Estadio de Chile


“Normalmente en el estadio
anunciaban por los altavoces el apellido del prisionero ordenandole presentarse
en tal o cual lugar. Pero a Jara lo vino a buscar un soldado. En este momento
Victor estaba sentado entre Boris Navia, jurista de la Universidad, y yo.
El soldado se acerco silenciosamente y sin pronunciar una palabra toco
el hombro de Victor haciendole señas para que los siguiera. Tanto
yo, como otros prisioneros teniamos la impresion de que los militares no
querian decir en voz alta que a Jara se lo llevaban a alguna parte… Cuando
el cantante se levanto -seguramente, no pensaba volver sano y salvo- tuvo
tiempo de sacar del bolsillo una hoja arrugada de papel y se la dio furtivamente
a Boris Navia. Era el poema Estadio de Chile,
compuesto por Victor.

    “Mas tarde, ya en el
Estadio Nacional durante los primeros interrogatorios, entre las cosas
de Boris Navia, encontraron el papel con el poema, lo escondia en un calcetin.
El poema denunciaba el fascismo y la dictadura. Los militares creyeron
que su autor era Boris y lo apalearon sin piedad. Le quitaron el poema.
Pero con la ayuda de los compañeros Boris pudo hacer varias copias
a mano del poema. Una de las copias fue a parar a manos de Ernesto Araneda,
destacado comunista y ex-senador, que tambien estaba preso. No se como
logro salvar el poema y enviarlo fuera. Depues de la muerte del cantante
el partido edito en la clandestinidad este poema, que fue rapidamente divulgado
y se hizo famoso…

Carlos Orellana

Estadio de Chile

Somos cinco mil aquí

en esta pequeña parte la ciudad.


Somos cinco mil.


¿Cuántos somos en total


en las ciudades y en todo el país?


Sólo aquí,


diez mil manos que siembran


y hacen andar las fábricas.


Cuánta humanidad


con hambre, frío, pánico, dolor,


presión moral, terror y locura.


Seis de los nuestros se perdieron


en el espacio de las estrellas.


Uno muerto, un golpeado como jamás creí


se podría golpear a un ser humano.


Los otros cuatro quisieron quitarse


todos los temores,


uno saltando al vacío,


otro golpeándose la cabeza contra un muro


pero todos con la mirada fija en la muerte.


¡Qué espanto produce el rostro del fascismo!


Llevan a cabo sus planes con precisión artera


sin importarles nada.


La sangre para ellos son medallas.


La matanza es un acto de heroísmo.


¿Es este el mundo que creaste, Dios mío?


¿Para esto tus siete días de asombro y de trabajo?


En estas cuatro murallas sólo existe un número


que no progresa.


Que lentamente querrá más la muerte.


Pero de pronto me golpea la consciencia


y veo esta marea sin latido


y veo el pulso de las máquinas


y los militares mostrando su rostro de matrona


llena de dulzura.


¿Y México, Cuba y el mundo?


¡Qué griten esta ignominia!


Somos diez mil manos


menos que no producen.


¿Cuántos somos en toda la patria?


La sangre del compañero Presidente


golpea más fuerte que bombas y metrallas.


Así golpeará nuestro puño nuevamente.


Canto, qué mal me sabes


cuando tengo que cantar espanto.


Espanto como el que vivo


como el que muero, espanto.


De verme entre tantos y tantos


momentos de infinito


en que el silencio y el grito


son las metas de este canto.


Lo que veo nunca vi.


Lo que he sentido y lo que siento


harán brotar el momento…

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: