Archive for 11/12/06

Yo pisaré las calles nuevamente


También Pablo Milanés, en La vida no vale nada, rememoraba aquel cruel e injusto 11 de septiembre de 1973:
Yo pisaré las calles nuevamente
de lo que fue Santiago ensangrentada,
y en una hermosa plaza liberada
me detendré a llorar por los ausentes.
 

Yo vendré del desierto calcinante
y saldré de los bosques y los lagos,
y evocaré en un cerro de Santiago
a mis hermanos que murieron antes.

Yo unido al que hizo mucho y poco
al que quiere la patria liberada
dispararé las primeras balas
más temprano que tarde, sin reposo.

Retornarán los libros, las canciones
que quemaron las manos asesinas.
Renacerá mi pueblo de su ruina
y pagarán su culpa los traidores.

Un niño jugará en una alameda
y cantará con sus amigos nuevos,
y ese canto será el canto del suelo
a una vida segada en La Moneda.

Yo pisaré las calles nuevamente
de lo que fue Santiago ensangrentada,
y en una hermosa plaza liberada
me detendré a llorar por los ausentes.

(1974)

Se suicidó la estatua del dictador


Quiero recuperar este poema de nuestra volcánica y tierna a la vez Gloria Fuertes. Quedaos sobre todo con el último verso. No dejéis de ver el texto que han colgado en la página principal de Cancioneros de trobadores (ved lugares de interés): http://www.trovadores.net/

SE SUICIDÓ LA ESTATUA DEL DICTADOR

Se suicidó
la estatua del dictador.
La estatua vivía en el centro del estanque.
Una noche de viento
la estatua se lanzó al agua.
La estatua del dictador
murió ahogada.

Sólo las gaviotas la echaron de menos.

 

Gloria Fuertes

El aparecido


Ésta va por Víctor:
Abre sendas por los cerros,
deja su huella en el viento,
el águila le da el vuelo
y lo cobija el silencio.
 

Nunca se quejó del frío,
nunca se quejó del sueño,
el pobre siente su paso
y lo sigue como ciego.

Correlé, correlé, correlá
por aquí, por allí, por allá,
correlé, correlé, correlá,
correlé que te van a matar,
correlé, correlé, correlá.

Su cabeza es rematada
por cuervos con garra de oro
como lo ha crucificado
la furia del poderoso.

Hijo de la rebeldía
lo siguen veinte más veinte,
porque regala su vida
ellos le quieren dar muerte.

(1967)

La cena


Este sábado fue para mí el momento más esperado del año: cuando todos los amigos en activo nos reunimos para cenar cada año. Aunque nos vemos siempre la mayoría, también hay gente que veo sólo ese día; por desgracia, este año no pudieron venir -sniff!-.
Es un día muy especial que hemos ido perpetrando con la gente que configuraba el grupo hasta que nos hemos quedado los, en esencia, mejores. Porque a fin de cuentas, a estas alturas, que se puede decir que nos hemos hecho de todo, dicho de todo, y que encima estemos juntos todavía y bien avenidos, es algo menos que un milagro: será que nos queremos un huevo.
Esta entrada está dedicada a los que allí estuvimos: a mi hermano Álvaro, al Culebras, a Antonio y a Marta, a Ale -"Alejo"-,a Miguel -"Kenny"-, y a Fran y a Paula -futuro matrimonio-; pero también a los que no pudieron estar: a Gema y a Antonio "Farfolla", a David -"Farfolla"- (hermanos del otro "Farfolla", el "Kenny"), y a Evita, y a quien me olvide aquí de él, porque mi memoria es frágil.

La muerte del general


Finalmente se murió Pinochet. Nos da un poco de rabia porque parece que se vaya de rositas, pero por otra parte, y siendo realistas, parecía también que no le fueran a juzgar nunca. Es de justicia poética que muriera el día de los Derechos Humanos, derechos que él pisoteaba sistemáticamente, desangrando a su pueblo una y otra vez.
Bueno, como cantara Ana Belén aquella letra de Luis Mendo y Bernardo Fuster: “Todos los tiranos se abrazan como hermanos, exhibiendo a la gente sus calvas indecentes”, os pongo esta foto: él junto a Imelda Marcos, en el entierro de Franco, porque hoy, más o menos, sé lo que sintió la gente cuando Franco la palmó: ya iba siendo hora.
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