A Quintín Cabrera, en su combate por la vida


Quintín Cabrera http://www.sinera.org/tot-art/soliart/index.htm (imitando el título de la famosa canción de Pablo Milanés "A Salvador Allende en su combate por la vida")
"Quintín se apaga", han dicho Antonio Gómez, su amigo, y Lole, su compañera. Y es una de estas ocasiones en las que no sabes qué decir o qué hacer. Por lo que lo mejor que se me ocurre es traer aquí las letras de Quintín que Antonio ha ido recopilando en el blog
El Mundano. Y es que hablar de la humanidad de Antonio es elevar el carácter humano a su máxima expresión:

Es martes, tres de marzo, y Quintín sigue igual. Esperamos. Ya colgué más arriba una de las canciones dedicada por Cabrera a Lole, su compañera, que con sus hijos, Ferrán, Dayman y Lucía, están sufriendo esta situación más que nadie. Hoy me gustaría recordar las canciones que Quintín dedicó a sus hijos (es que es un padrazo). Un beso fuerte a los cuatro si entráis por aquí.

(NOTA A LAS 21:42: Quintín falleció esta tarde a las 17.30. Desde aquí un abrazo solidario a los suyos)

 

“FERRAN” (1975)

Cualquier día de estos, Ferran, / sin preparar las maletas, / montados en una abeja / nos vamos a nuestra tierra. // Juntos en Montevideo / andaremos por las calles, / te enseñaré uno a uno / mis duendes particulares. // Te enseñaré mis caminos / secretos, de estrella a estrella, / y a conversar con los patos / sin que los grillos te vean.// Nos iremos a las Piedras / para ver jugar a Wanderers, / después robaremos flores/ pa’regalarle a tu madre // Te mostraré mis Liceos/ el Rodó, el Nocturno Dos, / el boliche de los yuyos / y la cancha de La Luz. // Juntos, en algún charquito, / pescaremos lunas llenas / y cantaremos milongas / riendo de oreja a oreja.

“EL SR. DAYMÁN CABRERA” (1976)

Negro, chiquito y peludo, / parece un pollo mojao, / con más hambre que Carpanta / y con cara de asustao. // Puede ser casualidad / o ser predestinación, / pero en primero de mayo / ha nacido este señor. // Y qué lindos cumpleaños/ el hombre festejará, / con sus amigos gritando / lo que ese día hay que gritar // Con los padrinos que tiene / ya lo veo con su hermano / cantando cual buenos criollos :/ ¡astillas de un mismo palo! // Como no salga cantor…/ de nuestra casa, ¡lo echamos!

“LUCíA” (1995)

Haces muy bien / en abrir tanto los ojos, / Lucia,/ así te harás experta / en nubes y cigüeñas. / Si aprendes a mirar / te darás cuenta / que en los tejados juegan / duendes en bicicleta. / Que si llueve en el campo / los pájaros se alegran / y los gatos no tienen / botas de siete leguas. // Verás crecer las flores / si con cuidado observas, / y reír a las hojas / sea o no primavera. / Sabrás lo que es ternura, / Lucía, / cuando aprendas / a entender a tu madre / cuando te abraza y besa. / Comprenderás que yo, / de alegría me muera / si me veo en el amor / que tu risa refleja. // Por eso haces muy bien / en abrir tanto los ojos, / Lucía, / el mundo necesita / expertos en belleza / que vayan por las nubes / andando en bicicleta / y sepan descubrir / duendes bajo la mesa. / Peritos en ternura,/ en lluvias y cigüeñas, / como tu madre que / ríe si te abraza y besa.

Una de las sensaciones más frustrante de situaciones como ésta es precisamente esa impotencia de saber que uno no puede hacer absolutamente nada. Quizás por eso he pensado, si Adrián no se opone, colgar aquí cada día el texto de una de las canciones de Quintín, ya que no es posible encontrarlas cantadas en youtube o similares. Por mantener viva esta entrada y así acompañar y recordar al amigo que pelea con la muerte, y para que aquellos que no conocen su obra puedan saber algo más de ella. Son las canciones suyas que más me gustan, pero también su autobiografía literaria.

YO NACÍ EN MONTEVIDEO (1975)

Me enseñaron, de botija,
en la escuela, este cantar:
“Naciste en Montevideo
junto a un río como mar,
no busques lugar más bello
porque no lo encontrarás”.

Yo nací en Montevideo
donde se endulza la mar,
los tranvías del Reducto
en mi infancia vi pasar.

Busque lugares más bellos
–y aunque los pude encontrar–,
nunca pude amarlos tanto
como quiero a mi ciudad.

Árboles del Prado Chico,
¿con qué duendes jugarán?
El Arroyo Miguelete
les de gorriones y paz.

Pescadores de la Rambla
que gastan vientito fresco
mateando tranquilamente
en los domingos eternos.

Plátanos y paraíso
que mi calle están cuidando
no me olviden, que no olvido
que yo les debo mi canto.

Perdón si me puse triste.
No lo puedo remediar:
recordé a Montevideo
junto a un río como mar.

Quintín sigue igual. Dormido. Lole me cuenta que ayer sufrió una ligerísima mejoría, pero que no ha pasado más adelante.

Hoy he encontrado audio de la canción de Quintín que voy a poner. Además, es una grabación especial, pues la cantó junto a Adolfo Celdrán, otro viejo amigo de toda la vida, en la presentación de un disco de este último en Madrid hace cinco o seis años.
Se la he escuchado a Quintín muchas veces, y casi puedo presentarla por él: el estribillo es una frase de un viejo diputado socialista uruguayo, el tal Frugoni del final, que una vez, en el Parlamento, ante la interrupción de un político de la derecha, que le acusó de no dar “una en la herradura”, le contestó: “es que su señoría se mueve”. Para todos ustedes…

Las Ciudades son Libros (1995)

Cantan: Quintín Cabrera y Adolfo Celdrán.
(Letra y música: Quintín Cabrera)
Guitarras: Quintín Cabrera y Gaspar Payá. Acordeón: Juan Pedro Cornejo

http://www.adolfoceldran.com/audio/Las_Ciudades_son_Libros.html

De mañana se visten
de pan y ruidos nuevos
de sol a mediodía,
por las tardes, café.
Su corazón enseñan
tan sólo por las noches
mintiendo a los turistas
pues no los quieren bien.
Las ciudades son libros
que se leen con los pies.

Se prestan pedacitos
preciados de paisaje
esquinas y detalles
a veces un cartel.
El color de los taxis
puede ser una clave,
un guiño hacia el viajero
si este lo quiere ver.
Las ciudades son libros
que se leen con los pies.

La magia de Estocolmo
lleno de primavera
está en Río de Janeiro
vaya a saber por qué.
Lo seguiré diciendo
aunque nadie lo crea
hay zonas de Getafe
que son de Hospitalet.
Las ciudades son libros
que se leen con los pies.

Su soledad comienza
en un túnel de metro
y en manos apretadas,
la solidaridad;
el patio, en las escuelas,
les da juegos y risas
y amargo gesto toman
en salas de hospital.
Las ciudades son libros
que se leen con los pies.

La luna más hermosa
y grande que yo he visto
comparten Carcasonne
y Cuenca, bien lo sé.
Puerto Santa María
las chicas más bonitas
paseando por sus calles
igual que en Montpellier
Las ciudades son libros
que se leen con los pies.

Baldosa por baldosa
busco a Montevideo
por silencios nocturnos
y en mesas de café;
montones de basura
vigilan las esquinas:
el viejito Frugoni
tenía razón, ya ven.
Las ciudades son libros
que se leen con los pies.

YO VENGO DE UN PAÍS QUE YA NO EXISTE

Yo vengo de un país que ya no existe,
del verde claro tiempo de la lluvia
que un barrio de baldosas milongueras
metió por las ventanas de mi casa
descubriendo mis rincones y mis libros
y los sueños escondidos en mi almohada.

Y me siento compatriota de los barcos
porque invento banderas que ponerles.
Ellos son como yo, van a los puertos
queriéndose quedar y no les dejan
aunque hablen el idioma de los muelles
y queden amarrados cuando llegan.

Lleno de mariposas mis bolsillos
para llevar conmigo primaveras
y aunque me hagan cosquillas con las alas
y peligren de quebrarse las antenas
las salvo de que se las lleve el viento
a posarse en flores que no deban.

Por eso caducó mi pasaporte.
Tengo tantos países para no tener nada
por ir dándome sin pensar en fronteras:
a nadie le importa en las aduanas
que llene de cielos mis bolsillos,
de mares y lunas mi guitarra.

ARTE POÉTICA

A pesar de que se agudizan los sentidos
nadar contra corriente cansa tanto
que aunque se junten los soles del camino
su calor no abriga este cansancio.

De tantas tormentas fui testigo
que pude ser perito en huracanes,
convertirme en Vulcano o en ceniza;
en albacea de muchísimas verdades.

Hay veces que flaquea la esperanza,
¡nadar contra corriente cansa tanto!
y en ocasiones, la alegría de la lucha
compensa con creces el cansancio.

Sé que la Historia me reservó el papel
de extra con frase, de suplente.
Desde la banda se suele medir bien
quién es el que juega y quiénes mienten.

Pero a pesar de todo, ya se sabe:
¡nadar contra corriente cansa tanto!
Más no cambio por nada lo vivido
aunque sea tan duro este cansancio.

He vivido tuteando a los abismos.
El perseguir quimeras no es tan malo:
al avanzar se buscan nuevas metas,
se aleja el horizonte a cada paso.

Hoy puede venir bien distendir un poco con un texto que es una verdadera orfebrería de palabras.

Empeño cariñoso por defender la eñe
(Quintín Cabrera – Eliseo Parra)

Suite alfabética en La mayor.
1-Chotis (andante ma con un áttimo de chulería).
2-Habanera (adagio tropical y fuga).
3-Tango (allegro orillero con fuoco).
4- Candombecito (andantino canyengue).

La Eñe es una letra con sombrero
una gordita con personalidad.
Por ella nos envidia el mundo entero
y del ordenata nos la quieren quitar.

No nos engañan, la defenderemos
ante quien la señala por ganas de empreñar:
tiñosos señoritos carroñeros
capaces de a su madre apuñalar.

Y que lo digan esos anglosajones
que usan como “y” una clave de sol.
O la “ese” borracha que tienen los teutones
y mira los daneses, que van tachando ó…es.

La Eñe es tan hermosa que está en sueño,
en entrañable, en niño y en acompañar.
No es extraña al cariño porque está en compañero,
en empeño, en señero, piña, guiño, acuñar.

Está antes de la vida porque crece en preñada
y al comienzo también, pues se moja en pañal.
Cuando al pequeño le salen los piños, ¡qué jugada!,
se desgañita y gruñe, para el daño aliviar.

Como vive en mañana se tiñe de optimismo,
también en halagüeño, en señas y en señal.
Se cobija en cabaña, se enfurruña en dañino.
Se despeña en montaña, saña y desengañar.

Es una letra sabia, pues le va la enseñanza,
y las ensoñaciones de la niña al jugar
que con los años se vuelve señorita
que más tarde señora, se empeña en añorar.

Nos damos puñetazos en las riñas
algunos arañazos y otras hazañas, más
tiramos de los moños a las ñoñas
aunque la “Seño” nos vaya a regañar.

Jugamos a muñecas y a piñata,
nos damos maña al mover el guiñol
plañimos si caemos de la cucaña,
gozamos con las moñas de un ñato de Peñarol.

Vuela con las cigüeñas, se adueña del tañido
de todas las campanas, de peñas y rebaños,
campiñas y cañadas; verdes cañaverales,
del añil de los cielos y de oscuros castaños.

En el vino presente, porque sangra en la viña.
Se añeja en Cariñena, donde el maño es señor.
Si vas por Valdepeñas, en sus ricos viñedos
te coges una moña que te cura el riñón.

Por eso es desdeñable esta campaña,
se ensañan y encañonan, quieren emponzoñar
a esta cariñosa letra con sombrero
añadiendo coña, con saña, una vez más.

VA DE LUNAS
(Quintín Cabrera)

La luna forma en la mar
un camino a mis recuerdos
que llega hasta mi ciudad
y se queda en mis cabellos,
(pero hay que esperar al sol
para que pinte tu pelo).

La luna de Sant Cugat
se queda en el Monasterio
con la sombra a dialogar
para aprender sus misterios,
(más lo que nunca sabrá
es a qué saben tus besos).

La luna de Cuenca es
un globo blanco e inmenso
que me busca por jugar
y si yo quiero la encuentro,
(parece tu suspirar
en cuanto beso tu cuerpo).

La luna que más me intriga
es la luna vallecana:
cuelga del aire y me da
pasaporte a la mañana,
(se parece a tu dormir,
dando vueltas en la cama).

La luna de la amistad
es la que brilla en Lisboa
porque viaja en un tranvía
y luce muy coquetona,
(ésa si es igual a ti:
tiene sonrisa redonda).

La luna que nunca olvido
es la luna de mi barrio,
siempre lee lo que escribo
y me habla en montevideano,
(y hasta se pone celosa
si te duermes en mis brazos).

HOTEL LUNA
(Quintín Cabrera)

Esta pubilla hermosa
oro viejo en el pelo
que dice que me quiere,
que sabe que la quiero,
que me llena de besos,
que de todo se ríe,
que me tiene intrigado
haciendo
el amor con calcetines.

Esta muchacha dulce,
ojos llenos de cielo,
que se asombra por nada,
que mira y habla quedo,
que no habla mal de nadie,
que juega con los críos,
me enamora y la quiero
tanto
que estoy tonto perdido.

Esta chica prudente
que le encantan los gatos,
que no se compromete,
que cuida sus zapatos,
que una inmensa ternura
atesora en sus manos
tiene el culo más lindo
del mundo
occidental y cristiano.

Es la jai pecadora
que más odia las pecas
colecciona piropos
y cientos de muñecas,
memoriza a Neruda,
le confunde Picasso,
le gusta cómo guiso,
por suerte,
que si no, no me haría caso.

Cabrera se apaga.
Nos conocimos hace casi 40 años. Julia León, que por entonces andaba por Barcelona me llevó a escucharle y verle en un pub en el que actuaba. Desde entonces nos han pasado de todos los colores, a él y a mi. En aquella primera ocasión le escuche cantar esta “Milonga Niza”, de la que no encuentro el texto, pero de la que recuerdo aún alguna estrofa que hoy quisiera colgar, incluso con una pequeña variación en la que él solía dedicar a los amigos que se encontraban presentes en sus recitales.

MILONGA NIZA

Las muchachas de mi pueblo
Son feas, pero son listas.
En vez de tirarse al tren
Se tiran al maquinista.

Estribillo:
Guaaaaaaachipun, guachi guachi guachi pun.

En el tiempo los apostoles
Los hombres eran barbaros
Se subían a los arboles
Y se comían los pajaros.

Guaaaaaaachipun

Te quiero tanto Cabrera,
Cabrera tanto te quiero,
Que si me sacan los ojos
Te miro con los “aujeros”.

Guaaaaaachipun….

Salud

Y, por qué no:

Diálogo de Belchite/ Liberación de París

-Vamos corriendo. ¡Corre! Dicen que ha entrado un tanque en la Place de la Ville.
-¿Un tanque?… ¿Americano?
-Un tanque español, cargado de soldados españoles.
-¿Cómo va a ser español? Será americano…
-Será americano… Pero se llama "Belchite".
¡Ay! ¡Qué alegría tienen hoy los balcones!
Banderas de la patria en los corazones;
en los corazones el dolor de los muertos
y las prisiones.
Sal corriendo a la calle y ya no digas
que te miran los guardias en las esquinas,
en las esquinas, madre, en las esquinas,
mudos testigos ciegos de mil heridas.
En el metro leemos sin ningún miedo
"L’Humanité" diario para entendernos,
para entendernos, madre, para entendernos,
antes nos encerraban por mucho menos.
Con el ruido de guerra la guerra se hizo
un rumor de claveles y de cañizo,
y de cañizo cubriremos las tumbas
de nuestros hijos.
¡Asómate a la ventana!
¡Corre que corren
los tanques calle abajo
llenos de flores!
Llenos de flores, madre, llenos de flores
para los fusilados de tantas noches.
Ya no veo fantasmas cuando me duermo,
que se ha llevado el día los malos sueños,
los malos sueños, madre, los malos sueños
de estos años de sangre, dolor y miedo.

letra: Antonio Gómez
música: Antonio Resines
"Diálogo de Belchite" (hablado): A. Gómez
Canta: Quintín Cabrera

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2 responses to this post.

  1. Disculpa Gustavo pero Antonio no recopiló nada. Quintín me iba mandando los poemas cada semana. Supongo que de haber tenido Antonio un blog entonces -como sí tiene ahora- se los habría mandado a él.

  2. Llevas razón. Pero no fueron los “partes médicos y/ o de guerra” los que copié aquí, sino las letras de la canciones que Antonio fue colgando en los comentarios, si no me equivoco.
    Pero es justo reconocer lo que se me pasó por esas fechas: que fuiste tú quien publicó los que eran probablemente los últimos escritos de Quintín. Para quien quiera leerlos:
    http://elmundano.wordpress.com/2009/02/01/ultimo-parte-medico-yo-de-guerra-de-quintin-cabrera-parte-sin-decima/

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