Cantata del exilio


Título
Cantata del exilio
"¿Cuándo volveremos a Sevilla?"
Intérprete
Antonio Resines, Antonio Gómez y otros
  1. Narrador
  2. Partida
  3. Testimonio de Teresa Pamies
  4. Muerte de Antonio Machado
  5. Narrador
  6. Testimonio de Pons Prades
  7. Ángeles Sûr Mer
  8. Testimonio de Villar Gómez
  9. Dulce muchacha
  10. Narrador
  11. Celestino Alfonso
  12. Poema de atención
  13. Carta imaginaria a casa
  14. Tema de los campos-Narrador
  15. Testimonio de Mariano Constante
  16. Jugando al fútbol
  17. Testimonio de Mariano Constante
  18. La escalera
  19. Diálogo de Belchite-Liberación de París
  20. Poema del silencio
  21. Regreso
letra: Antonio Gómez
música: Antonio Resines
año de edición: 1976, París; 1978, Madrid

Comentario: (NOTA: ésta es una revisión del comentario publicado aquí el 4 de febrero, que estaba plagado de errores e inexactitudes. Lamento la confusión que pudiera haber generado). La Cantata del exilio supone dos cosas a la vez: forma parte de los discos de canción protesta escritos en clave épica, por un lado, y, por otro, una de las primeras propuestas serias para lo que se empezaba a denominar "recuperación de la memoria histórica". Compuesto por Antonio Resines, un importante cantautor, que fue miembro del grupo de folk-rock Almas Humildes, y escrito por Antonio Gómez, el ideólogo del colectivo madrileño Canción del Pueblo, la cantata se grabó en 1975, pero no se editó hasta 1977 por razones de la discográfica. El subtítulo hace referencia a lo que dijo Ana Ruiz, madre de Antonio Machado, que, aquejada de cierta demencia senil, no cesaba de repetir que se dirigían a Sevilla, a su casa, mientras cruzaban los Pirineos hacia Francia: Ana nunca volvió a Sevilla…
Comenzando con la carta de Franco a Hitler y una cita de César Vallejo, y finalizando con la sentencia: "Y así, el dolor se fue transformando en rebeldía silenciosa", combina temas musicales cantados e instrumentales con testimonios reales de los protagonistas de esta historia, que empieza con el exilio del pueblo español y la muerte de Antonio Machado, y finaliza con la toma de París y el regreso de algunos, pasando por los terribles campos de exterminio nazis, construidos y habitados por nuestros paisanos, y la adhesión de algunos republicanos a la famosa División Leclerc. El disco, en su mayoría, está interpretado por Resines, pero cuenta además con la colaboración de, entre otros, Teresa Cano, Pablo Guerrero, Luis Pastor o Quintín Cabrera, y cuenta con la colaboración de Carlos Tena.
Hay una nota característica a la que Antonio Gómez alude: la Cantata del exilio, a diferencia de otras como la Cantata del mencey loco de Sabandeños, Quan el mal ve d’Almansa de Al Tall, Los comuneros de Nuevo Mester de Juglaría, o la Cantata de Santa María de Iquique de Quilapayún, no contenía un himno final que sirviera de himno político para ser cantado colectivamente, ni otra reivindación concreta que la de homenajear a aquellos hombres y mujeres, precisamente porque ambos, Resines y Gómez, decidieron escapar del tono épico y vengativo que impregnaba al resto de cantatas tan de moda entonces entre el público contestatario. Tal vez fuera esto, unido a la poca preparación que tenía la sociedad española de entonces de emprender campaña alguna de un concepto tan abstracto, aunque tan presente a la vez, como es la "recuperación de la memoria histórica", lo que avocó a la cantata al fracaso estrepitoso, pero injusto, ya que la calidad de los textos de Antonio Gómez, la música de Antonio Resines y la interpretación de éste, Guerrero, Cano, Cabrera y Pastor, quedan muy por encima de cualquier propósito político, y en una obra de este calibre eso es decir bastante.
El disco supone un importantísimo documento sonoro y una alabable labor de recuperación histórica, si bien, sigue tan interesadamente velado como el día de su edición.
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