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En defensa de Susan Boyle


Puede parecer que yo me esté volcando hacia el frikismo éste que tanto impera en internet y recientemente en la televisión. Nada más lejos, porque yo no considero a Susan Boyle una friki.
Desde que sorprendió a medio mundo con su actuación en el concurso "Britain’s got talent", esta mujer ha hecho correr ríos de tinta en informativos, periódicos y en programas de televisión de entretenimiento (los dos primeros, seguramente para rellenar espacios sin noticias), desde una supuesta simpatía por su caso, pero tras el que se adivinaba una burla repugnante hacia una persona a la que "no se la considera normal".
No me meto en si el programa éste tiene algún mérito cultural o artístico (si es como su versión española, no tiene ninguno), pero, desde que apareció Susan se llama la atención sobre una cosa (quiero que os fijéis bien en como se ha vendido la figura de Susan): "una mujer que, a pesar de su físico y de no haber sido besada nunca, de permanecer virgen, tiene una voz prodigiosa". Esta afirmación es la que ha salido desde su debut, cuando explicaba que ella quería triunfar en la canción ante las burlas de unos "cómicos" y las caras de, no escepticismo, sino de sarcasmo, de gran parte del público… Quizás yo también hubiera hecho lo mismo, no lo sé: pero fíjate, Pavaroti era gordo y era un monstruo de la canción.
El caso es éste: "canta bien a pesar de ser fea y virgen", ¡como si hubiera alguna concesiva real en esta afirmación! Lo que quiero decir es que, a pesarde haber sorprendido a todo el mundo con su prodigiosa voz, para los medios Susan seguía siendo una friki. El punto más desagradable llegó cuando una productora pornográfica le ofreció una gran suma de dinero por perder la virginidad en público: es repugnante; no es repugnante, en cierto modo, que pueda haber un género de cine en el que se muestren estas prácticas: lo repugnante es querer haber ridiculizado a una persona en público, mostrando algo que sólo concierne a cada uno de nosotros. ¿Dónde estaba el interés de esto? Para mí, en la humillación que se le inflingiría a Susan Boyle.
Pero al final, la presión ha podido con ella. Harta de ser una atracción (¿qué se creían? ¿que por muy virgen que fuera no se daba cuenta?), para bien y para mal, Susan Boyle atraviesa un momento mental muy débil que la ha llevado a ser ingresada, y ha perdido la final del concurso. Ya antes de la final estaba mal.
No quiero ser moralista, pero me gustaría que pensemos en qué clase de sociedad occidental capitalista vivimos, en el que un grupo de gentes normales se permite exhibir como una atracción de feria, como un monstruo, un freak, a una persona que escapa de lo que consideran "normalidad", sin pararse a pensar si quiera -si eso importa- el porqué de esa "anormalidad" (no comparto el término, por eso lo entrecomillo) y, por mucho que digan, a no basarse en su gran talento, sino en eso que ellos juzgan como "anormal". El porqué, en mi opinión, es lo mismo que hace que nos pisemos los unos a los otros en las calles, en el trabajo, esa filosofía de que para llegar a ser algo en la vida hay que destruir al otro como sea; lo que hace que niñatos malcriados humillen públicamente a sus compañeros de escula y otros niñatos les rían la gracia… Una sociedad, la occidental, que tiene como base social un concepto egoísta de la vida: el capitalismo. No, no es una lección ni quiero hacer propaganda (que podría perfectamente) de ningún tipo de socialismo; considero que el capitalismo, en cuanto que prima el valor del individuo sobre lo colectivo y la iniciativa propia, en el que, por la teoría mercantilista, alguien puede tenerlo todo y otro alguien puede no tener nada, es, en gran medida, el responsable del egoísmo social de occidente. Aun si fuera posible demostrar que el ser humano es egoísta por naturaleza, señalaríamos que, aún así, el capitalismo incrementa esta dimensión.
Volviendo a Susan Boyle, confío en que se recupere. A mí me interesa su caso desde el punto de vista artístico, por así decirlo: me parecería maravilloso que una persona salida de la nada, totalmente opuesta a los cánones de "belleza pop" a los que estamos acostumbrados, arrasara en las listas de éxitos por, y sólo por su voz. Es decir, ¿por qué el público en su debut hacía muecas entre el asco, la burla y el desprecio? ¿A quién se le ha ocurrido la maravillosa idea de que para triunfar como cantante uno tenga ser como Tarzán y una como Rita Haywourth? Vuelvo al ejemplo de Pavarotti: si Pavarotti se hubiera presentado a un concurso de éstos, ¿hubiera pasado lo mismo? ¿Habrían hecho los presentadores bromas y alusiones a su peso y su figura? Apuesto a que sí.
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