Sequía


Ahora mismo no sé que escribir, por eso escribo esto, porque me apetece y no me sale nada. Aunque estos son días algo amables para mí, porque me siento bien, sin embargo no soporto esta quietud, esta calma insoportable, esta sensación de que nunca pasa nada… Contemplar pasar estos días, nada más, con las tareas que tiene uno, es mi única dedicación. Antes podía escribir alguna poesía, pero desde hace tiempo atravieso una sequía de ideas… bueno, más bien de la materia que toman las ideas. Tal vez sea porque me vea desbordado por la palabra, porque a veces parece que no haya ya más que decir. ¡Qué coñazo, Jesús! ¡A ver si por fin pasa algo bueno que rompa esta monotonía!
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One response to this post.

  1. Posted by nieveazulada on 27 noviembre, 2006 at 21:14

    Paciencia Gus, sólo paciencia… te contaré una historia:
     
    "Habían sido amigos desde la infancia. Un de ellos era mandarín y le habían ofrecido un destacado puesto oficial. Estaba tan preocupado por la responsabilidad que tenía que asumir, que llamó a su amigo de la infancia para charlar con él. Le dijo:
     
    – Tú que eres una persona tan equilibrada, dame algún consejo.
     
    – Te recomiendo, mi buen amigo, que siempre seas paciente. Suceda lo que suceda, sé paciente. Ejercítate sin tregua en la paciencia. Es el mejor consejo que puedo ofrecerte.
     
    – Tienes razón -convino el mandarín-. Seré paciente, muy paciente. No dejaré de entrenarme en la paciencia.
     
    Los dos amigos estaban tomando una taza de té.
     
    – Sé paciente, muy paciente. No lo olvides.
     
    – No, no lo olvidaré – aseguró el mandarín-. Seré paciente.
     
    Transcurrieron unos minutos.
     
    – Paciencia, mucha paciencia, ¿de acuerdo?
     
    – Sí, sí, la tendré, la tendré
     
    Cuando se estaban despidiendo, el visitante insistió:
     
    – Paciencia, necesitarás mucha paciencia. Pase lo que pase. Recuerdalo.
     
    El mandarín, exasperado, exclamó:
     
    – Pero, ¿es que me tomas por un estúpido? Deja de repetir lo mismo¡¡¡. Me estás sacando de quicio¡¡¡¡
     
    El visitante, sosegado, dijo:
     
    – Me complace comprobar cómo te ejercitas en la paciencia.
     
    El mandarín se sintió avergonzado, pero muy agradecido, porque sabía que su amigo le había sometido a una valiosa prueba. Le abrazó y admitió:
     
    – Qué difícil es ser paciente¡¡¡¡¡
     
    Nunca olvidó la lección y desempeñó pacientemente su cargo."
     
    Ahora Gus, te diré algo:
     
    La paciencia, esa cualidad que tanto necesitamos en occidente y que pocas personas poseen en una sociedad en la que se quieren resultados inmediatos e impera una orientación de urgencia que impide vivir más plenamente el aquí y ahora y crea un sentimiento de aceleración y ansiedad, una sensación de que todo debe ser hecho y conseguido instantáneamente, incluso ignorando o despreciando el curso natural de los acontecimientos.
     
    Por tanto, no te preocupe tu sequía.
     
    Un beso

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