A espiña


Del gran poeta gallego, Curros Enríquez, una bonita poesía de talante social, que Benedicto musicó e incluyó en su álbum Os nomes das cousas:

A Espiña

Pra que vos cante esta noite
metéronme certo empeño
e un pouco a cantarvos veño
se hai por eiquí quen me escoite.

Anos hai que nos riñós
levo cravada unha espiña
e como me doi ainda
vóuna quitar diante vos.

Si mentras a arrinco berro
disimulaime a molestia:
láiase a besta e é besta,
é ferro, e quéixase o ferro.

Moito non se han de alegrar
de ver que aínda teño alentos
os que beberon os ventos
para facerme calar.

Eses, con almas de can,
que coidan, na súa insolencia,
que se merca unha concencia
por catro codias de pan.

Eses que medrando vin
dos abusos do poder
e a xornal quixeran ter
un cómplice mudo en min.

Eses, pra quen todo enteiro
o orden moral é un negocio,
a cobiza, un sacerdocio
e o millor dios, o diñeiro.

Eses que, o nome calando,
non quero eiquí recordar
quen as fai ten que as pagar
¡eses xa as están pagando!

Xornaleiro do porvir
decote sobre o meu tallo
eu vivo do meu traballo
e traballo pra vivir.

Pra miña pedra labrar
nin forza nin tempo sobra
e quero dar fin á obra
antes de se o sol deitar.

Para que os cante esta noche/ me metieron cierto empeño/ y a cantaros un poco vengo/ si hay por aquí quien me escuche.// Hace años que en los riñones/ llevo clavada una espina/ y como todavía me duele/ me la voy a quitar delante de vosotros.// Si mientras me la arranco grito/ disimuladme la molestia:/ se lamenta la bestia y es bestia,/ es hierro y se queja el hierro.// Mucho no se han de alegrar/ de ver que aún tengo alientos/ los que bebieron los vientos/ para hacerme callar.// Esos, con almas de perro,/ que piensan, en su insolencia,/ que se compra una conciencia/ por cuatro mendrugos de pan.// Esos que medrando vi/ de los abusos del poder/ y a diario quisieran tener/ un cómplice mudo en mí.// Esos para quien todo entero/ el orden moral es un negocio,/ la codicia, un sacerdocio/ y el mejor dios, el dinero.// Esos que, el nombre callando,/ no quiero aquí recordar/ quien las hace las tiene que pagar/ ¡esos ya las están pagando!// Jornalero del porvenir,/ a diario sobre mi tallo/ yo vivo de mi trabajo/ y trabajo para vivir.// Para mi piedra labrar/ ni tiempo ni fuerza sobra/ y quiero dar fin a la obra/ antes de que se ponga el sol.

Letra: M. CURROS ENRIQUEZ
Adaptación: BENEDICTO
Música: BENEDICTO

Este poema cobra gran fuerza con los arreglos y en la voz de Benedicto; lo tenéis, junto a otras canciones suyas y de sus compañeros en “ghastaspista?” (mirad mi “Lugares de interés”)

One response to this post.

  1. Posted by nieveazulada on 7 noviembre, 2006 at 18:31

    Sabes? este poema tiene plena vigencia en la actualidad. No hemos aprendido nada con la historia, que lástima

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