Escenas inmortales del cine


Éstas son algunas escenas de grandes películas que me han impactado: tal vez de ellas saqué mi concepción de la canción como medio de unir al pueblo contra un "poder sempre esclavitzant", como dijo Lluís. En ellas vemos la pasión del pueblo, su dolor, expresado al unísono en una canción que todos comparten; a veces se vence, pero en otras cuesta la vida…
La primera, por tratarse de la más internacional, y, seguramente, la mejor película de todos los tiempos, es Casablanca: los soldados nazis cantan un himno de guerra alemán; el activista de la Resistencia Francesa, Víctor Laszlo (Paul Henreid), ordena a la orquesta del "Rick’s" que toquen la "Marsellesa", el himno de la Francia Libre: se produce entonces una confrontación entre las dos canciones que acaban ganando con lágrimas de emoción los franceses. Pero, una imagen vale más que mil palabras:

Otra gran película, en esta ocasión española, es ¡Ay, Carmela!", dirigida por el genial Carlos Saura con guión de Rafael Azcona y Carlos Saura sobre la obra dramática homónima de Sanchís Sinisterra. -NOTA: si no la habéis visto y sois de los que no os gustan que os destripen los finales, saltaos este comentario-. Carmela y Paulino son dos cómicos que acaban por error en zona franquista cuando pretendían ir a Valencia y son obligados a hacer una representación absurda y chabacana dirigida por el teniente del Corpo di Volontari italiano para gloria de Franco. El culmen de la obra se supone que es un número grosero de vodévil malo, "dedicado" a los brigadistas polacos que fusilarán al alba del día siguiente, que acabará en tragedia. Hacia el final, Carmela, indignada por el trato que recibe la gente del pueblo y por la burla hacia los brigadistas, se revela; entonces, cuando la cosa se pone más fea, los brigadistas se levantan y comienzan a cantar en su honor el "Ay, Carmela", himno de batalla republicano. Los fascistas indignados se vuelven a ellos, y en un intento de represión cantan el "Cara el sol" volviéndose a producir una confrontación de canciones que no acaba como debiera como en el caso de Casablanca. Vedlo aquí -si no habéis visto la película y pensáis verla os recomiendo que no veáis este vídeo:

Otra película que quiero presentar es Dragon Rapide, dirigida por Jaime Camino. Ésta trata sobre las tramas de los militares golpistas antes del 18 de Julio de 1936, centrándose en la historia personal de Franco; "Dragon Rapide" era el nombre del avión que condujo al general desde Canarias a la Península una vez se produjo la sublevación militar. La película podría ser mucho mejor, ya que especialmente está plagada de errores (por ejemplo, se llega a decir que Mola es republicano, cuando en realidad era un monárquico con tendencias carlistas). Pero hay en ella un detalle muy hermoso que la salva: la presencia del maestro Pau Casals: compositor, director y violoncelista; el maestro Casals aparece brevemente a lo largo de la película en la aparente misma escena, ensayando con la orquesta para el concierto que en breve tendrá lugar; pero, el día del ensayo general, el 18 de Julio, da un anuncio a su orquesta: el golpe militar ha estallado, el concierto tendrá que ser cancelado; el maestro sabe que su orquesta tendrá que separarse, y que posiblemente no podrán volver a tocar juntos. A modo de despedida y de simbología, Casals les pide que toquen juntos por última vez la 9ª Sinfonía del inmortal Ludwig van Beethoven, el himno de la libertad y de la fraternidad. Alza su batuta, pero antes de atacar la pieza exclama: "Germans!" (hermanos). Lamento no poder ofreceros la escena en concreto, pues nadie la ha colgado; en lugar de eso, aquí tenéis un fragmento de documental en el que el maestro, que desde su exilio, a modo de protesta, se negó a tocar en público, toca su famosa composición en homenaje a los represaliados por el franquismo: "El Cant dels Ocells" (el canto de los pájaros):

Y, finalmente, la última película a la que nos referimos es La fuga de Segovia/ Segoviako ihesa, de Imanol Uribe. Esta película (difícil de entender hoy por la estrechez de cretinos con cargo) nos narra un hecho histórico acaecido durante los primeros años de la transición democrático, cuando varios presos políticos pertenencientes a ETA realizan una expectacular fuga hacia Francia desde la prisión de Segovia. En ella podemos observar a nuestro idolatrado y protagonista de la escena que presento, Ovidi Montllor en el papel del anarquista catalán Oriol. Los presos vascos, después de estudiarlo detenidamente, ofrecen a Oriol la posibilidad de escapar con ellos; Oriol, dudoso y temeroso, acepta el ofrecimiento. Durante la comida, poco antes de la fuga, Oriol comienza a canturrear una canción tradicional catalana, "El rossinyol" (El ruiseñor): es una canción en la que una muchacha mal casada y presa de su marido pastor pide a un ruiseñor que busque a su madre y la libere de allí; como podemos ver, todo tiene su significado. Oriol canta tímidamente hasta que otro de los presos se le une en el canto; el silencio se va haciendo en el comedor: Oriol ahora canta más alto y el otro preso le ha dejado solo. Emocionado, el anarquista termina su canción: entonces recibe la ovación de todos los compañeros de cárcel y hasta un "Visca Catalunya!". Siento otra vez no poder ofreceros la escena, la mejor de la película; en cambio, os pongo el tema musical dirigido por Antoni Pérez Moya:

No sé si he conseguido explicarme muy bien allí donde carecía de vídeos: lo he intentado. Son escenas que me han marcado, que me emocionan todavía, y que suelo recordar a veces para sentirme bien en general. Si no las conocíais, o sí, pero nunca habíais recabado en ellas, espero que os sirvan para cuando necesitéis una bonita imagen en la memoria.

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