Enfermedades de invierno


Hay quien dice que muerto Franco hubo libertad… Falso… Hay quien dice que una vez elegido Suárez hubo paz y libertad… Falso…
La verdad es que durante los años de la transición el rebrote reaccionario y de violencia recordó a los más viejos del país otra fecha, 40 años atrás, cuando los comunistas y anarquistas se batían a tiros con los falangistas en Barcelona. Realmente, desde 1975/ 76 hasta más o menos el intento del golpe de estado, los asesinatos se producían casi a diario: ETA y GRAPO, y en menor medida el FRAP y Terra Lliure, mataban a militares y policías: ciertamente muchos eran altos mandos cuyas manos estaban muy manchadas de sangre, pero otras veces eran muchachos que habían salido de su pueblo a buscar un trabajo. Por su parte, los escuadrones de ultra-derecha asesinaban a miembros de dichas bandas, pero también a sindicalistas, estudiantes, obreros; reventaban actos, manifestaciones y recitales, a veces con su presencia, otras con amenazas de bomba, y la mayor parte de las veces consentidos por la policía y la guardia civil. Sus líderes, civiles y militares, y algún político trasnochado borracho de nostalgia de la peor, como era Arias Navarro, advertían del peligro del Partido Comunista y sus -según ellos- intenciones. Por otro lado, ni siquiera la constitución del 78 garantizó la plena libertad, pues en muchas comisarias y muchos cuarteles se seguía practicando el abyecto arte de la tortura. La policía, todavía en manos de cargos filo-franquistas, tuvo una tremenda responsabilidad: fueron los responsables del asesinato de los tres obreros de Vitoria, y de Germán durante los San Fermines de 1978. El asesinato de los abogados de Atocha, de varios estudiantes y de los sucesos de Montejurra a manos de los ultras indicaban que todavía quedaban elementos que se resistían al cambio. No eran buenos tiempos… Y así lo simbolizaba esta estupenda canción sobre un poema de Jesús López Pacheco, de Luis Pastor de aquellos días, en la conversación de una madre y de su hijo.

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Enfermedades de invierno

-Si no fueran ciegos
nos verían esta luz que habita en nuestro pecho.
-Hijo, abrígate bien. Y ponte la bufanda.
No vayas a coger alguna bala en los pulmones.
Que no está el tiempo bueno todavía.

-Llegará el tiempo
de los hombres desnudos,
madre,
y ¡ay de los que entonces
no tengan nuestra luz dentro del pecho!
Ay de los oscuros.
Se morirán podridos de su noche.

-Pero mientras llega el verano,
cuando salgas,
tú abrígate bien el pecho, hijo mío.

Jesús López Pacheco

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4 responses to this post.

  1. Posted by Juan Carlos on 17 junio, 2007 at 6:57

    Si te refieres a los sucesos de Vitoriade 3 de marzo de 1976, los muertos fueron 5. Recopilé bastante información sobre el tema en un post mío (http://ninsesabepuntocom.blogaliza.org/archives/149) con motivo del concierto de Llach.Con tu permiso voy bajar las fotos para mi archivo

  2. Posted by Juan Carlos on 17 junio, 2007 at 7:00

    El poema no lo conocía. Siempre se aprende algo nuevo. Estupendo.(Como ves, por fin aprendí a colocar comentarios sin problemas…)

  3. […] (“Enfermedades de invierno”, Jesús López Pacheco) […]

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