Para huir de la muerte


Para huir de la muerte

nos amaremos todos, enteros.

Para huir de la muerte

nos amaremos

sin horario y sin ley, sencillamente

para huir de la muerte. 

Para huir de la muerte

diré que tus ojos son palomas de Picasso

y que bajo tu piel de leche ávida y firme

viven en hermandad veinte poemas de amor.

Para huir de la muerte

tú me darás las fresas mejores de tu huerto

yo te daré mi vino más peleón, más duro, más añejo.

Para huir de la muerte

pienso resucitar el conjuro dormido de tus pechos,

pienso ahondar tus raíces, bucear hasta el centro.

Para huir de la muerte,

diré que es estupendo sentirte tan cercana

y que ni en tí, ni en mí, ni en vosotros ni en ellos

hay sumergida una ciudad donde luchan

la muerte, y el amor, el amor y la muerte,

la muerte, y el amor, el amor y la muerte.

Pablo Guerrero
A %d blogueros les gusta esto: