Archive for 29/10/06

La revolución de los claveles


Abril, 1974: un país oprimido, Portugal, deseoso de cambio tras la muerte del dictador Oliveira Salazar, que no aceptaba a su sucesor, elegido a dedo. Una mañana de Abril, comienza a sonar en la radio una de las más hermosas canciones de la música portuguesa: "Grândola, vila morena", de José Afonso, voz de la protesta lusitana: en ese preciso instante, todos los militares toman las calles; ¿hubo un derramamiento de sangre? ¡No!, nadie ha podido matar a nadie con un fusil o un cañón si éste tenía un clavel metido.
¡Qué pena no haber visto aquello! Una revolución ejemplar que abrió muchas esperanzas en España, en Grecia, en Checoslovaquia, en todos los sitios donde la falta de libertad está asegurada.
Los claveles siempre han servido para algo bueno, las "Grândolas" también: siempre han abierto el camino a la esperanza en el corazón de los hombres, pero tal vez fue ésta la primera vez que un fusil servía para la paz, porque no disparaba, sino que servía para portar el clavel, el corazón de los hombres hambrientos de justicia henchido de esperanza.
Tampoco puede uno dejar de relacionarlo con aquel otro gran hecho: aquel estudiante chino que en la plaza de Tiang Amei (sic.) se enfrentó él sólo a un tanque del ejército chino. ¿Qué fue de él? Nos tememos lo peor, pero el ejemplo de este héroe anónimo siempre estará en nuestro corazones, como la de aquellos 2 anarquistas italianos emigrados a Norteamérica, Sacco y Vanzetti, acusados y condenados a muerte por un crimen que jamás cometieron: no pudieron, su enorme calado moral y el amor a la humanidad que propugna el verdadero anarquismo no se lo permitían.
Son ejemplos grandes: ejemplos grandes del corazón, del espíritu del hombre, de su ansia de justicia, contra el poder, contra las armas.
La justicia vencerá. Habrá un día en que las "Grândolas" sonarán en el corazón de todos los hombres, de toda raza y lengua y país; un día en que los claveles sustituirán a los fusiles; un día que, parafraseando al gran Ovidi, durará muchos años.
-prometo poneros la canción algún día: podéis encontrarla en el blog de Benedicto, "chiscando un ollo" junto a trabajos de sus alumnos sobre el tema-

Aprendrem a viure novament


Esta es una bella canción del grupo de “rock poético” catalán Coses, recogida en su gran disco Via fora!; he extraído la traducción y la imagen, al igual que la de Brecht, de esta dirección: http://www.nodo50.org/attacalba/boletin/boletin3/pagbol_3_16.htm. La letra catalana no la he hecho yo manualmente, sino que he utilizado un traductor en línea. 

Aprendrem a viure


novament.


Cada
petó serà donat


sense temor.


Ens llevarem de
damunt


tant temor.


Ens ficarem al llit:


els cossos francs.


Els vells homes- cecs


hauran fugit.


La nostra pell dolça


acariciarem.


Trencarem


l’esquena del fracàs.


Amb
els llavis junts


farem l’amor,


derrotats
per a


sempre jutges mesquins,


mostrarem
els secrets


del nostre cos.


Obrirem
la porta


a
la tempesta.


Tot el nostre amor


prendrà el
gust càlid


de
la terra i


del riu
fresc.


Aprendrem a viure


i a voler-nos plenament.

 

Aprenderemos a vivir
nuevamente.
Cada beso será dado
sin temor.
Nos quitaremos de encima
tanto temor.
Nos acostaremos:
los cuerpos francos.
Los viejos hombres- ciegos
habrán huido.
Nuestra piel dulce
acariciaremos.
Romperemos
la espalda del fracaso.
Con los labios juntos
haremos el amor,
derrotados para siempre
jueces mezquinos,
mostraremos los secretos
de nuestro cuerpo.
Abriremos la puerta
a la tormenta.
Todo nuestro amor
tomará el gusto cálido
de la tierra y
del río fresco.
Aprenderemos a vivir
y a querernos plenamente.

Coses.

Bertolt Brecht


Los de arriba
Se han reunido
en una sala.
Hombre de la calle:
abandona toda esperanza.

Los gobiernos
firman pactos de
no agresión.
Hombre pequeño:
escribe tu testamento.

Es de noche
Las parejas
van a la cama.
Las mujeres jóvenes
parirán huérfanos

En el muro habían
escrito con tiza:
quieren la guerra.
Quién lo escribió
ya ha caído.

Los de arriba dicen:
este es el camino
de la gloria.
Los de abajo dicen:
éste es el camino
de la tumba.

Bertold Brecht.

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