Cuando salen de sus casa


Después del golpe de estado del 11 de Septiembre de 1973, el general Pinochet, apoyado por los generales José Toribio Merino, Gustavo Leigh Guzmán y César Mendoza Durán, instaura un régimen de terror en el que las detenciones indiscriminadas, las prisiones, las torturas y las desapariciones eran el pan de cada día de una población que, ante el horror, debía callar: debía de odiar en silencio. Este es el tema que trata esta canción de Patricio Manns, desde el exilio, que también cantaron Quilapayún. Dedicado a esa oposición silenciosa:
 
 
Cuando sales de tu casa
 
Versión de Quilapayún:

Cuando sales de tu casa con tus cuatro generales
cuando subes a tu auto, cuando pasas por las calles
las miradas de la gente, se transforman y se encienden
se encabritan, se endurecen, las miradas de la gente
y en los pechos de la gente se alborotan las palabras,
nadie grita, nadie habla, todos callan simplemente.

Cuando sales de tu casa con tus cuatro generales
cuando subes a tu auto, cuando pasas por las calles
las miradas de las viudas, de los jóvenes cesantes
de los padres sin sus hijos, de los hijos sin sus padres,
todos miran como pasan esos cuatro generales,
todos callan simplemente, nadie grite y nadie hable.

Cuando sales de tu casa con tus cuatro generales
cuando subas a tu auto, cuando pases por las calles
ese hombre que te mira, enseñaba en una escuela,
esa joven que te mira, trabajaba de enfermera;
todos miran y en sus ojos hay un puño enardecido,
hay un llanto, hay un recuerdo, hay un ejército escondido.

Versión de Patricio Manns:

Cuando salen de sus casas

Cuando salen de su casa esos cuatro generales
cuando suben a su coche, cuando pasan por las calles
las miradas de la gente se transforman y se encienden,
se encabritan, se endurecen, las miradas de la gente
y en los pechos del que mira se alborotan las palabras,
nadie grita, nadie habla, todos callan simplemente.

Cuando salen de su casa esos cuatro generales
cuando suben a su coche, cuando pasan por las calles
las pupilas de las viudas, de los jóvenes cesantes,
de los padres sin sus hijos, de los hijos sin sus padres,
todos miran como pasan esos cuatro generales,
todos callan simplemente, nadie grita y no habla nadie.

Ese hombre que les mira enseñaba en una escuela
y la joven que les mira trabajó como enfermera.
Todos miran y en sus ojos hay un puño enardecido,
hay un llanto, hay un recuerdo, hay un ejército escondido
y algún día cuando salgan de su casa ha de esperarles
con su coche y su ignorancia esos cuatro generales.

Patricio Manns

extraído de www.trovadores.net

No dejéis de escucharla y sentir su rabia

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