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40 años de las asociaciones vecinales


3-AAVV Se cumplen esta semana 40 años desde la fundación y la legalización de las llamadas asociaciones de vecinos. Si bien comparadas con los grandes partidos y sindicatos su papel durante el tardo franquismo y la transición parece insignificante, fue, en realidad, una cosa bastante importante y significativa, pues parecía indicar que los tiempos estaban cambiando y la gente común, la de los barrios populares, así lo quería.
Estas asociaciones surgieron en el seno de las grandes ciudades españolas de entonces, las industriales, como Madrid, Barcelona o Bilbao, a menudo auspiciadas por la parroquia del barrio, que solía estar dirigida por un sacerdote afín al cristianismo de base (cuya labor evangélica en los barrios más humildes es tapada una y otra vez por la gran jerarquía), y sus asuntos y problemas los solían llevar casi desinteresadamente abogados laboralistas afiliados a alguno de los sindicatos de clase -ilegales- de entonces, pero muy especialmente CC.OO. La finalidad de estas asociaciones era reclamar mejoras para los barrios en masa, reuniendo firmas conjuntas de todos los vecinos; pero, a finales de los 70, en plena transición, muchas de ellas se manifestaron también a favor de la amnistía política total.
Pero, sin lugar a dudas, su gran reto vino precisamente durante aquellos duros años de finales de los 70. La gigantesca recesión económica de entonces, que había tardado en llegar a España, pero cuando lo hizo lo hizo por la puerta grande, dejó innumerables parados en estos barrios; al mismo tiempo la falta de escuelas no permitía la escolarización de aquellos niños, que se veían jugando en la calle cuando debieran estar en la escuela. Todo esto (paro, desescolarización, falta de ingresos) hizo mella en los barrios populares como Vallecas o Las Minas en las terribles formas de la delincuencia y la drogadicción. Me contó en cierta ocasión una mujer que vivió en aquellos días en Vallecas que fueron precisamente los vecinos los que dieron clase a sus hijos, que para luchar contra todo esto las asociaciones hicieron diversas actividades: recitales, conciertos, teatro, cineforum… Todo ello para luchar contra la miseria, la delincuencia y la drogadicción con la cultura en la mano.
Con la llegada de la democracia la importancia de las asociaciones vecinales fue decayendo, aunque permanecen algunas, muchas de las cuales las llevan históricos de estas luchas barriales. El problema suele ser a menudo, como ha ocurrido aquí en Getafe con una que parecía que podía lograr cosas, que el grupo político que esté en la oposición suele meter en ellas cierta mano negra, no se sabe bien cómo, y las asesinan cuando las financian para convertirlas en grupos políticos con los que se pueda formar una posible coalición. Eso es una pena, ya que las asociaciones vecinales deberían ser independientes: el problema viene siendo, como digo, como ocurre en Getafe con muchas cosas que los vecinos demandan, que el politicastro de turno, haciendo gala de su capacidad oportunista y populista, con el fin de ganar votos (y no quiero mirar a nadie) hace suyo, para su programa electoral, estas reivindicaciones, convirtiéndolas hipócritamente en su caballo de batalla político personal.
Como he dicho, en aquellos años de finales de los 70, las asociaciones vecinales organizaban recitales de música. En los de Vallecas no faltó uno de sus más ilustres vecinos, presentando a los mandamases del ayuntamiento una queja formal:

Vengan a ver (Vallecas 75)

VENGAN A VER
LO QUE NO QUIEREN VER
Vengan a ver,
los que viven sin ver,
vengan a ver,
la luz de mi calle
que no se ve…
VENGAN A VER
LO QUE NO QUIEREN VER
Vengan a ver,
el palacio irreal
que inauguramos ayer
con alfombras de barro
y tapices de papel,
a la luz de la una,
a la luz de la luna,
a la luz de las dos,
a la luna de las tres.
VENGAN A VER
LO QUE NO QUIEREN VER
Vengan a ver,
los jardines y los parques
que podríamos tener.
Vengan a ver.
Vengan de una vez.
Vengan de uno en uno.
Vengan desarmados.
Vengan, atrévanse.
No traigan sus perros.
Venga, no amenacen.
Miren, mejor no vengan.
Venga, váyanse.
Venga piérdanse.
Venga, muéranse.

letra y música:
Luis Pastor

Y también llamando a la acción a los vecinos:

Plan parcial

Un, dos…
Un, dos, tres y
¡Vamos! No lo pienses más,
¡Únete a tus vecinos!
¡que te pilla el plan parcial!
Los que nunca aquí vivieron
han elaborado un plan,
han elaborado un plan,
pero se les ve el plumero.
¡Vamos! No lo pienses más,
¡Únete a tus vecinos!
¡que te pilla el plan parcial!
Han elaborado un plan
para dejarnos sin casas,
sin vecinos, sin amigos,
¡y aún creerán que nos hace gracia!
¡Vamos! No lo pienses más,
¡Únete a tus vecinos!
¡que te pilla el plan parcial!
¿Quién ha dado vida al barrio?
¿Quién tantos años vivió
sin luz, con barro, sin agua?
¡Ese hemos sido tú y yo!,
tú y yo, un día y otro día
luchando por un jornal,
jornal que nos es robado
por los mismos que han hecho el plan.
¡Vamos! No lo pienses más,
¡Únete a tus vecinos!
¡que te pilla el plan parcial!
El plan lo haremos nosotros:
un plan distinto, verás;
razón y fuerza son nuestras,
también sabemos pensar.
De aquí no nos hecha nadie.
De aquí no nos moverán.
Si nos buscan aquí estamos.
¡Y VIVA LA ORGANIZACIÓN POPULAR!

letra y música:
Luis Pastor

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