Homenaje a Labordeta


Nuestro admirado José Antonio Labordeta ha dicho de forma definitiva, contundente y como él sólo podía hacerlo adiós a la política y al Congreso de los Diputados. Con él se van muchas aspiraciones no sólo de Aragón, sino de todos los que nos sentíamos representados por él: obreros, intelectuales, estudiantes, hombres de letras, hombres de ciencia, amas de casa… Por esa razón, y aprovechando el descubrimiento de su blog, deseo rendir un homenaje a su carrera, aunque sea someramente.

Labordeta nació poco antes del estallido de la guerra civil, en 1935, en Zaragoza, siendo así uno de los pocos cantautores que sí habían vivido la dura inmediata posguerra, aunque fuera con conciencia de niño.

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Su hermano mayor fue el gran, pero desconocido para la mayoría, poeta Miguel Labordeta, que, al igual que tantos poetas coetáneos que vieron y vivieron los dolores de la guerra en su juventud, inclinó su pluma a favor de la paz y la justicia con un humanismo desbordante. Es justo decir que José Antonio ha dedicado gran parte de su vida a rescatar y difundir la memoria de su hermano, su poeta favorito, mediante canciones, poemas, ediciones… Miguel Labordeta murió en 1969; en el primer LP que José Antonio grabó, Cantar i callar (fue editado por Edigsa, en Barcelona, de ahí que el título esté en catalán), incluía una canción sobre un poema que escribió y que dedicó a su hermano: "El poeta":

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Labordeta, por recomendación de su padre, inicia estudios en Derecho, que abandonará para iniciar Filosofía y Letras en la Universidad de Zaragoza, en donde saca esta licenciatura y después saca plaza de profesor de bachillerato. No descuida el camino poético que comenzó en su adolescencia inspirado por su hermano. Entre sus alumnos se cuentan el también cantautor Joaquín Carbonell y otro que no nombraré aquí (no lo considero relevante).
Hacia 1963 aproximadamente, un francés que trabajaba en una excavación arqueológica le enseña la figura y la música del genial Georges Brassens, el cual, como para muchos otros compañeros, será una fuente inagotable de inspiración tanto musical como poética. Es más o menos entonces cuando decide colgarse la guitarra al hombro; viaja a Francia, pero acaba volviendo a Aragón.
Hacia 1969 graba su primer EP: Cantar y callar, en un formato original y novedoso como era el libro-disco. Pero en aquel año se produce un estado de excepción, presa del cual serían víctimas muchos productos literarios o discográficos: así, su primer EP, que tuvo un éxito considerable, es secuestrado y no vuelve a ver la luz más. Sin embargo, en 1970 el sello catalán Edigsa publica su primer LP Cantar i callar, en donde ya está casi todo el universo literario y sonoro de Labordeta: letras solidarias, versos incendiarios, y los sones tradicionales aragoneses, entrelazados sorprendente, pero no disonantemente, con los acordes brassenianos. El disco viene acompañado de una breve, apasionada y solidaria bienvenida en catalán por parte de Ovidi Montllor y por una acertadísima introducción de Tuñón de Lara, valorando la calidad de la obra de José Antonio; por reseñar algo de aquella introducción, nos quedamos con la concepción que Tuñón de Lara tiene de los poemas de Labordeta: una poesía por la cual José Antonio no habla al pueblo, no le dice qué hacer, sino que se pone a su lado. A éste le seguirán Tiempo de espera, Cantata para un país, Las cuatro estaciones y muchos más, todos con la envidiable y enorme calidad y calidez poética de Labordeta, en los que siempre está presente, de alguna u otra manera, con sus gentes y sus tierras (los de Huesca y de Teruel, como los zaragozanos, que dirían también La Bullonera) Aragón:

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Una de las preocupaciones de Labordeta fue siempre la política, especialmente la de ámbito regional. Ya había dirigido la revista y la asociación de carácter regionalista "Andalán" (en aragonés, plantar árboles en un único surco y no en agujeros individuales). Por esa razón, a finales de los 70, creo el PSA, Partido Socialista de Aragón. Más tarde militaría en Izquierda Unida, y finalmente fundó la Chunta Aragonesista, CHA, formación con la que consiguió un escaño en el Parlamento como miembro del Grupo Mixto. Su paso por el Congreso pudo haber sido humilde, sutil, como el de otros miembros del Grupo Mixto: pero no Labordeta. Nos ha dejado hermosos recuerdos, aunque -insisto- las cámaras sólo recogieran aquellas ocasiones en las que se veía obligado a hacer uso de palabras fuertes, que, sin embargo, representaban lo que muchos sentimos hacia esos gilip… Pero también dejó otras escenas, inusuales para un lugar en donde, como él dice, lo que más abundan son licenciados en derecho y en economía (sin ánimo de ofender) y no hombres de letras, que, aunque no sepan mucho de economía o de leyes, son necesarios para no perder el rumbo hacia el que debe apuntar la política: las personas y sus derechos. Y vimos brillar su estrella en las víspera de la guerra cuando le espetó a la cara del miserable presidente Aznar, aliado de asesinos, este poema de Miguel Labordeta:

Mataos,
Pero dejad tranquilo a ese niño que duerme en una cuna.
Invadid con vuestro traqueteo los talleres, los navíos, las universidades,
las oficinas espectrales donde tanta gente languidece.
Triturad toda rosa, hollad al noble pensativo.
Preparad las bombas de fósforo y las nupcias del agua con la muerte…
Inundad los periódicos, las radios, los cines, las tribunas,
pero dejad tranquilo al obrero que fumando un pitillo
ríe con los amigos en aquel bar de la esquina.
Asesinaos si así lo deseáis,
Exterminaos vosotros: los teorizantes de ambas cercas
Que jamás asireís un fusil de bravura.
Asesinaos pero vosotros los inquisitoriales azuzadores de la matanza…

Pero dejad tranquilo a ese niño que duerme en una cuna,
Al campesino que nos suda la harina y el aceite,
Al joven estudiante con su llave de oro,
Al obrero en su ocio ganado fumándose un pitillo
Y al hombre gris que coge los tranvías
Con su gabán roído a las seis de la tarde.
Esperan otra cosa.
Los parieron sus madres para vivir con todos
Y entre todos aspiran a vivir : tan sólo esto.
Y de ellos ha de crecer
Si surge una raza de hombres y mujeres con puñales de amor inverosímil hacia
otras aventuras más hermosas.

… Y aquello, digan lo que digan, era la voz de la RAZÓN.
Pero finalmente abandona el Congreso, y sólo podía hacerlo de la manera en la que él mejor sabe:
http://www.elpais.com/audios/espana/Jose/Antonio/Labordeta/despide/jota/elpaudnac/20071219csrcsrnac_2/Aes/

¡BUENA SUERTE, MAESTRO!
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