Archive for 22 22+00:00 septiembre 22+00:00 2008

Que bicaba na terra


Estoy expreimentando últimamente en mi lugar de trabajo, donde otrora tenía tiempo y libertad para escribir, ciertas dificultades de acceso que te convierten en un paranoico y te hacen pensar que los controladores remotos de este aula (personas ellos) estén llevando una especie de campaña de censura y de impedimento contra mi labor en este blog. Desde este aula de informática tampoco se puede acceder a la página oficial de Adolfo Celdrán.
Quiero que quede una cosa clara: en el Aula Microsoft NO puedo escribir fácilmente en mi blog ni visitar la web de Adolfo; pero, por el contrario, TENGO TODA LA PORNOGRAFÍA DE INTERNET AL ALCANCE DE MI MANO. Dicho esto…
Esta es una muy hermosa canción de un simpático cantautor gallego llamado Jei Noguerol, que habla del abandono rural, en este caso de un pueblo costero de Galicia:

Que bicaba na terra

Era un cacho de mar que bicaba na terra,
eran catro casiñas que tomaban o sol,
unha presa de redes e máis tres lanchas vellas
que na beira do mar se facían o amor.
Eran oito mulleres
e sete homes namáis,
era un soño no ceo de voar e voar.
Era unha ermida vella que soio despertaba
dúas veces ó ano pra volverse a dormir:
unha pola patrona, que era a Virxe do Carmen,
e outra polos mariñeiros que se iban ó vir;
e si algunha outra vez soaba a pequena campá
da ermida vella era que os rapaces lle tiraban pedras,
ou que algún mariñeiro o tragóu o mar,
ou era outra ialma que deixaba a terra:
escoitábase entón o chorar da campá.
E, tanto si fora brau como si fora inverno,
era o ceo a taverna, un inferno era o mar,
e o viño era Dios, e o peixe era o demo
que, co frío ou co sol, había que atoupar.
E xa quedaba pouca xente
que tivera forzas pra coller un remo,
e os que quedaban xa iban pra vellos,
enmendando as redes o tomando no sol,
agardaban o día en que a campá chorara
e mentras cada un recordaba o que foi.
E cando os botes na praya xa se iban morrendo,
en unha había xa redes que fixeran o amor
entre o ceo, entre o mar, e mentras zoaba o vento
meida (?) agarda xente nova que un día
se foi…

Que besaba la tierra

Era un cacho de mar que besaba la tierra,/ eran cuatro casitas que tomaban el sol,/ una presa de redes y tres lanchas viejas/ que a la orilla del mar se hacían el amor./ Eran ocho mujeres/ y siete hombres nada más,/ era un sueño en el cielo de volar y volar./ Era una ermita vieja que sólo despertaba/ dos veces al año para volverse a dormir:/ una por la patrona, que era la Virgen del Carmen,/ y otra por los marineros que iban a ir./ Y si alguna otra vez sonaba la pequeña campana/ de la ermita vieja era que los chicos la tiraban piedras,/ o que a algún marinero se lo tragó la mar,/ o era otra alma que dejaba la tierra:/ se escuchaba entonces el llorar de la campana./ Y tanto si fuera verano como si fuera invierno,/ era el Cielo la taverna, un infierno era el mar,/ y el vino era Dios, y el pez era el demonio/ que, con frío o con sol, había que encontrar./ Y ya quedaba poca gente/ que tuviera fuerzas para coger un remo,/ y los que quedaban ya iban para viejos,/ arreglando las redes o tomando el sol/ aguardaban el día en que la campana llorara/ y mientras cada uno recordaba lo que fue./ Y cuando los botes en la playa ya se iban muriendo,/ en una había ya redes que hicieran el amor/ entre el cielo, entre el mar, y mientras soplaba el viento/ mientras espera gente nueva que un día/ se fue…

Jei Noguerol

escucha un fragmento de esta hermosa canción aquí

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