L’home del carrer


Hoy os propongo una contraposición de canciones: vamos a contraponer dos canciones con temática similar. La primera es esta maravilla (como todas las suyas) de Pi de la Serra, una de sus primeras canciones: en ella encontramos un hombre de esos que llaman "miserias"; aunque es de bolsillo humilde, es un conformista que se apaña en su miseria y gusta de aparentar:

L’home del carrer


Aquest homenet que tot ho fa bé,
que sempre camina, que sempre camina,
aquest homenet que res no pot fer,
des d’ara en direm l’home del carrer.

No es lleva mai tard, s’afaita molt bé
-la patilla esquerra, la patilla esquerra-,
esmorza poquet, perquè no en té més;
mireu si ho fa bé, l’home del carrer.

Treu un cigarret, ai no, que no en té;
quan fuma és de gorra, quan fuma és de gorra:
els amics, si el veuen, fan tots el distret…
que poc fumaràs, home del carrer.

Baixa amb ascensor, ai no, que no en té,
camina de pressa, camina de pressa,
truca al principal, obre la Roser,
el que ve no ho dic, home del carrer.

La dona no ho sap, ai no, que no en té,
malament que penso, malament que penso,
se li va morir, ja ni sap de què;
això és un pecat, home del carrer.

Obre el seu cotxet, ai no, que no en té;
no té una pesseta, no té una pesseta,
no vol descanviar el seu bitllet darrer…
ja veus quin paper, home del carrer.

A peu va al treball, d’això sí que en té;
molt menys en voldria, mol menys en voldria,
si no hi ha calés, tampoc no hi ha Roser…
ho tens molt pelut, home del carrer.

El cap li fa mal, ai no, que no en té;
abans en tenia, abans en tenia;
un dia el va perdre i no el trobà més…
no tens res de res, home del carrer.

Este hombrecillo que todo lo hace bien, que siempre camina, que siempre camina, este hombrecillo que nada puede hacer, desde ahora le llamaremos el hombre de la calle. No llega nunca tarde, se afeita muy bien -la patilla izquierda, la patilla izquierda-; come poco, porque no tiene más. Mirad si lo hace bien, el hombre de la calle. Saca un cigarrillo, ¡ay no! que no tiene; cuando fuma es de gorra, cuadno fuma es de gorra: los amigos, si lo ven, se hacen todos el discreto… ¡Qué poco fumarás, hombre de la calle! Baja en ascensor, ¡ay no! que no tiene, camina de prisa, camina de prisa, llama al principal, abre Roser, lo que ve no lo digo, hombre de la calle. La mujer no lo sabe, ¡ay no! que no tiene; malamente pienso, malamente pienso: se le murió, ya ni sabe de qué; eso es un pecado, hombre de la calle. Abre su cartera, ¡ay no! que no tiene; no tiene una peseta, no tiene una peseta; no quiere cambiar su último billete, ya veis qué papel, hombre de la calle. Va a pie al trabajo, ¡ay! de eso sí que tiene, mucho menos de lo que quisiera; si no hay pasta, tampoco hay Roser… Lo tienes muy peliagudo, hombre de la calle. Le duele la cabeza, ¡ay no! que no tiene, antes la tenía; un día la perdió y no la encontró más… No tienes nada de nada, hombre de la calle.

Francesc Pi de la Serra

A %d blogueros les gusta esto: