Archive for 11/11/06

Masa


MASA
César Vallejo. España, aparta de mí este cáliz


Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: “No mueras, te amo tanto!”
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Se le acercaron dos y repitiéronle:
“No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!”
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando: “Tanto amor y no poder nada contra la muerte!”
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: “¡Quédate hermano!”
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Entonces, todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer hombre; echóse a andar.

Canto a la libertad


Siendo este un espacio dedicado a la canción de autor generalmente, no podía faltar esta canción de nuestro ilustre aragonés José Antonio Labordeta. Si no lo habéis visto nunca en directo, id a verle cuando podáis: no tiene desperdicio. 

CANTO
A LA LIBERTAD

José Antonio
Labordeta


Habrá un
día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.

Hermano,
aquí mi mano,
será tuya mi frente,
y tu gesto de siempre
caerá sin levantar
huracanes de miedo
ante la libertad.

Haremos el
camino
en un mismo trazado,
uniendo nuestros hombros
para así levantar
a aquellos que cayeron
gritando libertad.

Habrá un
día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.

Sonarán
las campanas
desde los campanarios,
y los campos desiertos
volverán a granar
unas espigas altas
dispuestas para el pan.

Para
un pan que en los siglos
nunca fue repartido
entre todos aquellos
que hicieron lo posible
por empujar la historia
hacia la libertad.
 

Habrá un
día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.

También
será posible
que esa hermosa mañana
ni tú, ni yo, ni el otro
la lleguemos a ver;
pero habrá que forzarla
para que pueda ser.

Que sea
como un viento
que arranque los matojos
surgiendo la verdad,
y limpie los caminos
de siglos de destrozos
contra la libertad.

Habrá un
día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.

 

Bultzi-leiotik


Una bella canción a la tierra del gran Lertxundi, hecha sobre un poema de José Antonio Agirre, más conocido como Xabier Lizardi, al que él tituló “Oi lur, oi lur”: 

Bultzi-leiotik
Oi, lur, oi, lur,
oi, ene lur nerea...
oi, goiz eme,parre gozoz ernea. 

Arto musker,mendi, baserri zaarrak;
ale gorrizabailduta sagarrak
oro lañomee batek estalia,
urrez oro eguzkiak yantzia... 

Nekazari gizandi bati idurisoroan zut:
beyondezula zuri... 

Ipui zaarrak, zatozte gogora
zatozte erregin gai begizko altzora.

Zure bazter, gurazko aberria,
doa zorota (bertan ni) bultzia... 

Oi, ene lur,ba ninduzu zerea,
zu landu, tazure sariz asea... 

bañan... ezin:
beeko behar goriaknarama... agur,
soro, sagar, mendiak... (bis)
Desde la ventanilla del tren

¡Oh, tierra, oh tierra!/ oh, mi tierra mía…/ ¡oh, apacible mañana,/ nacida para sonreír con dulzura!/ Verdes maizales,/ montes, viejos caseríos;/ manzanos/ que el rojo fruto abruma,/ todo ello velado/ por una tenue niebla,/ todo ello dorado/ por el sol…// Labrador/ que un gigante pareces/ erguido sobre la heredad;/ dichoso tú…// Por tu vera,/ patria de mi deseo,/ corre alocadamente/ y (yo dentro de él) empujado…// Oh, tierra mía,/ ojalá fuese tuyo,/ y cultivándote/ me saciarías de tu premio…//  Mas… no puedo;/ la hirviente vida del llano/ me arrastra… adiós,/ tierras de labor, manzanos, montes…

letra: J. A. Agirre “Lizardi”
música: Benito Lertxundi

Traducción cortesía de IÑAKI

NOTA: “tren” en euskara batua se dice “trena”, pero Lizardi era del PNV y utiliza el vocabulario que Sabino Arana inventó para limpiar el vasco de influencias latinas y castellanas.

 

Historia de la canción de autor: influencias


Antes de desarrollar las diferentes dimensiones que trataremos, ofrezco una visión general de la historia del género (aunque no es propiamente un género, sino un estilo compuesto por un amplio abanico de géneros, siendo, tal vez, de ellos el más importante el folk).
Los ecos: tras la guerra civil se produjo un silencio, un silencio que amenazaba desde siempre la vida y la palabra, que con la dictadura se hizo más efectivo y más pesado. Los expertos fijan el año 56 como el año del nacimiento de la canción de autor. A finales de los 50 se comenzaban a escuchar los rumores de la maravillosa canción francesa de Brel, Brassens, Ferre…, también llegaban los ecos de los cantautores folk sindicalistas norteamericanos como Seeger, Guthrie, Mavinna Reynolds, Huddie Ledbetter… También llegaban desde tierras hermanas los rumores de Violeta Parra y Atahualpa Yupanqui. Y ya en los 60 las voces de los compañeros portugueses, José Afonso y Luis Cilia, y de la novel canción latinoamericana, Víctor Jara, Isabel y Ángel Parra o Daniel Viglietti dieron el impulso definitivo junto a la nueva canción folk norteamericana de Bob Dylan y Joan Baez. Aunque por lo general el estilo de aquí solía ser una amalgama de estas influencias, bien es cierto que son reconocibles en cada uno: Paco Ibáñez, Els Setze Jutges, Raimon y Ez dok Amairu tenían una influencia más francesa, mientras que El Grup de Folk prefería la canción norteamericana; Voces Ceibes, Luis Pastor y Adolfo Celdrán se inclinaban por la canción portuguesa; otros, como Labordeta, practicaban una suerte de mezcla de canción portuguesa y latinoamericana; luego estaba lo que en principio fue una minoría que interpretaba temas tradicionales como Joaquín Díaz o Nuevo Mester de Juglaría.
La canción francesa fue la 1ª influencia para muchos: era aquella nacida justo después de la 2ª Guerra Mundial, con textos inteligentes, poéticos y satíricos. El vitalismo de Jacques Brel, el sarcasmo de Brassens, el anarquismo de Ferre y el romanticismo de Edith Piaf fueron para muchos una bocanada de aire fresco en un país que carecía de él.
La canción norteamericana fue adoptada por aquellos un poco más progresivos en la música. El Grup de Folk y Nuestro Pequeño Mundo vieron la fuerza de protesta que estos autores tenían sin más que la canción tradicional de su país. El Grup de Folk ayudó a difundir a Seeger y a Guthrie, pero también a otros más modernos como Bob Dylan. Las viejas canciones sindicalistas de los años 40 y 50 empezaron a traducirse a todos los idiomas del país: “No nos moverán”, “No serem movuts” o “Non nos van mover” eran versiones lingüísticas de una misma canción norteamericana de los sindicatos algodoneros de los trabajadores negros.
Sin embargo, yo pienso que aunque estas fueron importantes influencias, aquí se entendió mejor la canción latinoamericana y portuguesa por una simple razón: 1º, la facilidad del idioma, y 2º la semejanza de los temas: eran todas ellas tierras sin libertad, con los mismo problemas de obreros y campesinos y su lucha contra el poder.
Canción latinoamericana: especialmente importante fue el estilo andino. Violeta Parra y Atahualpa Yupanqui fueron sembradores de semillas aquí y allí (e incluso en Norteamérica): era una canción influenciada por el pensamiento social de izquierdas y por el indigenismo; eran cantos para los campesinos. También importante fue la llamada Nueva Troba Cubana, que surgió tras la revolución de Fidel Castro, con Pablo Milanés y Silvio Rodríguez, y con Carlos Puebla de padrino: se dedicaron a exportar la idea revolucionaria a través de la música. Por eso y por su procedencia, aquí se la observaba con lupa. Luego grandes figura de aquí y de allá: la figura de Víctor Jara creció injustamente, injustamente porque lo hizo a costa de su vida; se convirtió en un símbolo para todos, un compañero al que reivindicar: muchos debieron pensar que nada impedía el que alguno fuera el siguiente en caer víctima de la represión.
Canción portuguesa: fue muy parecida a la de aquí, bebió de las mismas fuentes y sufrió una dictadura y censura parecida. Allí creció la figura de José Afonso alegre y justamente porque su canción “Grândola, vila morena” fue la contraseña del comienzo de la Revolución de los Claveles; de esta manera, nadie puede evocar tal episodio sin recordar la canción y a su autor. ¡Qué bonito hubiera sido eso aquí, con “L’estaca”, “Para la libertad”, “Canto a la libertad” o yo qué sé… ¡hay tantas!
Todo esto ayuda a configurar un panorama propicio para que en el 56 Paco Ibáñez comience sus andanzas poético-reivindicativas junto a otros, ayudando a forjar un estilo que, a día de hoy, cuenta con bastantes seguidores.
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