Archive for 12/03/08

Neuravisión


Parecería en principio contradictorio que le
dediquemos en esta página siquiera un segundo a Eurovisión, pero tal vez por
eso, porque es la antípoda de lo que aquí hago.

Eurovisión es un festival de música coordinado nunca he sabido muy
bien por quién. El caso es que, como habréis visto viene arrastrando
una época de desprestigio que no es nueva, ya que viene incluso desde
finales de los 60.

Dice el veterano Uribarri que Eurovisión es un festival en el que
se contempla el momento musical de cada país. Esto, con el corazón en
la mano, nunca ha sido verdad: todos los países han llevado desde su
fundación lo más comercial que tenían, salvo extrañas excepciones. La
música que se suele llevar es de lo más ramplona, anodina y aburrida,
por no hablar de la antigua ñoñería de las letras al absurdo repugnante
de mezclar o poner alguna frase en inglés en el idioma autóctono,
mientras que -gran paradoja- no se permite (no sé si por la
organización o por los países) la asistencia de cantantes en lenguas
minoritarias cooficiales o no, como son el vasco, el gallego, el
catalán, el bretón, el occitano, el sardo… Esto de entrada, debiera
estar absolutamente prohibido. Ni qué decir además que las canciones de
cada edición que van triunfando son clónicas, y que la mayoría rozan el
plagio (pero plagio, plagio).

Pero si hay algo que aborrezco de este festival es el halo patriótico que siempre trae.

Los mayores (con perdón) sabréis lo que quiero decir. El régimen,
como con tantas otras cosas, utilizaba Eurovisión para proclamar dos cosas
rancias de su ideario: la primera, el somos así, que Desde Santurce a
Bilbao Blues Band ridiculizó en su excelente canción "El ídolo": "Yo
fui a Eurovisión/ defendiendo a mi país/ con gran pasión;/ y ante
Europa demostré/ que en esto de la canción/ somos así." (tengo la leve
sospecha que el personaje al que se refieren no es ninguno de los que
nombra -V. Manuel, Serrat, Karina y Raphael- sino un tal J. Iglesias);
esto era la exacerbación del autocratismo español: o nos aceptan como
somos (como "él" era) o separamos España del resto de Europa. Lo cual
lleva al segundo punto.

Cualquier derrota o crítica a España será entendida siempre e
invariablemente como envidia clásica, especialmente por parte de los
ingleses, que todavía nos tienen manía por lo de Gibraltar, por la
armada invencible, por las colonias de América… Y porque molamos
más… Era un ignorante aquél que pretendiera ignorar que el pueblo
español es el más digno de la tierra (después de los alemanes en los 30
y 40, después de los norteamericanos en los 60). Bien, pues aunque no
sean con las mismas palabras, algunos de estos conceptos perviven. Pero
vamos por parte.

Si hubo un momento en el que la organización española de
Eurovisión pudo redimirse fue con el affair Serrat. Esta historia nunca
ha quedado clara del todo, y parecen haber más cábalas que hechos
reales; y es una herida que muchos le achacan todavía (junto a lo de
quemar banderas monárquicas). Bajo mi punto de vista lo que sucedieron
fueron dos cosas: Serrat siempre ha defendido en esto que canta en la
lengua en la que le quieren prohibir, y es muy posible que quisiera
acercarse, aunque fuera simbólicamente, de nuevo a la expresión en
catalán; pero aunque esto fuera (que no lo dudo) verdad, hay algo más
de fondo. También afirma que la decisión la tomó tras escuchar a la
"gente de la calle"; lo que yo pienso es que él vio lo que aquí estoy
exponiendo: que tarde o temprano iba a ser utilizado por quien él no
quería. Haciéndome maquiavélicas pajas menatles (con perdón) puedo
imaginar la sonrisa de alguno ante lo que podía ser la reconversión de
un cantante catalán.

Alaba lo que digo un hecho: el cómo fue presentado por Uribarri;
intento reproducir sus palabras: "Imaginen a un chico de ahora (…),
pero sin pelos largos ni pintas extrañas. ese chico se parecería a Juan
Manuel Serrat". Claro, Serrat no vestía como un yeyé o un hippy (que
por entonces debía haber tres o cuatro: Hilario, "Cachas", Pau y otro
más), pero ni de lejos su vestimenta podía ser la de un rapaz
conformista: su vesitudura, de moda en los círculos universitarios, era
la de un bohemio existencialista.
El caso es que el catalán le dio la
excusa perfecta. Muchos recordarían el escándalo de Raimon en el
Festival del Mediterráneo, ante el que el contradictorio Fraga dijo "no
pasa nada porque haya una canción en catalán". Pasó. Esa fue la excusa
perfecta para todos aquellos que no querían fuera, y para el propio
Serrat, que entendió que se estaba embarcando en una "aventura
peligrosa", como dice mi amigo Plómez.

El caso es que la peña está hasta el gorro de Eurovisión: por un
lado, el tongo en la selección de los cantantes: que suele ser de lo
peor en la mayoría de los casos; y, en segundo lugar, ese patriotismo folklórico,
más disfrazado en los últimos años. Cuando ganó Massiel, la prensa
ultra publicó multitud de chismes y vejaciones hacia Cliff Richard,
llegando incluso a cuestionar su identidad sexual (curioso si se piensa
que se envió a Raphael, probablemente el cantante más amanerado de la
época).

El sábado pasado, por curiosidad, seguí la gala de elección de
Eurovisión, que, como sabréis, ganó un humorista que hace una parodia
del reaggaeton (anda que como gane, yo me descohono). Durante toda la
gala, los simpatizantes del resto de concursantes, abuchearon su
actuación y su presentación: incluso los invitados, habilmente
dirigidos por Uribarri (¿he dicho que es como omnipresente?) intentaron
influir con sus opiniones en "la intención del voto". Pero lo realmente
espeluznante es cuando anuncian al ganador: desde cierto sector del
público comienza a surgir un espeluznante cántico que decía: "Si eres
español, retírate". ¿Llegaron a decirle lo mismo a Serrat?
La elección de este humorista como representante responde nada más que
al cabreo de la población por el circo que supone. En este país hay dos
eventos básicos que sacan el patriotismo más cazurro, semejante al de
la guerra hispano-americana (en la que se perdieron Cuba y Filipinas):
la selección española de fútbol y Eurovisión. En ambos casos, aunque
los seleccionados den pena ajena, aunque vayan desentrenados, aunque
hayan sido cogidos en una repesca, aunque no se esté de acuerdo con el
seleccionador, desde los medios de comunicación se promueve este
invento que nos remonta al sentir de otros tiempos. Y ¡ojo! tampoco
digo que es malo o vergonzante apoyar con pasión lo que hace tu país,
pero si lo hace bien: el golazo que metió Zidane (y perdón por la
referencia futbolista: no me gusta el fútbol, pero es que eso me
impresionó) a la selección fue para quitarse el sombrero, y en
Eurovisión yo quería que ganara hace dos años un grupo moldavo que
mezclaba ska y música tradicional zíngara, porque mi representante no
me gustaba.
Quisiera dar un consejo a aquellos que en cualquier estilo o género estén comenzando en esto de la canción: Eurovisión es un camino engañoso. Año tras año, cuando se ha enviado a alguien nuevo o desconocido, si ha fracasado estrepitosamente, lo hiciera bien o lo hiciera mal, desde la prensa y desde casi todos los medios se le ha machacado hasta casi destrozar su carrera. Es preferible mil veces esperar cinco años a que te jodan toda tu carrera musical.
Pero bueno, en resumen: Roberto Chikilikuatre ha sido elegido presidente y Zapatero irá a Eurovisión. Confiemos en que no nos defrauden… (¿a quién carajo voté yo el Domingo?)

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