Antes del odio


Por comenzar el ciclo de canciones sobre presos, cárceles y amnistía durante el franquismo y la transición de un modo cronológico, empezamos con un poema de Miguel Hernández, escrito por el inmortal poeta valenciano durante su estancia en las prisiones terribles de los años 40, en donde al igual que otros muchos presos políticos, esperaban casi con impaciencia la sentencia de pena de muerte por "rebelión militar" (sic), que, junto con otros, fue recogido y arreglado por su esposa Josefina Manresa en el libro Cancionero y romancero de ausencias. Triste de reconocer, pero verídico, que suponen casi lo mejor de su poesía, especialmente cuando estos poemas en boca de los cantautores, o leídos, por supuesto, supusieron la esperanza para muchos presos políticos. No hace falta más que saber que estaba en la cárcel, privado de su mujer y de su hijo, sufriendo la impotencia por el hambre y la miseria que estaban pasando. Las fotos que he escogido son una de Adolfo cantando a Josefina Manresa, el cartel de "Amnistía y libertad" y el retrato que Antonio Buero Vallejo le hizo en prisión. Este poema fue musicado y cantado por Adolfo Celdrán para su disco homenaje Al borde del principio.:

Antes del odio

Beso soy, sombra con sombra.
Beso, dolor con dolor,
por haberme enamorado.
corazón sin corazón,
de las cosas, del aliento
sin sombra de la creación.
Sed con agua en la distancia,
pero sed alrededor.

Corazón en una copa
donde me la bebo yo
y no se lo bebe nadie,
nadie sabe su sabor.
Odio, vida: ¡cuánto odio
sólo por amor!

No es posible acariciarte
con las manos que me dio
el fuego de más deseo,
el ansia de más ardor.
Varias alas, varios vuelos
abaten en ellas hoy
hierros que cercan las venas
y las muerden con rencor.

Por amor, vida, abatido,
pájaro sin remisión.
Sólo por amor odiado,
sólo por amor.

Amor, tu bóveda arriba
y yo abajo siempre, amor,
sin otra luz que estas ansias,
sin otra iluminación.
Mírame aquí encadenado,
escupido, sin calor
a los pies de la tiniebla
más súbita, más feroz,
comiendo pan y cuchillo
como buen trabajador
y a veces cuchillo sólo,
sólo por amor.

Todo lo que significa
golondrinas, ascensión,
claridad, anchura, aire,
decidido espacio, sol,
horizonte aleteante,
sepultado en un rincón.
Espesura, mar, desierto,
sangre, monte rodador,
libertades de mi alma
clamorosas de pasión,
desfilando por mi cuerpo,
donde no se quedan, no,
pero donde se despliegan,
sólo por amor.

Porque dentro de la triste
guirnalda del eslabón,
del sabor a carcelero
constante y a paredón,
y a precipicio en acecho,
alto, alegre, libre soy.
Alto, alegre, libre, libre.
sólo por amor.

No, no hay cárcel para el hombre.
No podrán atarme. no.
Este mundo de cadenas
me es pequeño y exterior.
¿Quién encierra una sonrisa ?
¿Quién amuralla una voz?
A lo lejos tú, más sola
que la muerte, la una y yo.
A lo lejos tú, sintiendo
en tus brazos mi prisión,
en tus brazos donde late
la libertad de los dos.
Libre soy, siénteme libre.
Sólo por amor.

Miguel Hernández

3 responses to this post.

  1. Posted by Begoña on 22 mayo, 2008 at 15:07

    En mi humilde opinión, este poema de Hernández es uno de los mejores de la literatura española y es todo un canto a la vida y a la esperanza.
    Me alegro de que existan blogs como el tuyo, dedicados a difundir parte del tesoro de nuestra cultura. Saludos.

  2. Posted by Gustavo on 22 mayo, 2008 at 15:28

    En eso estoy totalmente de acuerdo: es una de las más altas expresiones de nuestra poesía, con unas metáforas tremendamente claras y cargadas de significado y sentimiento. Muchísimas gracias por tu visita y tu comentario. Sé bienvenida.

  3. […] cierta fuente de esperanza en estas canciones sobre presos y cárceles; también de Miguel, el “Antes del odio”, musicalizado como nadie por Adolfo Celdrán (de quien una canción suya tendrá un papel […]

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