Archive for 1/12/07

Soldado


En su libro Longa noite de pedra, Celso Emilio Ferreiro escribía este bello poema a un soldado llamado Xorxe:

Soldado

Xorxe, meu vello amigo,     

¿como fuches parar á tropa?


W.H. Auden

1

Tiña os ollos azules poboados de preguntas

sobre o tempo i as colleitas. Seu pensamento estaba

cos segadores cantando na serán, ao comenzo

do solpor, cando a noite empeza a ser mociña.

Non comprendía os termos honorábeles,

nin as palabras encheitas de solemne soberbia,

nin aos homes aquelados de estúpida suficiencia

que se coidaban importantes

porque os seus devanceiros chegaron a señores

a forza de prostituírse, axionllarse e podrecerse.

Ouvía falar dos deberes co estado soberano,

das sacras instituciós, do orde, da groria

e lembrábase axiña do carballo que había

na porta do seu casal, alá na outa montaña,

perto dun río que fungaba un laio monocorde

de escumas entre as pedras; lembrábase asimesmo

do traxe esfarrapado do escolante loiro

que un día fora á guerra e non voltara;

e aínda se lembraba das maletas dos emigrantes

e das anduriñas que pasaban voando cara o sul.

Tiña o corazón cheo de verbas pequeniñas

coma cativas patrias ou pulsos latexantes.

Iletrado e sinxelo, gardaba a sabencia dos bosques

e interpretaba o profundo vento que xeme na noite.

Decía con dozura as súas verbas antigas

e dempois calaba pra escoitar o silencio

do mundo, dilatado e inmenso coma unha chaira.

Abría as maus labregas,

que agora empuñaban un fusil,



e púñase a miralas con atención lenta e teimosa.

2


De súpeto, nos límites
lonxanos do horizonte

fitou o resprandor dunha cidá en chamas

semellante a un remoto mencer amarelo.

De enriba baixou un rumor de treboada,

un xordo bruído de río enrabexado,

coma un rouco balbordo cubrindo a paisaxe.

Oubeou un can nos arrabaldos,

e comenzaron os lóstregos.

O fume,

coma unha palmeira xigantesca

abriu os seus brazos ardentes

i esparexeu pola bóveda celeste

un escuro anuncio de morte.

Asubíos e lóstregos.

Os paxaros da tarde

caíron mortos cal follas de outono.

A sireia da fábrica ergueu o seu chifro

fendendo en dous anacos o día tépedo,

o día húmido e íntimo con sabor de beixo.

Lóstregos.

                            (Alcendéuse a bombilla.)


Unhas maus deformes afirmaron os cotobelos

no aire estremecido

e un retablo de caras esmaceladas,

mirando para o cumio, increparon aos dioses.

Queimada carne, pernas, pés, ferraduras…

Un touro axexante, coma un Minotauro perdido

nun laberinto de brazos, rostros, pernas, seos tumefactos,

muxía longamente.

                                (Apagóuse a bombilla).


Un cincel roto

procramou a súa protesta.

Un cabalo

dislocado, desbocado, agallopóu frenético

sobre os cascos de pedra e nitroglicerina.

Lóstregos.

Fedía a cortello misturado con cloaca e azofre.

                 (Alcendéuse, apagouse a bombilla.)


Viuse e non se viu unha paisaxe

de brazos, rostros, pernas, dedos,

tellas, seos, portas, aramios…

Lóstregos e os derradeiros estoupidos.

Dempois, nada. Silencio. Un mesto silencio

de noite nevada ou de terra erma.

Xorxe, meu vello amigo:

Ti que estás cos que sofren a historia

i en contra dos que a escriben,

¿como fuches parar á tropa?

3

Chegaron ás aforas da
cidade

cubertos de borralla e de cansancio.

O teniente berrou "alto, quén vive";

na inmensa soedá nasceron nardos.

O silencio da noite estrelecida

era un longuísimo camiño branco.

As cartucheiras ían tintintín,

decían tintintín, marcando o paso.

Un bisoño decúbito supino

miraba para o ceo despiadado,

no fusil unha mau,

na outra mau un saco.

O fillo da súa nai estaba morto,

groriosamente morto sobre un charco.

Tiña nos ollos vento. Preguntaba

cunha ollada azul de animal manso.

Xorxe, meu vello, meu eterno amigo,

dime no que estás pensando.

Jorge, viejo amigo,                  
¿cómo fuiste a parar a la tropa?

W. H. Auden

1

Tenía los ojos azules poblados de preguntas/ Sobre el tiempo y las cosechas. Su pensamiento estaba/ con los segadores cantando en la tarde, al comienzo/ del crepúsculo, cuando la noche empieza a ser joven./ No comprendía los términos honorables,/ ni las palabras henchidas de solemne soberbia,/ ni a los hombres ornados de estúpida suficiencia/ que se creían importantes/ porque sus antepasados llegaron a señores/ a fuerza de prostituirse, arrodillarse y pudrirse./ Oía hablar de los deberes con el estado soberano,/ de las sacras instituciones, del orden, de la gloria/ y se acordaba inmediatamente del roble que había/ a la puerta de su casa, allá en la alta montaña,/ cerca del río que bramaba con un quejido monocorde/ de espumas entre las piedras; recordaba también/ el traje andrajoso del maestro rubio/ que un día fue a la guerra y no volvió; y aún recordaba las maletas de los emigrantes/ y de las golondrinas que pasaban volando hacia el sur./ Tenía el corazón lleno de mínimas palabras/ como patrias minúsculas o pulsos palpitantes./ Iletrado y sencillo, guardaba la sabiduría de los bosques/ e interpretaba el profundo viento que gime en la noche./ Decía con dulzura sus palabras antiguas/ y después callaba para escuchar el silencio/ del mundo, dilatado e inmenso como una llanura./ Abría las manos labriegas,/ que ahora empuñaban un fusil,/ y se ponía a mirarlas con atención lenta y obstinada.

2

De súbito, en los límites lejanos del horizonte/ descubrió el resplandor de una ciudad en llamas/ semejante a un remoto amanecer amarillo./ De arriba bajó un rumor de tempestad,/ un ruido sordo de río rabioso,/ como un ronco bramar cubriendo el paisaje./ Aulló un perro en los arrabales,/ y comenzaron los relámpagos./ El humo,/ como una palmera gigantesca/ abrió sus brazos ardientes/ y esparció por las bóveda celeste/ un oscuro anuncio de muerte./ Silbidos y relámpagos./ Los pájaros de la tarde/ cayeron muertos cual hojas de otoño./ La sirena de la fábrica irguió su pitido/ hendiendo en dos pedazos el día tibio,/ un día húmedo e íntimo con sabor de beso./ Relámpagos./ (Se encendió la bombilla.)/ Unas manos deformes afirmaron los nudillos/ en el aire estremecido/ y un retablo de caras demacradas,/ mirando hacia la cima, increparon a los dioses./ Quemada carne, piernas, pies, herraduras…/ Un toro acechante, como un Minotauro perdido/ en un laberinto de brazos, rostros, piernas, senos tumefactos,/ mugía largamente./ (Se apagó la bombilla.)/ Un cincel roto/ proclamó su protesta./ Un caballo/ dislocado, desbocado, galopó frenético/ sobre cascos de piedra y nitroglicerina./ Relámpagos./ Apestaba a cuadra mezclada con cloaca y azufre./ (Se encendió, se apagó la bombilla.)/ Se vio y no se vio un paisaje/ de brazos, rostros, piernas, dedos,/ tejas, senos, puertas, alambres…/ Relámpagos y las últimas explosiones./ Después, nada. Silencio. Un espeso silencio/ de noche nevada o de tierra yerma./ Xorxe, mi viejo amigo:/ Tú que estás con los que sufren la historia/ y en contra de los que la escriben,/ ¿cómo fuiste a parar a la tropa?

3

Llegaron a las afueras de la ciudad/ cubiertos de ceniza y de cansancio./ El teniente gritó <<alto, ¿quién vive?>>;/ en la inmensa soledad nacieron nardos./ El silencio de la noche estrellada/ era un larguísimo camino blanco./ Las cartucheras iban tin, tin, tin,/ decían tin, tin, tin marcando el paso./ Un bisoño de cubito supino/ miraba para el cielo despiadado,/ el fusil en una mano,/ en la otra mano un saco./ El hijo de su madre estaba muerto,/ gloriosamente muerto sobre un charco./ Tenía en los ojos viento. Preguntaba/ con una mirada azul de animal manso./ Xorxe, mi viejo, mi eterno amigo,/ dime en qué estás pensando.

Celso Emilio Ferreiro

Pablo Guerrero: To flee from death/ Planning


Pablo Guerrero is
one of the most tender and sweeter Spanish songwriters, also a genial
poet and musician. Born in Esparragosa de Lares, a village of Badajoz, Extremadura,
in 1946. In 1969 comes to Madrid for singing; his first songs are
influenced by Extremadura’s traditional songs, but soon he’ll sing also
songs with Dylan, Paco Ibáñez, Georges Brassens, Moustaki and Jose
Afonso influences. His great song is "A cántaros" ("It’s pouring"),
that became in a song of solidarity. Pablo’s poetry is one of the most
beautiful: talking about friendship, solidarity, humanity, brotherhood,
his land and, of course, love. He also recorded songs with Africans
influence, and today, without the previous power of voice, his songs
are more literary than musicals. Some of his best LPs are A cántaros (Pours) and Porque amamos el fuego (Because we love fire).

Pablo wanted that this beautiful song were a kind of tribute to Pablo Picasso and Pablo Neruda, naming Picasso’s famous white doves of peace and Pablo Neruda’s most famous work: Twenty poems of love and a desperate song (Veinte poemas de amor y una canción desesperada).

Para huir de la muerte


Para huir de la muerte

nos amaremos todo enteros.

Para huir de la muerte

nos amaremos

sin horario y sin ley, sencillamente

para huir de la muerte.

Para huir de la muerte

diré que tus ojos son palomas de Picasso

y que bajo tu piel de leche ávida y firme

viven en hermandad veinte poemas de amor.

Para huir de la muerte

tú me darás las fresas mejores de tu huerto

yo te daré mi vino más peleón, más duro, más añejo.

Para huir de la muerte

pienso resucitar el conjuro dormido de tus pechos,

pienso ahondar tus raíces, bucear hasta el centro.

Para huir de la muerte,

diré que es estupendo sentirte tan cercana

y que ni en tí, ni en mí, ni en vosotros ni en ellos

hay sumergida una ciudad donde luchan

la muerte, y el amor, el amor y la muerte,

la muerte, y el amor, el amor y la muerte.

Pablo Guerrero

To flee from death

To flee from death/ we shall love us all integers./ To flee from death/ we shall love us/ without schedule and lawless, simply/ to flee from death.// To flee from death/ I will say that your eyes are Picasso’s doves/ and under your milky and firm skin/ are living in brotherhood twenty poems of love.// To flee from death/ you shall give me your kitchen garden’s best strawberries;/ I shall give you my bullier, harder, older wine.// To flee from death/ I figure on resuscitate the asleep spell of your breasts,/ I figure on go into your roots in depth, to dive to center.// To flee from death/ I will say that is wonderful feeling you so close,/ and not in you, nor in me, nor in you neither in them/ there’s a submerged town where are fighting/ the death and the love, the love and the death,/ the death and the love, the love and the death.

Pablo Guerrero

Planeo

Vio secarse el sudor de sus sábanas

y apagarse poco a poco su candil.

Planeó una huida despacio, lentamente

para una noche, por ejemplo en abril.



Ahorcaría su corbata y dejaría colgado

su horario en la pared.

Y esa tela de araña que se metió en su frente

le dejaría, posiblemente, de doler.



Tenía ganas de luchar… yo que sé,

de hacerse una remuda en el alma cualquier sábado

y emprender una vida tan bella como cien

televisores apagados.



Ella tenía un libro abierto entre las manos

y la mirada prendida entre dos páginas.

El reloj daba la hora por costumbre

y no pasaba nada, nunca nada.



"Ya sé, mujer, nos preocupan los niños

el colegio, los plazos, la casa en el campo"

y se hundía en el sillón, sintiéndose vencido

como letras de cambio.

Planning

He saw dry up the sweat on his sheets/ and go off little by little his lamp./ He planned a flight pass by pass, slowly/ in a night, for example in April.// He should hang his tie and leave locked up/ his schedule on the wall./ And that spiderweb which get into his forehead/ shall stop, probably, of hurting him.// He felt like fighting… I don’t know,/ of making a change of clothes in his soul any Saturday/ and set up a life as beautiful as a hundred/ off televisions.// She had a book opened between her hands/ and the look captured between two pages./ The clock was marking time by habit/ and was happening nothing, nothing ever.// "I know, my wife, we’re worried about children,/ school, repayments and the cottage"/ and he was sinking in the armchair, feeling defeated/ like bill of exchange.

words by
Pablo Guerrero

music by
Ignacio Sáenz de Tejada

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