Canción de la esperanza


Tras las primeras elecciones y al año siguiente con la aprobación de la Constitución, pareciera que las aguas se iban calmando. Sin embargo, la situación era bien distinta: a los problemas tradicionales que dejaba la dictadura se sumaba una crisis económica mundial que dejaba a millones de obreros en el paro. Comenzaba también los debates interminables acerca de temas tan escabrosos, sobre todo en un país católico (en el cual, no obstante, sus detractores estaban a favor de la pena de muerte), como el aborto. También escabrosas eran las amnistías: desde 1976 en adelante, las sucesivas amnistías permitían que algunos exiliados volvieran y algunos presos fueran liberados; pero no todos: lo más complicado era liberar a los presos pertenecientes a bandas armadas.
Pero quedaba un regusto amargo en la boca de muchos, sobre todo al ver como sus libertades seguían supeditadas a los deseos y caprichos de la burguesía y de la iglesia, a la vez que la policía y la guardia civil no respetaban dichas libertades. Las manifestaciones eran brutales, a veces con fuego real, y los grupos ultras actuaban casi con total impunidad… Han pasado 30 años y algunos de los represaliados por el franquismo siguen sin la justicia que les corresponde.
En el año 79, Víctor Manuel cantaba esta canción: es una canción en la que, dirigiéndose a Franco, hace una especie de resumen de aquellos últimos años, repasando lo sucedido, y, sobre todo, invitando a una lucha que no debe cesar nunca, porque no es necesario que haya un dictador para seguir luchando:

Canción de la esperanza

Tanto imaginarnos
una muerte digna en ti,
y tú salpicabas la pared.
Fuimos una oreja,
un latido, un transistor,
mientras salpicabas la pared.
Esperábamos con miedo la ruptura,
tú bien sabes el por qué.
Tantas gentes no dormían en sus casas,
tú ya sabes el por qué.
Siempre sospechamos
que la vida no eras tú,
una vieja historia fantasmal.
Eras la costumbre, la pistola y el altar,
un espejo roto en el desván.
La imposible y desgraciada pesdilla,
la campana de cristal.
Algún día nos dirán que no exististe,
mas que en sueño en realidad.

¡Que no cese la esperanza acorralada!
Con un voto no cambiamos casi nada
¡Que no cese la esperanza acorralada!
muerto el perro no se fue con él la rabia.

Era casi fácil rebelarnos contra ti
en el sindicato, en un papel;
toda la política se hacía contra ti,
eras el resumen a vencer.
Ahora todo es más complejo todavía,
lo difícil es crecer
y aceptar que otros decidan por tu cuenta
con el voto que les des.
Siempre había soñado
que se irían de una vez,
nunca había soñado con un rey.
Es muy desigual
esta partida de ajedrez:
ellos tienen votos y el poder.
Prosigamos con la lucha
siemrpe viva en la oficina o el taller,
que la historia nos empuja maldiciendo
en la mesa de un café.
¡Que no cese la esperanza acorralada!
Con un voto no cambiamos casi nada
¡Que no cese la esperanza acorralada!
muerto el perro no se fue con él la rabia.

Víctor Manuel
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One response to this post.

  1. Posted by Juan Carlos on 17 junio, 2007 at 6:50

    Visito con frecuencia este sitio, encantador por la música y con comentarios políticos con los que coincido muy a menudo. Pero esto de dejar comentarios no lo llevo bien, y con frecuencia tengo problemas para incorporarlos. En todo caso, enhorabuena por tu trabajo.

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