Archive for 23/06/08

Noche de San Juan


Siendo el solsticio de verano, coincidiendo con la festividad de San Juan, me parece oportuno traer esta canción popular interpretada por La Bullonera.
En la noche de San Juan, como todas aquellas festividades de antes del cristianismo, confluyen el cristianismo y el paganismo más primitivo. En España, por ejemplo, tenemos múltiples fiestas que nos vienen desde los tiempo pre-romanos: fiestas que nos legaron nuestros antepasados íberos, celtas, tartesos, vascones… Se encienden hogueras, se saltan hogueras, se piden deseos (¿al santo?), salen meigas y druidas (claro que alguno que otro con más cuento que poderes)… Y todo con alegría y buen rollo. Esto es lo que nos trae esta canción de estilo popular aragonesa, co-escrita con el cantautor aragonés Joaquín Carbonell, incluida en el último álbum de La Bullonera, Punto, de 1981 (la discografía de La Bullonera es divertida de citar: La Bullonera 1, 2, 3 y Punto):

Noche de San Juan


A las doce de la noche me han venido a reclamar
tunda la tunda la tunda en la Noche de San Juan
Me ha sacado de la cama sin tiempo a considerar
tunda la tunda la tunda en la Noche de San Juan
En la noche de las brujas, nochecica de San Juan,
cuando salen los mochuelos y vigila el gavilán.

Un ramico de tomillo hemos puesto en el zaguán
tunda la tunda la tunda en la Noche de San Juan
El que quiera beber vino ya conoce la señal
tunda la tunda la tunda en la Noche de San Juan
Dejaré la puerta abierta y el pestillo sin pasar
y una luz en la bodega a los que van ciegos ya.

Debajo la mangraneda con toda la oscuridad
tunda la tunda la tunda en la Noche de San Juan
está la "tía Cordetera" y el Abundio, el sacristán,
tunda la tunda la tunda en la Noche de San Juan
Él le saca la campana p’a enseñársela a tocar
y se pasan toda noche repicando sin parar.

A las tres de la mañana todos juntos a rondar
tunda la tunda la tunda en la Noche de San Juan
El alcalde, el señor cura se nos van a cabrear
tunda la tunda la tunda en la Noche de San Juan
A la luz de las hogueras nos vamos a disfrazar,
formaremos un tiberio que no se podrá aguantar.

Con los de La Bullonera y un poco antes de almorzar
tunda la tunda la tunda en la Noche de San Juan
bailarán "La Canastera" p’a acabar de rematar
tunda la tunda la tunda en la Noche de San Juan
Cuando salen los mochuelos y vigila el gavilán
volveremos a la cama en la Noche de San Juan.
En la noche de las brujas, dos guitarras y un cantar.
¡Y qué bien que se pasaba en la Noche de San Juan!

letra y música
Joaquín Carbonell y Eduardo Paz
Canta
La Bullonera

Alabado sea por siempre el gran Aresti!


No sé vosotros, pero yo estoy harto de nacionalismos… Del nacionalismo catalán, del gallego, del vasco… ¡¡Y del español, coño! Que parece que aquí sólo hay tres o cuatro, y es mentira; porque a fin de cuentas el españolismo es un nacionalismo que puede reportar beneficios, como todos, pero a la larga es tan perjudicial como el resto. ¡¡Con lo fácil que es reducir la cuestión lingüística al mero respeto y no hacer de esto un mundo!!
Estoy un poco harto de que haya quien más quien menos, quien más majo quien más agrio, que tilde, a mí, a cualquiera, con alguno de estos nacionalismos: que si españolista por defender el castellano, que si de los otros por defender cualquiera de los otros idiomas (IDIOMAS, no políticas)… Si me preguntáis por los culpables, esos son los políticos de todo signo y condición que han hecho de las diferencias lingüísticas caballo de batalla, tanto los nacionalismos, digamos, periféricos, como el centralista, desde la izquierda a la derecha; y los últimos en subirse a este carro fueron los UPyD de Rosa Díez, que tenían una propuesta en su programa electoral para eliminar el artículo de especial protección a las lenguas cooficiales del Estado. Estamos, más o menos, de acuerdo en que la administración es un caos, que debe ser replanteado todo: hasta ahí, vale. Pero, si quiera plantear eliminar un artículo alabado por la LEY DE PATRIMONIO HISTÓRICO y por la UNESCO es, francamente, repugnante.
Por otro lado, ciertos nacionalistas se quejan de vicio: bien es verdad que, muy especialmente en el casco urbano, las lenguas cooficiales están perdiendo hablantes, por muchos motivos (la inmigración, los años de represión lingüística -que existió, aunque se empeñen en negarlo, pero que no podemos escudarnos siempre en esto, como hace el Estado de Israel para defender su "derecho" a masacre sobre Palestina-, la globalización…) , pero también es muy cierto que, al menos en Europa occidental, España es el país que mejor conservadas y consideradas tiene a sus lenguas cooficiales: por ejemplo, Francia, que en eso de lenguas "minoritarias" nos gana por la mano (bretón, occitano, catalán, vasco, corso…), no tiene ninguna política específica de protección lingüística ( la fuente de esto hay que buscarlo en la misma fuente de la constitución histórica de la República francesa); en el Reino Unido, tampoco hay ninguna, por eso las lenguas célticas del reino pierden hablantes a ritmo considerable; por ese motivo, cuando la República de Irlanda se independizó de la corona inglesa, optó por el inglés como idioma oficial, ya que el gaélico contaba con demasiados pocos hablantes, quedando constituido, con todo, como idioma cooficial.

En España (y tómese la palabra "España" como se quiera) tenemos un impresionante tesoro lingüístico que debe de ser conservado: todas las lenguas que constituyen esta tierra son dignas de admiración y respeto, y no se debieran de usar como arma política. Y no sólo digo yo esto, tomemos la palabra del poeta vasco Gabriel Aresti, que siempre escribió en vasco, pero que en esta ocasión decidió dirigirse al pueblo en castellano para decir:

Cierra los ojos muy suave,
Meabe,
pestaña contra pestaña:
Sólo es español quien sabe,
Meabe,
las cuatro lenguas de España.



Esto, con perdón, es como una patada en los huevos a todo nacionalismo. ¡Alabado sea por siempre el gran Aresti!

A %d blogueros les gusta esto: