Archive for 19/06/07

Alas


Vainica Doble fue un dúo genial de cantautoras algo, Carmen Santonja y Gloria van Aersen, distinto de lo que se venía entendiendo como cantautor. Las Vainica no hacían "canción protesta" al modo canónico: no hacían grandes canciones épicas ni arengas proletarias, sin embargo, su protesta se centraba más en los asuntos cotidianos, en las sátiras, y muy especialmente, porque era su especialidad, en la crítica a la educación infantil de entonces. Su álbum de 1977, Contracorriente, versa casi únicamente sobre ello, saliéndose del disco clásico del año 77 -algunos sobrecargados políticamente-; sin embargo, hay en él una canción soberbia que si tiene un refilón del momento político que se vivía:
"Alas" es para muchos la mejor canción del disco (incluso de Vainica Doble): es una canción que trata sobre los sentimientos y el corazón del hombre; el punto exacto es el verso que dice: "cóndores negros de boinas roja"; como muchos sabréis, se refieren a ciertos grupos de ultra-derecha, primordialmente falangistas y requetés carlistas, cuyo "traje de batalla" incluía una boina roja. De esta manera, las Vainica afirman su compromiso contra estos elementos. Y también, si uno se fija, hallará metáforas pro-amnistía y anti-tortura. En definitiva, un bello canto de esperanza lleno de humanismo:

Alas

Hay que despreciar el tiempo
para conseguir alas,
y pasar las horas muertas ante un pájaro,
imitarlo a navegar por el espacio.

Con las alas invisibles de tu corazón,
¡Alas!
cantando pío pío,
ir volando al sol,
incólume al calor y al frío
filo del hacha del podador.
Hacha del podador:
hacha de inquina
que cercena y extermina
las alas del soñador.

Alas del amor, alas del dolor,
alas del hombre, alas del valor
¡Alas!

Con las alas que da el hambre y que da el valor
¡Alas!
a pie atravesó los Andes el conquistador:
si hubieran sido de acero
¡qué espectáculo el del cielo!
Armaduras refulgentes contra cóndores,
¡Alas!
vivas, recias, resistentes y afiladas
como espadas de fina hoja,
cóndores negros de boina roja.

Si las alas de todos los ángeles se pusieran en movimiento
¿a qué velocidad se desplazaría el viento?
Podrían las alas de mecánicos inventos
hacer
frente a este tormento.

Vainica Doble


Juan Carlos


En honor a la verdad, a muy poca gente le convencía el joven príncipe Juan Carlos, salvo a los monárquicos. Por un lado, en la ultra-derecha se prefería a un militar de vocación; los carlistas querían un rey, pero de la rama de Carlos María, claro; y los falangistas "camisa vieja" tampoco lo apreciaban, ya que el falangismo es republicano. Por otra parte, y como es lógico, a la izquierda no les hacía ni gracia. A la gente del pueblo, por su parte, aquel tipo tan alto con una expresión -en honor a la verdad- algo lela, que parecía el perrito faldero de Franco, les parecía algo pusilánime. En los últimos días del franquismo, los de la izquierda interpretaban a este personaje que no parecía siquiera tener voz propia como el intento desesperado de que el franquismo sobreviviera a su progenitor: es decir, para muchos el actual rey de España no era más que un pelele, un espantapájaros en manos de los auténticos jefes: los ministros de Franco.
A mediados de los 70, poco antes de la muerte de Franco, Bernardo Fuster, que residía en Alemania, afiliado al FRAP y cantando con el pseudónimo de "Pedro Faura", le dedicó, en su disco Manifiesto, esta canción (que no sé si su majestad habrá oído alguna vez):

Esta es una canción dedicada a un personaje muy curioso que tenemos en España:
Juan Carlos, el pelele.


Terminar la tragedia en esperpento,
jaleando con ¡hala!, ¡ole! y ¡ele!,
se preparan montando un gran pelele
de ignorancia dechado y monumento.

¡Pelele!

Su borbónica faz es un portento,
"Homenaje a la baba" se titula,
manes de don Camulo, ved que mula
coronada de sangre y escremento.
Tiremos, compañeros, de la manta,
que el pueblo está que arde y ya quemando
ante tanta miseria y desespero,
y ved como ya el pueblo se levanta
p’a terminar la farsa propinando
gran patada en borbónico trasero.

Popular/ Pedro Faura

Carta a un imbécil


Hoy tengo ganitas de guerra…
Ayer, por azar, rastreando las visitas que venís, en concreto una sobre "Al alba", me encontré con el escrito de un creti… de un señor que le echaba en cara a los "cantautores hipócritas" de la SGAE (este tío, no sé en que mundo vivirá) su comportamiento respecto a Cuba y la vulneración de allí de los derechos humanos… Yo, francamente, no sé cuál es la actitud de mis admirados cantautores respecto a la Cuba actual, porque suelo fijarme en su música (exceptuando casos en los que la valía humana merecen un acercamiento personal) y en lo que tuvo de importante para la historia de mi país y de mi pueblo: sobre todo de mi pueblo, esa palabra humana y cercana que ustedes se empeñan en taponar con esa otra de nación o de patria (¡patrañas!). Como este señor en cuestión, de quien no sé el nombre ni me interesa (ya se recuerdan a demasiados idiotas) llamaba a su escrito "Carta a los cantautores progres" o algo así (quina meravella! mira tú), yo voy a llamar al mío, "Carta a un imbécil" (vale, no es que esté inspirado, pero es lo mejor y más suave que se me ocurre):
Y dice usted que los cantautores clásicos de este país son hipócritas porque denuncian las tropelías de las dictaduras de derechas y no las de izquierdas, que ensalzan a la Cuba de Castro… Yo no lo sé, no he hablado con ellos: quizás es que ellos sepan como era la Cuba de Batista, algo de lo que no se habla, no sé si por alguna razón que desconocemos: no negaré que no siento simpatía por Castro, quizás yo debiera estar más enfadado que ustedes, pues lo de Castro fue una traición a todo un pueblo y a los ideales por los que luchó. Pero desde luego que no haré como hacen ustedes, pretender el regreso de la Cuba de los caciques a sueldo de Washington: sí, ese repugnante ogro cabrón que juega con el mundo y devora pueblos, ese héroe de la libertad de unos pocos, de los poderosos, de los que no le cuestionan.
Ustedes les llaman hipócritas por no condenar al régimen de Castro: tal vez simplemente sea por no andar parejos con vosotros. Por esa norma que usted esgrime, es usted más hipócrita y despreciable que ellos, porque ustedes no sólo no condenaron a Pinochet, sino que han tratado por todos los medios de criminalizar al presidente Allende cuando el de las torturas, el de las ejecuciones no era Salvador, sino el general amigo de los neoliberales y cristiano-demócratas.
Ya sé que dirán: "no vaya a l pasado"… ¡Vale! Me quedo en el presente. Las ejecuciones de Castro: sí, me parecen tremendas, animales y repudiables: las condeno por ende. Pero, ¿y usted? ¿Condenará a su admirado George Bush, a su amada Norteamérica? Un país en donde se ejecuta a gente a diario, más a diario que en Cuba, y ¡oh Milagro!: casi todos los ejecutados son negros o hispanos; y no sólo son criminales de sangre, también hay presos políticos a los que se les ha acusado injustamente de crímenes de sangre.
Ni una palabra más puede ya usted decir, mostrada su hipocresía al querer mostrar la ajena. "Cantauteores hipócritas", dice… Sepa usted, señor mío, que sin la mayoría de estos cantautores, que arriesgaron mucho más de lo que usted podrá jamás demostrar durante la dictadura, y fueron valientes, no como otros que cambiaron la chaqueta para seguir con el negocio. "Hau da gure hizkuntza maitea", ésta es nuestra palabra amada, dice Urko; ¿cuál es la suya? Desde hace algún tiempo, a ustedes que se hacen llamar liberales se les está cayendo la máscara: son liberales y no recuerdan a Rafael Riego, creo que prefieren a Carlos María Isidro…
Sin más me despido, señor imbécil, reciba un saludo

Otro imbécil (pero con fundamento)
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