Nos queda la palabra


-este es el desarrollo de una especie de ponencia de emergencia que hice para el curso "Libertad y acción colectiva" de la profe Montserrat Galcerán, o Montse como la llamamos cariñosamente. En aquella ocasión simplemente hablé sobre aquellas canciones y lo que venían a decir: aquí voy a desarrollarlo-

Nos queda la palabra

Muchas ciencias, filosofías y religiones se han planteado que es lo que anima los cuerpos animales, especialmente el humano. La 1ª explicación que se da es el alma, según la concepción aristotélica y cristiana. Esto, a cierto nivel de requerimiento del conocimiento puede ser válido, pero insuficiente para explicarnos. Pero no nos metamos en esto, sino en algo parecido como puede ser la esperanza, que, en último término, puede incluso llegar a ser denominada el alma , o el motor o, como ya os dije, el puro hueso de la acción.

Como todos sabréis, cuenta la leyenda que lo único que no consiguió escapar de la caja de Pandora fue la esperanza, de ahí que la esperanza sea lo último que se pierde, pero también es lo más difícil de alimentar: nunca es constante, pero siempre está presente. La esperanza como motor de la acción tiene una vertiente muy especial, y es la dimensión poiética podríamos llamarla, es decir, cuando la esperanza toma el control de la dimensión creativa del ser humano y éste es capaz de crear arte; pero no el arte por el arte, no la mera belleza sin más, sino un arte que realimenta la esperanza en general. En la literatura de nuestro país, en los 4 idiomas y en algunos idalectos, hay muestras enormes de esto, pudiendo citar como máximo exponente, a Miguel Hernández:

CANCIÓN ÚLTIMA

Pintada, no vacía:
pintada está mi casa
del color de las grandes
pasiones y desgracias.

Regresará del llanto
adonde fue llevada
con su desierta mesa
con su ruidosa cama.

Florecerán los besos
sobre las almohadas.
Y en torno de los cuerpos
elevará la sábana
su intensa enredadera
nocturna, perfumada.

El odio se amortigua
detrás de la ventana.

Será la garra suave.

Dejadme la esperanza.

Pero no hablaremos de uno de nuestros más grandes poetas, que podríamos y sería apropiado y hermoso hacerlo, especialmente en estos tiempos de crispación y demagogia, recuperar la palabra ardiente de aquel gran hombre. Hablaremos, como ya visteis, de la canción de autor española.

Sin pretender ser exhaustivo en su historia, sólo decir que hubo un momento en que unos jovenes enamorados de la poesía y de la música y opuestos radicalmente al régimen franquista, deciden, en los 4 idiomas oficiales del país, e incluso en algunos dialectos, hacer un nuevo tipo de canción que ya se venía practicando en Francia, EE.UU, Latinoamérica y Portugal desde hacía tiempo. Y esta nueva canción, como fue llamada (Nova Cançó, Nova Canción, Kanta Berria), contrario a la extendida creencia, no trataba tanto de política como de la esperanza en unos tiempos mejores.

-El fuego en el corazón del poeta:

Hay un momento preciso en que en el interior del poeta, en su pecho, empieza a arder como nunca la esperanza de una manera tremenda, alimentada por la sed de justicia y la indignación ante la falta de ésta en el vivir cotidiano. Es el momento en el que el poeta toma conciencia de la realidad en la que vive por un lado, y por otro toma conciencia de que no puede permaner impertérrito ante ello. Es el instante de la creación:

O arte de amar
Eu podía cantar azures do ceo,
verdes pretos do mar,
unha frol,
a rapaza,
o banquete
das horas que non pasan,
o anceio que non ten mañán.
Eu podía cantar as cousas pequenas,
as follas, as pedras, o arbre senlleiro,
o berro do ar.
Eu podia cantar as cousas dos nenos,
o fútbol, as loitas, os contos dos pais.
Pero hai algo eiquí dentro que berra:
canta soio o arte de amar,
a forza que peta no soño xigante
do rapaz que non é home,
do home que se sinte rapaz.
Por iso cantando adeprendo
o difícil que é o arte de amar.
(bis)
A forza que peta no soño xigante:
o arte de amar.
letra: Gregorio Fernández
música: Benedicto


Este nuevo sentimiento en el alma del poeta no ocurre así como así: primeramente el poeta debe estar empapándose continuamente de realidad, por bella u horrible que esta sea, y cantar esa realidad con sinceridad y -es inevitable- con carga emotiva, sin dejar que esa carga ahogue la percepción de la realidad. El poeta, pase lo que pase, por horrenda y, por lo tanto, por mucho que le asuste esa realidad, no debe abandonar la ventana por donde se asoma al mundo:

Y vives con la ventana abierta

Afuera cae la nieve y tú sales
y te llenas de frío
Afuera pasa un río y tú sales
te sumerges entero.
Y vives con la ventana abierta
tienes abierta la ventana.
Afuera un hombre canta y tú sumas
a su voz esperanza.
Afuera hay una fecha y haces algo
para que sea mañana.
Y vives con la ventana abierta
tienes abierta la ventana.
Afuera hay una guerra y es tu enemigo
cada hombre que mata
Afuera hay charlatanes, sus palabras
están llenas de nada.
Y vives con la ventana abierta
tienes abierta la ventana.
Pablo Guerrero


Vemos en estos bellos poema ese instante preciso en el que el poeta se desengaña, en el que se convence que aunque pueda cantar sobre las cosas superficiales de la vida, no le permite ese enorme algo que grita obligando a cantar sólo al "arte de amar". Sucede entonces el momento del desengaño, en el que el poeta se revuelve contra cualquier creación artística que no alimente las esperanzas en los otros y en uno mismo, llegando incluso al desprecio:

Soneto 37/ 73

Navegando voy por mi silencio,
una carga de fichajes y escaloyas,
una palabra escrita en el desierto,
una muerte interrumpida en cada hora

y ese silencio macho hasta la frente
me hace saltar la brisa de las manos,
me hace volcar mi entraña de repente
y voy pariendo cantos como clavos.

Quiero atrapar del pelo la mañana,
quiero exprimir el cielo y que despierte
de esa quietud gravosa y casquivana,

quiero salvar la fuerza de los dientes
para cantar de cerca, cantar de cerca y gritar alto
que hacen falta equipajes en la gente.

Y es que el canto que no sirva para todos,
ese canto que ni abrigue ni despierte
es un lujo inaceptable por sí sólo,

es una pompa de jabón sobre un susurro,
es un paso en el vacío, es un hueco,
la cienmilésima parte de un murmullo,

porque el que canta bajo canta solo
y es el suyo un canto para adentro,
y racionan la voz y dan un poco,
y así transforman demandas en lamentos;

y a mí me faltan horas y sobran silencios
no quiero poner volumen a mi canto,
no puedo cantar bajo sin desprecio,
no puedo cantar solo, no tengo tiempo.

En el Rastro, a 9 de marzo de 1973
Letra y música: Patxi Andión
disco: A donde el agua

Descubrimos ahora una nueva dimensión: la necesidad de no quedarnos solos en el canto, de que se sumen nuevas voces a él, para que así éste no caiga en la futilidad de un poema o una canción cualquiera. Se descubre pues la necesidad del otro o de los otros como soporte y como necesitados de la esperanza: es una relación de necesidad recíproca, en la que se reconoce que son necesarios todos. En el mundo de la canción, simbolizando en un concierto, podríamos decir que el cantante necesita de su auditorio para que escuche e incluse cante sus canciones, y que éste, a su vez, necesita del cantor para que les cante las canciones que ellos quieren -necesitan- cantar. Por eso podríamos poner dos ejemplos preciosos:

Zure askatasunagatik

Zure askatasunagatik
burrukatzen banaiz,
kantatzen badut,
ez dut, maite zaitudalako
kantatzen.
Ez eta 
zure malkoak xukatzeagatik.
Zoriontsu
libro behar zaitudalako, baizik;
Zure askatasunean
zure zorionean
nereak ikusten dudalako.
Si por tu libertad/lucho,/canto,/no canto/ porque te quiera,/ni tampoco/ 
para secar tus lagrimas,/sino porque te necesito feliz, libre./
Porque en tu libertad,/en tu felicidad/veo la mia/

letra: J. A. Arze
música: Benito Lertxundi

En esta bella canción de Benito Lertxundi sobre un texto de Arze, descubrimos esa necesidad de ver nuestra libertad y nuestra felicidad en la otra(s) persona(s) como punto de apoyo. Esto nos viene a demostrar que es posible que, aunque disfrutemos de cierta individualidad, no somos en absoluto átomos dispersos, sino que nos atan vínculos importantes que se hacen más fuertes en la esperanza y en la lucha. De manera parecida, mi paisano (y el de Manuel) lo cantó en esta su célebre canción:

A
CANTAROS


(Pablo
Guerrero)



Tu y yo muchacha

estamos hechos de nubes

pero ¿quién
nos ata?


Dame la mano

y vamos a sentarnos

bajo cualquier estatua,

que es tiempo de vivir

y de soñar y de creer

que tiene que llover

a cántaros.

Estamos amasados con libertad,

muchacha

pero ¿quién
nos ata?


Ten tu barro dispuesto,

elegido tu sitio,

preparada tu marcha.

Hay que doler de la vida

hasta creer

que tiene que llover

a cántaros.

Ellos seguirán dormidos

en sus cuentas corrientes

de seguridad.

Planearán vender
la vida


y la muerte y la paz,

¿le pongo diez metros,
en


cómodos plazos, de
felicidad?


Pero tu y yo sabemos que
hay


señales que anuncian

que la siesta se acaba

y que una lluvia fuerte

sin bioenzimas, claro,

limpiará nuestra
casa.


Hay que doler de la vida

hasta creer

que tiene que llover

a cántaros.

letra y música: Pablo Guerrero

Es entonces, bienqueridos amigos y compañeros, cuando se produce el milagro: aquella esperanza que había alimentado el fuego creador en el pecho del poeta ayudándole a dar un grito de furia y esperanza, vuelve entonces sobre sí misma re-alimentandose y volviéndose más fuerte. Es ese el momento en el que viene la acción, que puede ser otro poema y/o canción o la acción política en cualquiera de sus dimensiones. Dos ejemplos:

Os Compañeiros

Alí estaban os compañeiros
ó redor dunha fogueira
que furaba as mouras tebras
cunha roxa lumieira.

Eran moitos os compañeiros
que cantaban con alegría
a cancion sempre esperada,
a canción xa presentida.

Tiñan mans os compañeiros
duras, fortes i encallecidas
de traballar sen sosego
nunha terra chea de vída.

O seu ollar coma unha gota
de auga pura e cristalina
que na noite de xiada
durme nas follas tranquilas.

No seu peito un cargamento
de mil flores encendidas
non levaban de armamento
máis que palabras amigas.

Non falaban do andado
sementado de feridas
preparaban o camiño
cara a terra prometida.


Letra e música: Benedicto


Este bello poema de Benedicto nos demuestra precisamente eso: como entre varios se alimenta mejor la esperanza entre todos, y es lo que he venido diciendo hasta ahora (podéis escuchar esta canción en su blog Chiscando un ollo)

A la voz de un pueblo

Era de noche,
la luz se había apagado,
y un gran silencio nos cubría.
La gente iba y venía
por la calle
sin darse cuenta
de que estaba muerta.
Pero de pronto
una voz creció
y se dejó escuchar
por toda la ciudad:
¡el silencio
se rompió en diez mil pedazos
en un grito suyo de furia y esperanza!
Era de noche,
la luz se había apagado,
y un gran silencio nos cubría…

La oscuridad se tambaleó
y una voz
al tiempo antigua y nueva
fue surgiendo
La calle se iluminaba
y otras mil voces removían
el criminal silencio.
Era de noche,
la luz se había apagado,
y un gran silencio nos cubría…

letra y música: Adolfo Celdrán

Ésta del genial Celdrán viene a explicarnos ese momento en el que las voces se van sumando a una voz en principio solitaria. La necesidad de la ayuda de todos es más que patente.Y es entonces cuando llega realmente el instante de lanzarse a la acción:

Canto a la unidad de verdad

Si eres comunista,
si eres socialista,
si eres liberal
de verdad, de verdad, de verdad…

cuando tú te unas,
cuando to’s se unan,
cuando nos juntemos
será para ganar
de verdad…

Que no llora el pueblo
por lo que ha perdío,
pronto lo tendrá
de verdad…

¡Caigan los tiranos
como es merecío
bajo la justicia de nuestra unidad
de verdad…!

La autonomía,
razón soberana,
pronto la igualdad llegará
de verdad…

cuando se levante la voz
que trabaja,
gritando en la calle:
¡Queremos unidad!
¡De verdad, de verdad, de verdad!

¡Vamos, compañeros,
marchemos uníos,
marchemos cantando
la unidad que el pueblo está necesitando!

¡Vamos, compañeros,

marchemos uníos,


marchemos cantando


la unidad que el pueblo está necesitando!


letra y música: Manuel Gerena

Podría parecer esto algo utópico, y nadie lo niega, pero por otra parte se es bien realista:


CAL QUE NEIXIN FLORS A CADA INSTANT

Fe no és esperar,
fe no és somniar.
Fe és penosa lluita per l’avui i pel demà.
Fe és un cop de falç,
fe és donar la mà.
La fe no és viure d’un record passat.

No esperem el blat

sense haver sembrat,
no esperem que l’arbre doni fruits sense podar-lo;
l’hem de treballar,
l’hem d’anar a regar,
encara que l’ossada ens faci mal.

No somnien passats

que el vent s’ha emportat.
Una flor d’avui es marceix just a l’endemà.
Cal que neixin flors a cada instant.

Fe no és esperar…

Enterrem la nit,

enterrem la por.
Apartem els núvols que ens amaguen la claror.
Hem de veure-hi clar,
el camí és llarg
i ja no tenim temps d’equivocar-nos.

Cal anar endavant

sense perdre el pas.
Cal regar la terra amb la suor del dur treball.
Cal que neixin flors a cada instant.

Es preciso que nazcan flores a cada momento

Fe no es esperar/ fe no es soñar/ fe es la penosa lucha/ para hoy y para mañana/f e es un golpe de hocino/ fe es dar la mano/ la fe no nos hará vivir del pasado./ No esperemos el trigo/ sin haber sembrado/no esperemos que el árbol/ dé frutos sin podarlo/ hemos de trabajar/ hemos de ir a regarlo/ aunque los huesos/nos hagan daño./ No soñemos pasados/ que el viento se ha llevado/ una flor de hoy/ se marchita justo mañana/ es preciso que nazcan flores a cada instante./ Enterremos el miedo/enterremos la noche/ apartemos las nubes/ que nos esconden la luz/ hemos de ver claro/ el camino es largo/ y ya no tenemos tiempo de equivocarnos./ Es preciso ir avanzando/ sin perder el paso/ es preciso regar la tierra/ con el sudor de tu trabajo/ es preciso que nazcan flores a cada instante.

letra y música: Lluís Llach

La utopía está bien en determinadas dosis: cuando uno es consciente de que es, de inmediato, inalcanzable, y se ha de ser consciente de que los "sueños sueños son", y que soñando solamente no se consigue nada: por eso, a veces la esperanza puede quedarse en eso simplemente, en esperanza. Es muy importante, por eso, tener puesta la mirada en el futuro, sí, pero con los pies en la tierra del aquí y ahora, o como dicen en mi tierra: "A Dios rogando y con el mazo dando". A veces la esperanza puede traspasarse en otras figuras, como los hijos, y esto es porque no quería dejar pasar la oportunidad de mostraros uno de los más bellos géneros, inventado (de esto estoy seguro 100%) por nuestro Miguel Hernández: la nana.

Cantará mi niño
(alboreá)
Duerme, compañera,
duerme mientras queo
labrándole al hijo
libertad si pueo.
¡Ya llegó la medianoche!
¡ya está aquí la medianoche!
Yo pienso despierto…
¡ay! así, a golpes de sangre
¡ay! se graban a mis versos.
No está lejos el día,
pronto lo veremos,
ya viene llegando.
Cantará mi niño
lo que estoy labrando.
¡Cantaremos a la libertad!
¡Cantaremos a la libertad
p’a que salgan de este pueblo
muchos niños a cantar!
¡P’a que salgan de este pueblo
muchos niños a cantar!
Manuel Gerena

Este bello género donde los haya, y esta canción en particular, tiene ese sentimiento que todo padre y madre (supongo) sienten en sus hijos, como portadores de esperanzas en un mundo mejor y más justo. Por eso, aún cuando la persona se siente abandonada por la esperanza, el solo pensar en el hijo le devuelve las fuerzas para seguir luchando por otro mundo.
El mundo ideal, el mundo perfecto, por muy utópico que suene (y perdonádmelo) no se construirá por sí sólo si no es con la ayuda de todos las manos y corazones (entendidos aquí como el símbolo de la esperanza viva)… Por eso dijo José Antonio Labordeta, nuestro diputado:

CANTO
A LA LIBERTAD

José Antonio
Labordeta


Habrá un
día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.

Hermano,
aquí mi mano,
será tuya mi frente,
y tu gesto de siempre
caerá sin levantar
huracanes de miedo
ante la libertad.

Haremos el
camino
en un mismo trazado,
uniendo nuestros hombros
para así levantar
a aquellos que cayeron
gritando libertad.

Habrá un
día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.

Sonarán
las campanas
desde los campanarios,
y los campos desiertos
volverán a granar
unas espigas altas
dispuestas para el pan.

Para
un pan que en los siglos
nunca fue repartido
entre todos aquellos
que hicieron lo posible
por empujar la historia
hacia la libertad.

Habrá un
día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.

También
será posible
que esa hermosa mañana
ni tú, ni yo, ni el otro
la lleguemos a ver;
pero habrá que forzarla
para que pueda ser.

Que sea
como un viento
que arranque los matojos
surgiendo la verdad,
y limpie los caminos
de siglos de destrozos
contra la libertad.

Habrá un
día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.

One response to this post.

  1. Posted by nieveazulada on 25 febrero, 2007 at 20:29

    Hola Gus, impresionante trabajo y muy bueno

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