Archive for 20/06/08

All God’s chillum got rhythm


Hacía tiempo que quería hablar de este famoso número musical incluido en Un día en las carreras (A day at the races), dirigida por Sam Wood y protagonizada por los hilarantes e irrepetibles Hermanos Marx.
En la mayoría de las películas de los Hermanos Marx, siempre se incluía algún o algunos números musicales (excepto en Los cuatro cocos, si no me equivoco). La mayoría de ellos entorpecían el ritmo de la película, especialmente aquellos que protagonizaba Zepo Marx (que, con todos mis respetos, para mi gusto, está de más en muchas de las películas, y su papel tiende a reducirse prácticamente en estos números musicales): escenas cantadas de una excesiva ñoñería. Pero este número musical es diferente, incluso le valió un premio (no sé si un "Oscar"), por muchos motivos.
Compuesta por Bronislau Kaper y Walter Jurmann, es uno de los números musicales de cine más increíbles que se hayan hecho nunca. Pero, ¿qué tiene de especial ver un número musical protagoniado por Harpo Marx y por unos músicos, cantantes y bailarines negros? Precisamente en que eran negros.
La película es del año 1937. En los años 30 el papel de los negros en el cine era muy concreto: tópicos -falsos por supuesto- del negro holgazán, sirvientes de toda clase (mayordomo, cocinera, limpiabotas, ascensorista, botones…) y muy pocos números musicales, ya que la mayoría de las veces que en el cine o en un espectáculo se presentaba un número musical de música negra, los intérpretes eran blancos disfrazados de negros (piénsese, por ejemplo, en la célebre -por ser además la primera película sonora- El cantor de jazz). En esta película no; se muestran a artistas negros interpretando una música y unos bailes propios, nada castrados para hacerlo digerible a la hegemonía blanca anglosajona (y os aseguro que muchos blancos bien pensantes, anglosajones y protestantes, debieron de echarse la mano a la cabeza al ver semejante indecencia).
Por otro lado, en este número musical se muestran las condiciones en las que la mayoría de la población negra vivía. Debían ser los trabajadores del hipódromo, y por eso vivían en chozas detrás de éste (que es donde Harpo los encuentra, cuando escapan del comisario del hipódromo). Muestra de una forma limpia y sin prejuicios, cómo pensaban, qué hacían, ciertas costumbres… Hay en este número bastante crítica social, especialmente cuando escuchamos a Ivie Anderson cantar el tema, que viene a decir que "Los hijos de Dios pueden no tener dinero, pero todos los hijos de Dios tienen ritmo". Esta crítica culmina cuando todos salen a la espantada, sin haber hecho nada ilegal, en cuanto aparecen el comisario y sus hombres.
En definitiva, que no es un número musical más al uso en una película de los Hermanos Marx: es mucho más, es protesta social y un guiño a una inmensa parte de la población estadounidense que estaba marginada de toda manifestación pública, incluso en el cine. Pero es mejor que todo esto lo comprobéis vosotros mismos:

 

Corrección


Uno de vosotros me ha notificado un error mío, concerniente a la calificación que hago de la CGT como anarco-cristiana. Pido disculpas, ya que parece que no es de su agrado, y él lo sabrá mejor ya que es militante. Así que cambiaré esto y siento si he ofendido a alguien (aunque, desde mi punto de vista, no debiera constituir una ofensa).
A %d blogueros les gusta esto: