Los de dentro y los de fuera: Raimon 1968-2008


Ayer fui al recital de Raimon en conmemoración de los 40 años del recital en la facultad de Ciencias Económicas. Yo, como la mayoría de los comunes mortales que componen el personal laboral-docente-estudiantil y que tenía cosas que hacer el Lunes 12 de Mayo por la mañana, no tenía la correspondiente invitación para formar parte del selecto Valhalla que había en el interior, en el auditorio Ramón y Cajal de la Facultad de Medicina. Y, la verdad, de no haber sido porque no se tenía delante al cantante en persona y un incidente menor y extraño, no me arrepiento. Quizás sea como me dijo mi amigo Antonio, que el auténtico homenaje estaba pasando fuera, porque dentro la cosa parecía ultra-institucional; y pienso que quizás ni Antonio ni yo erremos al ver las caras de algunos invitados conocidos.

DENTRO: el acto fue presentado por el rector Carlos Berzosa, que largó un discurso (que los de fuera no oímos porque fallaba el sonido, y cuando lo arreglaron los estudiantes anti-Bolonia lanzaron abucheos y toda clase de improperios justificados: no nos importó, porque, en mi humilde opinión, de lo poco que oí, su discurso carecía de praxis). Las 810 butacas fueron ocupadas por, por un lado, aquellos suertudos que pudieron hacerse LEGALMENTE con una o dos invitaciones; y, por otro lado, por las altas instituciones universitarias, encabezadas por el rector, e invitados diversos, algunos más dignos que otros: del mundo de la cultura asistieron la directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel, los cantantes Rosa León (también concejala del ayuntamiento de Madrid y que moderó una mesa redonda en estos actos) y Caco Senante, y el escritor Juan José Millás; del mundo de la política Bibiana Aído (ministra de Igualdad), Leire Pajín (Secretaria de Estado para la Cooperación internacional), los ministros de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián (al que los estudiantes le sacaron los colores, como veremos),
Administraciones Públicas, Elena Salgado y de
Sanidad, Bernat Soria. Y fue seguido por parte de la prensa.

FUERA: el resto, los que no tuvimos la envidiable suerte de nuestros compañeros ni somos ministros ni decanos ni alto funcionarazgo. Profesores, estudiantes, personal administrativo, personal no docente, invitados (mi madre, entre ellos)… Y la prensa: Radio Nacional de España y TV 3 (¿será posible que a la mayor parte de la prensa los hubieran obligado a seguir el recital desde fuera y a través de la pantalla?). Hablaré de esto, porque es donde yo me encontraba.

Cuando mi madre y yo llegamos a la Facultad de Medicina, lo primero que nos encontramos es la agradable sorpresa de ver allí a los estudiantes manifestándose contra el Plan Bolonia que, además, contaban con el apoyo de la mayoría de asistentes. Sí, ¿por qué no? ¿No utilizó también Berzosa en el 68 el recital para manifestarse?. La gran pantalla en el vestíbulo recoge imágenes de los dignos suertudos e invitados dignos e indignos. El descontento se palpa en el vestíbulo: por un lado, Bolonia, por otro lado la impresión de estafa, de que no se pusieron todas las invitaciones a disposición del público general. Aparece el rector: abucheo por parte de los estudiantes, pero no sólo: el lema de este recital podría ser "Raimon sí, Berzosa no" (o "Derecho a bizcocho/ para los del 68", como decía un hombre) -algunos medios se han hecho eco de este descontento: www.telecinco.es-. Berzosa acaba su discurso con un toque que podríamos considerar cínico al referirse a los jóvenes.
Raimon sale: gran emoción. Raimon está dentro, no está fuera, pero su portentosa presencia, su humildad y enorme humanidad te daba la sensación de que ahí estuviera, contigo: esto explica el hecho de los aplausos a rabiar, de los gritos de "¡Barvo!" y de otras cosas. Raimon alterna viejas canciones que hacen suspirar, que te da un vuelco el corazón o te brilla una chispa en los ojos cuando las nombra: "Quan jo vaig naixer", "Entre la nota i el só", "Veles i vents", "Indesinenter"… Con está cerró la primera parte: pero no pudimos disfrutarlo por culpa de un incidente. De repente, al fondo, se oye a alguien: "¡Ahí están todos los rojos!". Por un momento, recordando las historias de los años 60, de la transición, de los boicots y palizas de batallones de ultra-derechistas, pensé
al girarme que me iba a encontrar con un escuadrón de franco-aznaristas o "borja-maris", o un batallón de skin-heads neo-nazis: pero lo que veíamos era un tipo en chandal, señalando con una botella de Coca-Cola en la mano. "¡Coño!", pienso algo nervioso (no me gustan los enfrentamientos), "¿eso qué es: un guerrillero de Cristo yonqui?, ¿un yonqui de Cristo rey?, ¿o un guerrillero de yonqui rey?" El caso es que cuando Raimon entona más fuerte "Car les paraules vesen de sentit…", por volver a la música y mostrarle nuestro más absoluto desprecio al Torrente de turno, coreamos dando palmas. De él no sé lo que fue, imagino que el personal de seguridad lo sacó a la calle.
Después de un justo y merecido cigarrito, volvemos y el recital se reanuda en seguida sin incidentes. Cinco minutos de ovación (dentro, que son las que oyó, pero fuera también) le convencen para atacar con sus canciones más emblemáticas y así terminar.
Dentro de 10, 20, 30 ó 40 años, cuando tal vez se rememore, podré decir con orgullo que emocionado vi el vestíbulo de Medicina retumbar con las voces que coreaban el "Diguem no". Y, para finaliza, como no, "Al vent": y al viento un asistente hondeó al son de la música una bandera republicana.


(la foto, de mala calidad, la tomé con mi teléfono)

Acaba el recital y los estudiantes toman posiciones lanzando lemas contra Bolonia y contra el rector. Cuando Miguel Sebastián sale, los estudiantes, con la complicidad y la sonrisa del resto de asistentes, corean: "Ese ministro/ no es socialista". Hay quien incluso grita "¡Traidor!". El ministro, rodeado por sus guardaespaldas, agacha la cabeza colorado. Poco antes, sin que nadie excepto yo, que se lo comuniqué a mi madre, lo notara, abandonaba el recinto el cantautor canario Caco Senante.

No me arrepiento de haber ido ni lo más mínimo; y si bien estábamos azorados por las sospechas bien fundadas, la voz de Raimon y su presencia sirvió para calmarnos. Fue un acto bonito, pero lo hicimos bonito los de fuera y aquellos que habían conseguido su invitación legal y limpiamente. Daba la impresión de que, de lo que podía ser un acto bonito, memorable y a la vez reivindicativo de unas ideas, acabó vistiéndose con las galas bufonescas de un acto institucional, quizás de cara a la prensa y a la vista exterior. Pero los de fuera lo sabemos, y algunos de los de dentro. Y quizás una chica no entienda porque mi madre la decía insistentemente "Ahí debería estar yo" al ver a los ministros y decanos. Pero yo sí lo sé, y quizás otros digan lo mismo y con razón, y nos podríamos haber juntado para hacerlo.
Si bien Raimon estuvo genial y brillante, siendo uno de los cantautores más veteranos (junto a Paco Ibáñez el más veterano) que continúa en activo que mejor conservan su voz (¡¡qué voz!!), el regusto amargo persiste: después de haber asistido a algunos actos que han protagonizado como conductores y primeras figuras gentes que ahora no encarnan para nada el espíritu del "18 de Mayo en la Villa" , y habiendo sido excluidas personas y conmemoraciones que sí merecían estar ahí (pongo por caso, el colectivo Canción del Pueblo, al que no se le ha hecho mención alguna (y digo yo que para algo son madrileños) la sensación que te queda es de desencanto. Aunque en palabras del mismo Raimon concedidas a "Triunfo" en el año 79: "¿Es que en este país ha habido alguna vez alguien encantado?". Muchos historiadores señalan que la Revolución Francesa sirvió para que la burguesía arrebatara el poder a la aristocracia, creando así nuevas relaciones de poder; en estas semanas yo me he hecho la misma pregunta.

El caso es que dentro de unas horas podréis saber por qué BERNAT SORIA ESTABA OCUPANDO EL SITIO QUE ME CORRESPONDÍA.

4 responses to this post.

  1. Posted by Mª Mercè on 23 mayo, 2008 at 13:13

     
    Muy buena crónica, Gustavo. Con alguna de tus palabras has conseguido emocionarme.
    Tuve problemas con el módem y no lo pude seguir por internet, pero tenía tantas ganas de estar ahí que, creo, desde Barcelona, os escuchaba corear las canciones de Raimon.
     
    Un fuerte abrazo!!
    Mª Mercè.

  2. Posted by Gustavo on 23 mayo, 2008 at 14:21

    Quizás aprezca yo en las noticias, porque estaban allí los de TV 3: soy el del pelo largo con gafas, camiseta a rayas y cazadora vaquera.

  3. Posted by Mª Mercè on 23 mayo, 2008 at 15:21

     
    Han pasado el reportaje hacia las 15h. y, evidentemente, no he podido reconocerte.
    Veré si lo pasan en las noticias de las 21h. y estaré atenta.
     
    Mª Mercè.

  4. Posted by Francesc Esteve on 23 mayo, 2008 at 16:22

    Hola buenas,Gracias por tu crónica desde fuera, genial. Complementa mi visión desde dentro… Yo pude conseguir entrada porque mi novia fue por la mañana, suerte que tenía libre.En mi blog hice una crónica desde dentro, y la intenté hacer a tiempo real por twitter. La verdad, fue genialOs dejo el enlace:http://http://www.francescesteve.es/?p=129

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: