A un amigo


Conocí hará ya mucho tiempo atrás de entre todos los compañeros de facultad, un buen amigo, un aliado perfecto que me devolvió la fe en muchas cosas. José Luis, el auténtico cristiano: no esos que marchan bajo el báculo papal ni los que lamen el culo clerical jeriarcal: un rebelde, como deberían ser los cristianos; una buena persona que le preocupaba antes que los homosexuales se casaran o el uso del anticonceptivo los miles de oprimidos que sufren el hambre y la falta de libertad, que viven bajo el viento de la injusticia. Un chico de aldea, sencillo, honesto, sincero y con un corazón de oro, que respondía a los ataques reaccionarios con las frases más rebeldes de la Biblia: "Allí donde se oye el nombre del Señor, sopla el viento de libertad" o "… y derribará al poderoso de su trono" eran 2 de sus citas favoritas.
Pero Jose no era sólo un cristiano; os lo creáis o no, él era el anarquista. Después de contarnos como la CNT de su pueblo defendió y colectivizó el molino de su abuelo, nos dijo: "Por eso yo soy anarquista, y moriré siéndolo". Su anarquismo, al igual que su cristianismo, es el verdadero: amor a la humanidad y lucha para que cese la injusticia en el mundo.
Jose ha escrito biografías de sacerdotes rebeldes como Ignacio Ellacuría, muerto por aquellos que esgrimen la injusticia mediante el terror, escribe de vez en cuando en la revista "Acontecimiento", y estudia para ser sacerdote. Y a mí me gustaría verle como el pastor, pero no al frente, sino al lado de los que padecen la miseria, de los que sufren, de los obreros, de los campesinos. Yo siempre bromeo, pero me haría mucha ilusión, que se convirtiera en Papa, en Juan XXIV, en un futuro, y que yo viva para verlo. Entonces, seremos un poco más felices.

One response to this post.

  1. Posted by nieveazulada on 23 octubre, 2006 at 19:46

    si dentro de la iglesia hubiese más personas como tu amigo, probablemente yo tendría fe

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