¡Pra Habana!


Parece mentira que un señor que se dice gallego, como el señor Rajoy, diga lo que le quiere hacer a los inmigrantes. O, tal vez, Rajoy sea de los otros gallegos: de los de pazo y tierras, que vivían a cuerpo de rey mientras que el pueblo gallego, desde hacía siglos, se veía forzado a emigrar a otras ciudades o al extranjero; incluso forzados por los señores para que trajeran divisas extranjeras. Parece mentira la poca memoria de algunos: traerán, dicen, a los inmigrantes indispensables; traduzco: futbolistas como Ronaldinho, banqueros, empresarios… ¡ACASO PIENSAN QUE SE EMIGRA POR GUSTO! En cualquier caso, no descansaré hasta que sean declarados ilegales todas las formaciones políticas o no que busque la criminalización de los inmigrantes. ¿O qué? ¿Acaso los españoles se fueron sabiendo alemán o volvieron con ello aprendido?
Fragmentos de un poema de Rosalía de Castro (las partes que fueron adaptadas por Amancio Prada), quien fue miembro honorífico de una asociación benéfica de la Habana (entonces provincia española de ultramar) dedicada a la emigración gallega. Recuperemos memoria:

¡Pra Habana!

I

Vendéronlle os bois,
vendéronlle as vacas,
o pote do caldo
i a manta da cama.
Vendéronlle o carro
i as leiras que tiña;
dexárono sóio
coa roupa vestida.
"María, eu son mozo,
pedir non me é dado;
eu vou polo mundo
pra ver de ganalo.
Galicia está probe,
i á Habana me vou…
¡Adiós, adiós, prendas do meu corazón".

(…)
IV

¡Ánimo, compañeiros!
Toda a terra é dos homes.
Aquel que non veu nunca máis que a propia
a iñorancia o consome.
"¡Ánimo! ¡A quen se muda Diolo axuda!
¡I anque ora vamos de Galicia lonxe,
verés desque tornemos
o que medrano os robres!
¡Mañán é o día grande!, ¡ao mar amigos!
¡Mañán Dios nos acoxe!"
¡No sembrante a alegría,
no corazón o esforzo,
i a campana armoniosa da esperanza,
lonxe, tocando a morto!

V

Este vaise i aquel vaise,
e todos, todos se van.
Galicia, sin homes quedas
que te poidan traballar.
Tés, en cambio,orfos e orfas
e campos de soledad,
e pais que non teñen fillos
e fillos que non tén pais.
E tés corazós que sufren
longas ausencias mortás,
viudas de vivos e mortos
que ninguén consolará.

Le vendieron los bueyes,/ le vendieron las vacas/ el pote del caldo/ y la manta de la cama./ Le vendieron el carro/ y las tierras que tenía,/ le dejaron sólo/ con la ropa vestida./ "María, yo soy joven,/ pedir no me es dado;/ me voy por el mundo/ por ver de ganarlo./ Galicia está pobre/ y me voy a la Habana…/ ¡Adiós, adiós prendas de mi corazón."// ¡Ánimo, compañeros!/ Toda la tierra es de los hombres./ Aquel que no ve nunca más que la propia/ la ignorancia lo consume./ "¡Ánimo, compañeros! ¡A quien se muda Dios lo ayuda!/ ¡Y aunque ahora nos vamos de Galicia lejos!/ veréis cuando volvamos/ cómo crecieron los robles!/ ¡Mañana es el día grande! ¡Al mar, amigos!/ ¡Mañana Dios nos acoge!"/ ¡En el semblante la alegría,/ en el corazón el esfuerzo, y la campana armoniosa de la esperanza,/ lejos, tocando a muerto!// Éste se va y aquél se va,/ y todos, todos, se van./ Galicia, sin hombres quedas/ que te puedan trabajar./ Tienes, en cambio, huérfanos y huérfanas,/ y campos de soledad,/ y padres que no tienen hijos/ e hijos que no tienen padres./ Y tienes corazones que sufren/ largas ausencias mortales,/ viudas de vivos y muertos/ que nadie consolará.

Rosalía de Castro
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