Tus brazos


"Algún día este poema no será necesario", decía La Bullonera a finales de los 70… Por desgracia lo sigue siendo, pero por fortuna para nosotros, porque ya que una cosa mala sigue existiendo, por lo menos que exista también lo bueno:

Tus brazos

Tus brazos

tienen su propia suavidad acelerada,

tus labios

tienen su propia canción.

Dame tu mano,

dame tu amarga densidad

en el fracaso.

¡Vamos!

En esta o en otra ciudad,

para conejos,

vamos a levantar ciudades

para el hombre y la mujer.

Un día, este poema no será necesario.

¡Qué hermosa

será entonces la pradera
para el pie fatigado!

Y qué hermosa la casa,

que será al fin una casa:

qué comprensivo el hierro, el vidrio, el hormigón…

Y tú,

¡qué hermosa en la avenida soleada!

Y el vecino

¡qué vecino!

Quizás nadie

golpeará a su hermano

por un caramelo

o una tierra.

La Bullonera

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