Archive for 30 junio 2007

Marta


A un viejo amor…

Marta

La remor del mar a l’alba
i una platja plena d’algues
que aniran assecant-se al sol.
El gust salat de les roques
i el vol tranquil de les poques
gavines que entren al port.

Les barques que al matí tornen,
les xarxes que en el moll dormen
i ells vells carrers empedrats.
L’església humil i menuda
i entre la boira, perduda
llunyana y grisa, la ciutat.

Em parlen de Marta…

Les blanques cases del poble
i l’home vell que canta cobles
mentre va venent el peix,
i la dona que amb desgana
mou entre ses mans la llana.
(Qui sabrà què és el que teix).

El castell, l’illa petita,
la cova, el far i l’ermita
i els amics d’un altre temps
i el rellotge que no corre
i aquests infants que a la sorra
han trobat el seu carrer.

Em parlen de Marta…

Les hores buides que passen
i el camí que em torna a casa
després de molt caminar.
Cada moble i cada llibre,
cada racó on junts vam viure
moments com ningú no sap.

Les meves mans i els meus llavis
que del seu gust viuen àvids
i no poden oblidar.
Les llargues nits sense lluna,
les ones i cadascuna
de les llums que hi ha en el mar.

Em parlen de Marta…


El rumor del mar en el alba/ y una playa llena de algas/ que irán secándose al sol./
El sabor salado de las rocas/ y el vuelo tranquilo de las pocas/ gaviotas que entran en el puerto./
Las barcas que por la mañana vuelven,/ las redes que en el muelle duermen/ y las viejas calles empedradas./
La iglesia humilde y pequeña/ y entre la niebla, perdida,/ lejana y gris, la ciudad./
Me hablan de Marta.../
Las blancas casas del pueblo/ y el hombre viejo que canta coplas/ mientras va vendiendo pescado,/ y la mujer que con desgana/
mueve entre sus manos la lana./ (Quién sabrá qué es lo que teje)./
El castillo, la isla pequeña,/ la cueva, el faro y la ermita/ y los amigos de otro tiempo/ y el reloj que no anda/ y estos niños que en la arena/
han encontrado su calle./
Me hablan de Marta.../
Las horas vacías que pasan/ y el camino que me lleva a casa/ después de mucho caminar./
Cada mueble y cada libro,/ cada rincón donde juntos vivíamos/ momentos como nadie sabe./
Mis manos y mis labios/ que de su sabor viven ávidos/ sin poderlos olvidar./ Las largas noches sin luna,/ las olas y cada una/
de las luces que hay en el mar./
Me hablan de Marta...
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Junio


Carabanchel 74


Bernardo Fuster, Pedro Faura, desde Alemania, alentaba así a los presos políticos del año 74:

Carabanchel 74 es una canción que está hecha para
Enrique Aguilar, Jorge y José Luis Tiz, José Luis Díaz, Pablo Mayoral, Blanco Chivite
y todos los presos políticos que hoy se encuentran en la cárcel de Carabanchel.


Que no bajen las banderas,
alcemos la voz hermanos,
que resuenen las proclamas
como un arma en nuestras manos,
que oigan nuestros compañeros
que están luchando entre hierros,
que oigan desde las mazmorras
como les defiende el pueblo.
Que se callen los talleres,
que se paren los arados,
jóvenes, hombres, mujeres:
los fascistas que hoy nos juzgan
mañana serán juzgados.
Compañeros que en la celda
seguís construyendo España,
en la lucha victoriosa
seguimos vuestra llamada.
Y hombre del pueblo valiente,
tu dolor es dinamita,
y es la unidad tu herramienta
organizado en el frente.

Pedro Faura

Oda a Walt Whitman


Hoy quisiera dedicar esta hermosa poesía de Federico García Lorca a l@s homosexuales: no sólo a aquellos que van a participar en la semana del orgullo gay, sino a todos, y especialmente a aquellos que, como se dice ahora, no han salido del armario por miedo; pero de ningún modo a aquellos otros hipócritas que siendo homosexuales se disfrazan de heterosexuales y luego, en sus vacaciones, o en correrías nocturnas, abusan de los niños que son obligados a prostituirse, que es de lo que más o menos trata este poema.
Walt Whitman fue uno de los mejores poetas norteamericanos, escribió a mediados y finales del siglo XIX; se le considera el poeta de la democracia norteamericana, demostrando en sus escritos una solidaridad hacia los indios, los negros y los inmigrantes; era homosexual, y sufrió mucho por ello: si hoy es difícil serlo, imaginadlo en aquellos tiempos, o en tiempos de Lorca, cuando ni siquiera la izquierda los aceptaba, e incluso muchos eran expulsados o no aceptados en el Partido Comunista de cualquier país por su condicón sexual: muy pocos heterosexuales lo entendían, y de aquellos podemos decir con verdad que se adelantaron a su tiempo. Esto quiere ser a su vez una llamada de atención sobre el festival del orgullo: ¿sabéis? un colega mío, un compañero, homosexual, bromeaba diciendo que iba a comenzar una campaña para la fiesta del orgullo gay para que, como en el día del padre y de la madre, la gente hiciera regalos a su gay favorito; él era muy crítico con todo esto. Corréis el peligro de que la fiesta de vuestro orgullo se convierta en un burdo folklorismo, como le ha sucedido al día de la mujer trabajadora, y comencéis a ver que sólo se reivindiquen a aquellos gays, lesbianas, travestis, transexuales, homosexuales en general, que han triunfado en sus trabajos millonarios, que han escalado por encima de los demás, y todas esas cosas. Claro, que esto no es culpa vuestra, sino de los medios de comunicación que siempre buscan la lágrima y la ñoñería, ignorando que sobre la condición sexual vuestra sois personas normales y corrientes.
Perdón por el discurso: sin más dilación os pongo la hermosa poesía de Lorca, que debiera ser todo un referente para vosotros y para nosotros, más un par de regalitos: la versión original que Patxi Andión hizo del poema y una actuación suya interpretando este tema:

Oda a Walt Whitman

Por el East River y el Bronx

los muchachos cantan enseñando sus cinturas,

con la rueda, el aceite, el cuero y el martillo.

Noventa mil mineros sacaban la plata de las rocas

y los niños dibujaban escaleras y perspectivas.

Pero ninguno se dormía,

ninguno quería ser el río,

ninguno amaba las hojas grandes,

ninguno la lengua azul de la playa.

Por el East River y el Queensborough

los muchachos luchaban con la industria,

y los judíos vendían al fauno del río

la rosa de la circuncisión

y el cielo desembocaba por los puentes y los tejados

manadas de bisontes empujadas por el viento.

Pero ninguno se detenía,

ninguno quería ser nube,

ninguno buscaba los helechos

ni la rueda amarilla del tamboril.

Cuando la luna salga

las poleas rodarán para turbar el cielo;

un límite de agujas cercará la memoria

y los ataúdes se llevarán a los que no trabajan.

Nueva York de cieno,

Nueva York de alambres y de muerte.

¿Qué ángel llevas oculto en la mejilla?

¿Qué voz perfecta dirá las verdades del trigo?

¿Quién el sueño terrible de sus anémonas manchadas?

Ni un solo momento, viejo hermoso Walt Whitman,

he dejado de ver tu barba llena de mariposas,

ni tus hombros de pana gastados por la luna,

ni tus muslos de Apolo virginal,

ni tu voz como una columna de ceniza;

anciano hermoso como la niebla

que gemías igual que un pájaro

con el sexo atravesado por una aguja,

enemigo del sátiro,

enemigo de la vid

y amante de los cuerpos bajo la burda tela.

Ni un solo momento, hermosura viril

que en montes de carbón, anuncios y ferrocarriles,

soñabas ser un río y dormir como un río

con aquel camarada que pondría en tu pecho

un pequeño dolor de ignorante leopardo.

Ni un sólo momento, Adán de sangre, macho,

hombre solo en el mar, viejo hermoso Walt Whitman,

porque por las azoteas,

agrupados en los bares,

saliendo en racimos de las alcantarillas,

temblando entre las piernas de los chauffeurs

o girando en las plataformas del ajenjo,

los maricas, Walt Whitman, te soñaban.

¡También ese! ¡También! Y se despeñan

sobre tu barba luminosa y casta,

rubios del norte, negros de la arena,

muchedumbres de gritos y ademanes,

como gatos y como las serpientes,

los maricas, Walt Whitman, los maricas

turbios de lágrimas, carne para fusta,

bota o mordisco de los domadores.

¡También ése! ¡También! Dedos
teñidos

apuntan a la orilla de tu sueño

cuando el amigo come tu manzana

con un leve sabor de gasolina

y el sol canta por los ombligos

de los muchachos que juegan bajo los puentes.

Pero tú no buscabas los ojos arañados,

ni el pantano oscurísimo donde sumergen a los niños,

ni la saliva helada,

ni las curvas heridas como panza de sapo

que llevan los maricas en coches y terrazas

mientras la luna los azota por las esquinas del terror.

Tú buscabas un desnudo que fuera como un río,

toro y sueño que junte la rueda con el alga,

padre de tu agonía, camelia de tu muerte,

y gimiera en las llamas de tu ecuador oculto.

Porque es justo que el hombre no busque su deleite

en la selva de sangre de la mañana próxima.

El cielo tiene playas donde evitar la vida

y hay cuerpos que no deben repetirse en la aurora.

Agonía agonía, sueño, fermento y sueño.

Éste es el mundo, amigo, agonía, agonía.

Los muertos se descomponen bajo el reloj de las ciudades,

la guerra pasa llorando con un millón de ratas grises,

los ricos dan a sus queridas

pequeños moribundos iluminados,

y la vida no es noble, ni buena, ni sagrada.

Puede el hombre, si quiere, conducir su deseo

por vena de coral o celeste desnudo.

Mañana los amores serán rocas y el Tiempo

una brisa que viene dormida por las ramas.

Por eso no levanto mi voz, viejo Walt Whítman,

contra el niño que escribe

nombre de niña en su almohada,

ni contra el muchacho que se viste de novia

en la oscuridad del ropero,

ni contra los solitarios de los casinos

que beben con asco el agua de la prostitución,

ni contra los hombres de mirada verde

que aman al hombre y queman sus labios en silencio.

Pero sí contra vosotros, maricas de las ciudades,

de carne tumefacta y pensamiento inmundo,

madres de lodo, arpías, enemigos sin sueño

del Amor que reparte coronas de alegría.

Contra vosotros siempre, que dais a los muchachos

gotas de sucia muerte con amargo veneno.

Contra vosotros siempre,

Faeries de Norteamérica,

Pájaros de la Habana,

Jotos de Méjico,

Sarasas de Cádiz,

Apios de Sevilla,

Cancos de Madrid,

Floras de Alicante,

Adelaidas de Portugal.

¡Maricas de todo el mundo, asesinos de palomas!

Esclavos de la mujer, perras de sus tocadores,

abiertos en las plazas con fiebre de abanico

o emboscadas en yertos paisajes de cicuta.

¡No haya cuartel! La muerte

mana de vuestros ojos

y agrupa flores grises en la orilla del cieno.

¡No haya cuartel! ¡Alerta!

Que los confundidos, los puros,

los clásicos, los señalados, los suplicantes

os cierren las puertas de la bacanal.

Y tú, bello Walt Whitman, duerme a orillas del Hudson

con la barba hacia el polo y las manos abiertas.

Arcilla blanda o nieve, tu lengua está llamando

camaradas que velen tu gacela sin cuerpo.

Duerme, no queda nada.

Una danza de muros agita las praderas

y América se anega de máquinas y llanto.

Quiero que el aire fuerte de la noche más honda

quite flores y letras del arco donde duermes

y un niño negro anuncie a los blancos del oro

la llegada del reino de la espiga.

De Poeta en Nueva York,

Federico García Lorca, 1929-1930

Aita kartzelan duzu


Muchos eran los vascos que tenían en las cárceles de finales de los años 70 la etiqueta de preso político por los más diversos motivos: desde el topicazo de pertenencia a banda armada, pasando por el sindicalismo, hasta el nacionalismo peneuvista. Muchos recuerdan con cariño y orgullo el episodio de la fuga de la cárcel de Segovia, de donde 29 presos políticos, la mayoría pertenecientes a ETA, escaparon a través de un túnel excavado en las duchas de la prisión y ayudados desde el exterior: su plan era llegar a Francia. Lo consiguieron muy pocos, quedando muerto en el camino el anarquista catalán Oriol Solé Sugranyes.
Esta canción de Pantxo eta Peio explica una fuga, pero no estoy seguro de si es ésta o es otra:

Aita kartzelan duzu

Aita kartzelan duzu,
ama ixkutuan duzu…
Euskal Herriaren gain, haurra,
gaur iguzkirik ez dugu…

Egizu lo, egizu…
Zomorroari ez beldur,
aita azkarra da ta
ama atzarrik baituzu…
Bihar goizean goizik
iguzki izanen duzu…

Aita kartzelan duzu…
Zomorroa atzarrik baita,
gaur ilunpean gaituzu…

Bihar esnatu eta
ardi esnetik emanen…
Esnea edan eta
laster gizondu zaite.
Ta aita lagundu zazun,
zomorroaren hiltzen…

Aita kartzelan duzu…
Zomorroa hil eta, haurra,
iguzki izanen duzu…

Urre gorria baita
gure munduan nagusi,
zuretzat nahi ditugu
urre kataiak autsi…
Bihar izan dezazun
amodioa nausi!…

Kartzela hutsik duzu!
Hamar ziren, nun dituzu?
Lur azpitik igesi dira
eta bidean dituzu…

Irriño bat egizu, haurra,
aita bidean baituzu!
Aitaren besoetan, haurra,
bihar lo eginen duzu…

Tu padre está en la cárcel,/ tu madre vive oculta./ Hoy no luce, niño,/ el sol sobre el País Vasco…/
Duérmete mi niño./ No temas al coco;/ tu padre es fuerte/ y tu madre te cuida…/ Mañana al amanecer/ el sol volverá a alumbrar./
Tu padre está en la cárcel…/ El coco está despierto,/ y por eso nos ocultamos../
Mañana cuando despiertes/ te daré leche de oveja…/ para que el beber de ella/ crezcas pronto/ y puedas ayudar a tu padre/ a exterminar al coco…/
Tu padre está en la cárcel../ Cuando muera el coco, niño,/ el sol volverá a iluminarnos../
El oro/ es dueño de nuestro mundo,/ pero nosotros queremos romper para tí/ las cadenas de oro../ Para que en tu mundo de mañana/ el amor sea norma de vida!../
¡La cárcel está vacía!/ Eran diez, ¿dónde están?/ Han huído bajo tierra/ y los tienes en camino…/ Sonríe, niño,/ pues tu padre está en camino!/ Mañana dormirás/ en brazos de tu padre./

Pantxo Carrere eta Peio Ospital
Pantxo eta Peio

Si tenéis tiempo, podéis ver este vídeo sobre la fuga de Segovia (está en catalán)

Cadenas


La siguiente canción es del grupo de folk andaluz Jarcha. Es una de sus
más preciosas composiciones, en la que exponen una filosofía sobre la
libertad muy peculiar: la libertad como un momento de bajada en la
tensión de la cadena que nos oprime, pero que esa bajada de tensión
conlleva el aumento de la opresión en otros.

Cadenas

(Recitado)
No hay libertad sin cadenas,
puede que la tenga Dios,
puedes tú mismo tenerla,
puede tenerla el tirano.
¡Da lo mismo!
A fin de cuentas es la libertad
rodeo que va dando la cadena.

Cadenas de hierro,
cadenas de plata,
cadena apremia,
me dejaban libre
de estarme amarrada.

Libertad
¡Qué gran palabra para el preso!
Carcelero:
tú nunca podrás gozarla.

Cadenas de hierro,
cadenas de plata,
cadena apremia,
me dejaban libre
de estarme amarrada.

La libertad de vivir,
pero, ¿y la libertad, madre?
La libertad de morir.

No hay libertad sin cadenas,
puede que la tenga Dios,
puedes tú mismo tenerla,
puede tenerla el tirano.
Es lo mismo
a fin de cuentas:
es la libertad rodeo
que va dando la cadena.

(Recitado:)
Me soltaron algo más a la cadena
y yo dije: ¡Me dieron la libertad!
La cadena es siempre igual:
eslabón que a mí me sueltan,
a otro se lo apretarán.

Eduardo Álvarez y Ángel Corpa
Intérpretes:
Jarcha

Barcelona PM


No pensaba hacer una presentación, pero debo al menos dejar una nota: la siguiente canción ha sido transcrita en catalán por mí, con lo que me dejan mis oídos y mis conocimientos percibir: soy consciente de que hay muchos errores; así que pido a los catalano-parlantes y, más aún, a los que conocen las canciones de Quico, me ayuden.

Barcelona PM

¡Qué prisión más bonita que tenemos en Barcelona! Es gris por fuera, ni cuadrada ni redonda: es una Prisión Modelo a Barcelona fiel. Tiene la entrada y la salida vigilada día y noche por guardia civil alerta sin miedo y sin recelo: es una prisión modelo a Barcelona fiel. el autobús, se ve gente en las casas, desayunando en las terrazas: es una . Dentro de ella barrotes, postigos y barras, guardianes abriendo y cerrando, ruido de llaves, cerrojos y ladrones. Es una prisión modelo a Barcelona fiel. Está canción está hecha desde fuera para dentro: pido que se abran las puertas, que salgan fuera los que están dentro. No quiero ninguna prisión modelo a Barcelona fiel

Quina presó mes bonica
que tenim a Barcelona!
És tota grisa per fora,
no és quadrada ni rodona:
és una presó model
a Barcelona fidel.
Té la entrada i la sortida
vigiladas nit i dia
per guàrdia civil alerta,
sense por ni cap mania.
És una presó model
a Barcelona fidel.
Des de les sales d’enfora
sent el autobús com passa,
veuen la gent a les cases,
esmorzant a la terraça.
És una presó model
a Barcelona fidel.
De dins l’inmensa galeiola,
barrots, forrellats i barres,
guardians obrin i tanquen,
soroll de claus, panys i lladres:
És una presó model
a Barcelona fidel.
Aquesta cançó la he feta
des de fora pels de dintre,
demano qu’obrin les portes,
que els presoners siguin lliures:
No vull cap presó model
a Barcelona fidel!

Pi de la Serra
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