Archive for 7 de mayo de 2008

A galopar


Como decía ayer, en mi opinión, fueron dos los cantores más representativos del Mayo del 68 español: porque eran famosos, pues debido a las prohibiciones que pesaban continuamente sobre ellos a la hora de actuar y publicar, se habían convertido en dos símbolos fundamentales de la resistencia anti-franquista. Raimon era uno, que ya vimos ayer; Paco Ibáñez es el otro.
Paco Ibáñez era un niño de la guerra, y además era hijo de exiliados españoles en Francia; a finales de los 60, después de haber triunfado arrolladoramente en Francia, tanto para el público español residente en Francia (por la razón que fuera) como francés, intentó volver a vivir en España. Pero no era un desconocido para las autoridades, que le imponían innumerables e insoportables trabas para evitar tanto su producción musical como opiniones políticas: así que para Paco, acostumbrado a la libertad de la que gozaba en Francia, el ambiente de Barcelona se le hizo irrespirable, y se volvió a su tierra adoptiva. Por estas curiosas razones de su biografía, no sería desencaminado considerar a Paco como una especie de nexo entre el Gran Mayo del 68 francés y el Mayo del 68 español.
Para ambas mini-revoluciones le sirvió bien una de sus canciones más logradas, elaboradas sobre un poema de Rafael Alberti llamado "Galope", escrita en plena guerra civil española, que Paco rebautizó como "A galopar". Desde su aparición en La poesía española de hoy y de siempre, "A galopar" se convirtió en la canción estrella de Paco: siempre se la pedían, solía cerrar con ella los recitales y se coreaba a pleno pulmón. El poema de la guerra se convirtió así en uno de los inconfundibles himnos, junto a "L’estaca" o a "Al vent" de la resistencia anti-franquista, más concretamente de aquel Mayo de 1968.
(Para escucharla, pincha en el título de la canción)

Las tierras, las tierras, las tierras de España,
las grandes, las solas, desiertas llanuras.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
al sol y a la luna.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

A corazón suenan, resuenan, resuenan
las tierras de España, en las herraduras.
Galopa, jinete del pueblo,
caballo cuatralbo,
caballo de espuma.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

Nadie, nadie, nadie, que enfrente no hay nadie;
que es nadie la muerte si va en tu montura.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
que la tierra es tuya.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

Rafael Alberti

Nota: me gustaría dedicársela fervorosamente a d. FERNANDO SAVATER, para que vea, para que oiga, que en este país existimos un alto porcentaje de gente que no se avergüenza de leer a RAFAEL ALBERTI y sí de que una persona ocupe un puesto que no puede desempeñar y no delegue en otra persona. (El porque de esta nota buscarlo en una columna publicada recientemente, unos días atrás, en El País. Si queréis compartir conmigo la vergüenza ajena:
http://www.elpais.com/articulo/opinion/mes/cuarenta/anos/elpepuopi/20080505elpepiopi_4/Tes)

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