Canciones póstumas


Título
Canciones póstumas
Intérprete
Víctor Jara

  1. Manifiesto (Víctor Jara)
  2. Caicaivilu (Víctor Jara)
  3. Cuando voy al trabajo (Víctor Jara)
  4. Homenaje a Víctor Jara (M. A. Cherubitos): interpretada por Eulogio Dávalos y M. A. Cherubitos
  5. Aquí me quedo (Pablo Neruda/ Víctor Jara/ Patricio Castillo)
  6. Doncella encantada (Víctor Jara)
  7. Pimiento (Víctor Jara)
  8. Homenaje a Víctor Jara (J. A. Labordeta): interpretada por Labordeta
arreglo de las canciones de Víctor Jara por Patricio Castillo
año de grabación: 1973
año de edición española: 1975

Comentarios. Canciones póstumas se trata de un bello, aunque breve, disco que reunía algunas de las últimas canciones que el inmortal Víctor Jara estaba preparando en 1973 antes de que el asesinato interrumpiera su carrera para siempre, aunque no su estela.Con los arreglos de Patricio Castillo, fue editado en el extranjero en 1974; esta edición es la versión española que apareció en 1975 de mano de la discográfica Movieplay-Gong, bajo licencia de Discap. Las canciones que nos presenta reflejan la mayoría la situación de Chile antes del fatídico golpe de estado que desembocó en una sangrienta dictadura, pero no de una manera pesimista, sino desde el optimismo y la solidaridad a la que este cantante nos tiene acostumbrado en sus trabajos. Encontramos canciones de amor y solidaridad como el bello "Cuando voy al trabajo", en la que se nos presenta el amor como el único horizonte que llena de esperanza y de ilusión una vida a veces muy dura; un hermoso poema con música típica de los Andes en "Pimiento"; mientras que "Aquí me quedo", compuesta sobre un poema del inmortal Pablo Neruda es la canción que más nos representa aquel Chile que luchaba por ser él mismo, a pesar de la dura oposición de los sectores más reaccionarios, sobre los que nos da pista en el verso inicial "Yo no quiero la patria dividida": es una calmada invitación a la lucha y al trabajo de todos. Nos abre el disco esa hermosura de canción llamada "Manifiesto", que, aunque tardía, pretendía ser la canción-manifiesto de la Nueva Canción Chilena: es un manifiesto inspirado por el hacer de Violeta Parra, la matriarca (de algunos madre) de todos los cantautores y grupos chilenos que aparecieron durante los años 60 y 70; "Manifiesto" expresa lo que Víctor Jara sentía al cantar, al escribir, para lo que debiera servir su canción, como aliento, como esperanza, no como divertimento o lujo: canciones que sirvan para esto, "no las lisonjas fugaces o las famas extranjeras".
Nos presenta también varios instrumentales de corte andino como "Caicaivilu" y "Doncella encantada". Finalmente, nos ofrece dos sorpresas que cerraban cada una las dos caras del disco original: se tratan de dos homenajes que llevan ambos por título "Homenaje a Víctor Jara", elegidos por la propia discográfica. El primero es un instrumental del argentino Miguel Ángel Cherubito, interpretado por él mismo y por el chileno Eulogio Dávalos, ambos compañeros de Víctor. El otro, como no podía ser de otra manera, es un homenaje emocionado que José Antonio Labordeta grabó para su LP del mismo año, en este sello, Tiempo de espera: "en quien hemos querido simbolizar a los cantantes que desde aquí, desde nuestra tierra, hacen que la canción sea un arma de conocimiento y de esclarecimiento de la verdad", reza la nota que encontramos en el LP.
Este disco no es hermoso porque fuera el último, el póstumo, de Víctor Jara, aunque esto sea un aliciente -innecesario- para su leyenda y su estrella: es hermoso porque es de Víctor Jara, y eso, sencillamente, es suficiente. Tengo este disco en las manos no por qué Víctor fuera masacrado por la injusticia, por la violencia, sino porque me gusta Víctor Jara, porque en sus canciones me siento hermanado con su pueblo, con todos los pueblos del mundo, porque alimenta mi esperanza y mi ilusión y me dice "no te rindas". Pero creo que lo explica mejor el párrafo final de la nota introductoria:
Todo ello constituye, o al menos a nosotros nos gustaría que constituyera, un testimonio y un recordatorio, un ejemplo y un símbolo, alejado por igual del oportunismo y la demagogia. Sólo quisiéramos que fuera aquello que Víctor Jara hubiera querido hacer.

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