Archive for 1/05/07

Canto a la unidad de verdad


Los viejos himnos están bien, pero se quedan desfasados a veces. Yo, aunque me gustan, prefiero las canciones de Manuel Gerena:

Canto a la unidad de verdad


Si eres comunista,
si eres socialista,
si eres liberal
de verdad, de verdad, de verdad…

cuando tú te unas,
cuando to’s se unan,
cuando nos juntemos
será para ganar
de verdad…

Que no llora el pueblo
por lo que ha perdío,
pronto lo tendrá
de verdad…

¡Caigan los tiranos
como es merecío
bajo la justicia de nuestra unidad
de verdad…!

La autonomía,
razón soberana,
pronto la igualdad llegará
de verdad…

cuando se levante la voz
que trabaja,
gritando en la calle:
¡Queremos unidad!
¡De verdad, de verdad, de verdad!

¡Vamos, compañeros,
marchemos uníos,
marchemos cantando
la unidad que el pueblo está necesitando!

¡Vamos, compañeros,
marchemos uníos,
marchemos cantando
la unidad que el pueblo está necesitando!


letra y música: Manuel Gerena
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La Internacional


Con estas entradas de hoy no he pretendido ofender a nadie: conste que no debería disculparme, pues aquel que niegue o criminalice la dignidad y la validez de la lucha obrera no merece el más mínimo respeto. Por otro lado, no quisiera parecer un radical que se ha levantado hoy cantando la Internacional: de hecho confieso -y no sin vergüenza- que estoy en mi casa y no en la manifestación (aunque creo que no iré hasta que los obreros de todos los sindicatos no se unan de nuevo y se dejen de luchas sectarias y dialécticas: al fin y al cabo, obreros son, sean comunistas, socialistas o anarquistas): esto es historia. Pero de nada tengo que avergonzarme ni porque pedir disculpas, pues soy hijo de un obrero, y soy nieto de un pastor de extremadura y de un vededor de loza salmantino: ¿dónde está mi puesto entonces?
Con todo esto, explico por qué he elegido esta versión de "La Internacional": esta es la versión original, la de la AIT, es decir, la que unía a los obreros de toda clase e ideología, y, por lo tanto, he decidido ahorrar espacio en ofrecer diversas versiones. Se pueden ver en esta fabulosa página: Altavoz del Frente


Este
himno de los trabajadores de todos los países está compuesto
por dos artistas franceses: Pedro Degeyter (1848 – 1932) es el músico,
Eugenio Pottier (1816 – 1887) el poeta.
Los dos eran obreros: El primero se ganaba el
sustento trabajando como tallista en madera. El segundo fuepasante de
escuela, dependiente en una papelería y dibujante de tejidos.
Este canto expresa con sencillez la consciente
solidaridad del pueblo trabajador y hace vibrar por su letra y por su
música a todos los proletarios del mundo. Escrito en 1871, permaneció
ignorado durante mucho tiempo. Cantose primero, solamente por algunos
militantes de Lila, en julio de 1888, en una fiesta organizada por la
Cámara sindical de vendedores de periódicos. Fuepopularizado
después en los Congresos Socialistas de 1886 y 1889, y más
tarde en todos los Congresos internacionales. Hoy es el canto oficial
de las Repúblicas Socialistas Soviéticas. (Carlos Palacio,
"Colección de Canciones de Lucha")


LA INTERNACIONAL

¡Arriba,
parias de la tierras
¡En pie, famélica legión!
Atruena la razón en marcha:
es el fin de la opresión.

El
pasado hay que hacer añicos.
¡Legión esclava, en pie, a vencer!
El mundo va a cambiar de base.
Los nadie de hoy todo han de ser.

Agrupémonos
todos
en la lucha final
el género humano
es la Internacional

Agrupémonos
todos
en la lucha final
el género humano
es la Internacional

Ni
en dioses, reyes ni tribunos,
está el supremo salvador.
Nosotros mismos realicemos
el esfuerzo redentor.

Para
hacer que el tirano caiga
y el mundo siervo libertar,
soplemos la potente fragua
que al hombre libre ha de forjar.

Agrupémonos
todos
en la lucha final
el género humano
es la Internacional

Agrupémonos
todos
en la lucha final
el género humano
es la Internacional

La
Ley nos burla, y el Estado
oprime y sangra al productor;
nos da derechos ilusorios
no hay deberes del señor.

Basta
ya de tutela odiosa.
que la igualdad ley ha de ser:
«No más deberes sin derechos,
ningún derecho sin deber».

Agrupémonos
todos
en la lucha final
el género humano
es la Internacional

Agrupémonos
todos
en la lucha final
el género humano
es la Internacional

Hijos del Pueblo/ ¡Salud proletarios!


Es
uno de tantos himnos que en 1885 se presentaron a la Sección de
Música revolucionaria del primer certamen socialista, organizado
por el Centro de los Amigos de Reus, Miembro de la Primera Internacional.
Este himno, que se llevó el primer premio
en dicho concurso, parece ser que es original de un director de banda
militar establecido entonces en Barcelona. (Carlos Palacio, "Colección
de Canciones de Lucha")


Presentamos tres versiones con la misma música.
La primera es la que se grabó y cantó durante la guerra
civil, la segunda es la versión original y la última se
titula indistintamente "Himno Anarquista" o "Salud Proletarios".


HIJOS DEL PUEBLO

Hijo del
pueblo, te oprimen cadenas,
y esa injusticia no puede seguir;
si tu existencia es un mundo de penas
antes que esclavo prefiere morir.
En la batalla, la hiena fascista.
por nuestro esfuerzo sucumbirá;
y el pueblo entero, con los anarquistas,
hará que triunfe la libertad.

Trabajador,
no mas sufrir,
el opresor ha de sucumbir.
Levántate, pueblo leal,
al grito de revolución social.
Fuerte unidad de fe y de acción
producirá la revolución.
Nuestro pendón uno ha de ser:
sólo en la unión está el vencer.

HIJOS
DEL PUEBLO

(Versión
Original)

Hijo del
pueblo, te oprimen cadenas
y esa injusticia no puede seguir,
si tu existencia es un mundo de penas
antes que esclavo prefiero morir.
Esos burgueses, asaz egoistas,
que así desprecian la Humanidad,
serán barridos por los anarquistas
al fuerte grito de libertad.

Rojo pendón,
no más sufrir,
la explotación ha de sucumbir.
Levántate, pueblo leal,
al grito de revolución social.
Vindicación no hay que pedir;
sólo la unión la podrá exigir.
Nuestro paves no romperás.
Torpe burgués.
¡Atrás! ¡Atrás!

Los corazones
obreros que laten
por nuestra causa, felices serán.
si entusiasmados y unidos combaten,
de la victoria, la palma obtendrán.
Los proletarios a la burguesía
han de tratarla con altivez,
y combartirla también a porfía
por su malvada estupidez.

Rojo pendón,
no más sufrir,
la explotación ha de sucumbir.
Levántate, pueblo leal,
al grito de revolución social.
Vindicación no hay que pedir;
sólo la unión la podrá exigir.
Nuestro paves no romperás.
Torpe burgués.
¡Atrás! ¡Atrás!

HIMNO
ANARQUISTA

(Salud Proletarios)

Salud proletarios:
Llegó el gran día;
dejemos los antros de la explotación,
no ser más esclavos de la burguesía,
dejemos suspensa la producción.
Iguales derechos e iguales deberes
tenga por norma la sociedad,
y sobre la tierra los humanos seres
vivan felices en fraternidad.

Trabajador,
no más sufrir
el opresor ha de sucumbir.
A derrocar al capital,
al grito de Revolución Social.
Acracia al fin triunfará.
Bello jardín la tierra será.
Todo lo vil a eliminar.
Pueblo viril, ¡Luchar, Luchar!

No más
supremacía de dioses y leyes,
no más de tiranos la vil opresión.
Y vallas, fronteras, gobiernos y leyes
derrúmbense al paso de la rebelión.
Formemos un mundo de paz y armonía
do libres imperen las Artes y Amor.
Viviendo la libre Anarquía
Natura brinda en su rica labor.

Trabajador,
no más sufrir
el opresor ha de sucumbir.
A derrocar al capital,
al grito de Revolución Social.
Acracia al fin triunfará.
Bello jardín la tierra será.
Todo lo vil a eliminar.
Pueblo viril, ¡Luchar, Luchar!

Altavoz del Frente

Inno del Primo Maggio


INNO
DEL PRIMO MAGGIO


HIMNO DEL PRIMERO DE MAYO

    Canción
compuesta por Pietro Gori, abogado, poeta y anarquista italiano para su
obra teatral "Primero de Mayo", escrita a finales del siglo
XIX. La música es del coro "Va, pensiero" de la ópera
de Giuseppe Verdi "Nabucco". La versión en castellano
fue publicada en el Cancionero Revolucionario de Ediciones Tierra y Libertad
(Burdeos, 1947).


INNO DEL PRIMO MAGGIO

Texto:
Pietro Gori
Música: Giuseppe Verdi (Opera "Nabucco")

Vieni o Maggio t’aspettan le genti
ti salutano i liberi cuori
dolce Pasqua del lavoratori
vieni e splendi alla gloria del sol

Squilli
un inno di alate speranze
al gran verde che il frutto matura
e la vasta ideal fioritura
In cui freme Il lucente avvenir

Disertate
falangi dl schiavi
dai cantieri da l’arse officine
via dai campi su da le marine
tregua tregua all’eterno sudor

Innalziamo
le mani incallite
e sian fascio dl forze fecondo
noi vogliamo redimere il mondo
dal tiranni de l’ozio e de l’or

giovinezza dolori ideali
primavere dal fascino arcano
verde maggio del genere umano
date al petti il coraggio e la fé

Date fiori
ai ribelli caduti
collo squardo rivolto all’aurora
al gagliardo che lotta e lavora
al veggente poeta che muor

HIMNO
DEL PRIMERO DE MAYO
(Adaptación al castellano)

Ven ¡oh
mayo!, te esperan las gentes,
te saludan los trabajadores;
dulce pascua de los productores
Ven y brille tu espléndido sol.

En los
prados que el fruto sazonan
hoy retumban del himno los sones
ensanchando así los corazones
de los parias e ilotas de ayer.

Despertad, oh falanges de esclavos
de los sucios talleres y minas;
los del campo, los de las marinas,
tregua, tregua al eterno sudor.

Levantemos
las manos callosas,
elevemos altivas las frentes,
y luchemos, luchemos valientes,
contra el fiero y cruel opresor.

De tiranos,
del ocio y del oro
procuremos redimir al mundo,
y al unir nuestro esfuerzo fecundo
lograremos al cabo vencer.

Juventud,
ideales, dolores,
primavera de atractivo arcano,
verde mayo del género humano,
dad al alma energía y valor.

Alentad
al rebelde vencido
cuya vista se fija en la aurora,
y al valiente que lucha y labora
para el bello y feliz porvenir.

extraído de Altavoz del Frente

Día de los trabajadores-Diada dels treballadors-Langile eguna-Días dos traballadores


El Día internacional de los Trabajadores o Primero de Mayo, es la fiesta por antonomasia del movimiento obrero mundial.

Desde su establecimiento en la mayoría de países (aunque la
consideración de día festivo fue en muchos casos tardía) por acuerdo
del Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, celebrado en París en 1889, es una jornada de lucha reivindicativa y de homenaje a los Mártires de Chicago, sindicalistas anarquistas, que fueron ajusticiados en Estados Unidos
por su participación en las jornadas de lucha por la consecución de la
jornada laboral de ocho horas que tuvieron su origen en la huelga iniciada el 1 de mayo de 1886 y su punto álgido tres días más tarde, el 4 de mayo, en la Revuelta de Haymarket en Chicago.

Curiosamente en los Estados Unidos no se celebra esta conmemoración. Allí celebran el Labor Day el primer lunes de septiembre desde 1882 en una parada realizada en Nueva York y organizada por la Noble Orden de los Caballeros del Trabajo (Knights of Labor, en inglés). El presidente Grover Cleveland, auspició la celebración en septiembre por temor a que la fecha de mayo reforzase el movimiento socialista en los Estados Unidos.

La historia

Los hechos que dieron lugar esta celebración están contextualizados en los albores de la revolución industrial en los Estados Unidos. A fines del siglo XIX Chicago
era la segunda ciudad de EE.UU. Del oeste y del sudeste llegaban cada
año por ferrocarril miles de ganaderos desocupados, creando las
primeras villas humildes que albergarían a cientos de miles de
trabajadores. Además, estos centros urbanos acogieron a emigrantes
venidos de todo el mundo a lo largo del siglo XIX.

La reivindicación de la jornada laboral de 8 horas

Una de las reivindicaciones básicas de los trabajadores era la jornada de 8 horas. El hacer valer la máxima ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa. En este contexto se produjeron varios movimientos, en 1829 se formó un movimiento para solicitar a la legislatura de Nueva York la jornada de ocho horas. Anteriormente existía una ley que prohibía trabajar más de 18 horas, salvo caso de necesidad.
Si no había tal necesidad, cualquier funcionario de una compañía de
ferrocarril que hubiese obligado a un maquinista o fogonero a trabajar
jornadas de 18 horas diarias debía pagar una multa de 25 dólares.

La mayoría de los obreros estaban afiliados a la Noble Orden de los Caballeros del Trabajo, pero tenía más preponderancia la American Federation of Labor, Federación Estadounidense del Trabajo, inicialmente socialista (algunas fuentes señalan el origen anarquista). En su cuarto congreso, realizado el 17 de octubre de 1884, había resuelto que desde el 1 de mayo de 1886
la duración legal de la jornada de trabajo debería ser de ocho horas.
En caso de no obtener respuesta a este reclamo, se iría a una huelga.
Recomendaba a todas las uniones sindicales a tratar de hacer promulgar
leyes con ese contenido en todas sus jurisdicciones. Esta resolución
despertó el interés de todas las organizaciones, que veían que la
jornada de ocho horas posibilitaría obtener mayor cantidad de puestos
de trabajo (menos desocupación). Esos dos años acentuaron el
sentimiento de solidaridad y acrecentó la combatibilidad de los
trabajadores en general.

En 1886, el presidente de Estados Unidos Andrew Johnson promulgó la llamada Ley Ingersoll,
estableciendo las 8 horas de trabajo diarias. Al poco tiempo, 19
estados sancionaron leyes que permitían trabajar jornadas máximas de 8
y 10 horas (aunque siempre con cláusulas que permitían hacer trabajar a
los obreros entre 14 y 18 horas). Las condiciones de trabajo eran
similares, y las condiciones en que se vivía seguían siendo
insoportables.

Como la Ley Ingersoll no se cumplió, las organizaciones laborales y
sindicales de EE.UU. se movilizaron. La prensa calificaba el movimiento
en demanda de las ocho horas de trabajo como «indignante e irrespetuoso», «delirio de lunáticos poco patriotas», y manifestando que era «lo mismo que pedir que se pague un salario sin cumplir ninguna hora de trabajo».

Manifestación del Primero de Mayo en París (año 2000).

Manifestación del Primero de Mayo en París (año 2000).

La convocatoria de huelga

La Noble Orden de los Caballeros del Trabajo (la principal
organización de trabajadores en EE.UU.) remitió una circular a todas
las organizaciones adheridas donde manifestaba: «Ningún trabajador adherido a esta central debe hacer huelga el 1° de mayo ya que no hemos dado ninguna orden al respecto». Este comunicado fue rechazado de plano por todos los trabajadores de EE.UU. y Canadá, quienes repudiaron a los dirigentes de la Noble Orden por traidores al movimiento obrero.

En la prensa del día anterior a la huelga, el 29 de abril de 1886, se podía leer: «Además de las ocho horas, los trabajadores van a exigir todo lo que puedan sugerir los más locos anarco-socialistas». El New York Times decía: «Las
huelgas para obligar al cumplimiento de las ocho horas pueden hacer
mucho para paralizar nuestra industria, disminuir el comercio y frenar
la renaciente prosperidad de nuestra nación, pero no lograrán su
objetivo
». El Filadelfia Telegram decía: «El elemento laboral ha
sido picado por una especie de tarántula universal y se ha vuelto loco
de remate: piensa precisamente en estos momentos en iniciar una huelga
por el logro del sistema de ocho horas
». El Indianápolis Journal decía: «Los
desfiles callejeros, las banderas rojas, las fogosas arengas de
truhanes y demagogos que viven de los impuestos de hombres honestos
pero engañados, las huelgas y amenazas de violencia, señalan la
iniciación del movimiento
».

El día 1 de mayo, la huelga

El 1° de mayo de 1886, 200.000 trabajadores iniciaron la huelga
mientras que otros 200.000 obtenían esa conquista con la simple amenaza
de paro.

En Chicago donde las condiciones de los trabajadores eran mucho peor
que en otras ciudades del país las movilizaciones siguieron los días 2
y 3 de mayo. La única fabrica que trabajaba era la fábrica de
maquinaria agrícola McCormik que estaba en huelga desde el 16 de
febrero porque querían descontar a los obreros una cantidad para la
construcción de una iglesia. La producción se mantenía a base de esquiroles.
El día 2 la polícia había disuelto violentamente una manifestación de
más de 50.000 personas y el día 3 se celebraba una concentración en
frente sus puertas, cuando estaba en la tribuna el anarquista August Spies sonó la sirena de salida de un turno de rompehuelgas. Los concentrados se lanzaron sobre los scabs
(amarillos) comenzando una pelea campal. Una compañía de policías, sin
aviso alguno, procedió a disparar a quemarropa sobre la gente
produciendo 6 muertos y varias decenas de heridos.

El redactor del Arbeiter Zeitung
Fischer corrió a su periódico donde proclama (que luego se utilizaría
como principal prueba acusatoria en el juicio que le llevó a la horca)
imprimiendo 25.000 octavillas. La proclama decía:

Trabajadores: la guerra de clases ha comenzado. Ayer, frente a la
fábrica McCormik, se fusiló a los obreros. ¡Su sangre pide venganza!
¿Quién
podrá dudar ya que los chacales que nos gobiernan están ávidos de
sangre trabajadora? Pero los trabajadores no son un rebaño de carneros.
¡Al terror blanco respondamos con el terror rojo! Es preferible la
muerte que la miseria.
Si se fusila a los trabajadores, respondamos de tal manera que los amos lo recuerden por mucho tiempo.
Es la necesidad lo que nos hace gritar: ¡A las armas!.
Ayer,
las mujeres y los hijos de los pobres lloraban a sus maridos y a sus
padres fusilados, en tanto que en los palacios de los ricos se llenaban
vasos de vino costosos y se bebía a la salud de los bandidos del
orden…
¡Secad vuestras lágrimas, los que sufrís!
¡Tened coraje, esclavos! ¡Levantaos!.

La proclama terminaba convocando un acto de protesta para el día
siguiente, el cuatro, a las cuatro de la tarde, en la plaza Haymarket.
Se consiguió un permiso del alcalde Harrison para hacer un acto a las
19.30 en el parque Haymarket. Los hechos que allí sucedieron son
conocidos como Revuelta de Haymarket.

La revuelta de Haymarket

Artículo principal: Revuelta de Haymarket

Se concentraron en la plaza de Haymarket más de 20.000 personas que
fueron reprimidas por 180 policías uniformados. Un artefacto explosivo
estalló entre los policías produciendo un muerto y varios heridos. La
policía abrió fuego contra la multitud matando e hiriendo a un número
desconocido de obreros.

Se declaró el estado de sitio y el toque de queda detuviendo a centenares de trabajadores que fueron golpeados y torturados, acusados del asesinato del policía.

Manifestación del Primero de Mayo en Éibar, Guipúzcoa País Vasco (España) (año 1978).

Manifestación del Primero de Mayo en Éibar, Guipúzcoa País Vasco (España) (año 1978).

Estos hechos represivos fueron apoyados por una campaña de prensa con citas como:

Qué mejores sospechosos que la plana mayor de los anarquistas. ¡A la horca los brutos asesinos, rufianes rojos comunistas, monstruos sanguinarios, fabricantes de bombas, gentuza que no son otra cosa que el rezago de Europa
que buscó nuestras costas para abusar de nuestra hospitalidad y
desafiar a la autoridad de nuestra nación, y que en todos estos años no
han hecho otra cosa que proclamar doctrinas sediciosas y peligrosas!

La Prensa reclamaba un juicio sumario por parte de la Corte Suprema, y responsabilizando a ocho anarquistas y a todas las figuras prominentes del movimiento obrero.

El 21 de junio
de 1886, se inició la causa contra 31 responsables, que luego quedron
en 8. Las irregularidades en juicio fueron muchas violándose todas las
normas procesales de forma y de fondo, tanto que ha llegado a ser
calificado de juicio farsa. Los juzgados fueron declarados culpables.
Tres de ellos fueron condenados a prisión y cinco a la horca.

Prisión
A muerte en la horca

El 11 de noviembre de 1887 se consumó la ejecución de:

Relato de la ejecución por José Martí, corresponsal en Chicago del periódico La Nación de Buenos Aires (Argentina):

…salen de sus celdas. Se dan la mano, sonríen. Les leen la
sentencia, les sujetan las manos por la espalda con esposas, les ciñen
los brazos al cuerpo con una faja de cuero y les ponen una mortaja
blanca como la túnica de los catecúmenos cristianos. Abajo está la
concurrencia, sentada en hilera de sillas delante del cadalso como en
un teatro… Firmeza en el rostro de Fischer, plegaria en el de Spies,
orgullo en el del Parsons, Engel hace un chiste a propósito de su
capucha, Spies grita: "la voz que vais a sofocar será más poderosa en
el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora». Les bajan las
capuchas, luego una seña, un ruido, la trampa cede, los cuatro cuerpos
caen y se balancean en una danza espantable…

El Crimen de Chicago costó la vida de muchos trabajadores y
dirigentes sindicales; no existe un número exacto, pero fueron miles
los despedidos, detenidos, procesados, heridos de bala o torturados. La
mayoría eran inmigrantes: italianos, españoles, alemanes, rusos, irlandeses, judíos, polacos y eslavos.

Consecución de la jornada laboral de ocho horas

A finales de mayo de 1886
varios sectores patronales accedieron a otorgar la jornada de 8 horas a
varios centenares de miles de obreros. El éxito fue tal, que la
Federación de Gremios y Uniones Organizadas expresó su júbilo con estas
palabras: «Jamás en la historia de este país ha habido un levantamiento
tan general entre las masas industriales. El deseo de una disminución
de la jornada de trabajo ha impulsado a millones de trabajadores a
afiliarse a las organizaciones existentes, cuando hasta ahora habían
permanecido indiferentes a la agitación sindical».

En la actualidad

A lo largo del siglo XX,
los progresos laborales se fueron acrecentando con leyes para los
trabajadores, para otorgarles derechos de respeto, retribución y amparo
social. En la última década del siglo esos progresos retrocedieron bajo
la influencia del neoliberalismo.

En la actualidad, casi todos los países democráticos rememoran el 1º
de mayo como el origen del movimiento obrero moderno. Estados Unidos,
Reino Unido y el Principado de Andorra son los únicos países, del mundo
occidental, que no lo recuerdan.

En 1954 el papa católico Pío XII apoyó tácitamente esta jornada de memoria colectiva al declararla como festividad de San José Obrero. Últimamente se viene denominando a esta día como Día Internacional del Trabajo.

Otros mártires

El movimiento obrero no se conformó con esa conquista, la lucha no
se ha detenido nunca. Cuarenta años después, serían condenados otros
dos inmigrantes, también anarquistas: los italianos Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti, a quienes se les llamó los Mártires de Boston.

fuente: Wikipedia

Primero de Mayo



I

No hay descanso ni paz en esta tierra,
en esta amarga calle señalada,
en estos corazones.
A vosotros, canteros y pastores,
obreros de París, de Londres y del mundo:
¡No hay descanso ni paz en esta tierra!

II

Hombres, trabajadores lo mismo que vosotros,
con yuntas de bueyes iguales que los vuestros.
Con tornos parecidos
o con rebaños llenos también de polvo y de romero,
por el mismo cielo común y parecidas fábricas,
caminan y trabajan infatigablemente.

III

Hombres, trabajadores lo mismo que vosotros,
con hijos tan hermosos
y sábanas tan pobres en lechos parecidos,
y tierno pan, tan oloroso como el vuestro,
pelean y triunfan al pie de los olivos,
en los trigales rubios,
sobre la nieve vieja que duerme entre los pinos.
Bajo un cielo varón, hombres varones,
fuertes y alegres como lo sois vosotros,
dejan en el olvido
el incendio de sus dormitorios y abuelos mutilados.
¡No hay descanso ni paz en esta tierra
que para siempre ha de llamarse España!
Porque somos, hemos de ser, los únicos propietarios del día.
dueños de las ciudades y verdaderos amos de los campos.

IV

Los hombres de las minas.
Los que trabajan en ganados y montes.
Los que ahcen el pan y los que cultivan.
Los poetas, herreros, leñadores,
el nombre guardan, y la sangre del pueblo
en la quemada tierra de las avanzadillas,
en los talleres.

V

¡No hay descanso ni paz en esta tierra!
Sólo hay flores que viven en tinajas quemadas.
Cartas que terminó la Artillería.
Hombres que no descansan,
despiertos siempre, como están los castaños
hasta que la victoria da los frutos.

Madrid, 1 de mayo de 1937,
Lorenzo Varela

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