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La diana


Me gusta jugar a adivinar qué influyó en una canción o en una poesía. El caso de la siguiente canción es bien sencillo. Incluida en su LP del 77, Denegado, un disco que contenía diversas canciones y poemas que hasta entonces su publicación le había sido denegada (por la gobernación civil), la inspiración que Adolfo Celdrán tomó para componer esta su "La diana" viene, obviamente, de su estancia en el servicio militar. Yo tuve la suerte de que, a fuerzas de prorrogas, conseguí postergar mi entrada a filas hasta que el servicio militar fue derogado por ley, pero aún así yo vengo de los tiempos del "Mili KK" (yo solía añadirle una "K" más), del "Ni civil ni militar: el servicio p’a cagar" que decían los punkies… Y todavía entonces tenían la opción de "objeción de conciencia", algo que, por el contrario, la generación de Adolfo carecía totalmente: la única manera de librarse legalmente era, o por enfermedad (grave) o por exceso de cupo (también llamado "potra"). Pero, aún así, si hay algo que el servicio militar obligatorio tenía de positivo es que permitía a los jóvenes de las aldeas salir y conocer más mundo que su pueblo. Sin embargo, no cabe duda de que el ambiente del cuartel era agobiante, alienante (un, dos, un, dos, un,… ) y desesperante, especialmente para unas personas que no sentían para nada la bandera que al final les hacían jurar, a los que les obligaban a jurar lealtad a una bandera, a un líder, a unos principios y a unas ideas que, no sólo no compartían, sino que muchos de ellos estaban intentando además, por algún medio, derrocar.

La diana

La diana, de madrugada,
va con alfileres rojos
hincando todos los ojos.
La diana, de madrugada.

Levanta en peso el cuartel
con los soldados cansados.
Van saliendo los soldados.
Levanta en peso el cuartel.

Ay, diana ya tocarás
de madrugada, algún día,
tu toque de rebeldía.
Ay, diana ya tocarás.

Vendrás a la cama dura
donde se pudre el mendigo.
– ¡Amigo! – gritarás – ¡Amigo! –
Vendrás a la cama dura.

¡Fiera, fuerte, desatada,
diana en corneta de fuego,
diana del pobre y del ciego,
ay, diana de madrugada!

Adolfo Celdrán

texto extraído de www.adolfoceldran.com

Hablando de otra cosa: muchos habréis notado que ha desaparecido el "de Gustavo" del título del blog. No preocuparse: no es que me hayan usurpado ni nada por el estilo (aunque los continuos impedimentos a acceder a él desde mi puesto de trabajo por errores con origen en servidor remoto me empiezan a mosquear); lo que pasa es que, según mi punto de vista, ese genitivo era un poco infantil: llevaba tiempo queriéndolo quitar.

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