Cuando la fiesta nacional…


¿Por qué me habrá dado por poner hoy esta canción?… La razón, resaltada en negrita.

La mala reputación


En mi pueblo sin pretensión,
tengo mala reputación:
haga lo que haga, es igual,
todo lo consideran mal.
Yo no pienso pues hacer ningún daño
queriendo vivir fuera del rebaño.
No, a la gente no gusta que
uno tenga su propia fe.
todos, todos me miran mal,
salvo los ciegos, es natural.

Cuando la Fiesta Nacional
yo me quedo en la cama igual,
que la música militar
nunca me supo levantar.
En el mundo pues no hay mayor pecado
que el de no seguir al abanderado.
Todos me muestran con el dedo
salvo los mancos, quiero y no puedo.

Si en la calle corre un ladrón
y a la zaga va un ricachón,
zancadilla pongo al señor
y aplastado el perseguidor.
Esos sí que sí que será una lata,
siempre tengo yo que meter la pata.
No, a la gente no gusta que
uno tenga su propia fe.
Todos tras de mí a correr,
salvo los cojos, es de creer.

No hace falta saber latín,
yo ya sé cuál será mi fin;
en el pueblo se empieza a oír:
"¡muerte, muerte al villano vil!"
Yo no pienso pues armar ningún lío
con que no va a Roma el camino mío.
No, a la gente no gusta que
uno tenga su propia fe.
Todos, todos me miran mal
salvo los ciegos, es natural.

letra y música: Georges Brassens ("La mauvais réputation")
adapatción al castellano: Pierre Pascal
intérprete: Paco Ibáñez


Nota anecdótica: en
la reedición de su concierto en el Olympia de París, se puede oír a
Paco explicando que cuando tocó esta pieza en Madrid fue interrumpido
hasta cuatro veces en un "pasaje bien determinado" (traduciendo
literalmente). ¿Adivináis qué pasaje?
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