Verde


En uno de sus discos de los años 70, Patxi Andión, uno de sus admiradores y sobresaliente poeta tanto romántico como social, rendía homenaje a Federico García Lorca con sus propias palabras, asentando una canción sobre el que probablemente sea el verso más popular del poeta granadino:

Verde

Verde que te quiero verde, ¡ay!
verde que te quiero verde.
Verde que te quiero verde, ¡ay!
verde que te quiero verde.

Los toros se han revelado,
la impotencia llora y llama,
y desde un río de sangre
hay una voz que reclama, ¡ay!
hay una voz que reclama
la importancia de un amigo,
poeta de cien mil lunas,
garganta dura y hombruna,
gitano de profesión, ¡ay!
por quien hoy rompo yo la voz.

Verde que te quiero verde, ¡ay!
verde que te quiero verde.

Se te escapó la mañana
por detrás de la alcazaba,
caminando ya sin prisas,
amaestrando sonrisas, ¡ay!
amaestrando sonrisas;
y se tiñeron los campos
verdes de la primavera
cuando la nación entera
cabalgó sobre tu llanto ¡ay!
Tú poeta, y ellos tantos…

Verde que te quiero verde, ¡ay!


verde que te quiero verde.

Hoy el verso me reclama
una luz y una llamada,
un canto de cuerpo y alma
como el que el tuyo cantaba, ¡ay!
como el que el tuyo cantaba.

Y el pueblo llora la calma,
y canta porque se ahorca,
y hace tu muerte inmortal
cada vez que alguien te nombra
Federico García Lorca.

Patxi Andión

One response to this post.

  1. Posted by nieveazulada on 22 agosto, 2007 at 19:02

    ROMANCERO GITANO
    (1924-1927)  ROMANCE DE LA PENA NEGRA
     
    Las piquetas de los galloscavan buscando la aurora,cuando por el monte oscurobaja Soledad Montoya.Cobre amarillo, su carne,huele a caballo y a sombra.Yunques ahumados sus pechos,gimen canciones redondas.Soledad, ¿por quién preguntassin compaña y a estas horas?Pregunte por quien pregunte,dime: ¿a ti qué se te importa?Vengo a buscar lo que busco,mi alegría y mi persona.Soledad de mis pesares,caballo que se desboca,al fin encuentra la mary se lo tragan las olas.No me recuerdes el mar,que la pena negra, brotaen las tierras de aceitunabajo el rumor de las hojas.¡Soledad, qué pena tienes!¡Qué pena tan lastimosa!Lloras zumo de limónagrio de espera y de boca.¡Qué pena tan grande! Corromi casa como una loca,mis dos trenzas por el suelo,de la cocina a la alcoba.¡Qué pena! Me estoy poniendode azabache carne y ropa.¡Ay, mis camisas de hilo!¡Ay, mis muslos de amapola!Soledad: lava tu cuerpocon agua de las alondras,y deja tu corazónen paz, Soledad Montoya.
     

    Por abajo canta el río:volante de cielo y hojas.Con flores de calabaza,la nueva luz se corona.¡Oh pena de los gitanos!Pena limpia y siempre sola.¡Oh pena de cauce ocultoy madrugada remota!
     
    REYERTA
    En la mitad del barrancolas navajas de Albacete,bellas de sangre contraria,relucen como los peces.
    Una dura luz de naiperecorta en el agrio verdecaballos enfurecidosy perfiles de jinetes.
    En la copa de un olivolloran dos viejas mujeres.El toro de la reyertasu sube por la paredes.Angeles negros traíanpañuelos y agua de nieve.Angeles con grandes alasde navajas de Albacete.
    Juan Antonio el de Montillarueda muerto la pendientesu cuerpo lleno de liriosy una granada en las sienes.Ahora monta cruz de fuego,carretera de la muerte.
    El juez con guardia civil,por los olivares viene.Sangre resbalada gimemuda canción de serpiente.Señores guardias civiles:aquí pasó lo de siempre.Han muerto cuatro romanosy cinco cartagineses
    La tarde loca de higuerasy de rumores calientescae desmayada en los muslosheridos de los jinetes.Y ángeles negros volabanpor el aire del poniente.Angeles de largas trenzasy corazones de aceite.
     
    Un abrazo

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