Sobre la figura de Zeca


Hay veces que uno empieza sus amores (sus intereses, pasiones o gustos) por algo muy concreto, una sola cosa que no constituiría en principio una razón necesaria para determinar una admiración: a veces es una foto, otras un simple nombre; otras, además del nombre, su trabajo o pertenencia a algo; otras una sola canción (que fue lo que me pasó con "L’estaca" de Llach, por ejemplo)… Pero en el caso de José Afonso fue algo distinto…
Es casi imposible transitar por el mundo de los cantautores que florecieron durante el tardo-franquismo y la transición sin encontrar referencias a este hombre, pues, si no todos, sí la mayoría de nuestros cantantes reconocían en él al "cantautor total" por así decirlo, y no fue por el hecho de que, por aquella alegre ocurrencia de los miembros del MFA portugués, su "Grândola vila morena" alcanzara lo que muchos de ellos buscaban siempre: vincular la canción a un pueblo y a un sentimiento; no, no fue sólo por esto: muchos de ellos aprendieron a cantar y a escribir bajo los acordes de sus canciones, y no sólo porque, al igual que muchos de ellos, Zeca estuviera perseguido y prohibido hasta la saciedad por el "Estado Novo" de Salazar (la dictadura fascista más longeva de Europa), no: Zeca, ante todo esto, era un poeta y un músico de calidad excepcional. Después, los que le conocieron, como Benedicto, Bibiano, Luis Pastor, Patxi Andión, Quico… descubrieron que ante todo y sobre todo, sobre la política e incluso sobre la música y la poesía, Zeca era un ser humano excepcional, orgulloso de ser ser humano. Él había enseñado a los nuestros, como hicieran Seeger y Guthrie en Norteamérica o Violeta y Atahualpa en Latinoamérica, que la música popular o tradicional podía ser un arma eficaz y poderosa para despertar conciencias, alimentar esperanzas y unir corazones en el esfuerzo y en el amor y la solidaridad: esa fue la razón que empujó a muchos de los antiguos miembros de Voces Ceibes, de Setze Jutges y de Canción del Pueblo entre otros ha redescubrir las canciones populares de su tierra, de las que algunos o se habían alejado o las habían despreciado, o simplemente no las habían apreciado en toda su potencialidad. Zeca fue todo eso y más para ellos.
En definitiva, la figura de Zeca era ya gigantesca antes del 25 de Abril, sobre todo artísticamente. Muchos de nuestros cantautores, a lo largo de su carrera, versionaron alguna canción suya: Imanol cantó aquel "Tú gitana", que también versionaron Luar na Lubre, gran grupo folk gallego; María Manoela "Bairro negro"; Luis Pastor "Coro de la primavera" y "Achégate a min Maruxa" (texto tradicional gallego arreglado por Zeca)… De todos nuestros cantautores, hay uno en especial, pues trabajó con él y le conoció muy bien, descubriendo, como ya he dicho, que detrás del cantante y del poeta y del revolucionario se escondía un gran hombre bueno, generoso y humilde, cosa que es muy importante: ¿alguien que movió tanta conciencias, que era escuchado en medio mundo y reconocido como figura importante en la lucha contra la dictadura podía ser tan enormemente humilde? Zeca demostró que sí, y aquello le hacía aún más grande… Benedicto trabajó junto a Zeca en aquellos conciertos, acompañándole a la guitarra y en las voces por Portugal y Galicia: aquél debió ser un trabajo fructífero, en el cuál ambos aprenderían el uno del otro, y creo que esto se puede ver en el trabajo de ambos. Fue justo en el año 74 cuando Benedicto regresa a Galicia, manteniendo la amistad y la cordialidad con su amigo-mentor; le sustituyó durante un tiempo su amigo y camarada Bibiano.
Entonces ocurrió aquel bendito 25 de abril, en el que parecía que la Primavera de los Pueblos de la que hablara Maiakovski se hiciera realidad cuando los militares salieron a la calle al son de "Grândola vila morena" y el pueblo con ellos, colocando claveles en sus fusiles: una revolución sin derramamiento de sangre, que, pienso, es lo más importante de todo. Fueron los militares quienes escogieron tal canción -ya antes se había intentado llevar también a Eurovisión-, y tal vez no fuera por azar, sino porque esta canción habla sobre todo de fraternidad, de solidaridad y de democracia: "O povo é quem máis ordena", dice uno de sus versos. Otro cualquiera se hubiera hinchado de orgullo y hubiera proclamado a los cuatro vientos "yo fui el autor del himno de la Revolución de los Claveles"… Pero Zeca no… Así nos lo cuenta Benedicto:

"El primero que siempre ponía en duda el mito era Zeca Afonso. No se sentía
tal, era la antítesis del vanidoso. La canción fué escogida como señal sin
que él lo supiera. Otelo Saraiva de Carvalho nos contó cómo el día que lo
decidieron fué en un café de Lisboa en el que estaba Zeca y no le dijeron
nada; no podían poner en peligro la operación…"

Y bien es cierto, si miramos ahora estas declaraciones del propio José Afonso:

"Vivi el 25 de Abril una especie de deslumbramiento. Fui hacia el
Carmen, anduve por ahí… Estaba entusiasmado de tal modo con el
fenómeno político que no me fijé bien, o no le dí importancia, a lo de
Gràndola. Sólo más tarde, cuando se produjeron los ataques fascistas
del 28 de septiembre o los del 11 de marzo y Grândola era cantada en
los momentos de más grave peligro o de mayor entusiasmo, me dí cuenta
de todo lo que significaba y, naturalmente, tuve una cierta satisfacción."

Zeca había conseguido aquello a lo que todo cantautor, o cantante de poesías, aspira: que aunque sólo fuera una canción tuya, esa canción se convierta en himno de un pueblo, en aliento y en manifestación del espíritu de algo. Y aquí, hay que decir que la historia o el destino o lo que sea, exista o no, fue totalmente justo con José Afonso: después de tanta persecución, de tanto silencio impuesto (pero también inútil, como inútil fue aquí ese intento de silenciar la palabra), su obra se convertía en el himno del suceso histórico: Zeca había entrado en la historia por la puerta grande, aunque a él, de darse cuenta, seguramente poco le importaría.

Yo reconozco que mi interés por la obra de Zeca vino, como en muchos otros, marcado por este hecho: pero luego descubres más, y te enamora su historia y su actitud… El hecho de "Grândola" fue importante, sin duda, pero Zeca fue mucho más que eso incluso, y eso no es decir poco… Claro que, como siempre digo, yo hablo de oídas.

Hubiera sido bonito algo parecido aquí: nos sobraban himnos, y podríamos enumerar infinitud de ellos, en cualquiera de los idiomas y dialectos: "L’estaca", "Cal que neixin flors a cada instant" de Lluís Llach; "Al vent" o "Diguem no" de Raimon; "A la voz de un pueblo" de Adolfo Celdrán, o "Una canción" de Jesús López Pacheco, musicada por Celdrán; o cualquiera de los poemas musicados por Paco Ibáñez: "España en marcha" de Celaya, o "A galopar" de Alberti… La lista sería grandísima y cualquiera, por pequeña que fuera, podría haber sido nuestra "Grândola vila morena"… Pero nuestra historia no iba por ahí…

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