Archive for 4/10/06

Historia del folk español I


Que la música popular existió no lo duda nadie, que exista parece improbable, que existirá parece imposible. El folk de hoy goza de buena salud en realidad; éste pensamiento inicial se refiere al ámbito comercial. Casi es mejor que exista minoritariamente como os voy a demostrar.
Tras la Guerra Civil no se puede hablar de una música tradicional de fascistas y otra de republicanos en sentido universal (me refiero a las canciones de toda la vida), pero la Sección Femenina de Falange fue adjudicándose las canciones de todos los pueblos como patrimonio y manifestación del espíritu nacional-sindicalista-católico. Este grupo de mujeres recorrió toda la geografía española recopilando canciones y fundando coros y danzas, reconociendo en las canciones de trabajo y en las caniones religiosas el supuesto espíritu ideológico del falangismo y del nacional-catolicismo. Hay que ser justo con ellas y, en especial, con su principal colaborador, el profesor García Matos (cuya labor fue épica): fue un gran trabajo de recopilación y -casi lo más importante- respetaron lo que entonces se llamaban idiomas “vernáculos”; pero adolece de dos defectos importantes: 1º: impregnaron de una ideología, de la que carecían, a estas canciones, y 2º: castraron la música tradicional desechando o censurando todas aquella tonadas que pudieran parecer verduzcas, pornográficas, e incluso que guardaran en su seno un espíritu de rebeldía campesino anti-cacique difícil de excusar.
Por ello es realmente importante la labor de algunos músicos a mediados de los 60 de los que hablaré otro día.

la canción del pueblo: la dificultad del idioma


Y es que es una pena tal como os digo. Para los que amamos la canción de autor (de verdad) y a los poetas españoles de todas las lenguas y residimos en Madrid, nos resulta prácticamente imposible encontrar las grandes grabaciones de Laboa, Lertxundi, Benedicto u Ovidi. Bien es cierto que se pueden conseguir  a precios razonables algunas de las obras remasterizadas, pero ni son todas las que están ni están todas las que son… Y del vinilo ya ni hablemos. Ya  es difícil encontrar las grabaciones en castellano de muchos (grabaciones  históricas y preciosas) como Resines  o Faura, así que de estos ni hablemos.
Así que mientras la SGAE se dedica a defender a los bisbales y bustamantes del coco del e-mule, para muchos de nos, el e-mule es la única solución: y no es que me queje, es un gran programa; pero a todo el mundo le gusta el disco, mirar la portada entre las manos y devorar las letras con los ojos casi eróticamente.
El caso vasco es singularmente penoso, especialmente mientras en este país lo más conocido del euskera sea "Euskadi ta askatasuna" gracias a gente con bien poco cerebro y una estrechez de miras axiomáticas que tiende  al absurdo de confundir lo vasco, Euskadi y el orgullo de la euskalduneidad (euskaltasuna) con el terrorismo: nunca descubrirán  a  un Mirande, un Aresti, un Laboa o una Iriondo, y nunca conseguirán pasar de Pío Baroja (con perdón): lo más vasco a lo que jamás creerán llegar.
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