La ignorancia del sabio


Muchos piensan que el sabio es aquel que, sabiéndolo ya todo, no puede aprender más, ya sólo le cabe enseñar. Entonces es un sabio muy limitado, porque no puede ejercer una de las capacidades más comunes y vitales de casi todos los seres vivos como es el aprendizaje.
Por el contrario, yo apuesto por el sabio socrático. El sabio socrático es aquel que se declara ignorante ante cualquier cosa que le planteen: no es el sabio de la respuesta, sino el de la pregunta, y funciona como un niño: nadie como los niños con sus preguntas para descubrir las incongruencias de un pensamiento, un argumento o incluso un dogma.
El sabio ignorante es como un recipiente vacío: está abierto a más conocimiento; nadie puede verter más agua en un recipiente lleno, pero en uno vacío cabe toda la que se pueda llenar. Por eso es superior el sabio ignorante. Pero, ¡ojo!, tampoco estoy diciendo que el sabio tenga que ser tonto o estúpido o simplemente ignorante, no: el sabio sabe de cosas, pero siempre está dispuesto a aprender más; vacía de contenido su cabeza para hacer más sitio, nunca da por sentado nada cuando se enfrenta a un nuevo conocimiento, y actúa con humildad ante lo que se pueda aprender.
Muchos estudiantes y profesores de filosofía no estarán de acuerdo con esto, por eso de que Platón y Sócrates no están "de moda", pero a mí me parece la mejor manera de aprender.
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