Archive for 28 febrero 2007

Historia de la canción de autor (en construcción)


Canciones andalucistas


ANDALUCÍA

Aguaviva:

¡Ay amor! (García Lorca-M. Díaz).

Poetas andaluces. (R. Alberti-M. Díaz

Al’Andalus

Pinceladas. (José Alonso
Fernández).

Andalucía despierta.

Antonio Mata

Balada de los hombres del sur..

Entre la lumbre y el frío.

Benito Moreno.

Sevillano.

Los Cantores de
Híspalis.

Despierta Andalucía (Aurelio
Verde, Moya, Pascual González).

Cantores.

Carlos Cano.

Verde y Blanca (1976)

Viva la Grasia

La hoguera

Pasodoble p’Almería
(1977)

Murga de los currelantes

La controversia

Rota oriental (R.
Alberti)

Huelva mía (1980)

A una bella durmiente

Crónicas granadinas
(1978)

Andalucía Superstar
(1981)

El rey Al’Mutamid dice
adiós a Sevilla (1980)

Enrique Morente.
Defender Andalucía.

Gente del
Pueblo.

Todos a una (José Mª Carrillo).

Hay que repartir la tierra.

Sevillanas de la autonomía
(Carrillo-J. A. Luque)

Arraigo andaluz
(Carrillo-Lorenzo Gómez Holgado).

Se van por despeñaperros
(Carrillo)

Otra Andalucía

Vinieron los moros

Jarcha

Shalon (P. Herrero)

Nuestra Andalucía (J. J. Oña)

Retratos de Andalucía (Oña-A.
Corpa)

Andalucía (Eduardo Álvarez
Heder-Corpa)

A pasito seguro (S. Távora)

Andalucía: en pie (1980)

En pie (Távora)

Quebranto andaluz (Juan Antonio
Guzmán-Corpa)

Himno de Andalucía
(Inafante-Maestro Castillo)

José Menese

  1. Andalucía: 40 años
  2. Tan hermoso baluarte. Mi cante a la esperanza (rca, 1981)

Juan Antonio
Muriel

  1. Poder andaluz (Belter 77)
  2. Entre la cal y el cubo

Luis Marín

  1. Cantata de Andalucía (Andrés Sorel) Lp completo (Movieplay, 1977)
  2. El anarquismo andaluz (Antonio María Calero) (1977)

Manuel Gerena

  1. El sudor unido es una bandera. Canto a la unidad de verdad (Movieplay, 1978)
  2. Andalucía es la madre

Manuel Toharia

  1. Romance de la conquista de Alhama, con la cual
    comenzó la última guerra de Granada. (anónimo morisco) (Movieplay, 1976)

Paco Ibáñez (La poesía española de
hoy y de siempre
–Polydor, 1972) JARCHA (Andalucía
vive –
Novola-Zafiro, 1975) Los Juglares (Está
despuntando el alba –
Ariola 1976)

1.
Andaluces de Jaén

Paco Ibáñez

1.
La gran pérdida de Alhama (anónimo)

2.
Balada del que nunca fue a Granada

Pedro Ávila

  1. Perdido está el andaluz (Alberti). El hombre nuevo cantando

Pepe Suero

1.
Andaluza flor morena (M. Sánchez Pernía). Mi tierra es un potro (Columbia, 82)

2.
Mi tierra es un potro (Schez. Pernía-Mª Carmen-Suero)

3.
Andaluces que es de tó (Sánchez Pernía)

Raúl Alcover

  1. Por esta gente. En
    esta tierra
    (RCA, 78)
  2. Aquí lo digo. En
    esta tierra (72)
  3. Cancionero guía (para andar por el aire de Granada)
  4. Andalucía
  5. En esta tierra

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Nuestra Andalucía” el día de Andalucía


Por una Andalucía libre y sin señoritos, de Jarcha, todo un himno de rebeldía sureño:


Nuestra Andalucía

Son los olivos verdes de señoritos
que sudan gruesas gotas en los casinos,
mientras que allá en el campo, los labradores
han de regar la tierra con sus sudores.
Éste es el fruto:
sirve p’a darle al amo
todos los gustos.
Y son las verdes viñas de caballero
que en placeres de cama gastan dinero,
y recogen la uva vendimiadores
por las dos gordas que les dan los señores.
Por eso eso el fruto
sigue dándole al amo
todos los gustos.
Tienen los pescadores rotas las redes
de no poder secarlas donde ellos quieren,
porque sobre la arena los rascacielos
cambian a los turistas sol por dinero.
Los constructores
les darán la puntilla
a los pescadores.
Éste es el panorama de nuestra gente,
"que se quejan de vicio",
dice el pudiente (jejeje).
Con la renta per cápita que nos asignan
tenemos para ¡leche!, pan y sardina.
La moraleja:
los lamentos del pobre
siempre son quejas.

Blas Infante, padre de la patria andaluza


(Tomado de http://es.wikipedia.org/wiki/Blas_Infante)

Blas Infante Pérez de Vargas (Casares, España; 5 de julio de 1885Sevilla, España; 11 de agosto de 1936).
Político, pensador, ideólogo, y escritor español, considerado
oficialmente como "Padre de la Patria andaluza", y máximo exponente del
andalucismo o nacionalismo andaluz.

Según algunas fuentes, el 15 de septiembre de 1924 abrazó el Islam, al realizar la Shahada en la Mezquita de Agmhat, donde se conservan los restos de al-Mu’tamid, el último Rey de Sevilla,
siendo uno de los testigos Omar Dukali, descendiente de al-Mu’tamid.
Adoptó entonces el nombre de Ahmad Infante (inspirado en el significado
que Ibn Arabí da a la palabra Ahmad, el que pone en acto lo que estaba en potencia).
Otras fuentes, como el Centro de Estudios Históricos de Andalucía,
rechazan esta conversión como hecho historico y estiman que no está
mínimamente documentada.

Infante alternó las tareas de notario, historiador, antropólogo, musicólogo, escritor y periodista, además de ser un lector voraz y gran conferenciante. Se editaron catorce obras suyas y llegó a escribir más de tres mil manuscritos.
Aún está pendiente la publicación de sus obras completas, incluyendo
manuscritos inéditos y correspondencia, tarea que es difícil explicar
por qué no se ha llevado todavía a cabo.

El Parlamento de Andalucía aprobó de forma unánime en 1983 el Preámbulo para el Estatuto de Autonomía para Andalucía,
donde se reconoce a Blas Infante como "Padre de la Patria Andaluza".
Reconocimiento que se revalida en la reforma del Estatuto de Autonomía,
sometida a Referéndum popular el 18 de febrero de 2007.

La Fundación Centro de Estudios Andaluces de la Junta de Andalucía, adquirió en 2001 la casa de Blas Infante en Coria del Río para convertirla en casa-museo como patrimonio histórico y cultural andaluz.

Es homenajeado todos los años en la conmemoración del Día de Andalucía los días 28 de febrero.

Contacto con la realidad andaluza

Su padre, Luis Infante Andrade, licenciado en Derecho, era secretario del Juzgado de Casares, su madre, Ginesa Pérez de Vargas, proviene de una familia de labradores de clase media. Estudia bachillerato en los Escolapios de Archidona hasta 1899. Desde 1900 trabaja como escribiente en el Juzgado de Casares, al tiempo que estudia en la Facultad de Derecho de la Universidad de Granada como alumno libre, finalizándola en 1906. Tras aprobar las oposiciones en 1909, ejerce como notario en Cantillana (Sevilla)
que aprovecha para entrar en contacto con el ambiente intelectual
sevillano y con las ideas políticas regionalistas, especialmente los
miembros del ateneo sevillano.

Al poder observar el estado de los jornaleros andaluces queda fuertemente impresionado, años más tarde llega a escribir:

Yo tengo clavada en la conciencia desde la infancia la visión
sombría del jornalero. Yo le he visto pasear su hambre por las calles
del pueblo
— Blas Infante

La primera asamblea andaluza

El ideario político de Blas Infante, heredero de los movimientos republicanos y federalistas del siglo XIX, se basa en la defensa del andalucismo y en la existencia de diferencias entre Andalucía y el resto de regiones que formaban la España del Rey Alfonso XIII. Su objetivo era conseguir la reconstrucción de Andalucía, entendida como una necesidad para obtener la regeneración de España.

Mi nacionalismo, antes que andaluz, es humano. Creo que, por el
nacimiento, la naturaleza señala a los soldados de la Vida el lugar en
donde han de luchar por ella. Yo quiero trabajar por la Causa del
espíritu en Andalucía porque en ella nací. Si en otra parte me
encontrare, me esforzaría por esta Causa con igual fervor
— Blas Infante (Manuscrito AEE)

En 1915 se publicó su obra más importante, Ideal andaluz: varios estudios acerca del renacimiento de Andalucía donde explica su visión personal de la historia y problemas andaluces.

En 1918 se celebra en Ronda la primera asamblea regionalista andaluza que, inspirada en la cantonalista Constitución Federal de Antequera de 1883, establece la base a seguir por el andalucismo y así obtener una autonomía plena para Andalucía. Además se aprueba la propuesta de Blas Infante de recuperar la bandera andalusí verdiblanca, documentada desde el año 1095 y el escudo con Hércules acompañado de los leones, inspirado en el de Cádiz (lo que llamaría "las insignias de Andalucía"). En el año 1933 también propone un himno basado en la melodía religiosa del canto jornalero Santo Dios,
que cantaban al terminar su día de trabajo. Éstos son ahora los
actuales símbolos institucionales andaluces, según el Estatuto de
Autonomía para Andalucía, (ver en wikisource) en su artículo 6.2:

«Andalucía tiene himno y escudo propios que serán aprobados,
definitivamente, por Ley del Parlamento de Andalucía, teniendo en
cuenta los acuerdos dictados sobre tales extremos por la Asamblea de
Ronda de 1918 y por las Juntas Liberalistas de Andalucía en 1933».
— Estatuto de Autonomía para Andalucía

Se define el concepto nacional de Andalucía entendiéndose como nacionalidad histórica publicado claramente en el Manifiesto de Córdoba del 1 de enero de 1919, entre otras cosas decía:

"Sentimos llegar la hora suprema en que habrá que consumarse
definitivamente el acabamiento de la vieja España ( …).Declarémonos
separatistas de este Estado que, con relación a individuos y pueblos,
conculca sin freno los fueros de la justicia y del interés y, sobre
todo, los sagrados fueros de la Libertad; de este Estado que nos
descalifica ante nuestra propia conciencia y ante la conciencia de los
Pueblos extranjeros (…) . Ya no vale resguardar sus miserables
intereses con el escudo de la solidaridad o la unidad, que dicen
nacional."
— Manifiesto de Córdoba

Durante la Primera Guerra Mundial es ingresado en prisión por intentar involucrar a España en el conflicto, rompiendo su neutralidad y solicitando que el país mandara su Ejército en contra de Alemania y a favor de Francia. En las elecciones de 1918, Blas Infante intenta presentarse por el distrito electoral de Gaucín, un año después por el mismo distrito y por Sevilla pero en ambas fracasa por la fuerte presencia del caciquismo. Se casa con Angustias García Parias con la que tendrá cuatro hijos y escribe Motamid (1920), La dictadura pedagógica (1921) y Cuentos de animales (1921).

Durante la dictadura de Miguel Primo de Rivera, rechaza colaborar con ella, por lo que en represalia son clausurados los Centros Andaluces, fundados por él en 1916 y editores de la revista Andalucía como plataforma política del nacionalismo andaluz dentro de un sistema federal. En 1921 publicó La dictadura pedagógica, un complejo análisis filosófico.

En 1928 viaja a Galicia para reunirse con los ideólogos del "galleguismo". Durante estos años también viajará a Marruecos y Portugal, entre otros. Llega a participar en la revista regionalista gallega denominada Nós.

En 1930 da una conferencia política en la Sociedad Económica de Amigos del País en Málaga donde resalta al pueblo y ser andaluz históricos.

El período republicano

Con la proclamación de la II República en 1931, se hace cargo de la notaría de Coria del Río (Sevilla), donde construye su casa, a la que denomina "Dar-Al-Far" («Villa Alegría») inspirada en la arquitectura de al-Ándalus, encargándose personalmente de su decoración.

Blas Infante preside la Junta Liberalista Andaluza (JLA) y vuelve a
presentarse a distintas candidaturas por el Partido Republicano
Federal; sin embargo no consigue representación parlamentaria. Los
puntos esenciales de la campaña política son: el repudio al centralismo frente a un federalismo necesario, solución al caciquismo y del complicado sistema electoral, reforma económica y de la justicia,
libertad de enseñanza, de matrimonio, etc.. Estas ideas y lo promovido
en la JLA tendrá gran importancia en la redacción del anteproyecto de estatuto de autonomía, redactado en gran parte por el propio Blas Infante.

Escribe el libro La verdad sobre el complot de Tablada y el Estado libre de Andalucía. Aunque hay claros brotes independentistas
en el andalucismo, a falta de apoyo popular se intenta moderar el
discurso y definir el Estado libre de Andalucía como "liberado" de toda
opresión, dominación e injusticia y de esta forma poder decidir su
futuro. Y esta tendría que venir por medio de una gran reforma agraria dentro de una nueva España republicana y federal.

Se presenta de nuevo en las elecciones de noviembre de 1933 por Málaga dentro de una coalición Izquierda Republicana Andaluza (coalición de los partidos Radical Socialista
e Izquierda Radical Socialista), que termina en un nuevo fracaso y en
una desilusión notable para Blas Infante. Sale en defensa en bastantes
ocasiones del anarquismo, que simpatizaba y que estaba siendo duramente reprimido.

En la asamblea de Córdoba, en enero de 1933, se aprueba en el "Anteproyecto de Bases para el Estatuto de Autonomía", que se deberá someter a referéndum pero que se irá retrasando hasta que se paraliza por la Guerra Civil
en 1936. Sin embargo estudios actuales ponen de manifiesto que la
Asamblea de Córdoba fue un desastre para en andalucismo. Se esperaba la
asistencia de más de setecientos asambleístas de las ocho provincias
de la actual comunidad andaluza y sólo llegaron a dos centenas. La
representación fue desigual: Córdoba y Sevilla aportaron un 70% de los
asambleístas, Málaga no llegó al 2%.

Los asambleístas de Granada, Jaén y Almería tenían preparado un anteproyecto para la Mancomunidad de Andalucía Oriental y contaban con el apoyo de Huelva que deseaba unirse a Extremadura.
Cuando los asambleístas sevillanos y cordobeses presentaron su
anteproyecto los "Orientales" abandonaron la asamblea. Entonces Blas
Infante amenazó con "residenciar a las provincias disidentes" y el
anteproyecto fue aprobado sin la participación de los asambleístas de
Jaén, Almería y Granada y la abstención de los de Málaga.

Como los proyectos de mancomunidad, monárquicos como con la bases
para el Estatuto de 1933 ya en la República los critica por ser "una mera descentralización administrativa".

En 1934 visita al presidente de la Generalidad de Cataluña, Lluís Companys, preso junto a otros miembros de su gobierno en el penal de El Puerto de Santa María.

Con la llegada al poder del Frente Popular durante las elecciones de 1936
el movimiento político andalucista recobra fuerzas y durante la
asamblea de Sevilla el 5 de julio se aclama como presidente de honor de
la futura Junta Regional de Andalucía a Blas Infante.

Poco después del golpe de Estado del general Franco, varios miembros de Falange
le detienen en su casa de Coria del Río. Días después, el 11 de agosto,
Infante es fusilado, sin juicio ni sentencia, con otros dos detenidos
en el kilómetro 4 de la carretera de Carmona mientras gritaba ¡Viva Andalucía libre!.

Cuatro años más tarde de su asesinato, el Tribunal de
Responsabilidades Políticas creado después de la guerra le condena a
muerte y a una multa económica a sus descendientes por, según un
documento del 4 de mayo de 1940 escrito en Sevilla:

porque formó parte de una candidatura de tendencia revolucionaria
en las elecciones de 1931 y en los años sucesivos hasta 1936 se
significó como propagandista de un partido andalucista o regionalista
andaluz.

Himno de Andalucía


La letra del Himno de Andalucía fue creada por Blas Infante. Fue adoptado en el Estatuto de Autonomía de Andalucía,

en el artículo 3.3, en donde se dice:

3. Andalucía tiene himno propio, aprobado por ley de su Parlamento, de acuerdo con lo publicado por la Junta Liberalista de Andalucía en 1933.

Anclando así el origen común de los símbolos nacionales de Andalucía: himno, bandera y escudo, todos obra del mismo autor.

La música del himno de Andalucía la compuso el maestro José del Castillo Díaz, que fuera director de la Banda Municipal de Sevilla. El origen de la música está vagamente inspirado en el Santo Dios, un canto religioso, ampliamente extendido por España, que los campesinos y jornaleros de algunas comarcas andaluzas (Málaga, Sevilla, Huelva,…) cantaban durante la siega; parece ser que Blas Infante puso este canto en conocimiento del maestro José del Castillo, si bien la melodía del himno es completamente original del citado compositor. Tras la guerra civil, las partituras originales fueron destruidas y sólo se conservó un manuscrito para piano. El compositor sevillano Manuel Castillo armonizó y orquestó la que es posiblemente la mejor versión de la música compuesta originalmente por José del Castillo.

El himno de Andalucía fue presentado en un concierto que se celebró en la Alameda de Hércules el 10 de julio de 1936 (una semana antes del comienzo de la Guerra Civil) e interpretado por la Banda Municipal de Sevilla dirigida por el maestro José del Castillo. Fue reestrenado después de la transición democrática en el Teatro Lope de Vega por la misma banda el 18 de octubre de 1979.

En el himno aparecen recogidas tanto las raíces populares como muchas de las reivindicaciones andaluzas, pues en él se pide tierra (en forma de reforma agraria aún por completar) y libertad (el propio Estatuto de Autonomía de Andalucía).

En la actualidad el Himno de Andalucía está profundamente asumido por el pueblo andaluz como uno de los símbolos de su identidad.

El último verso del estribillo es motivo aún hoy de polémicas, pues el que actualmente aparece como oficial no es el que en principio creó Blas Infante. El autor hizo varias versiones, una de ellas, la primera y más temprana, hacía referencia a "los pueblos" en lugar de "España". En una segunda versión se cambió "los pueblos" por "Iberia" (tomado el concepto como el conjunto de los pueblos de la península ibérica) y posteriormente fue modificado para incluir el verso actual donde habla de "España". Aunque la polémica no es baladí, cabe destacar la proyección universal que se da en el último verso del himno.

Como curiosidad no es este el único himno que se ha compuesto para Andalucía, pues se sabe que en 1930 se estrenó en la "Casa Central de Andalucía" (Madrid) uno con letra de Conrado Goettig y música de Andrés María del Carpio.

(tomado de http://es.wikipedia.org/wiki/Himno_de_Andaluc%C3%ADa)

Cantaron este himno, entre otros, Jarcha, Carlos Cano, Enrique y Estrella Morente.


Himno de Andalucía

(letra: Blas Infante, música: José del Castillo Díaz)

La bandera blanca y verde
vuelve, tras siglos de guerra,
a decir paz y esperanza,
bajo el sol de nuestra tierra.

¡Andaluces, levantaos!
¡Pedid tierra y libertad!
¡Sea por Andalucía libre,
España y la Humanidad!

Los andaluces queremos
volver a ser lo que fuimos
hombres de luz, que a los hombres,
alma de hombres les dimos.

¡Andaluces, levantaos!
¡Pedid tierra y libertad!
¡Sea por Andalucía libre,
España y la Humanidad!

Monográficos: nueva categoría


"Monográficos" es la nueva categoría del blog que permite enlazar varias entradas en diferentes categorías o fechas; de esta manera, podréis hacer el seguimiento del tema que os interese: ideal para trabajos del cole!!!!

Historia del folk español


Historia de la canción de autor: resumen 1956-1970


No es exagerado, quizá, plantear como fecha de nacimiento de la canción de autor española el año 1956, año en el que Paco Ibáñez graba su 1ª canción sobre un poema de Góngora. Como ya hemos visto, le seguirían también en un primer momento Chicho Sánchez Ferlosio, Raimon y la Nova Cançó en los primeros 60. 

Conviene recordar cuál fue el punto de partida de todos ellos.
Artísticamente, llegan nuevos aires de fuera. Ya hemos citado en innumerables ocasiones todos los estilos que vienen llegando desde Francia, Latinoamérica, Estados Unidos y Portugal. Sin embargo, podemos hacer un resumen breve de sus características principales.

  • La Chanson Françaisse: muy rica en los textos, poéticos, cargados de nostalgia e ironía. Estuvo, al menos algunos de sus cantores, muy vinculada al movimiento existencialista, de ahí que muchos de los textos tengan una considerable carga filosófica, además de textos muy románticos y melancólicos, típicos del París más bohemio; la carga política la traen, sobre todo, los textos de Brassens y Ferré, ambos de tendencia anarquista (al igual que Brel).
  • La canción de Estados Unidos, en un primer momento (1940-1960), está unida indesligablemente al movimiento folklórico de los años 30-40, tanto del folklore negro como del blanco; al mismo tiempo, se une a los movimientos sindicalistas y pro derechos civiles. En un 2º momento, la canción folk adopta el texto gracias a (pero no sólo) Bob Dylan.
  • La canción latinoamericana surge también muy unida a la política y al foklore, también a la elaboración del texto. Y, por otro lado, (y esto es una elucubración total mía) la canción se enriquece con una especial intuición para la ternura que poseen cantantes como Atahualpa o Violeta.
  • La canción portuguesa quizás fue, junto a la latinoamericana, la más comprensible para nuestros cantantes (especialmente para los gallegos), no sólo por la proximidad geográfica, sino también por las coincidencias históricas. José Afonso, Zeca, representó para muchos la dignificación de la música popular, pues surgió bastante unida a la música popular portuguesa.

Política y culturalmente, la necesidad de expresar una oposición al régimen que, dependiendo de la censura, podía ser más o menos abstracta; por otro lado, el intento de recuperar ciertos poetas, excluidos del panorama cultural por su pertenencia al bando republicano, o, en el caso de la Generación de los 50, estar en desacuerdo total con el régimen; el proyecto, realmente necesario, de una popularización de la cultura, que traería a su vez una culturización del pueblo; y, finalmente, en algunas de las propuestas, la recuperación y dignificación de la lengua no-castellana. Unido a estos dos últimos puntos de partida, la reivindicación de poetas en “lengua vernácula” (como decían), y, unida a la última solamente -aunque este punto será más tardío o más temprano según las regiones- la reivindicación y dignificación del folklore regional.

Como hemos visto, a principios de los 60, el colectivo Setze Jutges comienza su proyecto de música popular y poesía catalana. Su ejemplo será seguido por todo el país, incluso en los Países Catalanes, aunque fuera a modo de contra, por El Grup de Folk. Sin llegar a ser determinante, resulta curioso como en cada lugar donde tocaba Raimon, regando a todos los pueblos con la necesaria agua de sus canciones, surgían como flores de esperanza (en esto es significativo aquello que, a modo de bienvenida, escribía Ovidi Montllor en el 1er LP de Labordeta: otra flor nace en el esfuerzo; o la canción de Lluís, que llevaba como título “Cal que neixin flors a cada instant”, “Es necesario que nazcan flores a cada momento”) en todas las regiones nuevas propuestas, originales cada una, pero con patrones comunes y bien definidos: la Nueva Canción Castellana, con el colectivo Canción del Pueblo, la Euskal Kanta Berria, con los colectivos Ez dok Amairu y Argia, y la Nova Canción Galega, con el colectivo Voces Ceibes como pioneros. Menos conocidas, pero igualmente importantes, fueron propuestas como Manifiesto Canción del Sur o la Nueva Canción Aragonesa, ambas con un marcado carácter regional, y cuyas figuras, Carlos Cano, Antonio Mata y Labordeta y Carbonell respectivamente, harán historia con unos textos poéticos a la par que combativos. Todos los colectivos nacieron bajo el influjo de la Nova Cançó, pero supieron encontrar su modo de evolución, en parte gracias a las diferencias regionales, creando un panorama nacional de canción heterogéneo: el considerar toda la canción de autor en conjunto permite admirar más la belleza de unas identidades bien definidas, pero con unos objetivos comunes.

Otras propuestas interesantes, algo desmarcadas de los colectivos fueron el Nuevo flamenco, por un lado, y el folk por otro.
No podemos, empero, hablar de folk propiamente dicho en los primeros 60, pues la música de la que esta evolucionará es la que se denomina de raíz o de investigación. Bajo el padrinazgo del gran Agapito Marazuela, dulzainero y folklorista segoviano, van apareciendo en Castilla los cantantes y grupos de reivindicación folklórica: Joaquín Díaz es el primero en practicar un estilo al que no le auguraban futuro, ya que, estúpidamente (con perdón) se asociaba música tradicional a tradicionalismo; tras él, formaciones como Nuevo Mester de Juglaría, Vino Tinto, Jubal o Carcoma, se sumaron a la reivindicación foklórica castellana. Algo semejante ocurre en Canarias, donde los Sabandeños, y tras ellos Verode y otros, conjugarán el folklore canario con el amor a la tierra, a la patria canaria. Pero todavía es pronto para hablar en ellos de canción protesta; no será hasta finales de los 60, con la publicación de Los comuneros de Nuevo Mester de Juglaría y la “conversión” de grupos como Sabandeños cuando podamos hablar de folk-protesta.
Respecto al Nuevo flamenco, ya en los primerísimos 60 se comienza a mover algo: el conocido trío Menese, Gerena y Moriente, pero también “El Lebrijano” y Vicente Soto “Sordera” fusionarán el ancestral arte hondo con la poesía más combativa, propia o de otros. El flamenco no tuvo el mismo problema que la música tradicional, al menos, si los tuvo, fue en menor grado y, generalmente, en las consideraciones de los círculos “modernos”. Se venía haciendo desde hacía tiempo la distinción -un tanto injusta y falaz, por otra parte-, de que la copla era de derechas y el flamenco de izquierdas. Algunos cantaores, como Gerena, eran vetados de los certámenes bajo la excusa de no ser “buenos”, mientras que a otros como Menese, a pesar de su fama y de cantar los mismos temas, no podían cerrarles las puertas debido a lo que es obvio en su cante (y conste que a mí Gerena me parece un buen cantaor, aunque no entiendo de flamenco: me pone los pelos de punta con su “Nana”). El nuevo flamenco pretendió desde el principio arrebatarles el cante a los señoritos y devolverlo al pueblo: tal vez por eso, muchos de esos señoritos e intelectuales de salón sentían repelús ante gente como Gerena: un hombre sin apenas estudios, que había salido del pueblo para llevarse al pueblo lo que le correspondía.

Si es verdad que la voz cantante, nunca mejor dicho, la llevaron los colectivos, también hay que resaltar la importancia de personajes “independientes”, bien colaboraran o no en algún colectivo. Es el caso, por ejemplo, de Raimon, que colabora con los Jutges sin llegar a pertenecer plenamente, o de Ovidi con el Grup de Folk. En la Nueva Canción Castellana destacan, como figuras independientes, Luis Eduardo Aute, a quien, si en principio no se le considera “comprometido”, no se le puede negar la calidad de los textos poéticos, filosóficos, irónicos, combativos e incluso satíricos (esta faceta suya suele estar siempre muy escondida: todos recuerdan al Aute de “Al alba” y “Rosas en el mar”, pero se olvidan del Aute de Forgesound o del Aute participante en el proyecto Desde Santurce a Bilbao Blues Band de Moncho Alpuente).
Cabría destacar también a un hombre importante, con una voz potente, del que casi no he hablado, porque no sé donde meterle: se trata de Alberto Cortez, un cantante que vino de Argentina para quedarse. Alberto comienza como cantante de temas frívolos como “Mr. Sucú Sucú” y cosas así y acaba, por consejo de amigos, como cantautor de poetas y versionador de Atahualpa y Facundo Cabral. La primera vez que se vio esa faceta suya fue en un recital en el año 67 en el Teatro Real para sorpresa de todos; pero no traía ritmos facilones entonces, sino el llanto de Atahualpa Yupanqui y la poesía de Antonio Machado, Quevedo y Góngora. Cierto es que el primer musicador es Paco Ibáñez, pero fuera de “casa”, Alberto fue de los primeros dentro, y regaló algunas canciones a Serrat para sus discos sobre Machado y Miguel Hernández.

Hacia finales de los 60, llegó un nuevo estilo importado de Norteamérica: el folk-rock de grupos como Mamas & Papas, Byrds, o grupos de folk elaborado como Peter, Paul & Mary o New Christy Minstrell. Nuestro Pequeño Mundo fue el pionero en un tipo de música que pretendía reunir todo el folklore posible: el de aquí y el de cualquier parte del mundo. Fueron ellos quienes iluminaron a Nuevo Mester de Juglaría y otros. Tras ellos, grupos interesantes como Aguaviva, Almas Humildes, Jarcha, que mezclaba flamenco con folk-rock, Falsterbo 3 o Esquirols.

Dejamos los últimos 60 con una música que todavía considera a la parte melódica como subordinada al texto. En la década siguiente, aunque la primacía seguirá siendo del texto, la música comenzará a cobrar importancia. También veremos como muchos vuelven su mirada a sus raíces y comenzarán a recuperar para ellos mismo el canto de su tierra.

¿Quién puede resistirse


a la eterna palabra del divino Antonio?:
 

¿Un arte proletario? Para mí no hay problema. Todo arte verdadero será arte proletario. Quiero decir que todo artista trabaja siempre para la prole de Adán. Lo difícil sería crear un arte para señoritos, que no ha existido jamás.

 

Antonio Machado

 

Nos queda la palabra


-este es el desarrollo de una especie de ponencia de emergencia que hice para el curso "Libertad y acción colectiva" de la profe Montserrat Galcerán, o Montse como la llamamos cariñosamente. En aquella ocasión simplemente hablé sobre aquellas canciones y lo que venían a decir: aquí voy a desarrollarlo-

Nos queda la palabra

Muchas ciencias, filosofías y religiones se han planteado que es lo que anima los cuerpos animales, especialmente el humano. La 1ª explicación que se da es el alma, según la concepción aristotélica y cristiana. Esto, a cierto nivel de requerimiento del conocimiento puede ser válido, pero insuficiente para explicarnos. Pero no nos metamos en esto, sino en algo parecido como puede ser la esperanza, que, en último término, puede incluso llegar a ser denominada el alma , o el motor o, como ya os dije, el puro hueso de la acción.

Como todos sabréis, cuenta la leyenda que lo único que no consiguió escapar de la caja de Pandora fue la esperanza, de ahí que la esperanza sea lo último que se pierde, pero también es lo más difícil de alimentar: nunca es constante, pero siempre está presente. La esperanza como motor de la acción tiene una vertiente muy especial, y es la dimensión poiética podríamos llamarla, es decir, cuando la esperanza toma el control de la dimensión creativa del ser humano y éste es capaz de crear arte; pero no el arte por el arte, no la mera belleza sin más, sino un arte que realimenta la esperanza en general. En la literatura de nuestro país, en los 4 idiomas y en algunos idalectos, hay muestras enormes de esto, pudiendo citar como máximo exponente, a Miguel Hernández:

CANCIÓN ÚLTIMA

Pintada, no vacía:
pintada está mi casa
del color de las grandes
pasiones y desgracias.

Regresará del llanto
adonde fue llevada
con su desierta mesa
con su ruidosa cama.

Florecerán los besos
sobre las almohadas.
Y en torno de los cuerpos
elevará la sábana
su intensa enredadera
nocturna, perfumada.

El odio se amortigua
detrás de la ventana.

Será la garra suave.

Dejadme la esperanza.

Pero no hablaremos de uno de nuestros más grandes poetas, que podríamos y sería apropiado y hermoso hacerlo, especialmente en estos tiempos de crispación y demagogia, recuperar la palabra ardiente de aquel gran hombre. Hablaremos, como ya visteis, de la canción de autor española.

Sin pretender ser exhaustivo en su historia, sólo decir que hubo un momento en que unos jovenes enamorados de la poesía y de la música y opuestos radicalmente al régimen franquista, deciden, en los 4 idiomas oficiales del país, e incluso en algunos dialectos, hacer un nuevo tipo de canción que ya se venía practicando en Francia, EE.UU, Latinoamérica y Portugal desde hacía tiempo. Y esta nueva canción, como fue llamada (Nova Cançó, Nova Canción, Kanta Berria), contrario a la extendida creencia, no trataba tanto de política como de la esperanza en unos tiempos mejores.

-El fuego en el corazón del poeta:

Hay un momento preciso en que en el interior del poeta, en su pecho, empieza a arder como nunca la esperanza de una manera tremenda, alimentada por la sed de justicia y la indignación ante la falta de ésta en el vivir cotidiano. Es el momento en el que el poeta toma conciencia de la realidad en la que vive por un lado, y por otro toma conciencia de que no puede permaner impertérrito ante ello. Es el instante de la creación:

O arte de amar
Eu podía cantar azures do ceo,
verdes pretos do mar,
unha frol,
a rapaza,
o banquete
das horas que non pasan,
o anceio que non ten mañán.
Eu podía cantar as cousas pequenas,
as follas, as pedras, o arbre senlleiro,
o berro do ar.
Eu podia cantar as cousas dos nenos,
o fútbol, as loitas, os contos dos pais.
Pero hai algo eiquí dentro que berra:
canta soio o arte de amar,
a forza que peta no soño xigante
do rapaz que non é home,
do home que se sinte rapaz.
Por iso cantando adeprendo
o difícil que é o arte de amar.
(bis)
A forza que peta no soño xigante:
o arte de amar.
letra: Gregorio Fernández
música: Benedicto


Este nuevo sentimiento en el alma del poeta no ocurre así como así: primeramente el poeta debe estar empapándose continuamente de realidad, por bella u horrible que esta sea, y cantar esa realidad con sinceridad y -es inevitable- con carga emotiva, sin dejar que esa carga ahogue la percepción de la realidad. El poeta, pase lo que pase, por horrenda y, por lo tanto, por mucho que le asuste esa realidad, no debe abandonar la ventana por donde se asoma al mundo:

Y vives con la ventana abierta

Afuera cae la nieve y tú sales
y te llenas de frío
Afuera pasa un río y tú sales
te sumerges entero.
Y vives con la ventana abierta
tienes abierta la ventana.
Afuera un hombre canta y tú sumas
a su voz esperanza.
Afuera hay una fecha y haces algo
para que sea mañana.
Y vives con la ventana abierta
tienes abierta la ventana.
Afuera hay una guerra y es tu enemigo
cada hombre que mata
Afuera hay charlatanes, sus palabras
están llenas de nada.
Y vives con la ventana abierta
tienes abierta la ventana.
Pablo Guerrero


Vemos en estos bellos poema ese instante preciso en el que el poeta se desengaña, en el que se convence que aunque pueda cantar sobre las cosas superficiales de la vida, no le permite ese enorme algo que grita obligando a cantar sólo al "arte de amar". Sucede entonces el momento del desengaño, en el que el poeta se revuelve contra cualquier creación artística que no alimente las esperanzas en los otros y en uno mismo, llegando incluso al desprecio:

Soneto 37/ 73

Navegando voy por mi silencio,
una carga de fichajes y escaloyas,
una palabra escrita en el desierto,
una muerte interrumpida en cada hora

y ese silencio macho hasta la frente
me hace saltar la brisa de las manos,
me hace volcar mi entraña de repente
y voy pariendo cantos como clavos.

Quiero atrapar del pelo la mañana,
quiero exprimir el cielo y que despierte
de esa quietud gravosa y casquivana,

quiero salvar la fuerza de los dientes
para cantar de cerca, cantar de cerca y gritar alto
que hacen falta equipajes en la gente.

Y es que el canto que no sirva para todos,
ese canto que ni abrigue ni despierte
es un lujo inaceptable por sí sólo,

es una pompa de jabón sobre un susurro,
es un paso en el vacío, es un hueco,
la cienmilésima parte de un murmullo,

porque el que canta bajo canta solo
y es el suyo un canto para adentro,
y racionan la voz y dan un poco,
y así transforman demandas en lamentos;

y a mí me faltan horas y sobran silencios
no quiero poner volumen a mi canto,
no puedo cantar bajo sin desprecio,
no puedo cantar solo, no tengo tiempo.

En el Rastro, a 9 de marzo de 1973
Letra y música: Patxi Andión
disco: A donde el agua


Descubrimos ahora una nueva dimensión: la necesidad de no quedarnos solos en el canto, de que se sumen nuevas voces a él, para que así éste no caiga en la futilidad de un poema o una canción cualquiera. Se descubre pues la necesidad del otro o de los otros como soporte y como necesitados de la esperanza: es una relación de necesidad recíproca, en la que se reconoce que son necesarios todos. En el mundo de la canción, simbolizando en un concierto, podríamos decir que el cantante necesita de su auditorio para que escuche e incluse cante sus canciones, y que éste, a su vez, necesita del cantor para que les cante las canciones que ellos quieren -necesitan- cantar. Por eso podríamos poner dos ejemplos preciosos:

Zure askatasunagatik

Zure askatasunagatik
burrukatzen banaiz,
kantatzen badut,
ez dut, maite zaitudalako
kantatzen.
Ez eta 
zure malkoak xukatzeagatik.
Zoriontsu
libro behar zaitudalako, baizik;
Zure askatasunean
zure zorionean
nereak ikusten dudalako.
Si por tu libertad/lucho,/canto,/no canto/ porque te quiera,/ni tampoco/ 
para secar tus lagrimas,/sino porque te necesito feliz, libre./
Porque en tu libertad,/en tu felicidad/veo la mia/

letra: J. A. Arze
música: Benito Lertxundi

En esta bella canción de Benito Lertxundi sobre un texto de Arze, descubrimos esa necesidad de ver nuestra libertad y nuestra felicidad en la otra(s) persona(s) como punto de apoyo. Esto nos viene a demostrar que es posible que, aunque disfrutemos de cierta individualidad, no somos en absoluto átomos dispersos, sino que nos atan vínculos importantes que se hacen más fuertes en la esperanza y en la lucha. De manera parecida, mi paisano (y el de Manuel) lo cantó en esta su célebre canción:

A
CANTAROS


(Pablo
Guerrero)



Tu y yo muchacha

estamos hechos de nubes

pero ¿quién
nos ata?


Dame la mano

y vamos a sentarnos

bajo cualquier estatua,

que es tiempo de vivir

y de soñar y de creer

que tiene que llover

a cántaros.

Estamos amasados con libertad,

muchacha

pero ¿quién
nos ata?


Ten tu barro dispuesto,

elegido tu sitio,

preparada tu marcha.

Hay que doler de la vida

hasta creer

que tiene que llover

a cántaros.

Ellos seguirán dormidos

en sus cuentas corrientes

de seguridad.

Planearán vender
la vida


y la muerte y la paz,

¿le pongo diez metros,
en


cómodos plazos, de
felicidad?


Pero tu y yo sabemos que
hay


señales que anuncian

que la siesta se acaba

y que una lluvia fuerte

sin bioenzimas, claro,

limpiará nuestra
casa.


Hay que doler de la vida

hasta creer

que tiene que llover

a cántaros.

letra y música: Pablo Guerrero

Es entonces, bienqueridos amigos y compañeros, cuando se produce el milagro: aquella esperanza que había alimentado el fuego creador en el pecho del poeta ayudándole a dar un grito de furia y esperanza, vuelve entonces sobre sí misma re-alimentandose y volviéndose más fuerte. Es ese el momento en el que viene la acción, que puede ser otro poema y/o canción o la acción política en cualquiera de sus dimensiones. Dos ejemplos:

Os Compañeiros

Alí estaban os compañeiros
ó redor dunha fogueira
que furaba as mouras tebras
cunha roxa lumieira.

Eran moitos os compañeiros
que cantaban con alegría
a cancion sempre esperada,
a canción xa presentida.

Tiñan mans os compañeiros
duras, fortes i encallecidas
de traballar sen sosego
nunha terra chea de vída.

O seu ollar coma unha gota
de auga pura e cristalina
que na noite de xiada
durme nas follas tranquilas.

No seu peito un cargamento
de mil flores encendidas
non levaban de armamento
máis que palabras amigas.

Non falaban do andado
sementado de feridas
preparaban o camiño
cara a terra prometida.


Letra e música: Benedicto


Este bello poema de Benedicto nos demuestra precisamente eso: como entre varios se alimenta mejor la esperanza entre todos, y es lo que he venido diciendo hasta ahora (podéis escuchar esta canción en su blog Chiscando un ollo)

A la voz de un pueblo

Era de noche,
la luz se había apagado,
y un gran silencio nos cubría.
La gente iba y venía
por la calle
sin darse cuenta
de que estaba muerta.
Pero de pronto
una voz creció
y se dejó escuchar
por toda la ciudad:
¡el silencio
se rompió en diez mil pedazos
en un grito suyo de furia y esperanza!
Era de noche,
la luz se había apagado,
y un gran silencio nos cubría…

La oscuridad se tambaleó
y una voz
al tiempo antigua y nueva
fue surgiendo
La calle se iluminaba
y otras mil voces removían
el criminal silencio.
Era de noche,
la luz se había apagado,
y un gran silencio nos cubría…

letra y música: Adolfo Celdrán


Ésta del genial Celdrán viene a explicarnos ese momento en el que las voces se van sumando a una voz en principio solitaria. La necesidad de la ayuda de todos es más que patente.Y es entonces cuando llega realmente el instante de lanzarse a la acción:

Canto a la unidad de verdad

Si eres comunista,
si eres socialista,
si eres liberal
de verdad, de verdad, de verdad…

cuando tú te unas,
cuando to’s se unan,
cuando nos juntemos
será para ganar
de verdad…

Que no llora el pueblo
por lo que ha perdío,
pronto lo tendrá
de verdad…

¡Caigan los tiranos
como es merecío
bajo la justicia de nuestra unidad
de verdad…!

La autonomía,
razón soberana,
pronto la igualdad llegará
de verdad…

cuando se levante la voz
que trabaja,
gritando en la calle:
¡Queremos unidad!
¡De verdad, de verdad, de verdad!

¡Vamos, compañeros,
marchemos uníos,
marchemos cantando
la unidad que el pueblo está necesitando!

¡Vamos, compañeros,

marchemos uníos,


marchemos cantando


la unidad que el pueblo está necesitando!


letra y música: Manuel Gerena

Podría parecer esto algo utópico, y nadie lo niega, pero por otra parte se es bien realista:

CAL QUE NEIXIN FLORS A CADA INSTANT

Fe no és esperar,
fe no és somniar.
Fe és penosa lluita per l’avui i pel demà.
Fe és un cop de falç,
fe és donar la mà.
La fe no és viure d’un record passat.

No esperem el blat

sense haver sembrat,
no esperem que l’arbre doni fruits sense podar-lo;
l’hem de treballar,
l’hem d’anar a regar,
encara que l’ossada ens faci mal.

No somnien passats

que el vent s’ha emportat.
Una flor d’avui es marceix just a l’endemà.
Cal que neixin flors a cada instant.

Fe no és esperar…

Enterrem la nit,

enterrem la por.
Apartem els núvols que ens amaguen la claror.
Hem de veure-hi clar,
el camí és llarg
i ja no tenim temps d’equivocar-nos.

Cal anar endavant

sense perdre el pas.
Cal regar la terra amb la suor del dur treball.
Cal que neixin flors a cada instant.

Es preciso que nazcan flores a cada momento

Fe no es esperar/ fe no es soñar/ fe es la penosa lucha/ para hoy y para mañana/f e es un golpe de hocino/ fe es dar la mano/ la fe no nos hará vivir del pasado./ No esperemos el trigo/ sin haber sembrado/no esperemos que el árbol/ dé frutos sin podarlo/ hemos de trabajar/ hemos de ir a regarlo/ aunque los huesos/nos hagan daño./ No soñemos pasados/ que el viento se ha llevado/ una flor de hoy/ se marchita justo mañana/ es preciso que nazcan flores a cada instante./ Enterremos el miedo/enterremos la noche/ apartemos las nubes/ que nos esconden la luz/ hemos de ver claro/ el camino es largo/ y ya no tenemos tiempo de equivocarnos./ Es preciso ir avanzando/ sin perder el paso/ es preciso regar la tierra/ con el sudor de tu trabajo/ es preciso que nazcan flores a cada instante.

letra y música: Lluís Llach

La utopía está bien en determinadas dosis: cuando uno es consciente de que es, de inmediato, inalcanzable, y se ha de ser consciente de que los "sueños sueños son", y que soñando solamente no se consigue nada: por eso, a veces la esperanza puede quedarse en eso simplemente, en esperanza. Es muy importante, por eso, tener puesta la mirada en el futuro, sí, pero con los pies en la tierra del aquí y ahora, o como dicen en mi tierra: "A Dios rogando y con el mazo dando". A veces la esperanza puede traspasarse en otras figuras, como los hijos, y esto es porque no quería dejar pasar la oportunidad de mostraros uno de los más bellos géneros, inventado (de esto estoy seguro 100%) por nuestro Miguel Hernández: la nana.

Cantará mi niño
(alboreá)
Duerme, compañera,
duerme mientras queo
labrándole al hijo
libertad si pueo.
¡Ya llegó la medianoche!
¡ya está aquí la medianoche!
Yo pienso despierto…
¡ay! así, a golpes de sangre
¡ay! se graban a mis versos.
No está lejos el día,
pronto lo veremos,
ya viene llegando.
Cantará mi niño
lo que estoy labrando.
¡Cantaremos a la libertad!
¡Cantaremos a la libertad
p’a que salgan de este pueblo
muchos niños a cantar!
¡P’a que salgan de este pueblo
muchos niños a cantar!
Manuel Gerena

Este bello género donde los haya, y esta canción en particular, tiene ese sentimiento que todo padre y madre (supongo) sienten en sus hijos, como portadores de esperanzas en un mundo mejor y más justo. Por eso, aún cuando la persona se siente abandonada por la esperanza, el solo pensar en el hijo le devuelve las fuerzas para seguir luchando por otro mundo.
El mundo ideal, el mundo perfecto, por muy utópico que suene (y perdonádmelo) no se construirá por sí sólo si no es con la ayuda de todos las manos y corazones (entendidos aquí como el símbolo de la esperanza viva)… Por eso dijo José Antonio Labordeta, nuestro diputado:

CANTO
A LA LIBERTAD

José Antonio
Labordeta


Habrá un
día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.

Hermano,
aquí mi mano,
será tuya mi frente,
y tu gesto de siempre
caerá sin levantar
huracanes de miedo
ante la libertad.

Haremos el
camino
en un mismo trazado,
uniendo nuestros hombros
para así levantar
a aquellos que cayeron
gritando libertad.

Habrá un
día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.

Sonarán
las campanas
desde los campanarios,
y los campos desiertos
volverán a granar
unas espigas altas
dispuestas para el pan.

Para
un pan que en los siglos
nunca fue repartido
entre todos aquellos
que hicieron lo posible
por empujar la historia
hacia la libertad.

Habrá un
día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.

También
será posible
que esa hermosa mañana
ni tú, ni yo, ni el otro
la lleguemos a ver;
pero habrá que forzarla
para que pueda ser.

Que sea
como un viento
que arranque los matojos
surgiendo la verdad,
y limpie los caminos
de siglos de destrozos
contra la libertad.

Habrá un
día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.

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