documentos, que bien, o son de dudosa procedencia, o bien nadie más los ha visto nunca.

El bombardeo ha dado lugar a mucha literatura que ha alimentado diversas posiciones políticas. Personalmente, no me gusta la visión de “guerra a los vascos” mantenida por el nacionalismo vasco (conservador, de izquierdas y de extrema-izquierda), porque la misma historia lo desmiente (los requetés también eran vascos, y, además, parte, por pequeña que fuera, del PNV apoyó el levantamiento), Yo e quedo con la lectura del abuso sobre la población civil, pues desde entonces, como recogemos en la última canción, ha habido demasiados Guernicas.

Se han escrito muchas cosa sobre este motivo; en este blog hemos recopilado algunas: un testimonio poetizado del poeta Gabriel Celaya, llamado igual que el himno de Iparragirre, “Gernikao Arbola”; poemas de Rafael Alberti (y otro más); una canción más reciente de Joseba Tapia; y dos canciones más que traigo hoy. Ésta es una canción que Mikel Laboa hizo, para su disco de 1974 Bat-Hiru, sobre una letra enigmática de José Antonio Artze:

Escuchar: http://www.goear.com/listen/e93e1e8/gernika-mikel-laboa

Gernika (Lekeitio 4)

1200, 1332, 1379
1512,
1609, 1789,1794
1839, 1878,
1931, 1937, 1966, 1971…

Arrano beltzarekin joan ziren
joan joan
Jaengo
Navas de Tolosara
Nafarrak
etakkate kateekin itzuli etxera
Etakkate kateak ekarri Herrira
Etakkate kateak harmarria.

Atzerritarrentzat
gerla irabazi
atzerrian
eta Herria Nafarroa galdu
Nafar aroa
Aroa galdu

Ez dea bada
etsipengarria
oraindik
ez dugula ikusi,
ez dugula ikasi,
ez da nonbait aski.

Gibeletik eman
nor nor nor
nork ez daki
digutela
ematen ari
ari
ari zaizkigula
digutela eman
eman
ematen,
eman eta har,
eman eta sar,
sar eta har
hartuko,
sartuko
dugula
digutela
sartuko
hartuko
dugula
digutela
sartuko
hartuko

Baldin
badatoz
datozenean
ematera ez badugu beingoz
lehiatila nola itxi ikasten.

Guernica (Lequeitio 4)

1200, 1332, 1379,/ 1512,/ 1609, 1789, 1794,/ 1839, 1878,/ 1931, 1937, 1966, 1971…// Fueron con el Águila Negra,/ fueron, fueron, sí,/ a las Navas de Tolosa de Jaén/ los navarros/ y cadena,/ con las cadenas volvieron a casa,/ y cadena,/ las cadenas trajeron al pueblo,/ al escudo.// Ganaron la guerra/ para los extranjeros/ en el extranjero/ y perdieron Navarra en casa,/ la era navarra.// No es pues desesperante/ que todavía no hayamos visto-aprendido,/ visto-aprendido,/ no es acaso suficiente.// Dar por detrás/ quién quién quién/ quien no sabe que/ que/ nos/ dan,/ que nos están dando,/ que nos han dado,/ que nos dan,/ dar y tomar,/ dar y entrar,/ entrar y tomar,/ tomaremos,/ entraremos,/ nos la meterán,/ nos la cogerán.// Si es que vienen/ cuando vengan a dar a dar/ no aprendemos/ de una vez por todas./ cómo cerrar las puertas de atrás.

J. A. Artze – Mikel Laboa

http://www.negugorriak.net/archivos/letras/borreroak/arranobelt.htm

[NOTA EXTRAÍDA DE LA PÁGINA FUENTE: (Esta traducción no se ciñe literalmente al texto de la poesía de J. Artze ya que de ser así, se haría ininteligible por su continuo uso de juegos de palabras y simbolismos. Se acerca más pues, al contenido y al mensaje que esta conlleva. De cualquier forma, os remitimos al disco BAT-HIRU de Mikel Laboa (Elkar-HG 85-87) si estáis interesados en la poesía original realizada por el propio poeta.)]

La versión del grupo de rock radikal vasco Negu Gorriak, con el nombre de “Arrano Beltza” (“el águila negra”, símbolo del “nacionalismo” –no generalizo, pues personas no-nacionalistas también la usan- vasco):

Os invito, además, a ver este impresionante vídeo, elaborado sobre parte de la canción de Laboa:


Pero no sólo cantautores y poetas de la resistencia antifranquista… En el año 87, el grupo vasco Kortatu escribía esta canción, con motivo del 50º aniversario, para su disco Kolpez Kolpe (golpe a golpe). Es una letra interesante, en la que la banda de Fermín Muguruza (puedes estar de acuerdo o no con él en algunas, pero es un gran músico, y, en cosas como éstas, yo estoy de acuerdo con él), relaciona otras cosas que pasaban entonces, y además de cómo aún hoy hay muchos Guernicas…

Gernika 37-87

Mila ta bederatzirehun
Hogeita hamazazpigarren urtea,
Oroitzapen batzu ez ezik
Beste urte bat, ez besterrik.

"Hil ezinak dira hitzak
Izan arren zaurituak"
Bere jaioterritik urrun
Gogora ezak Alberti Moskun.
Gernika errea, bonbaketatua
Haritz zaharrak zutik dirau,
Nahiz eta usteltzen egon
Gaur, paktu faltsuen ikusle.
Gernika, gure buruan!

Urte latza hura
Txina-japoniarrak elkar joka
Ingelesek palestinan sortu zuten
Buka ezinezko guda,
Gaur dakusat egunkarian
Heriotz bonbak palestinarren gain.

"Detroiteko bonba beltza"
Ez zen USA-ko hegazkin bat
Boxeo munduko garailea baizik.
Galde ezaiok Joe Louis-i (2):
Bonba batzuk dezaketen
Sowetoko garraisia isilarazi.

Hogeita hamazazpi beste urte bat
Larogeita zazpiaren antza, besterrik ez.
Galduko dutela badakite
Ikusi nahi ez izan arren.
Gernika, gure buruan!

Guernica 37-87

El año 1937,/ un año más si no fuera/  por algunos recuerdos.// "Las palabras aunque/ heridas no pueden morir"*./ Recuerda a Alberti en Moscú/ lejos de su tierra/ como muchos otros./  Guernica bombardeada/ e incendiada./ el viejo roble/ resistió tieso,/ aunque hoy se esté pudriendo/ como espectador de falsos pactos./ ¡Guernica está en nuestra mente!// En aquel maldito año también,/  estallaba la guerra/ chino-japonesa, y los ingleses/ mantenían a raya/ a sirios y palestinos,/ una guerra interminable./  hoy oímos hablar de bombardeos/  a campos de refugiados palestinos/ y no nos tiembla el periódico/ en las manos.// Y si alguna vez oíste hablar/ de "el bombardero negro/  de Detroit" sabrás que no era/  ningún avión USA,/ sino el campeón del mundo/  de boxeo en el 37./ Pregúntale a Joe Louis:/ si arrojando bombas/ podrán hacer callar/ el grito de Soweto.//  El 37, un año más,/ como seguramente/ lo será el 87./ saben que perderán/ aunque no lo quieran ver./ ¡Guernica está en nuestra mente!

http://www.antiwarsongs.org/canzone.php?id=10828&lang=it

* ¿A qué poema pertenecen estos versos? ¿Son una traducción libre de su “Siento esta noche heridas de muerte las palabras” del “Nocturno” del gran poeta gaditano?


Acabamos enlazándoos a lo que iba a ser –qué fue de él- un bello proyecto, que compaginaba la música de Mikel Laboa con figuras picassianas: “Gernika gogoratuz” (en recuerdo de Guernica):

http://www.elcorreo.com/bombardeo-gernika-durango/noticias/terror-segun-mikel-laboa-201204241719.html

“Haika mutil”, a Basque traditional song sung by Mikel Laboa


Young Mikel Laboa, circa 1968One of the first songs sung by the Basque songwriter Mikel Laboa was this pretty Basque traditional song, “Haika mutil”. It’s a song, with a pretty and sad melody, that tales about a man who send to his server, a boy, to see many things: if it’s day, if it’s raining, etc. At the end, the boy confess to be very tired of doing things for his boss. Mikel recorded it on a EP entitled as the song (1969), and later, on the LPs Euskal Kanta Berria –New Basque Song- (1972) and Bat Hiru –One Three- (1974).

Haika mutil

"Haika mutil, jeiki hadi
argia den mira hadi."
- Bai, nausia, argia da,
gur oilarra kanpoan da.

"Haika mutil, jeiki hadi
uria den mira hadi."
- Bai, nausia, uria da,
gure orra bustia da.

"Haika mutil, jeiki hadi
surik baden mira hadi."
- Bai, nausia, sua bada,
gur gatoa beroa da.

"Haika mutil, jeiki hadi
hortxe zer den mira hadi."
- Bai, nausia, haizea da,
gur lehioa ideki da.

"Haika mutil, jeiki hadi
kanpoan zer den mira hadi."
- Bai, nausia, edurra da,
lurra xuriz estali da.

"Haika mutil, jeiki hadi
urean zer den mira hadi."
- Bai, nausia, ardia da,
aspaldian itoa da.

"Haika mutil, jeiki hadi
zer oinon den mira hadi."
- Bai, nausia, egia da,
mutiltto hau unatu da.

Wake up, boy

“Wake up boy, stand up,/ look carefully if it’s day.”/ –Yes boss, it’s day,/ our rooster is outside.// “Wake up boy, stand up,/ look carefully if it’s raining.”/ –Yes, boss, it’s raining,/ our there is wet.// “Wake up boy, stand up,/ look carefully if there’s fire.”/ –Yes, boss, there’s fire,/ our cat is warm.// “Wake up boy, stand up,/ look carefully what’s there.”/ –Yes, boss, it’s the wind,/ our window is open.// “Wake up boy, stand up,/ look carefully what’s happening outside.”/ Yes, boss, it’s snowing,/ the soil is covered in white.// “Wake up boy, stand up,/ look carefully what is in the water.”/ –Yes, boss, there is a sheep,/ long time drone.// “Wake up boy, stand up,/ look carefully which is the good foot.”/ Yes, boss, it is true,/ this little boy is tired.

Traditional

Spanish translation, not made by me:

http://albokari2.wordpress.com/2007/01/25/haika-mutil/

¿Qué fue de los cantautores? Luis Pastor le responde con mucho gusto…


Portada del último disco de Luis Pastor, muy de Grateful Dead, ¿no?“¿Qué fue de los cantautores?” era la pregunta que algunos, bien maliciosa, bien ingenuamente, preguntaban a todo aquel “ex-combatiente” de la Nueva Canción genérica -es decir, en todo idioma oficial, o no reconocido, y en dialectos de todo el país- que lucharon con voces y guitarras contra el franquismo y sus coletazos. Luis Pastor responde en su nuevo disco a esta pregunta: según le entendí en un evento, fue un poema que estuvo madurando, harto de que le preguntaran por aquellos días, como si ya estuviera acabado y retirado, y no le preguntaran por lo que estaba haciendo hoy por hoy, y que se lo soltó a cierto periodista y crítico musical (del que no revelaremos el nombre) que le lanzó la pregunta, uno de los que a finales de los 70 tocó la trompeta del apocalipsis de la muerte de los cantautores, y que, paradójicamente, conduciría algo después un excelente programa para TV3 sobre la Nova Cançó, dejándole a cuadritos. Lo que aquí en este poema Pastor expone es algo que ya a menudo hemos hablado aquí, del desarrollo que tuvo la canción de autor crítica y combativa en nuestro país, que arrancó desde los años 60 y tuvo sus momentos álgidos y bajos entre los 60 y los 70: poniéndose de moda, quitándose de moda, poniéndose, etc., por parte de productores y críticos, entre los cuales los había más o menos honestos, y más o menos aprovechados. A finales de los 60, la canción de autor, o mal entendida “canción protesta”, llegó a ponerse relativamente de moda: esto no significa que los auténticos cantautores tuvieran toda la libertad del mundo para tocar, grabar y actuar, y casi lo que es más importante, distribuir sus producciones, o que estuvieran exentos de las multas y las detenciones; lo que la realidad era, más bien, cierto aire de indignación cuando con similares fórmulas ciertos intérpretes hacían su agosto imitando unas estructuras básicas y formales de la canción de autor, hasta el punto de llegar oír que el “Canto a Galicia” de un tal Julio no-sé-qué era el himno de los emigrantes gallegos; hechos tales que la banda de canción de autor satírica Desde Santurce a Bilbao Blues Band reflejaban en su demoledora “El ídolo”. Luis aborda muchas de las críticas que, por aquellos años, les lanzaba cierta crítica interesada: ¿chicos burgueses que no tenían por qué protestar? Muy especialmente él y otros, chavalxs que empezaron a trabajar desde muy jóvenes, sabían que era una falacia repugnante. La crítica reaccionaria, en su estilo de costumbre, no tenía mejores argumentos que mentir sobre la mayoría de ellos y generalizar, a veces exagerando verdades a medias, y otras, sencillamente, inventándose las cosas.

Portada de "Hermano Lobo", agosto de 1974, por Miguel GilaMediados de los 70: Franco la palma y se inicia un proceso irregular de democratización no acabado –ni de lejos- que, si bien por un lado pretendía instaurar una democracia parlamentaria, por el otro intentaba mantener ciertas cosas y, lo que es más importante, a ciertas personas. Entre 1976 y 1978, con una progresiva liberación de la libertad de expresión y relajación de la censura, la canción de autor tiene su nueva edad de oro; básicamente fueron tres las edades de oro que tuvo: a mediados de los 60, con la influencia de la Nova Cançó y, especialmente de Raimon y Paco Ibáñez, y que fue interrumpida por las medidas tomadas al respecto de las revueltas estudiantiles y obreras; la tercera, con el llamado “espíritu del 12 de febrero” en 1974, una época de relativa apertura de la libertad de expresión, que duró muy poquito; y esta última, durante la transición: en todas ellas, podrá aducir alguien, surgieron aprovechados, arribistas y demás, algunos de los cuales traicionaban su propio espíritu; pero, si bien esto es verdad, no dejemos de hacer notar que en todas ellas surgieron nuevos y grandes valores. Esta última edad de oro tiene su explicación en que, al haberse liberado un poco la libertad de expresión, las grandes discográficas internacionales comienzan a fichar a muchos de ellos (hasta la fecha, muy pocas multinacionales habían fichado cantautores: una de las salvedades fue Víctor Manuel, que grababa en Sony), mientras que personas que habían trabajado en la crítica y la prensa musical, como Alain Milhaud, Antonio Gómez o Gonzalo García-Pelayo, abrían nuevas discográficas que se ocuparan de esta música. Pero de ninguna manera significa esto que se forraran: a la par que se permite la grabación y distribución de casi todo material, paradójicamente, sus actuaciones son prohibidas, total o parcialmente, por el ministerio de la gobernación: el tan laureado ministro Manuel Fraga (tanta paz lleves como descanso dejas) se dedicó, prácticamente, a prohibir todo evento que tuviera una mínima relación con la canción de autor e incluso con la poesía: de los cuatro recitales de Raimon en lo que supuso su vuelta a Madrid, se suspenden los tres restantes (el primero, que fue grabado en un disco maravilloso, reflejaba en su portada el hecho); también se prohíbe la serie de recitales-homenaje de José Antonio Labordeta a su hermano, el gran poeta Miguel Labordeta (el primero se registra en el disco Labordeta en directo); parecida suerte correrán muchos de los festivales multitudinarios que, a lo Woodstock, presentaba lo mejor de cada casa en su lengua o dialecto regional, por una u otra cosa; y muchos de aquellos que conseguían realizarse, eran sistemáticamente saboteados por matones de la ultraderecha, a veces, enviados por la propia policía, cuando no eran de la misma policía. Quizás se debiera a que, en los primeros momentos de la transición, estos recitales tenían mucho de político, en ocasiones tanto que amenazaba con devorar el componente artístico: eran invitados de excepción figuras de la oposición, tanto política –de los cuales, muchos no se mostraron tiempo después lo que se puede decir agradecidos- como cultural (Gabriel Celaya fue invitado especial en el recital de Raimon en Madrid, y al contrario que con Felipe González, la asistencia anónima tuvo unidad de criterio al aplaudir su presencia, hasta el punto de arrancar lágrimas de los ojos del célebre poeta vasco); eso, por un lado, y por otro que aquellos recitales se convertían en los lugares para hacer todo tipo de reivindicaciones, lanzar todo tipo de vivas y mueras, y, en definitiva, decir todo aquello que durante más de cuarenta años no se podía haber dicho, a menudo sin ser conscientes de que el que pagaba el pato de toda esta celebración de la libertad de expresión era el propio cantautor (quien sí que era consciente a todas luces, era el enviado de la poli). A finales de los 70 esto era una situación algo insostenible, y, como les pasara a los Beatles, muchos cantautores se quejaban de que la gente no les oía, y ya no se sabía si los que reventaban los actos eran de izquierdas o de derechas. Pero su labor en estos años, a pesar de las multas, las detenciones, fue encomiable; aquellos que comenzaron cantando semi-clandestinamente en las sacristías de sacerdotes progresistas ahora llenaban estadios de fútbol y plazas de barrios y pueblos, y eran reclamados en recitales y festivales en el extranjero: Luis Pastor cantaba al aire en el barrio de Vallecas; Víctor Manuel y Nuberu lo hacían para los All my friends were theremineros asturianos; Carlos Cano, Manuel Gerena, Gente del Pueblo… para los jornaleros de Andalucía; Imanol se trajo de la mano a los bretones Gwendal, maestros de la música celta, para cantar en vasco; Benedicto y Bibiano recorrían Galicia practicando los preceptos aprendidos del inmortal José Afonso; Pablo Guerrero traía los ecos de la Extremadura que trabaja y que pasa de su “glorioso pasado” de conquistadores; Nuevo Mester de Juglaría, La Bullonera, Jarcha, Oskorri, Joaquín Díaz, Fuxan os Ventos, Sabandeños, Al Tall… dignificaban la música tradicional de su tierra, secuestrada por el nacional-folklorismo, y la gaita volvía a sonar rebelde y reivindicante. Y mujeres, como dice Luis, que merecen su mención a parte por muchas razones: la primera, por haber desafiado el estatus social que la sociedad las reservaba; la segunda, a consecuencia de la primera, que para muchas de ellas, probablemente, les fuera más difícil que a los que mean de pie el escribir sus canciones y cantarlas; y la tercera, porque a diferencia de las cantantes convencionales, algunas de ellas de diseño, de la época, con todo, eran dueñas absolutas de su producción y de su trabajo: Elisa Serna, Maria del Mar Bonet, Pilocha, Cecilia… Tod@s ell@s cantaban para un público que ya no era exclusivamente el universitario de entre 18 y 25 años de edad aproximadamente, sino que era un público muy heterogéneo, tanto social como demográficamente: jóvenes universitarios, bachilleres con acné, obreros, obreras y amas de casa de mediana edad, ancianos campesinos (que se preguntaban cómo esos muchachos podían saber todas esas cosas), y representantes de las clases medias: médicos, profesores, abogados…

otan noPero mientras sucede el máximo exponente, a la vez, se producía su declive, o quizás fuera un declive conducido por algunos, quién sabe… El caso es que ya entonces, ciertos críticos enarbolaron la bandera de la muerte, y haciendo una lectura parcial y sesgada de lo que dijera Mr. Bob Dylan, anunciaron la muerte de la canción de autor; pero mientras tanto, grupos tan curiosos como los futuros Pecos o Mecano intentaban hacerse su hueco versionando canciones de Aute o Víctor Manuel. Pero el declive avanza, y después del milagro del 23-F, después de la victoria electoral de D. Felipe González y su PSOE, aquellos políticos que anteriormente habían recurrido a ellos para amenizar sus mítines –el gancho era el cantautor o grupo de rock, ya que también merecen mención grupos tan geniales como Triana, Coz, Bloque, Asfalto y otros- declaran entonces contra ellos y consideran, más por conveniencia que por lealtad a la verdad, que ya no son necesarios: por conveniencia, decimos, pues la mayoría participó en las campañas y recitales contra la permanencia de España en la OTAN, junto a los grupos de heavy metal y punk-rock que se cargaban la visión de la juventud pasota de los 80. El cantautor argentino Alberto Cortez declaraba, en el programa “La Tierra de las mil músicas” (un capítulo con más buenas intenciones por parte del señor Luqui que buenas informaciones), que con la muerte de Franco se descubrió quiénes de ellos valían y quiénes no… Bueno, sobre esto podemos decir que el señor Cortez, a quien presentamos nuestra admiración, es tremendamente injusto con muchos compañeros: es cierto que hubo muchos cantautores, con buenas intenciones, eso sí, que no supieron afrontar el cambio, y se quedaron en el camino; pero no menos cierto es que la industria musical, la crítica y, en buena parte, el público y el cambio generacional dejó a muchos valiosos intérpretes en el camino. La fórmula hacia la frontera con los 80 era muy básica: renovarse, y así lo hicieron muchos, tales como Luis; la canción de autor ahora debía dejar atrás la arenga política y la rabia, y volverse algo más descriptiva, narrar lo cotidiano, y evitar, en lo posible, la frivolización de los temas: el elemento humanista y crítico debía de preservarse, pero bajo nuevas fórmulas. Esto no supuso, de ninguna manera, claudicar ni rendirse: alzaron sus voces también contra la guerra del golfo, contra la guerra de Irak -que es la que me tocó más de cerca-, en donde mientras Luis Pastor y Adolfo Celdrán presentaban sus escalofriantes canciones contra la guerra, José Antonio Labordeta, en su papel de diputado por Aragón, hacía vibrar el congreso con palabras de justicia y de verdad, tomadas de su hermano, mientras el presidente Aznar miraba para otro lado… Y ¡sí!, amigo neocón, mal bicho y lengua de víbora: contra la de Libia ¡también!… Otra cosa es que los medios lo hayan recogido. 

Desde entonces y hasta hoy, se han venido repitiendo los mismos clichés de crítica, la mayor parte de las veces por parte de gente cuya idea acerca de la canción de autor es la misma que tengo yo sobre urología: de oídas y sin comprobar. Básicamente, al tener sólo los referentes de Víctor Manuel o Serrat, y los desvaríos de cierta pseudo-prensa heredera de la de antaño, que aplica eso de “de la ceja” indiscriminadamente, hay mucha gente que se piensa que el cantautor superviviente de aquellos años es alguien que vive en urbanizaciones de lujo, que cena con Zapatero o Rubalcaba, que tiene un cochazo, que manda a sus hijos a colegios privados, y no sé cuántas cosas más… Y Luis revela cuál es la otra realidad, pidiendo, por favor, pero con cierto enfado, que no se meta a todos en el mismo saco. Acaba ya dándonos la pista de por qué derroteros anda la canción de autor de ahora, emparentándola con los raperos de calidad, capaces de hacer una poesía urbana de calidad y crítica con el sistema.

Y yo, que no soy cantautor, aunque dé el cante, me siento muy orgulloso de ellos, y de haber conocido a muchos de ellos: de los que no se rinden, de los que dejan en ridículo al señor Winston Churchill con aquella soberana memez que dijo acerca los revolucionarios a los 20 y a los 40, y, cuando tenga su edad, me gustaría ser como ellos.

NOTA: se me disculpe no haber nombrado a muchos, pues no pretendía ser exhaustivo; que esto no se entienda como una injusticia.

“A todos los compañeros cantautores que ya no están, pero que nos dejaron su ejemplo, su compromiso y sus canciones: Ovidi Montllor, Carlos Cano, Chicho Sánchez Ferlosio, Hilario Camacho, Imanol, Labordeta, Quintín Cabrera, Mikel Laboa…”

Dedicatoria del álbum de Luis Pastor, ¿Qué fue de los cantautores?

Qué fue de los cantautores

Éramos tan libertarios,
casi revolucionarios,
ingenuos como valientes,
barbilampiños sonrientes
—lo mejor de cada casa—
oveja negra que pasa
de seguir la tradición
balando a contracorriente
de la isla al continente
era la nueva canción.

Éramos buena gente,
paletos e inteligentes,
barbudos estrafalarios,
obreros, chicos de barrio,
progres universitarios,
soñando en una canción
y viviendo la utopía
convencidos de que un día
vendría la Revolución.

Aprendiendo a compartir
la vida en una sonrisa,
el cielo en una caricia,
el beso en un calentón.
Fuimos sembrando canciones
en esta tierra baldía
y floreció la poesía
y llenamos los estadios
y en muchas fiestas de barrio
sonó nuestra melodía.

Tardes y noches de gloria
que cambiaron nuestra historia.
Y este país de catetos,
fascistas de pelo en pecho,
curas y monjas serviles,
grises y guardias civiles,
funcionarios con bigote
y chusqueros de galón,
al servicio de una casta
que controlaban tu pasta
tu miedo y tu corazón.

Patriotas de bandera,
españoles de primera,
de la España verdadera
aquella tan noble y fiera
que a otra media asesinó
brazo en alto y cara al sol
leales al Movimiento
a la altura y al talento
del pequeño dictador
que fue Caudillo de España
por obra y gracia de Dios.

Toreando en plaza ajena
todo cambió de repente
los políticos al frente
de comparsa y trovador.
Se cambiaron las verdades:
"tanto vendes tanto vales".
Y llegó la transición:
la democracia es la pera.
Cantautor a tus trincheras
con coronas de laureles
y distintivos de honor
pero no des más la lata
que tu verso no arrebata
y tu tiempo ya pasó.

¿Qué fue de los cantautores?
preguntan con aire extraño
cada cuatro o cinco años
despistados periodistas
que nos perdieron la pista
y enterraron nuestra voz.
Y así van para más de treinta
con la pregunta de marras
tocándome los bemoles.
Me tomen nota señores
que no lo repito más:

algunos son diputados,
presidentes, concejales,
médicos y profesores,
managers y productores
o ejerciendo asesoría
en la Sociedad de Autores.
Otros están y no cantan,
otros cantan y no están.
Los hay que se retiraron,
algunos que ya murieron
y otros que están por nacer.

Jóvenes que son ahora
también universitarios,
obreros, chicos de barrio
que recorren la ciudad.
Un CD debajo el brazo,
la guitarra en bandolera,
diez euros en la cartera,
cantando de bar en bar.
O esos raperos poetas
que es su panfletos denuncian
otra realidad social.

¿Y mujeres? ni se sabe.
Y sobre todo si hablamos
de las primeras gloriosas
que tuvieron los ovarios
y el coraje necesarios
de subirse a un escenario
de aquella España casposa.

¿Qué fue de los cantautores?
aquí me tienen señores
como en mis tiempos mejores
dando al cante que es lo mío.
Y aunque en invierno haga frío
me queda la primavera,
un abril para la espera
y un “Grândola” en el corazón.

¿Qué fue de los cantautores?
aquí me tienen señores
aún vivito y coleando
y en estos versos cantando
nuestras verdades de ayer
que salpican el presente
y la mierda pestilente
que trepa por nuestros pies.

¿Qué fue de los cantautores?
De los muchos que empezamos,
de los pocos que quedamos,
de los que aún resistimos,
de los que no claudicamos.
Aquí seguimos,
cada uno en su trinchera
haciendo de la poesía
nuestro pan de cada día.

Siete vidas tiene el gato
aunque no cace ratones.
Hay cantautor para rato.
Cantautor a tus canciones.
Zapatero a tus zapatos.

Luis Pastor

http://canciondeautorenespanol.blogspot.com/2012/02/que-fue-de-los-cantautores.html

¿Es necesario repetirlo? ¡Venga, vale!

“Liluraren kontra”, A poem by Bertolt Brecht sung by Mikel Laboa


Bertolt BrechtThe poems by the great German antifascist playwright and poet Bertolt Brecht were a source of inspiration to many Spanish songwriters. Among them, Mikel Laboa, founder of the collective of Basque songwriters “Ez Dok Amairu” (There is no thirteen), recorded in 1969 an EP singing poems by Bertolt Brecht, translated and adapted to Basque. Among them, there were this poem, one of his first, “Against seduction”, a poem in which Brecht already was exposing his theory of art: art musts break the ilusion and show things as they are, for the working class takes a decission. It’s a theory as worthy to art as to society.

Gegen Verführung

1

Laßt euch nicht verführen!
Es gibt keine Wiederkehr.
Der Tag steht in den Türen;
Ihr könnt schon Nachtwind spüren
Es kommt kein Morgen mehr.

2

Laßt euch nicht betrügen!
Das Leben wenig ist.
Schlürft es in vollen Zügen!
Es wird euch nicht genügen
Wenn ihr es lassen müßt!

3

Laßt euch nicht vertrösten!
Ihr habt nicht zu viel Zeit!
Laßt Moder den Erlösten!
Das
Leben ist am größten:
Es steht nicht mehr bereit.

4

Und es kommt nichts nachher.
Zu Fron und Ausgezehr!
Was kann euch Angst noch rühren?
Ihr sterbt mit allen Tieren
Und es kommt nichts nachher.

Bertolt Brecht (1927)

http://www.physiologus.de/nachher.htm

The adaptation sung by Mikel Laboa in Basque is this:

Liluraren kontra

Lilularik ez!
ez dago itzultzerik
eguna atean dago
haize hotza dakar
ez da izango beste goizerik.

Tronpatzerik ez!
bizitza ez da huskeria,
edan ase arte beretik
ez da aski izango
galtzear zaudelarik.

Kontsolatzerik ez!
denbora ez da luzea,
ustelak lurpera
bizitza da haundiena
galtzea, litzake galtzea dena.

Against seduction

Don’t you let be seduced!/ There is no return./ Dawn is at gates,/ there is a night wind now:/ won’t come another morning.// Don’t you let be fooled/ with that life is short./ Drink it by big gulps/ because it won’t be enough to you/ when you must loose it.// Don’t you let be consoled!/ You have not much time./ Mud, to the rotten ones./ Life is the greatest thing:/ to loose it is to loose everything.

This translataion to English is no exactly from the Basque adaptation, but from the translation to Spanish by Vicente Romano and the adaptation by poet Jesús López Pacheco for the Spanish edition of Bertolt Brecht’s Poems and Songs (Alianza Editorial, 1999), which can be read here:

http://albokari2.wordpress.com/2007/01/17/liluraren-kontra/

José Antonio Artze’s “Txori ttikia” (The little bird)


j.a artzeJosé Antonio Artze is a great contemporary Basque poet and composser, born in 1940. With his brother, singer Jesús Artze, was a member of the Basque songwriters’ collective Ez dok Amairu (There’s no thirteen), being, with Xabier Lete and Antton Valverde, the writer of the most Basque songwriters’ lyrics of songs, as this from Lertxundi.

 

Txori ttikia

Txori ttikia nintzelarik

esan zidaten,

kaiolan bizitzeko

sortua nintzela,

gero arrano bihurtuko nintzanean

kaiola hautsita aldegingo

nuen beldurrez,

libro nintzela sinistarazi

nahi zidaten,

horregatik iriki zizkidaten ateak

egin nezan hegaz,

bainan luze gabe ohartu nintzen

hanka harkaitz bati

lotu zidatela

kate motz eta astun batez.

The Little Bird

When I was a little bird/ they told me/ I was born to live in a cage,/ later, when I came into an eagle,/ they, afraid of I could flight breaking the cage,/ made me believe I was free,/ for that they opened the door for I could fly,/ but I didn’t last in notice that my paw was tide/ to a rock/ with a short and heavy chain.

José Antonio Artze

Translation to Spanish, by Marta Palenzuela: http://eu.musikazblai.com/traducciones/benito-lertxundi/txori-ttikia/05_kontzertuan1

Benito Lertxundi is one of the most famous and continuous Basque songwriter. Benito has sung words by José Antonio Artze and Xabier Lete, but also his own: words that speak us about Basque Country and other relevant things in the time he begun to sing, when Basque language was put down by dictatorship. His music, very beautiful, takes its roots from Basque traditional music, but also from celtic music. Member of Ez dok Amairu by the hand of New Basque Song patriarch, Mikel Laboa, Lertxundi’s first EP comes in 1965. To this will follow others great LPs as Oro laño mee batek… (1974) (All is cover by a fog), from which is this beautiful song.

Another version, from his 1998’s album Ahuen sinfonika:

Con la mochila a cuestas VIII (Homenaje a Labordeta): El hombre con la voz a cuestas


…Un día cojo la cabra,
la trompeta y el tambor,
y me marcho a Zaragoza
y que pregone el patrón.

(Labordeta, “Meditaciones de Severino el Sordo”)

Retrospectivo existente

Me registro los bolsillos desiertos
para saber dónde fueron aquellos sueños.
Invado las estancias vacías
para recoger mis palabras tan lejanamente idas.
Saqueo aparadores antiguos,
viejos zapatos, amarillentas fotografías tiernas,
estilográficas desusadas y textos desgajados del Bachillerato,
pero nadie me dice quién fui yo.

Aquellas canciones que tanto amaba
no me explican dónde fueron mis minutos,
y aunque torturo los espejos
con peinados de quince años,
con miradas podridas de cinco años
o quizá de muerto,
nadie,
nadie me dice dónde estuvo mi voz
ni de qué sirvió mi fuerte sombra mía
esculpida en presurosos desayunos,
en jolgorios de aulas y pelotas de trapo,
mientras los otoños sedimentaban
de pálidas sangres
las bodegas del Ebro.

¿En qué escondidos armarios
guardan los subterráneos ángeles
nuestros restos de nieve nocturna atormentada?
¿Por qué vertientes terribles se despeñan
los corazones de los viejos relojes parados?
¿Dónde encontraremos todo aquello
que éramos en las tardes de los sábados,
cuando el violento secreto de la Vida
era tan sólo
una dulce campana enamorada?
Pues yo registro los bolsillos desiertos
y no encuentro ni un solo minuto mío,
ni una sola mirada en los espejos
que me diga quién fui yo.

Miguel Labordeta

Labordeta.JPGHace un año que nos dejó José Antonio Labordeta, que la voz solidaria de Aragón se apagó, pero no para siempre, pues su eco resonará durante eras mientras este mundo exista: los hombres y las mujeres pasan, pero no sus obras. Lo que más me conmovió de los días siguientes a su muerte fue la intangible cantidad de condolencias de las gentes, aunque no le conocieran más que en su faceta de político o de presentador; no vi nada excesivo, aunque a algunos así le pareciera, por una razón: merecía ese reconocimiento que, por contra, no recibieron otros compañeros de la canción que habían fallecido recientemente o en la década de los 90 (fue bastante indignante cómo se pasaron muy por alto los fallecimientos de Hilario Camacho, Quintín Cabrera, Joan Baptista Humet, Xabier Lete, Mikel Laboa, y otros más que quizás ahora no recuerde, cómo no se les dedicó un solo segundo, o en el mejor de los casos, 30 escasos segundos, pretendiendo ignorar sus logros, tanto como personas públicas como músicos). Lo único que me molestó fue la hipocresía de ciertas personas… Pero sin lugar a dudas, Labordeta había dejado una huella imborrable, una forma de vida, de pensar y de ser que, sin lugar a dudas, tiene muchos seguidores.

con la voz a cuestas (2001)Repetir lo que durante el año pasado y el día anterior dije sobre él, puede resultar un poco baladí, así que haré una reflexión personal. Cuando escucho las canciones del maño, del profesor, del poeta, del cantante, resuena el eco de miles de hombres y mujeres, trabajadores intelectuales y manuales: trae el eco de los escritores y poetas de la justicia, entre los que se encontraba Miguel; trae el eco de los profesores de la Institución Libre de Enseñanza, que remozaron la educación española librándola de años de preeminencia clerical; oigo a Miguel de Unamuno plantarle cara a Millán Astray, oigo la lógica popular poética de Antonio Machado, el desgarro jondo de García Lorca, el lamento profético de León Felipe y el verso campesino de Miguel Hernández…oigo la razón hecha canto y poesía. Pero también oigo a mis abuelos extremeños y leoneses convertidos en humildes y entrañables baturros; oigo el lamento campesino, las maldiciones proferidas por los humildes y la tristeza orgullosa de los emigrantes –la misma que veo hoy en miles de inmigrantes-; veo árboles –ese árbol que puede ser el que adorna la bandera de Aragón-, chozas de barro, aperos de labranza, libros viejos y prohibidos, pasiones y esperanzas escondidas, pero encendidas como rescoldos en las cenizas; veo una tierra entrañable y un pueblo vecino y amigo. Oigo un resonar de esperanzas tras la rejas de las prisiones y en el exilio… Cuando oigo a Labordeta, escucho a la esperanza, oigo a la justicia, pero sobre todo, a un vecino, a un amigo.

José Antonio Labordeta, Emilio Gastón y Enrique Tierno GalvánMuchos diletantes y creadores/ manipuladores de opinión dicen de cantantes como Labordeta, que cantaban sobre su tierra y sus gentes, que separaban a la gente, que creaban odios interregionales e interclasistas… A pesar de que, como sospecho inequívocamente, éstos personajes no han escuchado nunca a estos cantantes, no creo que su opinión nazca de una “inocente” ignorancia: ignorancia sí –per natura-, pero no inocente, sino malintencionada. Muy al contrario, estos cantantes unían a la gente: Labordeta nos traía el pensar y el sentir de su propia gente, nos acercaba a ellos y nos sentíamos hermanados al sentir que eran casi los mismos problemas, las mismas inquietudes y las mismas injusticias, y descubríamos que son otros, precisamente ellos, los que nos quieren separar.

labordeta estaciónComo ya indicamos en la primera entrega de esta serie de homenajes, José Antonio Labordeta fue, probablemente, muchas cosas de las que se propuso ser, de las cuales hemos intentado hablar: poeta, cantante, músico, político, comunista o anarquista (lo que él quisiera ser), aragonés, zaragozano de nacimiento y turolense de adopción, profesor, alumno (como el grabado del anciano de su paisano Goya que rezaba “Todavía aprendo”), paisano, vecino, trotamundos, juglar, trovador, un orzuelo en el ojo de los caciques, padre de familia, abuelo (nuestro “abuelo”), marido, amante y amado de una sola mujer… Pero, sobre todo, como él dijo que quisiera ser recordado, “un hombre sin más”:

Ya ves

Ya ves
que vamos avanzando
cumpliendo este camino.
No lo sé,
ya ves.

Ya ves,
que vamos recordando,
creciendo hacia el ocaso.
No lo sé,
ya ves.

Ya ves,
qué pálidas palabras
se pierden en la noche
sin hallar solución.

Ya ves,
que hemos ido surgiendo
de inciertas y duras voces
de desesperación.

Recuérdame,
como un árbol batido,
como un pájaro herido,
como un hombre sin más.
Recuérdame,
como un verano ido,
como un lobo cansino,
como un hombre sin más.

Ya ves,
que fuimos agrietando
los muros mantenidos
no lo sé,
ya ves.

Ya ves
que estamos añorando
unos niños perdidos,
no lo sé,
ya ves.

Ya ves
que voces diferentes
se cruzan en el alba
buscando la verdad.

Ya ves
que fuimos puente herido
de abrazos detenidos
por ver la libertad.

http://www.cancioneros.com/nc/12132/0/ya-ves-jose-antonio-labordeta

Dibujo de Labordeta dedicado a Fernando Glez. LuciniPor supuesto –parafraseando una las canciones que a mí más me gustan-, siempre te recordaremos, viejo. Nunca te podremos olvidar: nunca olvidaremos esa sencillez, esa honradez, esa sinceridad y honestidad que había detrás de un bigote de hombre bueno, de una calva entrañable y de unas gafas de sabio profesor. Por mucho que lo intente, “La Zamarra de Gustavo” nunca podrá ser la mochila de Labordeta, que él se fue acarreando a la espalda llena de un pedazo de cada pueblo y de cada gente, llena de libros y canciones, de recuerdos, porque su mochila tiene algo que nunca tendrá mi zamarra: el corazón de todos. Y mientras recorre los cielos con la mochila a cuesta, haciéndose paisano de las almas buenas, todavía suena su jota de despedida:

Allá va la despedida,
de los que se van del corro,
aquí se quedan los guapos
y nos marchamos los buenos…

Aquí se quedan los guapos/ y nos marchamos los buenos

Por aquello de “Al César lo que es del César”, recomiendo incansablemente la serie que nuestro maestro Fernando González Lucini, que fue amigo suyo y es un gran conocedor de su obra (de la de todos) le ha dedicado a lo largo de estos días, y agradecerle también su generosidad y sus enseñanzas:

http://fernandolucini.blogspot.com/search/label/Jos%C3%A9%20Antonio%20Labordeta

Dedicado a los amigos y parientes de José Antonio Labordeta, y a todo Aragón

Mikel Laboa’s “Goizuetan/ Trabuko”, a Basque folk-song


Mikel Laboa Euskal kanta berria frontMikel Laboa, in many ways, is the faher of the Basque songwriters movement, although the French-Basque duo Mixel and Eneko Labeguerie was the first in making songs in Basque. Mikel Laboa was the founder of the collective Ez dok Amairu (There’s no Thirteen). Laboa, influenced by Basque traditional music, French songwriters and Latin-American songwriters, specially Atahualpa Yupanqui and Violeta Parra, alternates in his music words by his own with the words from  others songwriters as J. A. Artze, Xabier Lete and Antton Valverde, and of poets as Bertolt Brecht and Basque poet Gabriel Aresti.

Ez dok Amairu (There’s no Thirteen) was a collective created around Basque esculptor Jorge de Oteiza. Founded by Mikel Laboa, some of their members were Benito Lertxundi, Lourdes Iriondo, Xabier Lete, Antton Valverde and J. A. Artze. Influenced by the Catalan collective Els Setze Jutges (Sixteen Judges), Ez dok Amairu’s finallity was the vindication of Basque language, music, culture and literature, specially poetry. They were, with Castilians, Andalucians and Canarians songwriters and folk-groups, the first in doing songs based on the Basque traditional music, thanks to the wonderful and elder songs-books legated through the centuries.

Euskal Kanta Berria (New Basque Song) was a movement of Basque songwriters with the pretension of vindicating and saving Basque language, music and culture, and a vindication of their land, the so named Euskal Herria (Basque Land/ Basque People or Basque Country). Between this movement, there were collectives as and Argia (light) and Ez dok Amairu (There’s no Thirteen). Between them we can name people as important as Mikel Laboa, Lourdes Iriondo, Benito Lertxundi, Imanol, Lupe, Oskorri… In differance of others regionals songwriters movements, Euskal Kanta Berria used to play the Basque traditional music since the beginnig with their poems or those from great Basque poets as Gabriel Aresti. Within this movement, songwriters Antton Valverde, J. A. Artze and Xabier Lete make the most of these songs.

This is a Basque folksong based on a popular poem named “Berdabioko falsifikadorea” (“Berdabio’s counterfeiter”). The words are atribuited to Joseph Etchegaray, known as “Berdabio”, counterfeiter and burglar of XVIIIth Century, busted when he was delated by his fellow “Trabuko”; so Berdabio, in vegeance, tales in verses Trabuko’s murder (seen here: http://www.blogseitb.com/graffiti/2010/06/25/historias-de-ladrones-y-falsificadores-de-moneda-en-la-navarra-del-s-xviii/). The melody of the song is compossed by Mikel Laboa:

Listen: http://www.goear.com/listen/8157d50/goizuetan-mikel-laboa

Goizuetan/ Trabuko

Goizuetan bada gizon bat
deritzen zaio Trabuko;
hitzak ederrak, bihotza paltso,
sekula etzaio paltako;
egin dituen dilijentziak
berari zaizkio damuko.
Ongi ongi oroitu hadi
zer egin huen Elaman;
difuntu horrek izatu balu
jarraikilerik Lesakan,
orain baino lehen egongo hintzan
ni orain nagoen atakan.
Neure andreak ekarri zuen
Aranaztikan dotea;
hobe zukean ikusi ez balu
Bedabioko atea,
orain etzuen idukiko
dadukan pesadunbrea.
Nere buruaz ez naiz oroitzen
zeren ez naizen bakarra;
hazitzekoak hor uzten ditut
bi seme ta hiru alaba,
jaun zerukoak adi dezala
hoien amaren negarra.

In Goizueta/ Blunderbuss

There’s a man in Goizueta/ they call him Blunderbuss;/ beautiful words, quiet heart,/ he shall never miss those;/ he will sorry/ for the things he’s done./ I remember so well what you did at Elama,/ If the late had relatives at Lesaka/ you shall be in my place right now./ My wife bring the marriage portion from Aranasti./ It would have been better/ if she had not seen/ Berdabio’s door,/ she would not have the grief she has now./ I don’t remember even of myself/ because I’m not the only one./ I let for to be educated two sons and three daughters./ May Lord of Heaven/ bear in mind a mother’s cry.

Traducción al castellano:

http://albokari2.wordpress.com/2006/12/21/goizuetan/

Xalbadorren heriotzean


Xabier Lete Xabier_Lete_01Ha muerto Xabier Lete, es una noticia que injustamente ha pasado desapercibida en la España no euskérica (cosa que indigna). Xabier, músico, poeta, cantante, escritor en lengua vasca, fue miembro fundador del colectivo Ez Dok Amairu; si bien justamente Mikel Laboa es considerado el padre de la Euskal Kanta Berria (nueva canción vasca), Xabier Lete sería algo así como el padrino de ésta, ya que entre él y J. A. Artze coparon la mayor parte de la composición de las canciones de autor vascas, especialmente para su esposa, la también tristemente fallecida Lourdes Iriondo. Quiero honrar su memoria con esta canción que él dedicó a la muerte del bertsolari Ferdinand Aire Etxart, “Xalbador”, pues Xabier fue, en gran medida, también un bertsolari.

Xalbadorren heriotzean

Adiskide bat bazen
benetan bihozbera
poesiaren hegoek
sentimenduzko bertsoek
antzaldatzen zutena.

Plazetako kantari
bakardadez josia
hitzen lihoa iruten
bere barnean irauten
oinazez ikasia…ikasia

Non hago, zer larretan
Urepeleko artzaina
mendi hegaletan gora
oroitzapenen gerora
ihesetan joan hintzana. (Bis)

Hesia urraturik
libratu huen kanta
lotura guztietatik
gorputzaren mugetatik
aske sentitu nahirik.

Azken hatsa huela
bertsorik sakonena
inoiz esan ezin diren
estalitako hegien
oihurik bortitzena… bortitzena

 

En la muerte de Xalbador

Había un amigo entrañable y sensible/ transfigurado por las alas de la poesía,/ por los versos surgidos de un profundo sentimiento,/ un cantor que iba por las plazas aterido de soledad,/ que había aprendido con dolor/ a tejer palabras y a expresarse contenidamente/ desde la insobornable verdad de su ser interior.// Dónde estás hoy, en qué praderas/ pastor de Urepel,/ tú que huiste/ hacia las altas cumbres,/ hacia el mañana que perdura en el recuerdo…// Liberaste tu canción demoliendo el cerco,/ buscando la libertad/ más allá de las ataduras y los límites de tu cuerpo,/ convirtiendo tu último aliento en el verso más profundo,/ en el grito contundente/ de las verdades ocultas que jamás se pueden expresar.// Dónde estás hoy, en qué praderas…

Xabier Lete

Inicios de la Canción de Autor: los colectivos y movimientos regionales


Ovidi Montllor, Pi de la Serra i Francesc Pi de la Serra: ¿El clan Sinatra de la Nova Cançó? ("La crisis de la Nova Cançó", Luis Carandell: www.triunfodigital.com) La Nova Cançó supuso el 1er intento serio de canción popular (en sentido estricto) y poesía. Si bien, al principio, el gobierno no les tuviera una seria consideración y pensaban de ellos como grupos folklóricos, esto empieza a cambiar debido 1º a la popularidad de Raimon, que recorre toda la geografía española y el extranjero (nos representa en el 1er Festival de la Canción Protesta en La Habana, en 1967) y, 2º a la creciente popularidad de Joan Manuel Serrat, incluso en catalán. Esto lleva a músicos y poetas de otras regiones a seguir el ejemplo.

Poco a poco, la Nova Cançó fue consiguiendo adeptos, admiradores e imitadores fuera de Cataluña también. En realidad, simplemente fue la catalización de unos sentimientos muy generalizados y de unos gustos musicales comunes: aunque algunos fueran más "afrancesados", otros "aportuguesados", otros "norteamericanizados" y otros "latinoamericanizados", siempre era la canción con mensaje. Es curioso, pero no fue determinante, que allá donde tocaba Raimon, florecían nuevos colectivos y propuestas generalmente, aunque no necesariamente, regionalistas. En realidad, una de las claves de su éxito fue precisamente que, aunque fuera una canción cantada en catalán, no tocaba temas exclusivamente catalanes, sino universales. El catalanismo (no político militante) de sus intérpretes estaba, en realidad, lo suficientemente soslayado para que sus temas se pudieran adaptar a la realidad social de cualquier región de España. Así, tomando sus más impactantes y populares canciones-himnos, como “Al vent” de Raimon, “L’estaca” de Llach, o cualquier canción de Pi de la Serra o Joan Manuel Serrat (en catalán), descubrimos que éstos tienen, al menos, dos o tres niveles de comprensión: uno, a nivel regional, como himnos para los Països Catalans; dos, a nivel nacional: válidos para cualquier realidad nacional/ regional de España; y, tres, a nivel universal: la inmensa acogida de estos intérpretes en el extranjero, incluso en el extranjero no hispano-hablante, lo atestigua. De esta manera aparecen imitadores en prácticamente todo el país, siendo tres de ellos los más importantes en un principio, en el País Vasco, en Castilla (Madrid) y en Galicia.

Euskal Kanta Berria

Fue en el año 61 cuando los hermanos Labeguerie, Mixel y Eneko, vasco-franceses, sacaron su 1er EP en vasco. Esto les hizo ser los auténticos pioneros de la canción vasca. Poco más tarde sería cuando se formaran los colectivos; uno de ellos fue el formado en torno al escultor vasco Jorge de Oteiza:

Cuenta una leyenda vasca que un santo se encontró un día al diablo, y el diablo le propuso un trato: le propondría un número y el santo tendría que responder qué significaba ese número; el santo aceptó. El demonio comenzó, pues: “Bat/ Uno”; “Jainkoa/ Dios”, dijo el santo. “Bi/ dos”, preguntó el diablo; “Aita eta Semea/ el Padre y el Hijo”, respondió el santo. “Hiru/ Tres”, propuso el diablo; “Aita, Semea eta Espiritu Santua”, respondió sin pestañear el santo… Estuvieron así hasta llegar a 12: “Hamabi?”, dijo el diablo; “Apostoleak”, respondió el santo; “Hamahiru/13”, dijo el diablo; Amairu? -dudó el santo-, “Amairu… “Ez dok amairu!/ ¡No hay trece!”.

El colectivo vasco Ez dok Amairu Ésta fue la leyenda que deslumbró a Jorge de Oteiza; según Benito Lertxundi, lo que quería decir Oteiza es que no caben treces con la cultura. El colectivo contó desde el principio con Mikel Laboa, quien desde entonces era considerado el patriarca de la canción vasca: fue en 1964 su 1er recital en vasco. Luego se fueron uniendo Lourdes Iriondo, Benito Lertxundi, los hermanos Artze, y los dos más importantes, que escribieron prácticamente toda la canción vasca: Antton Valverde y Xabier Lete, éste último, además, poeta de reconocido talento y prestigio. Así hasta completar, de nuevo fortuitamente, doce. El otro colectivo fue Argia (luz), donde estuvieron Imanol y Lupe entre otros. En esta ocasión no hubo choque de intereses: ambos colectivos reivindicaban la lengua, la poesía y la tierra vasca, y ambos usaron sin complejos el folklore euskaldun, recopilado a lo largo de los siglos por maestros en cancioneros. Esto fue lo que distinguió inicialmente a los cantautores vascos de otras propuestas iniciales: el uso sin prejuicios, desde el principio, de su música tradicional, legada a través de la historia, y que también fue utilizada por el régimen: pero para los vascos el folklore musical era indesligable de su lengua y de su tierra, y así lo entendieron siempre. Al igual que a los catalanes, a los cantautores vascos se les veía al principio como una rareza foklórica, a la que no tenían demasiado en cuenta… Sin embargo, la cosa fue avanzando, y los vascos, al igual que los catalanes, y después los gallegos, rompieron sus fronteras. Sin embargo, los cantautores vascos sí tenían una relación más estrecha con los temas de Euskal-Herria, aunque esto no fuera obstáculo para su expansión nacional e incluso internacional, desde Iparralde (País Vasco Francés) y más allá.  Más tarde, rompiendo con el austerismo inicial, aparecerían nuevas propuestas como el folk de Oskorri, o el rock progresivo de Errobi, amén de otros cantautores como Aseari (Txomin Artola), Lupe, el dúo Peio eta Pantxo, Urko, Imanol, Maite Idirin

-Además de la Euskal Kanta Berria, desde principios de los 60 hasta su explosión en 1968, comenzaron casi simultáneamente los movimientos castellanos y gallegos-.

Nueva Canción Castellana y Canción del Pueblo

El término “Nueva Canción Castellana” se refiere casi exclusivamente a la actividad poético-Manolo Díaz: La juventud tiene razón musical madrileña, aunque signifique nueva canción en lengua castellana. En esta denominación entró gente tal como los precursores en castellano Manolo Díaz, Jesús Munárriz y Ricardo Cantalapiedra, más Luis Eduardo Aute, la Massiel de después de Eurovisión (con los textos de Munárriz, Aute y Moncho Alpuente), Patxi Andión, Almas Humildes, Moncho Alpuente y sus proyectos encarnados en los grupos Las Madres del Cordero y Desde Santurce a Bilbao Blues Band… No obstante, con todos los respetos hacia sus componentes, hubo cierta manipulación conceptual creada por la prensa musical: si el nombre “Nova Cançó” fue un apelativo que se dio con posterioridad a una serie de intérpretes con ciertas similitudes (la más importante, que cantaran en catalán), en este caso, precisamente para emular o plantar cara a la Nova Cançó (no ideológicamente), el nombre antecedió al fenómeno y sólo se aplicó a estos intérpretes, y aún, en un principio, no a todos. Por otra parte, hay que decir que no todos, como Aute, que consideraba que la auténtica nueva canción era la de Canción del Pueblo, estuvieron de acuerdo en ser introducidos en esta definición: tampoco los proyectos/ grupos de Moncho Alpuente estaban de acuerdo, queriendo desmarcarse del comercialismo que rodeaba a muchos de estos intérpretes (véase su canción “Al cantante social, con cariño”). Comercialidad, falta de dureza en sus canciones, defecto de espíritu crítico e, incluso, cierto espíritu naïve en sus letras, eran las críticas más repetidas contra una canción protesta “tonta”, como dijo Manuel Tuñón de Lara (reseña al disco de Labordeta, Cantar y callar). Incluso alguien pudo decir que en realidad estaban más preocupados por asistir a las fiestas de alto “standing” a las que a otros cantantes tenían prohibido el paso, que eran, precisamente y entre otros, los miembros de Canción del Pueblo.

Cártel del 1er concierto colectivo de Canción del Pueblo en el instituto Ramiro de Maeztu. Cortesía de "Plómez" (http://www.deljunco.com/hilariocamacho/index.php) Lo que distinguía a algunos intérpretes de la llamada Nueva Canción Castellana del colectivo Canción del Pueblo fue una cuestión de actitud. Los miembros de Canción del Pueblo elaboraban una canción de temática más adulta, fruto de una comprensión crítica más profunda. Sus preceptos eran bien parecidos a los de Setze Jutges –quitando la problemática de la lengua-: hacer una nueva canción que testimoniara los problemas del hombre, los problemas de una sociedad injusta: problemas a los que subyacía una falta de libertad. Algunos de sus miembros fueron, en un principio Luis Leal, Carmina Álvarez, Manuel Toharia, José Manuel Brabo “el Cachas” (que se escapó a Barcelona buscando el ambientillo hippie), y los que tuvieron una continuación más larga e intensa, Adolfo Celdrán (el primero en grabar en un LP), Hilario Camacho, Elisa Serna… Con ellos, desde el principio y para siempre, estuvo el periodista Antonio Gómez, actuando a veces de ideólogo del colectivo, otras como productor, otras como letrista, y, las más de las veces, como abogado defensor de cualquiera que cantara con honestidad. Luego Canción del Pueblo también se disgregó, algunos de sus miembros se reencontrarían en la asociación “La Trágala” (título de un himno liberal de la guerra constitucionalista); llegarían otros valores, como Rosa y Julia León, los extremeños Luis Pastor y Pablo Guerrero, el asturiano Víctor Manuel (al que le metieron dentro de Nueva Canción Castellana), y muchos otros.

¿Significa esto que no hubo una Nueva Canción Castellana a la manera que sí hubo una Nova  Cançó? Realmente sí la hubo, pero no era solo lo que la prensa así llamaba. Existió la aLas Madres del Cordero con Antonio Gómez "La Madrastra" (http://malablancayenbotella.blogspot.com/)uténtica Nueva Canción de Castilla, con éstos, pero también con Canción del Pueblo, y con los grupos y cantantes de folk, como Joauín Díaz, Ismael, Nuevo Mester de Juglaría, Hadit, La Fanega… Pues de la Nova Cançó tampoco se podía decir que la constituyeran sólo Els Setze Jutges.

Como pasó en los otros colectivos, los preceptos iniciales o se rompieron o se volvieron más flexibles. Aunque en Canción del Pueblo el problema del folklore no fuera tan acuciante (nacidos en un medio totalmente urbano), algunos de sus miembros, como Elisa Serna, utilizan el folklore castellano para la elaboración de sus canciones. Por su parte Hilario Camacho abandona la canción comprometida para hacer otro tipo de canción, quizás más intimista, pero también muy contestataria, y con unos arreglos más pop.


A Nova Canción Galega

Cartel anunciando una actuación del colectivo Voces Ceibes: actúan Xerardo, Xavier, Benedicto, Guillermo, Miro y Vicente Álvarez. 1968 (del Arquivo Gráfico e Documental de VOCES CEIBES) Todo esto había pasado a mediados de los 60: ya había canción de autor en catalán, en castellano, en vasco… Entonces, "¿e por qué non en galego?", dijeron los futuros miembros de Voces Ceibes (voces libres). El colectivo, imitando a los Jutges catalanes, puso como preceptos la difusión y defensa del gallego y sus poetas (especialmente Celso Emilio Ferreiro), y musicalmente se alejaron de foklorismos. Sus dos grandes iniciadores fueron Xavier González del Valle y Benedicto García Villar, que realizaron un recital conjunto bajo los auspicios del catedrático y escritor Xesús Alonso Montero y del poeta en lengua gallega Manuel María Fernández; a ellos, bajo el nombre de Voces Ceibes, se les sumarían Guillermo Rojo, Xerardo Moscoso, Vicente Araguas, Miro Casabella, y, algo más tarde, Bibiano Morón y Suso Vaamonde. El sello catalán Edigsa, que había abierto sucursales en el País Vasco para los cantautores euskaldunes, abrió también en Galicia otra, EDIGSA-Xistral, en donde se grabaron los 1ºs EPs del colectivo: Miro, Benedicto, Xerardo, Xavier, Vicente… comenzaban así sus andanzas en la canción de autor. Sin embargo, la rigidez inicial de sus preceptos no les permitía avanzar más, aparte de las críticas de nuevos cantautores y grupos de folk, así como el descubrimiento de la canción portuguesa, especialmente de José Afonso, que fue una incansable fuente de inspiración para ellos. Es así que a finales de los 60 Voces Ceibes se disuelve y se forma un colectivo mucho más plural, en donde cabían, además de los ya citados más Bibiano, los Fuxan os Ventos, Luis Emilio Batallán, Emilio Cao, María Manoela… Y un leonés, de El Bierzo, que cantaba indistintamente en gallego y en castellano poemas de Rosalía de Castro, Miguel Hernández o clásicos como San Juan de la Cruz: Amancio Prada. Pero también desde Venezuela, un gallego exiliado: Xulio Formoso daba sus geniales contribuciones, comenzando casi al mismo tiempo que los Voces Ceibes. Así, en la Nova Canción se pasaría del estilo catalán-francés, inspirado directamente en Raimon, al estilo folk, mediante la reinterpretación de viejas melodías y temas, tal como lo habían hecho desde el principio los vascos de Ez Dok Amairu.

Otras propuestas

Labordeta en concierto en Lajorca (sic) Éstas fueron, por así decirlo, debido al influjo de la Nova Cançó, los tres principales pilares de los primeros días de la Canción de Autor española. Tras ellos, como hemos visto, los colectivos se diluyeron y se refundieron, abandonando o reciclando los preceptos fundacionales.  Pero también hubo otros movimientos, regionales la mayoría de las veces, que fueron apareciendo desde finales de los 60 y principios de los 70 y que continuaron durante toda la época. Aquí tenemos algunos de ellos:

-Manifiesto Canción del Sur nació en Andalucía oriental, en torno al poeta Juan de Loxa. Sus objetivos son análogos a los otros colectivos, sólo que añaden la recuperación de la identidad andaluza y su folklore para protegerse del expolio cultural del franquismo. Forman parte de él Benito Moreno, Antonio Mata, Antonio Curiel, Carlos Cano… Su forma de expresión es la copla. Manuel Gerena: "De jornaleros has nacío" (www.triunfodigital.com)

-Nuevo Flamenco en realidad es incluso anterior a algunos de estos movimientos, ya que  muchos de sus componentes comienzan a cantar desde principios de los 60. Era un movimiento no tan regionalista como de clase: mezclando el flamenco con la poesía y la reivindicación de clase, también la reivindicación regional en ocasiones, sus miembros apostaban por la recuperación del flamenco para el pueblo, intentándolo alejar de gustos señoriales y de ese espantoso invento que fue el nacional-flamenquismo. José Menese, Manuel Gerena, Enrique Morente, Vicente Soto "Sordera"… Mezclaban la tradición flamenca con la poesía y la protesta, reivindicando a la vez la fuerza contestataria del flamenco.

-Canciú mozu astur y Cameretá fueron colectivos en los que comenzaron cantante y grupos en bable, generalmente folk, como Nuberu o Gerónimo Granda. En ocasiones colaboró con ellos el asturiano residente en Madrid Víctor Manuel.

-Nueva canción canaria: Un movimiento fuertemente regionalista que abarcaba a grupos de folk como Los Sabandeños, Taburiente, Verode, y cantantes como Kako Senante o Rogelio Botanz. Sus grandes iniciadores fueron Los Sabandeños desde el año 67, reinventado la tradición musical canaria con una fuerte inspiración latinoamericana.

-Nueva canción aragonesa: Fue un movimiento de canción de autor y folk en la que estaban José Antonio Labordeta, Joaquín Carbonell, Tomás Bosque, Boira, La Bullonera… Se englobó en los movimientos regionalistas aragoneses como Andalán, dirigido principalmente por el propio Labordeta, quien es el auténtico iniciador de este movimiento que pretendía hablar al resto del país de los problemas de la tierra de Aragón.

Ésto es sólo un resumen introductorio a los movimientos de canción de autor más importantes e influyentes en España. Algunos de ellos han sido ya desarrollados aquí ampliamente; pueden verse en los siguientes enlaces:

-Canción del Pueblo (40 aniversario)

-Voces Ceibes (tres entregas)

La situación de España


El asesino La dictadura instaurada tras la guerra civil pasó, tras la II Guerra Mundial, del fascismo al totalitarismo a secas en los 50, y en los 60 al populismo: el general estaba ahí por el bien del pueblo español, y el pueblo quería que estuviera.
La cultura estaba herida de gravedad: tras la guerra, los más importantes pensadores, literatos, poetas, científicos, huyeron, no sólo por divergencias ideológicas con el régimen, sino porque el nacional-catolicismo castraba todo desarrollo intelectual y científico que no tuviera relación con el catequismo o con el "imperio español", es decir, la idea de España como nación elegida para ser la porta-estandarte de la fe. Otros tantos hombres de razón fueron represaliados. A partir de entonces, los nombres de Miguel Hernández, Lorca, Rafael Alberti, León Felipe, Castelao, Quart, Antonio Machado, quedaron marcados de tal manera que no pudieran ser pronunciados sin un fin ideológico.

http://www.pueblos-espana.org/ La cultura popular había quedado también secuestrada: la labor de la Sección Femenina de Falange consiguió que la cultura de todas las regiones de España fueran el símbolo de los ideales falangistas y nacional-catolicistas: el folklore secuestrado, pero eso no fue lo más grave; las otras lenguas del país quedaron marginadas al rango de lenguas folklóricas, atadas a una región y resultado del desarrollo del latín al castellano (excepto el euskera), y todas ellas signo de ruralismo y de atraso cultural, en vez de ser la expresión de un pueblo o -sin querer abrir aquí un debate, sino fijándome en el significado estricto de la palabra- una nación. Frente a la creencia popular, a veces demasiado exagerada por ciertos nacionalismos, el franquismo oficial no prohibió del todo las lenguas hoy cooficiales, sino parcialmente: lo que hizo fue desterrarlas del ámbito público al ámbito privado: estaba prohibido la codificación de una administración en exiliados buenos aires.jpg cualquier lengua que no fuera el castellano, así como su prohibición en la enseñanza. Se permitía, no obstante, en el ámbito privado, familiar, y en las manifestaciones culturales y literarias: en realidad, lo importante no era cómo estaba escrito, sino lo que se decía y lo que se escribía, fuera en vasco, en gallego, en catalán o en castellano. La base para comprender esto hay que buscarla en la base ideológica del franquismo ortodoxo y oficial: el régimen decidió respetar lo que consideraban "peculiaridades regionales españolas", que viene a decir que eran las manifestaciones, más o menos perfectas, de algo así como un espíritu español absoluto. Pero, por supuesto, el régimen nunca habló, ni lo hubiera permitido, admitir el término "nacionalidades".

emigrantes_gallegos_0.jpg Se empiezan a desarrollar hacia los 50, aparte de los grupos guerrilleros, los grupos de oposición política-intelectual. Alguien definió a la sociedad de entonces como "cultura de la resistencia", o incluso de la oposición al régimen y a la sociedad y cultura que había conformado tras la guerra: no se trataba sólo de la oposición política, sino también vital, de reafirmación personal, de la gente común, especialmente de la sociedad. Esta cultura de la resistencia englobaba a diversos sectores: el pueblo, por supuesto, tanto los que habían vivido la guerra como los que no; los parados, los emigrados, los exiliados, los comunistas, los anarquistas, los socialistas, los cristianos de base, los curas conciliares, los artistas en general: pintores, escritores, pensadores, poetas, fotógrafos, escultores, cantantes…; los sindicatos de clase ilegales, los grupos armados, la oposición política de toda ideología, el gobierno republicano en el exilio… Todos ellos, a su manera, tenían sus formas, conscientes o inconscientes, de oposición al régimen, cosa que no era muy difícil, pues en palabras de Adolfo Celdrán, uno de los mejores cantautores en lengua castellana y miembro de Canción del Pueblo, sencillamente "ser feliz era ya una manera de oponerse al franquismo".emigrantes.jpg

La Generación poética de los 50 es el ejemplo de una nueva serie de creadores anti-franquistas, opuestos al sistema con su poesía, que empezó a ser conocida como testimonial: Hierro, de Otero, Celaya, Gil de Biedma… y luego también Gloria Fuertes, Goytiosolo, Barral… Es entonces cuando se empiezan a reivindicar a los poetas republicanos, prohibidos, enmudecidos, además de reivindicar una realidad muy diferente de la que el régimen nos vendía: un país pobre, descontento, furioso, de represaliados, silenciados, exiliados, parados y emigrantes. En los años 50, España era "una", a la fuerza, pero no grande, España nunca fue grande, y menos aun libre en aquel entonces; o sí era libre: libre para nadie.

Concha Piquer El gran invento socio-musical del franquismo fue lo que los críticos llamaron el nacional-flamenquismo, que fue el signo de identidad de la cultura rancia franquista. El secuestro folklórico hirió a muchas de estas manifestaciones, pero, con el invento del turismo, con el lema "Spain is different" del ministro Fraga, hubo uno especialmente que quedó muy tocado. Con fines romántico-turísticos, la maquinaria cultural del régimen (abandonando el cine patriotero de los primeros 50) comienza a tomar una versión grotesca y fantasmagórica del folklore andaluz y de la copla. Los cines se llenan de grandes producciones hispaCuriosa imagen de Concha Piquerno-francesas, con pulcros gitanos que ríen y cantan, jornaleros y mineros andaluces, vestidos con elegantes trajes de faena, que iban alegres cantando al tajo, cosa que no respondía a otra cosa más que al ideario falangista. La radio y la televisión se llenan de cantantes y cantaores horrendos, luciendo la bata de cola, para solaz de señoritos andaluces y turistas desinformados, contra lo que se rebelarían, reivindicando su herencia cultural maltratada, el Nuevo  Flamenco y el movimiento Manifiesto Canción del Sur. Para poder recibir los beneficios del turismo, muchas regiones tuvieron que transformarse, adoptando una identidad que no le era propia, tal y cómo nos lo refleja el gran Berlanga en su Bienvenido Mr. Marshall. Esto no quiere decir que la copla fuera de derechas: lo que ocurrió es que se comenzó a promover una temática sensiblera y patriotera. Pero, por otro lado, hay que decir también que todas estas canciones, buenas y malas, reaccionarias o con una protesta soterrada, tal y como refleja la película Canciones para después de una guerra (cuyo estreno se retrasó hasta 1976 debido a su excesivo realismo), en aquellos tiempos de miseria y hambre, traídas por la radio, constituyeron para muchos una auténtica ventana al exterior de sus penas.

Los Brincos La llegada de los años 60 trajo consigo nuevos fenómenos a nivel superficial (es decir, en la superficie, que se podían ver): el fenómeno del turismo obligó al régimen a adoptar ciertas medidas aperturistas para dar la impresión de ser un país libre, pero sobre todo en donde reinaba el orden moral y político. El responsable de estas "tímidas" aperturas fueron algunos ministros enmarcados entonces dentro de la línea liberal, como Pío Cabanillas, Areilza, o el por entonces ministro de información y turismo Manuel Fraga (¡ojo!, estas aperturas eran concesiones no más, en ningún momento estamos diciendo aquí, como alguno sostiene hoy en día, que Fraga estuviera boicoteando el franquismo desde dentro para llevarlo a una democracia-cristiana). Los años 60 trajeron también, desde el extranjero, la frescura de la juventud nacida durante o inmediatamente después de la II Guerra Mundial: los Beatles y, en menor medida -por razones morales-institucionales- los Rolling Stones comenzaron a arrasar entre la juventud española. Al régimen estas manifestaciones joviales del pop no les hacía mucha gracia, pero viendo lo que traerían después los Serrats, los Laboas, los Benedictos, los Miros o los Raimones, por citar sólo algunos, no sólo acabaron por aceptarlo como parte ineludible de la nueva sociedad, sino que, hasta cierto punto, se manipuló para que en la radio y en los circuitos de música "comercial" (es decir, de comprar y de vender) se oyeran más a estos grupos anglófilos que a los nuevos cantautores: de esta manera se conseguía acallarlos, por un lado, y, por otro lado, se distraía a la juventud: después de todo, era siempre preferible una juventud melenuda que repitiera incesantemente "ye-ye" y vacilara metiendo palabritas inglesas en frases castellanas a que cantaran a Miguel Hernández, se manifestaran contra el orden establecido, o incluso les diera por hablar en catalán, gallego, vasco ¡o bable!

Así pues, el panorama musical comercial, más o menos respetable, de principios de los 60 era éste: el twist del Dúo Dinámico, los gallitos de Julio Iglesias, la estúpida canción del verano de Georgie Dann, los aspavientos amanerados de Raphael, el flamenco descafeinaFolksinger Woody Guthriedo, los grupos yeyés, unos más auténticos, otros meras imitaciones, o la españolísima copla de buenas costumbres de don Manolo Escobar… Sin embargo, eso ocurría a nivel superficial: en la música no todo era Raphael, Karina o los Brincos, por poner ejemplos  musicales no dañinos, o incluso -Dios no lo quiera- Julio Iglesias. Desde fuera llegaban propuestas más interesantes, por lo menos desde el punto de vista literario: la satírica de Brassens, el vitalismo de Brel, la militancia político-musical de Seeger y Guthrie, la nueva canció protesta norteamericana de Dylan y Baez, la canción portuguesa -que se puede considerar casi como hermana de la nuestra-, y la canción latinoamericana. Se empezaban a descubrir a los José Afonso, a Luis Cilia, y a sus músicas anti-salazaristas que bebían directamente de los fados portugueses; a la grandiosa Violeta Parra y a ese gigante andino de Atahualpa Yupanqui, dotados ambos de una ternura excepcional, pero a la vez, de una rabia incontenible. A pesar de los esfuerzos del régimen, estas influencias llegaron y arraigaron fuertemente en el corazón de muchos jóvenes. Sencillamente: no pudieron frenarlo, aunque más de uno se las vio y se las deseó para poder pasar alguno de estos discos por la frontera, o borrando algún título comprometedor, como era aquél de Léo Férre: "Franco, la morte".

Dulzaineros segovianos junto a Agapito Marazuela: músico y etnólogo que rescató el folklore castellano  - 1935. Fuente: revista Estampa También comenzaba a renacer la conciencia regional: será importante sobre todo aquí la labor del folk, especialmente en Castilla, Canarias y Andalucía, tierras sin un idioma "vernáculo": mientras, generalmente, los catalanes y los gallegos rehuían de la interpretación del folklore, debido, como hemos visto, al secuestro al que éste se veía sometido por el régimen, por su parte, los castellanos, canarios, andaluces y otros, al carecer de una seña de identidad tan notable como era el lenguaje, fijándose en el ejemplo de los cantautores foráneos, tomaron sus manifestaciones folklóricas como signo de identidad nacional frente al llamado nacional-flamenquismo. Por su parte, los vascos, aun teniendo un idioma propio, se negaron a abandonar su folklore.

Se rescatan las lenguas hoy cooficiales, entonces vernáculas, mediante la canción y la recuperación de grandes poetas desconocidos, incluso hoy, por parte de los lectores castellano-parlantes. Y se empiezan a recuperar a los poetas prohibidos, acallados por culpa de la depuración cultural que llevó a cabo el aberrante "poeta" Pemán, también gracias a la canción. Esto es así de tal manera, que Serrat consigue que Antonio Machado desbanque en las listas de éxitos a los éxitos del pop yeye y de la canción convencional.

Así pues, éste era más o menos el panorama cultural y musical con el que los cantautores españoles tendrían que lidiar: su gran dificultad fue la de hacerse oír, sin venderse ni comprarse, sin acercarse, como otros artistas, a mendigar la gracia de Franco y sus ministros en cenas, fiestas o galas de Navidad; y, lo más importante, vadeando la inoportuna y fastidiosa censura.

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