Memorias de la transición: el 23-F


Piensen en un país, casi recién salido de una dictadura; piensen en un grupo de militares que quieren volver al poder; piensen en una fecha.
Ahora les vamos a poner los personajes: un guardia civil integrista; un general de la vieja guardia, de aquellos que estuvieron en la guerra; otro general que todavía no sabe muy bien en donde se mete; un joven monarca al que parece no le quiere nadie; y un franquista grosero y extremista, antiguo diputado de las cortes. Resultado: ¿una peli de Berlanga? No, a menos que el genial Berlanga tenga una que se llame 23-F.
Pero podría serlo: cualquiera que vea y que oiga las conversaciones que algunos de estos personajes tuvieron entre ellos, lo creería. Aquel guardia gritando: "Se sienten, coño!", ese Gª Carrés gritando al teléfono: "¡Qué es por España, coño!", ese gran elefante blanco que nunca llegó… Si no lo hizo Berlanga, es que nadie como él los retrató en el cine. Y para colmo del esperpento, lo que dijo el corresponsal sueco cuando vio aparecer a Tejero: "Un militar vestido de torero acaba de entrar en el Parlamento"; xe!, made in Spain totally, escolti.
Porque lejos de parecer un golpe de estado serio parecía un esperpento de Valle-Inclán: qué personajes tan pintorescos, tan -como dijo Gabilondo- folklóricos, tan anacrónicos. Hoy en día te ríes, pero entonces puso a la mayoría los ous de corbata.
Y ahora viene los serio: ¿por qué parece tan de coña? Hay miles de teorías, pues la verdad no se sabrá hasta que pasen 100 años (tiempo estipulado para desclasificar los documentos): algunos piensa que fue un golpe propiciado por el CSIC, otros por la CIA, otros por los servicios de la Casa Real… Este último es el que cuenta con más partidiarios, pues el monarca estaba solo, despreciado tanto por la izquierda como por la derecha: unos no olvidaban que fue designado a dedo por el generalito, otros pensaban que hacía demasiadas concesiones… Total, que el pobre hombre estaba más solito que el Tristón.
Pero yo creo en esta otra, y no es por pensar bien: el golpe militar fue propiciado, no sé sabe muy bien por quien, como vacuna para otro que se estaba gestando, mil veces más serio y sanguinario. Los antecedentes están ahí: Chile, Argentina, Uruguay… Y no sería como en la guerra civil: todo el ejército estaría en manos de ellos y la represión contra la población civil hubiera sido brutal.
Total, que fue un alivio que no triunfara: ¿alguien se imagina a García Carrés como presidente del gobierno bajo el mando militar de Milans del Bosch? Pues taríamos apañaus!
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