Canción pequeña


La siguiente canción de Adolfo Celdrán, contenida en su álbum 4.444 veces por ejemplo, difiere un poco de las que hemos puesto al principio, pues aquellas hablaban generalmente del momento preciso en el que se produjo la Revolución de los Claveles o de la esperanza que generaba en España aquel suceso; ésta habla, por el contrario, del momento posterior, y como él mismo cuenta, es algo complicado de explicar:
<<Leí una noticia de un trabajador portugués, repetidamente encarcelado, al que llamaban para testificar en contra de los terribles “pides” (policías políticos portugueses del régimen de Salazar): Ellos intentaban escapar, y cuando los cogían lo negaban todo: No sabían nada, no estaban allí, no eran ellos. Entonces venía él y ante la evidencia de sus recuerdos no tenían mas remedio que reconocer sus turbios trabajos contra los luchadores demócratas. En una entrevista, él decía que se le estaba acumulando el trabajo de tantos “pides” que había que “reconocer”, y que no iba a tener más remedio que pedir permisos repetidos en el trabajo para poder ir a todas las ruedas de reconocimiento a las que lo llamaban. Yo asocié la anécdota con las canciones infantiles que  escuchaba de pequeño, y burla burlando, compuse esta “Canción pequeña”>>:
Canción Pequeña


Ronda, ronda,
el que no se haya escondido
que se esconda.

Las cosas dan mil vueltas, ya lo has visto.
Estaban al contrario
y ahora están en su sitio.

Chocolate, panecillo,
corre, corre,
que te pillo.

Sigue y sigue buscando
que quedan miles.
Si se acaba el permiso
en el trabajo, pides.

Quien caza a un cazador
tiene cien años de perdón.

No te den pena
que has probado sus dientes
y tu lo cuentas.

Chocolate, panecillo,
corre, corre,
que te pillo.

Adolfo Celdrán


Agradezco nuevamente a Adolfo Celdrán el que me haya "cedido" sus opiniones y pensamientos para plasmarlos desinteresadamente aquí.
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