Archive for 12/10/06

Historia del folk español V: la influencia exterior


Seguimos a mediados y finales de los 60. Todavía lo que será el gran folk español es un total desconocido salvo para unos pocos: Joaquín Díaz, Sabandeños, José Menese, Enrique Morente, Manuel Gerena, María Salgado y Nuevo Mester de Juglaría son casi unos completos desconocidos para la música comercial.
Pero como siempre el ejemplo extranjero es el que marca el camino. Muchos tenían sus ojos puestos en la canción protesta norteamericana, que siempre estuvo muy unida al folk. Pete Seeger y Woody Guthrie fueron los grandes cantantes protesta de los años 40: llegaron a grabar canciones republicanas de la guerra civil. Para muchos su actitud era ejemplar, y tal vez por eso se les empezó a imitar. Dentro del Grup de Folk, Xesco Boix era absolutamente “seegeriano”, imitando su estilo y versionando sus canciones. Pau Riba, por su parte, traduce y versiona al primer Dylan al catalán, y ya se empieza a percibir un proyecto en el cual, al igual que en el folk norteamericano, las viejas canciones se puedan convertir en armas de la protesta. Bien lo consiguieron en un primer momento Mª del Mar y Marina Rossell, que no tenían nada que envidiar a Joan Baez.
Como algunos sabéis, para la época en que estos estilos arrasan, en su lugar de origen estaban ya en vías de extinción. Pasa con esto y también con el siguiente estilo.
Hacia el año 68, nace un nuevo grupo: Nuestro Pequeño Mundo es una formación cuyo proyecto es abrirse al folklore de todo el mundo. Versionan canciones americanas, castellanas, catalanas, africanas, latinoamericanas y los grandes éxitos de la protesta de Pablo Guerrero, Raimon o Serrat a lo largo de su carrera. Tras su estela surgen también nuevos grupos que combinaban la poesía española y la música folk y folk-rock inspirados en grupos como Peter, Paul & Mary, Freedom Singers, Mamas & Papas o Byrds: en Castilla son importantes Aguaviva, grupo de buen gusto musical cuya canción más famosa fue “Poetas andaluces” de Alberti que apareció producida por el también cantautor Manolo Díaz. Otros grupos más surgen: Almas Humildes, de donde saldría Antonio Resines (no confundir con el actor), en Andalucía Jarcha, a caballo con el flamenco y el folk-rock; solistas como Pablo Guerrero; el grupo catalán Falsterbo 3, y muchos más.
Pero es un estilo importado, y todavía estaría por venir el folk tradicional como arma de protesta. Esta metamorfosis vendrá en la década siguiente, cuando jotas, fandangos, seguidillas y muiñeiras se conviertan en la, tal vez, arma de protesta más efectiva. Es cierto que hemos hablado de Seeger, Guthrie, Joan Baez y Dylan como determinantes: pero lo que dio el gran impulso a la creación de un folk reivindicativo fue sin más ni menos el ejemplo de la música latinoamericana, seguramente por la facilidad del idioma y la proximidad de los temas. Violeta Parra y Atahualpa Yupanqui primero, y después Víctor Jara, Daniel Viglietti, Mercedes Sosa, etc., junto a grupos como Quilapayún, Inti-Illimani y un largo etcetera, fueron los que alumbraron a toda una generación de músicos cuando usaban la música tradicional de su país para la protesta: en el caso de los Andes no
estaba exenta de indigenismo.

Os compañeiros: lo mejor de Benedicto


Para que entendáis mejor de lo que os hablo, aquí os pongo la letra de la canción con la que se abre su disco Pola unión. Espero que os guste y, creedme, si leída os gusta, escuchadla: gana mucho más. Así que, ¡a qué esperáis! ¡Todolo mundo a compra-los discos de Benedicto ou a baxa-los!

Os Compañeiros


Alí estaban os compañeiros
ó redor dunha fogueira
que furaba as mouras tebras
cunha roxa lumieira.

Eran moitos os compañeiros
que cantaban con alegría
a cancion sempre esperada,
a canción xa presentida.

Tiñan mans os compañeiros
duras, fortes i encallecidas
de traballar sen sosego
nunha terra chea de vída.

O seu ollar coma unha gota
de auga pura e cristalina
que na noite de xiada
durme nas follas tranquilas.

No seu peito un cargamento
de mil flores encendidas
non levaban de armamento
máis que palabras amigas.

Non falaban do andado
sementado de feridas
preparaban o camiño
cara a terra prometida.

Allí estaban los compañeros,/ alrededor de una hoguera/ que horadaba las negras tinieblas/ con una roja llamarada.// Eran muchos los compañeros/ que cantaban con alegría/ la canción siempre esperada,/ la canción ya presentida.// Tenían manos los compañeros/ duras, fuertes y encallecidas/ de trabajar sin sosiego/ en una tierra llena de vida.// Su mirar como una gota/ de agua pura y cristalina/ que en la noche helada/ duerme en las hojas tranquilas.// En su pecho un cargamento/ de mil flores encendidas,/ no llevaban de armamento/ mas que palabras amigas.// No hablaban de lo andado,/ sembrado de heridas,/ preparaban el camino/ hacia la tierra prometida.

Letra e música: Benedicto

http://www.blogoteca.com/chiscandounollo/index.php?cod=6118

Querido Benedicto


“He estado escuchando a Benedicto”, digo yo; “¿XVI?”, bromea siempre mi amigo; “No, el cantautor gallego”, contesto yo riéndome.
Y es que hoy que se dice “Benedicto XVI esto, Benedicto XVI lo otro” yo quiero reivindicar a Benedicto García Villar, o simplemente Benedicto. Hará pocos meses que entré en su blog y le escribí un e-mail: él fue tan cortés de contestarme. Para mí fue una gran alegría que este cantante y poeta retirado, hoy profe de mates, me contestara.
Benedicto empezó su carrera allá por el 68, cantando en los círculos católicos-progresistas de la universidad. Es en el 68 cuando publica su primer EP (para los “nuevos”: se trataba de un pequeño disco que contenía como poco cuatro canciones; también era llamado “sencillo”: preguntadle a vuestros padres y abuelos): “No Vietnam”, que contenía la primera y tal vez la mejor canción contra la guerra de Vietnam hecha aquí. Por entonces, deslumbrados por la canción protesta portuguesa de José Afonso y Luis Cilia, funda junto a otros el colectivo de canción gallega Voces Ceibes: en defensa de la lengua y por la reivindicación de los poetas gallegos.
Más tarde, abre su panorama musical incluyendo ritmos, canciones e instrumentos tradicionales de la música gallega como lo atestiguan sus dos únicos LPs: Pola unión (1976) y Os nomes das cousas (1979).
Benedicto posee una voz hermosa, muy lírica y harmoniosa a la vez que fuerte; así, aunque a él no le guste por humildad, hay quien le llamó el Raimon gallego. Ha sabido musicar magistralmente la poesía de Celso Emilio Ferreiro y Curros Enríquez entre otros, y ha escrito letras tan bellas como “Os compañeiros”.
Sus discos podéis encontrarlos fácilmente en el e-mule (él lo recomienda). Así mismo, os animo a visitar su blog “Chiscando un ollo” ( http://www.blogoteca.com/chiscandounollo/) y la página http://www.ghastapista.com, en donde podréis ampliar información sobre él y sobre otros. ¿Por qué no vais? Luego me lo contáis.

Historia del folk español IV: la búsqueda de una identidad propia dentro de la canción protesta


Y así pues se había llegado a los años 60. El río andaba revuelto por aquel entonces en casi todo el mudo: París, Chicago, San Francisco, México D.F., Moscú, Praga… Y es que los viejos dictadores y los pedantes demócratas conservadores no tenían nada nuevo que ofrecer salvo la opresión: más abierta o más solapada según los casos.
En España la manera de protestar, al estar cualquier asociación -salvo las vecinales- prohibida, tuvo que ser mediante la canción y la poesía. Dentro y fuera de nuestras fronteras, sorteando las trampas de la censura, se escribía y se cantaba un mensaje que era de rebeldía y de esperanza: desde Alemania Chicho, desde Francia Paco, y en Cataluña Raimon, fueron los iniciadores de un estilo que, tomando de aquí y de allá (canción protesta norteamericana, latinoamericana, francesa, portuguesa…), se fue consolidando como algo con su propia identidad. Parte de esa identidad se la debe a la inclusión de estilos de música tradicional: el folk nacía con las manos bien apretadas y la boca llena de palabras.
Los pioneros de un estilo reivindicativo y regionalista fueron los vascos, andaluces y -que nadie se sorprenda- los castellanos y los canarios. Los colectivos de Euskadi como Argia o Ez dok Amairu enriquecían sus creaciones con los cancioneros, instrumentos y tonadas tradicionales legadas desde siglos: muchos de ellos dominan el estilo a capella. Los castellanos, por su parte, tienen al gran iniciador en Joaquín Díaz: recopilador de viejas baladas que decidió transportarlas al vinilo; Joaquín, tal vez, más que un cantautor era un etnólogo que quiso mantener viva la tradición musical castellano-leonesa (incluida Cantabria, que por entonces pertenecía a Castilla la Vieja). Fue injusto que muchas gentes de izquierda pensaran de él como un reaccionario, porque no lo era: y es que cuando uno estrecha su visión, confunde música tradicional con política tradicionalista; fue injusto, porque entre otras cosas Joaquín dio el pistoletazo de salida para que surgieran los nuevos grupos de folk, que poco tendrán que ver con los grupos de coros y danzas de la Sección Femenina.
No es justo -tenéis razón- que marque aquí como iniciadores sólo a los vascos, castellanos, canarios y andaluces: yo me refiero al folk como música y como estilo reivindicativo y regionalista. Veréis, vamos por casos:
Ya hablamos de Cataluña, pero hay que matizarlo: casi al tiempo de Setze Jutges, nació El Grup de Folk, capitaneado, entre otros, por Pau Riba. Tenían como modelo el folk protesta norteamericano de Seeger, Joan Baez y Dylan: por eso, en las primeras grabaciones de Xesco Boix, Pau i Jordi, Jaume Arnella y etc. abundan las versiones de viejos éxitos como Blowin’ in the wind (Escrit en el vent) o No nos moverán (No sèrem movuts), pero también versiones de viejas baladas catalanas como “Rosseta d’Olivella”, por Pau i Jordi por poner un ejemplo. Es dentro de este colectivo donde nace la otra gran voz de la protesta balear junto a María del Mar: Marina Rossell desde el inicio de su carrera, usa las antiguas canciones para protestar contra el régimen y reivindicar su lengua y su cultura: escuchad “A la presó de Lleida” y sabréis de que hablo.
Pero, como no, esto tampoco es una regla escrita: Pau Riba acabaría integrándose en un estilo más vanguardista que folklórico y, respesto a los Jutges, hay ejemplos de que no eran tan estrictos: Josep Mª Espinàs usaría de base la balada “El mariner”, que tituló “A la bora de la nit”, para componer una de sus más célebres canciones, y Serrat grabaría en el año 67 un disco compuesto de canciones tradicionales: Cançons tradicionals. A finales de los 60, ambas formaciones se disolverían, de manera que ya sería imposible averiguar si éste o aquél era Jutge o era folklòric.
Os galegos también evolucionarían en estos viejo-nuevos lenguajes por dos razones: las críticas  de los nuevos grupos de folk gallegos, y la admisión en Voces de un peculiar personaje, al que podríamos llamar, sin ánimo de comparar o de ofender, el Riba gallego: Bibiano Morón logra crear un estilo propio combinando la música tradicional con la música contemporánea. Aunque sea más tardío, merece que comentemos aquí la versión que hizo de “Negra sombra” en su álbum del 79 Aluminio: la mezcla de gaitas y guitarras eléctricas no gustó a ciertos puristas reaccionarios. El caso es que Voces Ceibes, a comienzos de los 60, renació en un colectivo más universal, en el que, sin dejar de usar el gallego, se admitía el folk, el pop y el rock por igual, no sólo el estilo portugués: o Movemento Popular da Canción Galega.
En Andalucía, casi al igual que en Euskadi y en Canarias, no hubo un fenómeno de reencuentro sino de recuperación del flamenco gracias a cantaores como Gerena, Menese y Morente. En Canarias es donde se perfila realmente un estilo folklórico regionalista gracias al auténtico grupo veterano: Los Sabandeños.
De vuelta a Castilla, encontramos que ha cundido el ejemplo de Díaz, y que surge un nuevo grupo: Nuestro Pequeño Mundo, en el 68; NPM no es un grupo de folk español realmente, sino de folk universal: en su primer disco combinan canciones castellanas con canciones hebreas y norteamericanas. Sin embargo, tras su estela aparecen los auténticos grupos de folk castellano regionalista: Juval, Carcoma, Vino Tinto, La Fanega, y, por supuesto, Nuevo Mester de Juglaría.
Para terminar, resumo esta larga disertación: a mediados de los 60, aparece un estilo, al que todavía no podemos llamar folk -si por folk entendemos el estilo  de creación musical que toma como base la música tradicional-, que podríamos denominar a caballo entre la interpretación del folklore y de la canción protesta; no era tanto la reivindicación como el interés etnológico y antropológico regional, por lo menos en Castilla, Andalucía y en Islas Canarias. Sí hay una intención regionalista en Euskadi. Pero por otro lado, sí existía un estilo folk impropio: era aquel que a mediados de los 60 aparece en Cataluña con el Grup de Folk, o en Castilla con grupos como NPM o Aguaviva: un estilo que venía de fuera. 

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