El corazón de la tierra


Hoy, creo, que es el día de la infancia. Como hay muchos niños pobres en el mundo que sufren, yo, que pertenezco a esa clase de gente que no puede hacer gran cosa, pongo para ellos una poesía de una poetisa que amó a los niños hasta el día de su muerte. En Mujer de verso en pecho (1996) ella escribió:
EL CORAZÓN DE LA TIERRA 

El corazón de la Tierra
tiene hombres que le desgarran.
La Tierra es muy anciana.
Sufre ataques al corazón
—en sus entrañas—.
Sus volcanes,
laten demasiado
por exceso de odio y de lava.

La Tierra no está para muchos trotes
está cansada.
Cuando entierran en ella
niños con metralla
le dan arcadas.

 

Gloria Fuertes

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3 responses to this post.

  1. Posted by leticia on 20 noviembre, 2006 at 12:32

    Me cuelo aqui porque no sé que ha pasado que no me dejaba este trasto escribir.
    Referente al dia 14, sobre quitar la canción.Ni es cobardía , ni lo veo como una prudencia.Yo no la hubiera quitado.No me gustan, pero como vasca, me gusta la cultura y costumbres vascas.Entiendo que quieran preservarlas,sobre todo el idioma,aunque lo han lavado bastante.Mi padre,hablaba el vasco antiguo, y ese si que lo tenían que haber cuidado.Pero en la paz, porque con los ojos del odio nadie quiere mirar.
    Los niños, nuestro bien más preciado.
    Saludos.

  2. Posted by nieveazulada on 20 noviembre, 2006 at 19:46

    Ves? esto pone de manifiesto una vez más las miserias de los adultos. Claro que luego, a nivel político, por ejemplo, todo el mundo se apunta a los buenos propósitos que una vez sacada la foto, esos buenos propósitos vuelven al cajón del olvido. Igual que los sermones de los clérigos

  3. Alguien ha intentado poner aquí un comentario insultante, cosa que está prohibida por mis santos cojones, exigiendo interpretación del poema. Bien: intuyo que es un estudiante de instituto intentando hacer los deberes a última hora; pues, lo siento: de vuestra imbecilidad y vuestra vagancia no hay más responsable que vosotros, y no tenéis el más mínimo derecho de exigir nada y menos así. Ahora, si lo hubieras pedido por favor y con buenos modales, con mucho gusto te hubiera ayudado… Y no me siento culpable, pues, como en estos casos nunca me equivoco, dudo mucho haber censurado un comentario de un futuro premio Nobel.

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