Archive for 26 noviembre 2010

Goethe


Por razones que no alcanzo a entender, en la antigua edición de este poema en este blog, a alguien que no le gustó la puntuó con un malo (una estrellica). Yo supongo  que se habrá sentido identificado, porque hace falta un par de huevos para calificar de malo un poema de Celso Emilio Ferreiro, aunque no sea de los mejores. Y ya le habría dado un pasmo si hubiera llegado a poner la música con la que Miro Casabella la cantó (blosa de pipas para quien adivine la melodía):

http://www.goear.com/listen/13eaf1e/goethe-miro-casabella

Goethe

Aquil señor burgués condecorado,
usía ou excelencia ben cebado,
que ronca con pracer na noite longa
e ten muller feliz, de teta oblonga,
con dous fillos petisos, deportistas,
un poco libertinos e “juerguistas”,
idiotas pola nai, polo pai, grosos;
pondo dentes de can que venta os osos,
ponse a rosmar e morde:
“Eu prefiro a inxusticia ao desorde.”

Celso Emilio Ferreiro


Aquel señor burgués condecorado,/ usía o excelencia bien cebado,/ que ronca con placer en la noche larga,/ y tieme mujer feliz, de teta oblonga,/ con dos hijos menguados, deportistas,/ un poco libertinos y juerguistas,/ idiotas por la madre, por el padre, gordos;/ poniendo dientes de perro que husmea los huesos,/ se pone a gruñir y muerde:/ “Yo prefiero la injusticia al desorden”.

Rock-mántico 2


Rock-mántico


Canción de una madre alemana


La entrada de hoy, a parte de para disfrutar de uno de los poemas más conmovedores de Bertolt Brecht, tiene una finalidad esclarecedora/ vengativa que explicaré abajo. En esta “Canción de una madre alemana”, Brecht interpreta los pensamientos de una apesadumbrada madre que vio a su hijo afiliarse al partido nacional-socialista, para después torturar inocentes y verle marchar a la guerra:

Canción de una madre alemana

Camisa parda y botas altas,
hijo mío, te regalé.
Mejor habría sido ahorcarmeimg_3_14
de haber sabido lo que sé.
Al verte levantar la mano, hijo,
y a Hitler saludar,
¿sabía yo que aquellas manos
todas se habrían de secar?
Cuando de una estirpe de héroes,
hijo mío, te oía hablar,
que tú serías su verdugo
no lo podía imaginar.
Y detrás de aquel mismo Hitler,
hijo mío, te vi marchar,
sin saber que quien le siguiera
no regresaría jamás.
Alemania, tú me decías,
hijo, no se conocerá.
Ceniza y piedra ensangrentada,
¿quién conoce a Alemania ya?
Con la camisa parda un día
te fuiste y yo no me negué.
Con ella puesta morirías:
yo no sabía lo que hoy sé.

Traducción de Vicente Romano García

Versión y adaptación de Jesús López Pacheco

Poemas y canciones de Bertolt Brecht (Alianza Ed.)

Y ahora la parte vengativa. Hace algún tiempo escribí un par de entradas debido a cierto revuelo: durante las manifestaciones del ultraconservadurismo, la organización ponía en los altavoces el célebre “Libertad sin ira” de Jarcha; esto no le gustó demasiado a sus autores, uno de los cuales, Pablo Herrero, mostraba su descontento en declaraciones a la radio; y entonces vino el “preclaro” César Vidal con su “linterna” y, al igual que hizo con Víctor Manuel y su famosa canción de juventud (otro tópico del que estoy hasta los mismísimos) sacó el tema de la obra desconocida de Jarcha: una ópera rock dedicada a José Antonio Primo de Rivera. Como de ese señor no me fio, y no encontraba información fiable, escribí un primer escrito, algo precipitado llamado Bulos, cuyo título ya indica lo que yo pensaba. Un comentarista, el único que tenía información válida me ayudó a esclarecer el tema, que me llevó a escribir la segunda parte. Hasta ahí bien. Pero a día de hoy, por las razones que sean, quizás porque ayer fue la fecha que fue, sigue siendo uno de los temas más buscados y visitados: el problema es que, como el último comentarista, no se molestan en leer las reediciones ni los comentarios, por lo que la segunda parte no se lee; en la segunda parte básicamente digo que sí son Jarcha, con toda probabilidad, pero que es una obra primeriza, y que dudo horrores que los Jarcha que todos conocieron después fueran falangistas: la gente cambia, y entonces mucho más. En realidad, sí resultó ser un bulo de esos que se crean por malicia o por confusión, como me confirmó alguien que lleva en la música muchísimo tiempo.

En su disco de 1977, En el nombre de España (de un poema de Blas de Otero que también musicalizan), Jarcha musicalizaban este poema de Brecht, pero decidieron adaptar la letra a la realidad española para convertir un poema anti-nazi en uno que hablara de la guerra civil. Las sustituciones que realizan son éstas: “camisa parda” (uniforme del partido nazi) es sustituido por “camisa nueva” en clara referencia a la primera estrofa del himno de falange; y “Hitler” es sustituido por “jefe”, cuya interpretación queda totalmente abierta: aunque decir “Franco” cuadraría con el tempo de la canción, por entonces era innombrable. Creo saber a quién se refieren con jefe, pero lo dejo a discreción. Y aquí está la canción, una canción conmovedora que estremece aún a día de hoy, cuando no quería escribir nada sobre la fecha de ayer, pero debido al aburrimiento y a la ignorancia de cierta gente me he visto obligado a hacerlo:

Tirauki


Hoy traemos una divertida canción popular vasca de la mano de los geniales Oskorri

TiraukiOskorri - 1980-Plazarik plaza front

Tirauki triki trauki
mailuaren hotsa,
Urkiolako puntan
fraile buru motza.

Dondingilin dangoa
hi ez haiz zoroa,
sardina buru baino
hobe duk oiloa.

Urra txuntxulun berde
mesmeru mokordo,
hortxe goian atso bat
kaka egiten dago.

Tirauki

Tirauki triki trauki/ el ruido del martillo,/ en la punta de Urkiola/ hay un fraile de coco pelado.// Dondingilin dangoa/ tú no estás loco,/ prefieres gallina/ que cabeza de sardina.// Urra txuntxulun* verde/ cagada de níspero,/ ahí arriba/ hay una vieja cagando.

*voz de llamada para gallinas y palomas

(La traducción la he tomado de varias webs; pero, no sé por qué, no traducían “Urra txuntxulun berde/ mesmeru mokordo”, por lo que lo he traducido yo, no sé si bien)

Sahara


Sahara

Sahara, SaharePEGATINA

Sahara, Sahare

Saharizate

Saharizate

Ay! Pobre Almanzor

todavía dura de Clatañazor

la hoguera encendida

Lloraba Boabdil

cuando entregó Granada

cierto era que allí

el llanto no acababa

Sahara (bis)

Saharizate (bis)

Ay! que malos ratos

te esperan desiertos

con tantos fosfatos

como han descubierto

La sangre en mis venas

me hace revivir

el alma guerrera

del saharahui

Sahara, bis

Saharizate, bis

“Muchos lobos, a una oveja

pronto le quitan la pelleja”

Sahara, bis

Saharizate, bis

Elisa Serna

¡Hasta la vista, Mr. Berlanga!


Luis García Berlanga

Image by Casa de América via Flickr

Éste está siendo un annuns horribilis, ya que se nos están yendo casi todos los guapos. El último, Luis García Berlanga, probablemente, bajo mi opinión, el mejor director español, porque retrató de una manera fiel, bajo el foco del sarcasrmo y la ironía, a la sociedad española, desde una perspectiva crítica.

Para mí, el valor de Berlanga fue, al menos en las primeras películas, una cierta dimensión brechtiana en ellas: Berlanga no aleccionaba, mostraba los abusos de las clases altas, sus vicios y despropósitos, y se posicionaba junto al necesitado, algo palpable en Plácido. El ridículo estaba latente en las costumbres de aquella España rancia, sólo había que mostrarlo, nada más: cuando en El verdugo, el joven verdugo se va a casar con la hija del viejo verdugo, y los monaguillos y sacristanes retiran todos los detalles de una boda anterior de clase alta sin esperar a que ellos acaben, Berlanga lo muestra de una manera brechtiana: era una cosa normal, pero bajo sus cámaras se presentaba como inaudito, y el efecto era de una tremenda eficiencia agridulce. Quizás Berlanga no fuera el alcalde de Bienvenido Mr. Marshall, sino el cojito que intentaba seguir el alegre cortejo.

Ternurae ironía, sarcasmo y solidaridad: sus películas eran un caramelo que, al acabarse la capa dulce, se descubre una parte desagradable, que sabe agria. El pacifismo en Calabuch, la crítica política en Bienvenido Mr. Marshall (a la cual, debido a la escena final, en donde se ve como el riachuelo se lleva una bandera estadounidense y otro banderín, hay quien la tildó de ser anti-americana: si la película hubiera sido a color, se hubiera descubierto que el otro banderín, arrugado, era la bandera española), lo grotesco de las clases altas en su trilogía La escopeta nacional, Patrimonio Nacional y Nacional III; la crítica al nacional-catolicismo en Los jueves milagro, los abusos del poder en Plácido, y pare usted de contar:

http://es.wikipedia.org/wiki/Luis_Garc%C3%ADa_Berlanga

¡Hasta la vista, Mr. Berlanga! Probablemente, como en la escena final de Calabuch, al igual que el profesor huido, nos mire desde arriba y le diga al general que éste, a pesar de todo, es un buen sitio para vivir.

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