Historia del folk español X: ecologismo


Ésta sí que es la gran aportación del folk a la canción protesta en general y, lo que es una novedad, es que sale al mismo tiempo que en el resto del mundo. Si podemos decir que en España había más motivos para protestar que en Estados Unidos o en Francia (no así en Portugal o en Latinoamérica, que andaban en las mismas), seguramente por las razones que sabemos, se empieza a hacer más tardíamente que en Estados Unidos o Latinoamérica: de hecho, nuestra 1ª canción protesta como género íntegro viene de Francia, de la mano de Paco Ibáñez, en el 58, y de Suecia, gracias a Chicho Sánchez Ferlosio, aunque Raimon comienza sus andanzas por el 63. Y, por otra parte, los temas del ruralismo y del regionalismo ya habían sido tocados por cantautores no folklóricos, aunque en el folk alcancen la cima de realismo necesaria. Pero el ecologismo es el tema que nace justo en el seno del folk, al tiempo casi que en Canadá nace el movimiento Greenpece.
¿Y qué pasaba en nuestras tierras para esto? Pues, por un lado, la feroz especulación, ese hijo bastardo del franquismo propugnado en su día principalmente por los tecnócratas del Opus Dei, que nos estaba dejando sin espacios verdes con tanta fábrica, porque, por otro lado, estaba el supuesto desarrollo industrial, que nos trajo más contaminación y un invento terrible: la central nuclear.
Entonces fue el momento de ponerlo en una canción: la energía nuclear tan temida, en un mundo envuelto en una guerra fría a la espera de ver quién es el guapo que pulsa primero el botón, ponía a todos los pelos de punta; todo el mundo sabía ya entonces que una central nuclear no es como una hidroeléctrica: un sólo accidente y se ve envuelto el mundo entero. A mediados y finales de los 70, y también a principios de los 80, el invento nuclear estaba proliferando aquí, a pesar de las protestas de vecinos y asociaciones ecologistas. Por eso no es de extrañar que en la contraportada de los discos de Xesco Boix saliera el célebre Sol, símbolo de la oposición antinuclear con el lema “Nuclear? No, gràcies!”, que es precisamente el título y el tema de una canción de Al Tall, contenida en su álbum Quan el mal ve d’Almansa. También los maños La Bullonera se oponían al grito de “¡Qué buenas son las multinacionales/ porque nos traen centrales nucleares!”; e incluso Elisa Serna se oponía al invento en su álbum Regreso a la semilla.
Pero no sólo contra la proliferación nuclear se protestaba en este ecologismo: la especulación también era el tema estrella. Aquellos versos de La Fanega con los que cerramos el anterior capítulo “y el capitalismo ya nos expolió la naturaleza, la tierra, el amor”, o los de Jarcha en “Nuestra Andalucía”: “Los constructores les darán la puntilla a los pescadores” son dos buenos ejemplos del movimiento ecologista también.
¿Nuclear? ¡No, gracias! Non, gracias! No, gràcies! Ez, eskerrik asko!
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