Canto ó idioma galego


Durante los años de la dictadura franquista, los idiomas que hoy son cooficiales del estado y legales en la administración y en la vida pública, no es que estuvieran prohibidos, peros sí restringidos al ámbito privado. Se respetaban dentro de la visión que la dictadura tenía de ellos: como una particularidad propia de una o más regiones, pero nada más que esto: algo folklórico y digno de respeto, aunque fuera teóricamente, por lo antiguo: como se observa una catedral o se escucha un canto popular. Por lo demás, el idioma del estado era el castellano, español, y la cultura imperante castellana, aunque desprestigiada y adulterada. Sólo se permitían estos idiomas en el ámbito público dentro de las manifestaciones culturales folklóricas. Aun antes de todo esto, hablamos de finales del siglo XIX ahora, y particularmente de Galicia, la burguesía gallega, al contrario que sus homónimos vascos y catalanes, repudiaba su idioma por considerarlo idioma de campesinos, de pastores: de pobres, vamos. Como en sus días hizo gente como Castelao, durante la dictadura, en el exilio interior o exterior, poetas como Celso Emilio Ferreiro y este que presento ahora, Manuel María Fernández, compusieron una serie de poemas en los que se mezclaban la reivindicación lingüística junto a la denuncia contra el clasismo:

Canto ó idioma galego

Idioma meu, homilde, nidio, popular,
labriego, suburbial e mariñeiro
que fas avergoñar
ó burgués, ó señorito i o tendeiro:
levas sangue do povo
e raigañas escuras
que anuncian un día novo
sin mágoas nin tristuras.

Idioma proscrito,
asoballado,
soterrado,
refugado,
negado
como a probeza i o delito,
fala do emigrante e do maldito:
soio resoas nos lares
das xentes populares.
¡Ti tés que rexurdir puro,
poderoso, enteiro
pra erguer noso futuro
de povo ausoluto e verdadeiro!

Idioma mío, hunilde, nítido, popular,/ labrego, suburbial y marinero/ que haces avergonzarse/ al burgués, al señorito y al tendero:/ llevas sangre del pueblo/ y raigambres oscuras/ que anuncian un día nuevo/ sin lágrimas ni tristezas./ Idioma proscrito,/ sometido,/ soterrado,/ despreciado,/ negado/ como la pobreza y el delito,/ habla del emigrante y del maldito:/ sólo resuenas en los hogares/ de las gentes populares./ ¡Tú tienes que resurgir puro,/ poderoso, entero/ para erguir nuestro futuro/ de pueblo absoluto y verdadero!

Manuel María Fernández

Y, como otros tantos poemas gallegos, éste recibió música por parte de Miguel Varela y fue cantada por María Manoela:

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