Archive for 22 22+00:00 noviembre 22+00:00 2006

Yo te nombro libertad


Durante los duros años de la Resistencia Francesa, el poeta Paul Eluard, desertado del surrealismo, escribió este poema titulado «Libertad», incluido en su libro Poesía y verdad (1942). Muchos años después, con la música y arreglos de Gian Franco Pagliaro, la cantante argentina Nacha Guevara la incluyó en su disco Amor de ciudad grande:
Por el pájaro enjaulado.
Por el pez en la pecera.
Por mi amigo, que está preso
porque ha dicho lo que piensa.
Por las flores arrancadas.
Por la hierba pisoteada.
Por los árboles podados.
Por los cuerpos torturados
yo te nombro, Libertad. 

Por los dientes apretados.
Por la rabia contenida.
Por el nudo en la garganta.
Por las bocas que no cantan.
Por el beso clandestino.
Por el verso censurado.
Por el joven exilado.
Por los nombres prohibidos
yo te nombro, Liberdad.

Te nombro en nombre de todos
por tu nombre verdadero.
Te nombro y cuando oscurece,
cuando nadie me ve,
escribo tu nombre
en las paredes de mi ciudad.
Escribo tu nombre
en las paredes de mi ciudad.
Tu nombre verdadero,
tu nombre y otros nombres
que no nombro por temor.

Por la idea perseguida.
Por los golpes recibidos.
Por aquel que no resiste.
Por aquellos que se esconden.
Por el miedo que te tienen.
Por tus pasos que vigilan.
Por la forma en que te atacan.
Por los hijos que te matan
yo te nombro, Liberdad.

Por las tierras invadidas.
Por los pueblos conquistados.
Por la gente sometida.
Por los hombres explotados.
Por los muertos en la hoguera.
Por el justo ajusticiado.
Por el héroe asesinado.
Por los fuegos apagados
yo te nombro, Liberdad.

Te nombro en nombre de todos
por tu nombre verdadero.
Te nombro y cuando oscurece,
cuando nadie me ve,
escribo tu nombre
en las paredes de mi ciudad.
Escribo tu nombre
en las paredes de mi ciudad.
Tu nombre verdadero,
tu nombre y otros nombres
que no nombro por temor.
Yo te nombro, Libertad.

Las murgas de Emilio el Moro


Aquí, una divertida canción de Carlos Cano de mediados de los 80 dedicada al gran cantante de coplas satíricas Emilio el Moro:
Las murgas de Emilio el moro
(Para don Emilio Jiménez -Emilio el Moro-

que me alegró las colas de la leche
americana y el cartón de pobre. ¡A su salud!)

Se fueron los pieles rojas a Jolivú
Vinieron los federales ¡tatachán!

y en mitad aquel ziquitaque se lió: Toro Sentado
ojú -decía- ¡cuchi la caballería! y de teniente Glen Ford.

Hay que ver Maribel la cosa cómo estaría

que Emilio el Moro salió cantando por alegrías.

Alegría la traigo a espuertas viene de Cai -qué calor—.

Alegría tienen las jambres de Andalucía.

Frigoríficos volando la reconversión naval:

¡Guardias no tiréis pelotas que pa pelotas Puerto Real!

Vecina asómate al patio ¡Maricruz!

A ver quién me aclara a mí este rebujar:

que si dentro, que si fuera, tú dirás.

Que si bases, que si Otan, que si Morón,

que si Rota y el Peñón de Gibraltar.

Hay que ver Maribel esto sí que es Carnaval.

Arsa y olé ¡viva Cai! y to la tribu de Alí Babá.

Como quieras que yo te quiera

¡ay! yo te quiero -qué valor-

Como quieras de marinera o de marinero

¿Salga el sol por Antequera?

Con tal de que salga ya que salga por donde quiera

lo que hace falta es tirititrán.
¡Espárragos, caracoles, tagarninas de la sierra!

A manojitos los niños venden por las carreteras.

No sé por qué te lamentas en vez de enseñar los dientes
ni por qué llamas mi tierra a aquello que no defiendes.

Si en vez de ser pajaritos fuéramos tigre bengala

a ver quién sería el guapito de meternos en una jaula.
Me han dicho que has puesto en Madrid

un despacho de mucho postín

¡Colócanos! ¡Colócanos! ¡Ay por tu madre colócanos!

¡Ay! Felipe de la Otan cataflota verigües
… llegará a ser un gran torero como Velázquez y Gregory Peck.

Contraviento, contraviento yo me muevo a contraviento.

Y es por mi mala cabeza que me muevo a contraviento

y me paso de la raya que a mí no me dobla el viento.

Cascarabitos me los comía y así las jambres se entretenían.

No se me vaya a subir la rama de¡ perejil: ¡Sí!…

Historia de la canción de autor: los años de la copla


No quisiera ir a la canción de autor ya sin antes haber hecho una pequeña referencia a la copla, más que nada porque la mayoría (entre los que yo me contaba) tiene a la copla como algo rancio, reaccionario e, incluso, ridículo: pero eso pasa porque todavía nos siguen vendiendo a los monigotes de siempre.
Desde los años 30, los grandes autores de copla fuero Quintero, Rafael de León, y Quiroga: escribieron la mayoría de las coplas más famosas y mejores del género, llegando a colaborar con poetas como García Lorca. Con la llegada de la guerra civil, algunas coplas, especialmente las que había recopilado y arreglado Lorca, se volvieron totalmente republicanas, estandartes de la resistencia: de Lorca, «Jaleo» se convirtió en «El  tren blindado», «El café de Chinitas» -aunque esto fue anterior- en «En la plaza de mi pueblo», «El Vito» en «El 5º Regimiento», y así.
No todos los cantantes de coplas, como se venía creyendo, eran franquistas: Angelillo, que cantaba aquel «Soy un pobre preso que perdió la ilusión» -casi una canción protesta-, era republicano, por lo que sufrió carcel; también Miguel de Molina, que además tenía el doble agravante de ser homosexual, por lo que se tuvo que exiliar; y Tomás de Antequera. Pero, por supuesto, también la voz de la, seguramente, primera canción protesta antifranquista hecha en España durante la posguerra: Juan Valderrama cantó aquel «El emigrante», que más bien era «El exiliado» de tal manera que, si bien dicha canción siempre levantó sospechas, fue elaborada tan hábil y sutilmente que, en la emocionada y bien templada voz de Valderrama, llegó a cosechar un gran éxito incluso dentro del franquismo.
Ésta, claro está, era la copla auténtica, la copla poética, bien realizada, la de los amores despechados. Y quiero pedir perdón por las posibles meteduras de pata y lo corto y poco conciso que ha quedado este artículo: se debe a mi ignorancia.
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